El Asturcón, el caballo de la Edad del Hierro

El Asturcón, el caballo de la Edad del Hierro

El que mantiene un blog a lo largo del tiempo sabe que es una tarea constante de planificación. Pero hay entradas que se cuelan en la lista porque la vida te zarandea y como en este caso, sientes la imperiosa necesidad de hablar de un ser casi mitológico: el asturcón: caballo de la Edad del Hierro.

El caso es que el año pasado, cuando escribí este post por estas fechas, monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio rancio de Terry. Pero vestida y con estribos, claro.

Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la del brandy), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Tuve agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda, el coronavirus y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

El Asturcón, caballo predilecto desde la Edad del Hierro

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De aquellos guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, inmortales; más o menos inmutables desde la Edad del Hierro. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país. El Coronavirus será otra muesca en su cinturón.

El caballo asturcón en la Edad del Hierro era un animal venerado

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte a finales de la Edad del Hierro) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Precisamente, el caballo forma parte del grupo de animales psicopompos de la religión celta, junto con el buitre y algunos más.

Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra (aunque me cometan por el pinganillo que sólo en contadas ocasiones, que Estrabón estaba a sueldo del Imperio y recibió órdenes de pintarlos como incivilizados).

Estela funeraria asturcón
Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas y hasta finales de la Edad del Hierro, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, ¡je!

De la veneración a la extinción

No obstante, el caballo asturcón también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data sus orígenes en la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras del asturcón, el caballo por antonomasia en la céltica de la Edad del Hierro, viraran considerablemente.

Es el caso de ACPRA, la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón. Tal y como indica en su web, «la asociación gestiona el Libro Genealógico de la raza, realiza el marcaje de los potros y expide los documentos correspondientes, con el objetivo fundamental de criar el Asturcón en pureza.

Además, procura dar servicios en común para los asociados y promociona, y participa, en colaboración con administraciones y particulares, en todo tipo de eventos que puedan servir de marco para dar a conocer la raza de poni Asturcón.

Aunque como siempre, detrás de tanto acrónimo, hay personas de carne y hueso que hacen realidad con su día a día que joyas de la Edad del Hierro, como el caballo asturcón, no desaparezcan. Es el caso de David Martín, artesano y ganadero al pie del cañón, como se ve en este reportaje de RTVE:

De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que hace tan especial al asturcón?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, un caballo de la Edad del Hierro, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Si el maldito virus lo permite, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua.

Presentación del Asturcón en Fitur.

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mitología celta edad del hierro

NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

4 respuestas a «El Asturcón, el caballo de la Edad del Hierro»

  1. Quizas una de sus caracteristicas mas apreciada, a parte de su resistencia y su buen hacer por terrenos escarpados, era su paso portante. Muy comodo para el jinete.
    *Por cierto, tienes una errata en la descripcion de la estela… Villayandre está en Crémenes 😉
    En la zona de Cármenes se dice que eran Viancios los que la habitaban… una tribu cántabra que se asentó en territorio Astur.
    Por lo menos una estela encontrada cerca de Carmenes nombra a esta tribu…

    Saludos

    1. ¡ay, querido! No te puedes fiar de la Wikipedia. Lo copié tal cual y mira. Gracias por el aviso.
      Lo del paso lo sabía, pero quería investigar antes si cabalgaban como el poni islandés o no y dejarlo para otro post.¡ Es que el islandés tiene nada más y nada menos que 5 tipos de marcha!

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