Bolos leoneses: asalto y derribo al castro

bolos leoneses: asalto y derribo

Que los ástures (y también los cántabros) se zurraban entre ellos es bien sabido. Cualquier excusa era buena para asaltar al castro vecino si no había tésera de hospitalidad de por medio: mozas más guapas que las de tu castro, mejores caballos, control de los mejores pastos… Eso era así (seguro). Pero para estar a la altura, amigo, tenías que adiestrarte largo y tendido. Lucha leonesa: lunes, miércoles y viernes; los martes y jueves seguramente tocaba manejo de falcata, honda y lanza. El sábado algo de equitación para la guerra y los domingos algo más light, no vaya a ser que sobrecarguemos el cuerpo: desarrollo de estrategia del asalto, pulso y camaradería. O lo que es lo mismo, jugar al bolo leonés.

bolos leoneses
Cómo asaltar un castro y derribar al centinela: ése era el objetivo del juego

La analogía tiene sentido

Piénsalo: la clave para un asalto perfecto al castro es :

  • derribar al centinela sin despertar al resto del castro,
  • abrir las puertas para dejar pasar al resto de tus compañeros
  • y llevarte lo que tengas que llevarte sin sufrir bajas en tu bando.

Con la media esfera en mano, consigues la máxima puntuación cuando ésta entra en el castro y consigue derribar el Miche (centinela). Al margen de esta jugada ideal, hay multitud de maneras de puntuar. Eso hace que sea algo complicado cogerle el tranquillo a este juego, tiene que haber alguien que te enseñe a jugar bien.

Yo me harté de jugar en mi pueblo cuando era una adolescente y por aquel entonces no tenía ni idea del trasfondo histórico. Para mí era sólo un juego que practicaban los abuelos y que era fascinante, algo prohibido. Sí, prohibido. No nos decían nada, pero cuando la juventud se ponía a jugar, los viejos torcían un poco el morro cuando las chicas cogíamos la bola. Y aquello le daba más morbo porque despertaba tu lado rebelde. Al fin, terminó por ser algo normal, porque posiblemente, o jugábamos nosotras también, o aquello no tenía cantera suficiente.

El Cincón o Cinca, en mi pueblo, era el único bolo que al caer no daba puntuación. El equipo contrario gritaba ¡Finca! con enérgica alegría.

Como dije en algunas lineas más arriba, necesitábamos de la tutorización de los veteranos porque el reglamento era un poco infumable: que si el derribo del Miche (el centinela), que si tiene que caer la bola en el castro y eso son tantos puntos, que si es finca (jugada sin puntuación), que si entró en el castro o no entró, que si pasó por la raya del once… Sin ellos no hubiera sido posible jugar de una manera decente.

Jugar a los bolos leoneses no es sólo cosa de viejos

Durante al menos dos veranos, el castro de los bolos fue punto de reunión indiscutible. Había movimiento en el pueblo: los mayores se reunían, salían de su letargo y vibraban. En vez de verlos ensimismados en la soledad que trae la vejez, recuerdo sorprenderme al ver cómo interactuaban entre ellos, con un brillo en los ojos que me chocaba. Evidentemente, llevaban toda una vida conociéndose, pero yo, que siempre los conocí viejos y aburridos, quedé intrigada. ¿Cuántas vivencias y aventuras trajinaron juntos?

Se sentían vivos. Quizás era el gusto por competir. Puede que sentirse maestros por un rato y recibir admiración y atención les inyectara una ilusión extra en aquella mirada. Sólo por eso, valía la pena mantener el castro de los bolos.

De eso me doy cuenta ahora. Ahora que ya no existe el castro (se asfaltó la calle y a partir de ahí ya no se volvió a montar), ese vínculo de personas intergeneracional se ha perdido. Los viejos (los pocos que quedan ) van por un lado, si es que salen de casa, y la juventud… ah, la juventud. Los jóvenes no salen del Instagram. ¿Qué será del juego ancestral que nos legaron los ástures?

Bolos leoneses
Un ejemplo de una partida cualquiera en un pueblo leonés cualquiera… (wikipedia)

Los bolos leoneses hoy en día

Te sorprenderá descubrir que esta disciplina deportiva tradicional tiene bastante tirón. Sobre todo, fuera de León. Algo bueno tenía que traer la combinación de una emigración masiva, a ciudades como Madrid o Barcelona, o regiones como el País Vasco, y la morriña del emigrante. Cuando estás fuera de tu casa, te coges como un clavo ardiendo cualquier cosa que te una a los tuyos, a tus orígenes, a tu antigua vida. Sí, lo adivinaste: los bolos leoneses son ese clavo para muchos cazurros en el exilio.

Los catalanes admiran esta disciplina y la adscriben a la federación de deportes tradicionales. Tranqui, que sólo hablan en catalán al principio un minuto.

En León, la Delegación leonesa de Bolos vela por mantener el calendario de competiciones activo y difundir el reglamento oficial. Últimamente se están techando muchos castros, de manera que así se pueden jugar partidas incluso cuando hace mal tiempo (cosa habitual en el norte).

Sin embargo, por más que busco en Internet, sólo veo señores viejos jugando, y te aseguro que me he pasado tiempo investigando. Hay algún vídeo documental de estudiantes que tienen como deberes del instituto entrevistar a los jugadores senior, pero poco más. (Si me lees y sabes de alguna iniciativa que introduzca a los jóvenes al juego, por favor, escríbeme)

Su futuro está en juego

No puedo evitar preguntarme: ¿Se está perdiendo esta tradición? ¿Hay algún gesto desde la administración pertinente (Diputación de León, ayuntamientos, Junta de CyL ,etc.) No basta con subvencionar el material para jugar, que sí, ayuda. Pero o se incluye este deporte en los programas educativos/ municipales, o la juventud no dudará en meterse en Instagram. Os lo aseguro. Y la verdad, bajo mi punto de vista, tenemos MUCHO QUE PERDER. No podemos arruinar algo que es capaz de unir a jóvenes y viejos.

Además, creo que deberíamos ir más allá. Deberíamos atraer de una manera más activa al sector femenino, tradicionalmente ignorado en esta disciplina por ser considerada cosa de hombres (aunque te aseguro que a las chicas no nos falta nada en absoluto para jugar igual o mejor que los chicos) . En mi pueblo funcionó de maravilla, a pesar de las reticencias iniciales. Estaríamos doblando el público objetivo y podría ser una de las claves de su perpetuación.

Ellas también saben tirar el Miche, no te quepa duda.

Anímate: aquí tienes algún material para empezar

Aquí te dejo el reglamento, así como webs donde adquirir el material de juego. ¡Todo es ponerse! Te aseguro que los bolos leoneses sólo traen cosas buenas: interacción, destrezas sociales, respeto a las normas, disciplina y convivencia.

Por cierto, si dominas el arte de trabajar la madera, creo que es un buen nicho de mercado. Sólo he encontrado una web en Internet que se dedique a confeccionar los 9 bolos y el juego de bolas más el Miche. ¿Sabes de alguna empresa que se dedique a su fabricación? Ayúdame a difundirla, toda aportación es un valioso granito de arena.

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