Categoría: Curiosidades

Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Como sabrás, estoy metida hasta las cejas en mi novela histórica (Las Nieblas del Tsuna), que transcurre en un periodo convulso y lleno de mal rollo entre los romanos, los ástures y los cántabros. Concretamente me teletransporto al año 20 a.C. y claro, hay que emplearse a fondo en la ambientación. Si quieres saber más sobre este periodo, te invito a leer mi entrada sobre las guerras astur-cántabras. En esta entrada estoy decidida a dejarte buen sabor de boca. ¡Vas a descubrir cual era la dieta de las sociedades castreñas en la Edad del Hierro!

Como los personajes tienen la mala costumbre de alimentarse a diario, he tenido que investigar a cerca de lo que comían en aquella época; no vaya a ser que luego algún lector meticuloso me coja de la oreja y me cante las cuarenta. Si después de leer el libro te vienen unas ganas irrefrenables de adoptar su estilo de vida, aquí te dejo unas indicaciones que valen su peso en oro.

Ese cordero a la estaca me lo hacía yo ahora con gusto…

¿Quieres alimentarte como un ástur/cántabro/galaico?

Bien, en ese caso voy a darte una dieta que ni los hipsters van a poder superar. Coge papel y lápiz porque empezamos:

  • Destierra todo lo que venga de América, principalmente:
    • Pimientos, patatas (si hij@, las patatas no son made in Europe), Tomates (el ketchup también, ¡eeeh!), Calabazas, el chocolate (pensaba dejármelo para el final, por miedo a que no quieras acabar el post, pero me tocaba incluirlo aquí), fresas, aguacates, maíz (si… ese también), es un no parar… 
  • Comienza a hacerte a la idea de que para poder comer carne, tenías que matar al bicho primero. Esto quiere decir que :
  • eres bueno cazando jabalíes, ciervos, rebecos, pájaros, liebres etc. Sin escopeta. (Respect)
fiuuuu
  • eres coleguita del que cazaba bien.
  • cuidas cabras, ovejas, cerdos, caballos y vacas. No se podían matar a la ligera, había que racionarlos, ya que daban mucha faena.
  • Puedes seguir comiendo jamón. Sabían hacer jamones, tranquil@. No todo iba a ser chungo.
  • deberías olvidarte de las gallinas y los pollos. No formaron parte de la granja hasta bien establecidos los romanos. Esos eran fáciles de matar, ¿eh, bandid@…?
Adiós, Nuggets…
  • El pescado marisco eran bien conocidos. No hacía falta que nadie viniera a descubrírselo. Supongo que aquí se te habrá pasado un poco el disgusto del chocolate. 
  • Plantea incorporar alimentos que en la vida se te había pasado por la cabeza comer:
    • Bellotas de encina y roble en todas sus formas: harina, gachas, pan… (gran parte del año basaban su dieta en este producto)
    • Castañas. Eran las reinas del cotarro a falta de patatas. Como apunte anecdótico repelente, te diré que los bosques de castaños eran en muchos casos propiedad real durante la edad media. Imagina la importancia gastronómica y económica de este cultivo.
— Boudica, sácame unas bellotas garrapiñadas y un poco de hidromiel.
  • En cuanto a dulces, la miel era la reina, y era muy cotizada en la dieta del la Edad del Hierro por el elevado precio que suponía ir a cosecharla.
  • Completaban la dieta con todo tipo de frutos secos y legumbres (lentejas, habas, garbanzos, etc.) y verduras, ya que hay evidencias que respaldan la presencia de pequeños huertos aunque los castros estuvieran en alta montaña.

Y de beber, ¿qué?

  • Bebían cerveza e hidromiel. Sabían procesarla pero no era como la que conocemos porque no añadían lúpulo a la mezcla, por lo tanto no tenía burbujitas ni era tan amarga como la de ahora. El vino sabía mejor si era robado. Por eso de vez en cuando bajaban a saquear a los Vacceos, que sí tenían vino. Por otra parte, si se sacrificaba un animal, según Estrabón, te tocaba beber sangre del animal en cuestión. Esto es así, ya te dije que los hipsters nunca podrían superar esto. 
Si te da asquito eso de beber de un cuerno, siempre puedes pillarte uno de estos en Amazon. (por cierto, la vajilla de los ástures era de madera. Por eso no se conservan ejemplos de vasijas de cerámica)

Verás que a los antiguos norteños les iba la comida sencilla, pero de calidad. Estoy segura de que era un aspecto que reflejaba su estilo de vida sobrio y espectacular al mismo tiempo. 

Y hasta aquí me documenté yo. En otro post hablaré de otra cosa súper importante en el día a día: la drogaína que tomaban los pobladores de Ástura, Cantabria y alrededores. Ya os adelanto que el tabaco no estaba de moda por la zona en aquella época, les iban más las setas y otras cosas mágicas.

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Conoce dónde sucedió todo

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Las montañas de Ástura

En la provincia de León puedes encontrar entornos tan dispares como los Picos de Europa o la Ribera, el Páramo leonés, los Ancares, El Bierzo con su microclima, Omaña con sus bosques, Babia de ensueño, y cómo no, el valle del río Luna. Estos tres últimos forman parte de la lista de Reservas de la Biosfera, patrocinada por la UNESCO. Además, Babia y Luna son Parque Natural

Parte de la historia que nos ocupa (Las Nieblas del Tsuna) transcurre en el paraje de Mallo de Luna y sus alrededores. Es el pueblo de mi madre, pero lo considero tan mio como la que más.

Mallo de Luna
Las Nieblas del Tsuna

Mallo de Luna

Se trata de una pedanía de Barrios de Luna, municipio que aguas abajo, a la sombra del muro de contención, agrupa los pueblos mutilados por el embalse y algunos más que consiguieron salvarse.

Con a penas 20 habitantes en invierno, vive sus días de máximo trasiego durante el verano, como casi todos los pueblos de la zona.

Lo que diferencia Mallo del resto es que aquí se acaba la carretera. Si no fuera por la Autopista, sería un reducto de paz inespugnable, pero por desgracia, ni eso nos concedió el avasalle de la vida moderna.

mallo de luna
Con los cuetos o Mallos, que le dan el nombre al pueblo

Aún así, como pasa con las personas castigadas por la edad, «el que tuvo, retuvo», y mi pueblo es de lo más bonito que verás en el norte de España.

No se si se nota que siento pasión por mi pueblo. A él le he dedicado cuentos, artículos, relatos (algunos premiados, y hasta un blog) pero me faltaba algo más ambicioso. Algo que le diera un empuje, una ilusión, algo de qué hablar…. y pensé: pues mira, una novela no iría mal.

Espero de corazón que si tras leer la novela tenéis la oportunidad de visitarlo, gocéis de su entorno, de sus gentes, de sus cicatrices, como lo he hecho yo…

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