Categoría: Edad del Hierro

La Edad del Hierro es uno de esos periodos de la Historia Antigua que más cambios aporta. La Humanidad pisa el acelerador en este periodo histórico.

Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares

Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares

Sospecho que este va a ser uno de esos posts que se escriben solos. De los que se disfrutan a cada golpe de tecla. ¡Oh, sí! Hoy me dispongo a contarte algunas huellas que dejó la Edad del Hierro en los Ancares, de esas que dejan entrever su pasado celta, tanto en su arquitectura como en sus costumbres .

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Pues eso: 5 caramelos.

Ya, pero… ¿Qué son los Ancares?

Según la wikipedia, es una comarca tradicional de España situada en el extremo noroccidental de la provincia de León, que coincide con el término municipal de Candín (actualmente parte de la comarca del Bierzo), y que en la segunda mitad del siglo XX dio nombre a un territorio más amplio denominado Los Ancares, cuya versión más laxa y amplia comprende otras partes del Bierzo en León, desde Navia de Suarna hasta Piedrafita del Cebrero en el oriente de Lugo (Galicia), y parte de Ibias al suroeste de Asturias.

Es una zona montañosa, de difícil acceso hasta finales del s.XX, que ha mantenido unas costumbres, arquitectura y hablas propias. Se halla entre dos cuencas, la del Sil y la del Navia, separadas por los puertos de Ancares (1670 msnm) al norte y Portelo (1068 msnm) al sur de la sierra de Ancares.

Pero a mí, me suena mejor algo así como: se trata de un rincón entre León y Lugo …

donde las montañas fueron capaces de detener el tiempo,
donde las nubes deciden si se puede o no se puede cruzar un puerto,

donde Astures y Romanos dejaron susurros en el viento,

donde me topé con la melancolía de lo que se está perdiendo,
donde la magia perdura y sobrevive al blanco de los inviernos;
es el último reducto de pallozas, de origen celta sus teitos…

La Cazadora de leyendas norteñas

¡Je! me han salido unos cuantos pareados, sin haberlo deseado. Estoy «sembrá».

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¡Gracias, chicos! Fue improvisado, de verdad.

Pero vayamos al grano. Aquí van algunas de las huellas que dejó la Edad del Hierro en los Ancares, que harán que no quieras perderte este caramelito del Noroeste Peninsular:

1. Es el hogar de los castaños milenarios

Si hay algo que me llamó la atención mientras recorría el valle era los Enormes castaños que montaban guardia a lo largo de caminos y senderos. Se erigían como imponentes legionarios a nuestro paso.

Algunos de ellos mostraban heridas de guerra; marcas negras de las plagas que los azotan últimamente. Los hubo que no sobrevivieron y sus troncos fantasmagóricos salpicaban el monte, como si fueran lápidas. Los que se mantenían en servicio, seguían firmes e inmutables: congregaban caras de asombro entorno a sus troncos y resguardaban a los insignificantes cuerpos humanos de las horas de más sol con lozanía.

El caso es que existen al menos dos teorías que justifican la presencia de los castaños en el Noroeste peninsular.

Por una parte, tenemos la teoría de que los castaños pervivieron en el noroeste a pesar de los cambios climáticos y de la extinción de la especie en casi la totalidad de Europa, con la excepción de diversos reductos. Estaríamos hablando de una especie autóctona de castaños que vieron pasar todas las edades de la prehistoria, incluida la Edad del Hierro.

Por otra, algunos sostienen la teoría de que los castaños volvieron al territorio hispánico de la mano de los propios romanos, quienes los introdujeron con vistas a alimentar a las tropas en el futuro. Recordad (podéis refrescar la memoria en este artículo de la dieta que seguían los castreños en la edad del Hierro) que en aquellos tiempos la patata seguía en América, tan tranquila, todavía por descubrir su potencial en Europa. Las castañas llegaron a ser la base de carbohidratos más importante de la Historia Antigua, al margen del cereal.

Sea como fuere, los castaños despidieron paulatinamente a los moradores de la Edad del Hierro del noroeste peninsular.

De entre todos, fuimos expresamente a visitar al legatus de los Ancares: el castaño de Cantín, en Villasumil. Nos contaron que hacían falta 12 personas adultas para rodearlo con los brazos, y a mí me dio por intentar calcular el diámetro del árbol de cabeza de camino en el coche. Me salía 6m aprox. de diámetro, es decir, súmale al largo de tu coche 2 metros más.

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2·pi·R= circunferencia= 12personas·1,5m=18; R=3; D=2R=6m

No. No me acababa de cuadrar. Pero al toparnos con el magnánimo castaño nos quedamos sin palabras. Se trataba de un ser vivo de más de 800 años seguros (posiblemente muchos más), que albergaba una oquedad capaz de ocultar a 7 adultos. Un buen hueco, si señor…

Os prometo que no estaba enferma ni nada parecido… Aquel día me levanté con cara de Morticia natural

2. Las pallozas

Vestigios de la Edad del Hierro

Ya lo mencioné en mi improvisado poema a los Ancares… El hecho de que este reducto entre puertos de montaña sea tan recóndito y esté tan apartado de los núcleos de población grandes ha propiciado su aislamiento a lo largo del tiempo, llegando incluso a tiempos inmemoriales, como la Edad del Hierro. Nos contaba un paisano muy amable en Villasumil, que hasta no hace mucho el asfalto brillaba por su ausencia, y en lugar de carreteras había pistas de montaña (en el mejor de los casos).

La modernidad no lo tuvo fácil para llegar con sus tentáculos hasta los Ancares.

Así, al contrario que en otras zonas donde hubo pallozas y teitos, pero desaparecieron, en Ancares siguen manteniendo estos fósiles arquitectónicos propios de la Edad del Hierro; algunos siguen en activo, otros están en peor estado, y otros resultaron tuneados con chapas por comodidad o decapitados por no poder hacer frente a las reparaciones regulares del teito.

Nos recomendaron encarecidamente visitar dos pallozas museo, en concreto la Palloza del Señor Antonio, en Pereda, (León); y la Palloza museo Casa do Sesto, en Piornedo ( Lugo).

La palloza del señor Antonio

En la primera la entrada era gratuita (se aceptaba la voluntad), y tras avisar por teléfono a Octavio, el hijo del señor Antonio, éste nos abrió la puerta al pasado de su familia.


 (Palloza del Señor Antonio) Esta foto de Planetancares es cortesía de TripAdvisor

Todavía olía a lumbre. El mismo olor potente y penetrante que había en la cocinona de mis abuelos, allí donde colgaban los jamones y los chorizos, el lomo y la cecina para ahumarse. Ese golpe en la nariz me teletransportó a otros tiempos; tiempos que ya ni siquiera me pertenecían por juventud, y gracias a ese golpe de efecto pude imaginarme la vida en aquella humilde pero práctica morada.

Por desgracia me quedé sin batería y no pude hacer fotos dentro. Pero por suerte, en Piornedo fui a tope de batería y el interior de las pallozas no dista mucho una palloza de otra.

Casa do Sesto

En este caso la entrada creo que eran uno o dos euros, y el amo de la misma te hacía las veces de guía, y te explicaba cómo se vivía antaño con lo que había. Me sorprendió ver que a pesar de la sencillez, reinaba un sentido del orden que hacía apetecible pasar allí alguna temporada.

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Aquí el desenlace del video… jaja

Sin luz, sin agua y sin gas, como el chiste; con el amor de la lumbre y el calor del ganado como única fuente de calor, aquellas pallozas estaban diseñadas para dormir lo justo y soportar el maldito invierno con los medios disponibles. Además, la idea era pasar ese tiempo de recogimiento para elaborar telas, jabones, aperos, y otras faenas que en verano, debido a la siega de la hierba, no hay tiempo.

El ingenio brillaba en cada utensilio, cada aparejo, y por cualquier rincón de la palloza podía aparecer uno de sus antiguos moradores.

De aquí salí con la sensación de que los astures, los galaicos y los cántabros (propios de la Edad del Hierro), debían llevar ritmos de vida parecidos a los de los Ancares.

3. Balouta y Suárbol. Reducto de valientes

Madre mía, llevo tropencientas mil palabras en este post sobre las Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares, y todavía voy por el tercer punto…

Estando por la zona, comimos por Balouta, en el Miravalles (recomendadísimo). Allí, las pallozas que quedaban en pié todavía eran funcionales y volví a ver alguna que otra guadaña al hombro. Y sentí envidia. Envidia porque en mi pueblo ya no se ve la guadaña. Ni hay vacas como antes, en las cuadras. Ni gochos, ni ovejas, ni nada más que cuatro gallinas. Recordé lo que un día fue mi pueblo y me rompió un poco por dentro. Y la verdad es que no quería irme. Quería beber de aquel espejismo, soñar que todavía era posible hoy en día… pero no. Era mejor seguir mi camino o me rompería por dentro.

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Aquí, metiendo barriga tras la comilona en Balouta

El caso es que tanto en Suárbol como en Balouta, viven encastrados en un valle de muy difícil acceso. No quiero imaginarme cómo se preparan para las nevadísimas que tienen que caer ahí. El aislamiento es cosa de valientes. Da igual si hablamos de la actualidad o de la Edad del Hierro… la naturaleza sigue imponiéndose sin cuartel en aquel rincón de los Ancares.

Por cierto, en Suárbol casi no hay pallozas, debido a un incendio hace tiempo. Pero eso no quita de hacer una visita al pueblo, pintoresco a más no poder. Y el trecho por carretera desde Piornedo hasta Suárbol es chulísimo, un bosque encantado, digno de mil leyendas… ¡No me extrañaría que entre aquellos árboles camparan a sus anchas las meigas!

4. El puerto de Ancares

Los atardeceres de Ibiza son famosos en el mundo entero. Mediterráneo, calas paradisíacas, el astro rey despidiéndose de la faz de la Tierra con sonrojo… Nada. Olvídalo. No tiene nada que hacer con un atardecer desde el puerto de Ancares.

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Autora de la imagen: Sara Alonso Rodriguez

Un paseo por las nubes

Por «desgracia», no pudimos quedarnos para verlo porque se cerró la niebla en lo alto. Sin embargo, nos dimos un paseo por las nubes, que tampoco desmerece nada. Si hay un lugar que transmite paz, una pausa espiritual, es ese puerto. Os invito a disfrutar este secreto de los Ancares en silencio, siempre con precaución. Desde Balouta nos advirtieron de que cuando la niebla se cierra, ni los lugareños son capaces de orientarse por las rutas que salen de él. De ahí que no pudiéramos ver tampoco «El Cuadro», un enclave que se sospecha pudo ser un campamento romano (otra huella más) instalado allí para combatir a los últimos reductos de astures, una de las etnias del noroeste peninsular en la Edad del Hierro.

5. La sorprendente Vega de Espinareda

Vale, quizás no esté dentro de los Ancares (¡ojo! las huellas de la Edad del Hierro en sus alrededores son muy importantes, tal y como apunta la web celtica.es en este artículo donde habla del castro de Peña Piñera), pero a nosotros nos salvó bajar a Vega de Espinareda a la hora de cenar.

Tanto en Candín como en Pereda, si quieres cenar fuera, vas «aviao». Así que yo lo incluyo dentro de este post sobre los Ancares porque me sorprendió gratamente. Desde los puentes que cosen el curso del río Cúa a su paso, la playa fluvial maravillosa, o el impresionante Monasterio de San Andrés, todo contrastaba con los escarpados parajes monte arriba.

Mi marido, sin embargo, lo recordará por esa hamburguesería donde todavía sigue invicto el desafío de comerte la hamburguesa XXXL; tan grande que si la engulles, te mandan a la UCI por rotura interna. Se llama «la Tienda» y son super majos. Huelga decir que el sitio tiene su encanto y se come genial. Y no me llevo comisión. (reservad)

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Foto extraída del ileon

No quería acabar el post de las huellas de la Edad del Hierro en los Ancares sin añadir que QUIERO VOLVER. TENGO QUE VOLVER. Me quedó la zona de Balboa, y no vi el Cuadro, ni subí al Miravalles (vale, esto es porque me pesa el pandero. Pero el año que viene seguro que estoy más en forma que la wonderwoman. Tiempo al tiempo). Aunque, comiendo tantos caramelos…

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Este blog NO es lo que buscas

Este blog NO es lo que buscas

¿Vienes buscando una fuente de información seria, de corte académico, tradicional? ¿Quizás algo de bibliografía celta contrastada? Pues este blog no es lo que buscas. Te explico:

A principios de esta semana tuve la ocasión de intercambiar impresiones con un destacado miembro del colectivo céltico en España. Esta persona no estaba de acuerdo con mi modo de enfocar los posts relacionados con la cultura celta, sus curiosidades y demás cosas que me voy encontrando a medida que me documento para escribir.

Me decía que no escribía con el debido respeto sobre una cultura que muchos consideran suya como la que más. Además, a su parecer, escribo de manera sesgada. No pongo por escrito mis fuentes y parece que mi objetivo es ganar dinero a costa de la memoria de nuestros antepasados. Todo correcto, salvo la parte en negrita.

No gano ni un duro con esto

De momento, este proyecto no me está dando más que pérdidas. Ya saben ustedes, lo de pagar un dominio para que las editoriales vean (llegado el supuesto que acabo por fin) que vas en serio, un web hosting decente, libros de temática celta que Amazon intenta colarme a diario porque sabe que pico (debo ser la cliente platinum del sector, jajaja), madrugones para poder escribir…

No sé si algún día acabaré mi libro. La decisión de escribir en un blog para difundir las curiosidades con las que me voy encontrando en mi camino fue difícil. Me resta una cantidad de tiempo y energía enorme para mi objetivo: publicarlo y homenajear a una tierra silenciada, que a mi parecer, está olvidando su grandeza; recordar a mis ancestros para aprender de mí misma a través de su forma de ser . Y algunas veces confieso que me gustaría tirar la toalla, porque al final es un esfuerzo que sólo me aporta una satisfacción: compartir, saber que no estoy sola. Y ya.

Mi blog no está concebido para ser una referencia seria de bibliografía celta. Quedas avisad@. Si venías con esa idea, este no es el blog que buscas. De lo que voy aprendiendo en libros, artículos especializados y webs que a mí me parecen más o menos serios, me quedo con lo que más me convence (sí, contrasto información: a ningún autor de histórica, aunque meta fantasía, le gusta que le tiren de la oreja sus lectores al leer el libro, es muy bochornoso) y cuando veo algo que me gusta, lo comparto de una manera distinta. Porque si lo transcribiese, entiendo que no aporto nada.

Escribo lo que me gustaría leer

En mi caso, decidí darle un toque de humor. En su momento, pensé que era una buena alternativa a la bibliografía celta tradicional, seria, académica, muy correcta y necesaria que me leía para documentarme. Pensé en escribir lo que me hubiera gustado leer cuando me mareo de tanto artículo riguroso. Y aquí estamos. En cuanto aportas esa visión personal, puede no coincidir con la sensibilidad del que te lee. Lo siento si es así; pero no es mi intención molestarte. Recuerda: si quieres agotar las existencias de café porque se te va a caducar, con un texto aséptico: este no es el blog que buscas.

Siempre puedo mejorar

Creo con firmeza que todo se puede comentar constructivamente. Yo estoy abierta a distintos enfoques, a mejorar mil cosas que no hago bien, a rectificar cuando no estoy en lo cierto; porque soy humana y hay gente que sabe infinitamente más que yo. Te animo siempre a comentar desde el respeto si algo no os parece correcto. ¡Yo quiero aprender!

Pero este es mi estilo (de momento), y sí: me importa muchísimo el tema sobre el que escribo. Nadie en su sano juicio se levanta a las 6 de la mañana para aporrear el teclado si no le importa lo que va a escribir (o le pagan por ello, que no es el caso). Todo lo que publico pasa por mi filtro personal y mi interpretación de los hechos. Repito: Aquí no encontrarás bibliografía celta tradicional, sin sesgar, de corte académico… Si es así, Este blog no es lo que buscas. Pero no quiero que te vayas con las manos vacías. Déjame indicarte qué es lo que consulto cuando quiero documentarme:

Webs indispensables: mi bibliografía celta

No están todas las que son. Pero son todas las que están. Te pongo sólo algunas de las que están en español, más que nada porque se centran en la céltica de la península, que es lo que me interesa a mí.

Se trata de la web de una Licenciada en historia que se centra en el estudio de los celtas en la Península Ibérica. En palabras textuales:

» En Céltica Hispana trabajo investigando y reorganizando la información que nos proporciona la arqueología, la epigrafía, la numismática, la literatura y otras fuentes para recuperar todo lo relacionado con los pueblos celtibéricos, estando en constante actualización conforme avanzan nuestros conocimientos. 

Pretendo hacer llegar esta parte de nuestro pasado de una forma amena pero rigurosa para acercar la Historia a todos los públicos y despertar el interés por los pueblos célticos prerromanos de la Península Ibérica.
«

  • La forja y la espada, de Gonzalo Rodriguez García, Doctor en historia y autor de diversos libros de divulgación histórica. Cuando habla de su proyecto, cita textualmente:

«Habiéndonos doctorado con un estudio sobre la antigua Hispania céltica y habiendo adaptado nuestros trabajos de tesis al ámbito de la divulgación y publicación, aprovecharemos esta web para dar a conocer y compartir con vosotros nuestros textos. Son tres las publicaciones que se derivan de nuestra tesis doctoral. Por un lado un trabajo sobre La Tradición Guerrera de la Hispania Céltica. Un estudio en definitiva sobre los principios, valores y creencias de la céltica hispánica. Por otro, un trabajo sobre El fenómeno del Celtismo. En el que estudiamos la presencia del Mundo Celta en la cultura popular de nuestro tiempo. Y finalmente un trabajo sobre La Conquista Romana de Hispania. En el que como en un cronograma, recorremos los doscientos años de guerras, batallas, asedios y heroísmo que constituyeron la conquista de la Hispania prerromana.»

Yo tengo uno de sus libros, y la verdad es que aunque hay que estar despejado para leerlo, aporta una información relevante y útil para mi novela.

Los celtas, Héroes y magia.
Gonzalo Rodríguez García
Portada de la última obra de Gonzalo Rodríguez García.

Este es uno de los blogs del autor del libro titulado «Breve historia de los celtas». que también recomiendo consultar en mi lista de bibliografía celta (entre otros). Manuel Velasco es un habitual de las tertulias radiofónicas de los programas como «La escóbula de la Brújula». A mí me pareció que este señor dominaba bastante bien el tema.

También me descargué su libro en kindle y me pareció un básico que todo amante de la cultura celta debería tener.

  • Academia.edu es un servicio bastísimo de publicaciones académicas, de gente que estudia y publica en revistas especializadas en multitud de disciplinas universitarias. Cuando realizas una búsqueda, como por ejemplo: celtas, te aparecen todas las publicaciones relacionadas con la palabra celta que los usuarios (suele ser profesorado universitario) cuelgan para dar salida a sus artículos. Aquí te dejo un ejemplo cualquiera.

Bibliografía celta: publicaciones en papel

Te voy a poner las que he comprado y tengo físicamente en casa. Lo sé, no es mucho, pero prefiero ir comprándolos a medida que me acabo el último.

El amor que siento por el trabajo de este Doctor en Arqueología no es ningún secreto. A través de sus estudios arqueológicos se deducen conceptos que describen, con la ciencia en la mano, algunos aspectos de la realidad de los astures. Puedes escuchar la entrevista (divertida, claro, qué le vamos a hacer) que le hice hace unos meses. Fue todo un honor.

alfonso fanjul, Los astures: un pueblo céltico del noroeste peninsular
Los astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular.
  • Despertaferro. Esta es una revista que se especializa en historia antigua y medieval. Es un básico en la bibliografía y el tema celta suele ser bastante reincidente. Se centra en el tema bélico y va ilustrada a todo color. Si, me compré el número 45, como buena friki del tema y me lo leí del tirón. Aquí descubrí a E. Peralta Labrador, el reputado arqueólogo con quien tuve la suerte de contactar para preguntarle si había alguna hipótesis de dónde podría haberse producido el robo del Águila de la Legio I Augusta.
Despertaferro Ediciones: las guerras astur-cántabras
Portada Nº 45

Esta es mi última adquisición en la lista de mi bibliografía celta. Me lo recomendó un miembro de la asociación de Astures y Romanos de Astorga por sus increíbles ilustraciones de los astures. En él se habla y se observa su posible indumentaria, su panoplia militar, los objetos cotidianos, arquitectura, etc. Me está gustando mucho y lo llevo siempre en mi bolso XXL de madre de mellizas. La Seisdedos a mi lado no tiene nada que hacer. (Ya me estoy poniendo amena, y yo que quería parecer un poco más seria en este post… ¡ains!)

Celtas en Asturies, Alberto Álvarez Peña
Portada del Ilustrador Etnográfico Alberto Álvarez Peña
  • CUENTOS CELTAS. Joseph Jacobs, Miraguano ediciones. Esta no es una obra de divulgación científica, sino un compendio de cuentos tradicionales de los que se puede extraer mucho material sobre la forma de ser del pueblo celta Irlandés, costumbres, etc. Extrapolando la filosofía céltica a lo que me interesa, lo considero un documento interesante y por eso lo añado a la lista de mi bibliografía celta.
Cuentos celtas
Sí, la de los corazoncitos y caritas sonrientes soy yo.

Podcasts con temática celta

Yo tiro un montón de podcasts porque no se si ha quedado claro que soy una Yonki del tiempo y con ese recurso puedo adelantar otras tareas mientras me culturizo. No es una fuente tan formal como las escritas, pero si tenemos en cuenta que son los mismos señores que escriben los libros y los blogs, podría decirse que la esencia del contenido es la misma.

Aquí os pongo unos pocos enlaces que me encantaron y los escucho siempre que puedo. Si te paseas por Ivoox verás que hay muchos más, sírvete a discreción.

¿Y tu? ¿de qué fuentes celtas bebes?

¿Podrías recomendarme al menos un libro, una web seria, o un podcast para ampliar la lista? Yo no tengo prisa por seguir aprendiendo, es una maratón. Poco a poco, iremos sabiendo que no sabemos nada. La cosa es tomárselo con humor para hacer la prueba más llevadera.

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Astures y Romanos de Astorga.

Astures y Romanos de Astorga.

Crónica de una Cenicienta ástur

Hace algunos meses comencé a hilar, sin saberlo, el cordel que me uniría para siempre con Astorga de una manera especial. De hecho anuncié a bombo y platillo en el blog y en las RRSS que tenía concertada una entrevista con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, pero entre unas cosas y otras, al final no pudo ser. (De todas formas, Sergio, ahora que ya pasaron las fiestas, mi invitación sigue en pié :D)

cartel astures y romanos de astorga
Cartel de este año

La puesta a punto

Pues bien, tras dejar a las gemelas con un familiar, el sábado 27 de julio me enfundé el atuendo ástur que me cosió mi madre antes de marchar a León, me coloqué el Torque, me maquillé como si fuera Morrigan yendo a la guerra y del pelo mejor no hablamos, porque no hice nada del otro mundo. Metí las madreñas en una bolsa por si llovía y bajé desde los montes de Luna hasta Astorga (de ahora en adelante, Astúrica Augusta).

La llegada

Llegué pasada la hora de comer (sin haber comido, cosas del directo). Aparqué a las afueras porque me imaginé que luego sería complicado aparcar en el centro, y creo que hice bien. En fin, a medida que me iba acercando a la catedral, mis pintas dejaban de desentonar. Y es que me estaba adentrando, sin saberlo, en un portal temporal en el que contubernios de legionarios, y astures armados hasta los dientes se cruzaban por mi camino. Y me alegré. Me alegré tantísimo de ver que por una vez coincidía con un montón de gente apasionada por la historia, por la recreación cuidadosa de costumbres, vestimenta, etc… A pesar de haber ido sola, comencé a sentirme en mi salsa.

Mi objetivo era contactar con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, y con el que sería mi anfitrión el resto del día (Omar, te estaré eternamente agradecida). Así que me fui directa al campamento situado en las proximidades de la catedral.

mapa astures y romanos astorga
La parte verde es el campamento Ástur y la marrón oscuro, la Romana

Por el camino…

me encontré peregrinos alucinando con las tropas romanas, guiris que no dejaban la cámara quieta ni un segundo tratando de sacar instantáneas de un ambientazo increíble. Pero lo mejor estaba por llegar, porque era justo en el campamento donde se encontraba el epicentro del portal temporal.

En pleno centro de la ciudad se erguía un campamento de tribus ástures (disfrutando de la hora de la comida) y de romanos (tampoco se lo montaban mal). Era un lugar en el que nada más entrar olvidabas que estabas en la moderna Astorga.

Los campamentos

Os confieso que al entrar, sentí un poco de reparo. Iba totalmente a la aventura. Anuncié de mi llegada, pero no estaba segura de que me pudieran atender, y bueno, como entré por la parte de los romanos, y yo iba de Ástur (obviamente) me metí prisa por llegar a la parte donde las pallozas se alzaban como setas, rompiendo el patrón cuadriculado de las tiendas de campaña romanas.

campamento astur
Foto extraída de Astorga Redacción

Tanto a un lado como al otro, todo estaba dispuesto al más mínimo detalle. Desde la música de ambientación diferenciada por áreas, las construcciones, la señalización de la palloza de cada tribu, etc… todo estaba pensado para hacerte volver a la época de los ástures y los romanos. Estuve un rato deambulando por allí, ensimismada. Susarros, Cabruagénicos, Cilúrnigos, Guigurros… y así un buen número de tribus formaban parte del campamento ástur, pero no sabía por dónde empezar…

Dentro de las pallozas

Pregunté por el presidente de la asociación de Astures y Romanos de Astorga y enseguida me invitaron a pasar dentro de una de las pallozas. No pude hacer otra cosa que maravillarme. Para ser una estructura provisional, el nivel de recreación seguía altísimo. Cualquier atisbo de dispositivos modernos estaba convenientemente camuflado, de manera que al entrar dentro, el hechizo del portal temporal se hacía cada vez más fuerte. (Vamos, que yo estaba alucinando tanto que ni siquiera eché una triste foto, simplemente me abandoné a vivir el momento, y creo que hice bien).

La legendaria hospitalidad de los ástures

hizo acto de presencia y enseguida me sentí como en casa. Me recibieron como si fuera una más, pero obviamente, era un día crítico para andar haciendo entrevistas (entre otras tantas actividades, ese día se celebraba el circo romano), así que la entrevista no pudo ser en esa ocasión. Tampoco esperaba hacerla ese día. Era consciente del nivel de estrés que soporta la junta directiva de una asociación capaz de mover todo ese tinglado.

Sin embargo, la aventura acababa de empezar. En ese momento llegó Omar con una calavera llena de cerveza en mano. Era mi amigo de la tribu de los Guigurros. Especialista en rigor histórico de la asociación de Astures y Romanos de Astorga, Omar me llevó a su palloza y seguí alucinando en colores. Creo que es obligatorio visitar el campamento si estáis por Astorga durante la recreación histórica, en serio. El arduo trabajo que lleva montar el campamento da sus frutos y la gente queda maravillada.

Allí estuvimos hablando de la fiesta, de las asociaciones invitadas, de presupuesto y esfuerzo personal de los integrantes de la asociación, de Guerras Astur-cántabras… y nos dimos cuenta de que estábamos al mismo nivel de frikismo (fue muy gracioso. No siempre se encuentra una con alguien que maneja tanto el tema como tú, teniendo en cuenta que llevo desde el 2017 a muerte con esto)

Gracias, Omar. No pude tener mejor anfitrión.

Me enamoré del calzado

Empezó a llegar gente de su tribu, y no me preguntéis porqué, pero me fijé en el calzado de todos ellos. Creo que todavía se preguntan de dónde salió la fetichista aquella de los zapatos, jajaja. A eso sí que le hice unas cuantas fotos, ya ves… cosas del cerebro humano. La protagonista de mi libro tiene debilidad por los zapatos… igual fue por eso. O porque ya iba con tres cervezas encima.

Tras saciar la sed y el hambre, fuimos a la fiesta

de los Guigurros en uno de los bares aledaños a la plaza Mayor de Astúrica Augusta. A pesar de arrastrar varios días de fiesta acumulados, allí estaban los integrantes de la tribu dándolo todo. Buen rollo, gente maja, abierta, con buen gusto musical. Si, definitivamente había encontrado mi tribu. Tengo la firme intención de asociarme para el año que viene en cuanto tenga oportunidad. Jamás olvidaré la agradable sensación que se tiene al saber que estás formando parte de algo bonito, donde fluye el buen rollo auténtico. Y me parece bonito que gracias a una recreación histórica sucedan estas cosas. Enhorabuena, tribu.

Guigurros dándolo todo (hay fotos más comprometedoras, pero no es cuestión de subirlas, jejeje)

La hora del circo había llegado

Casi sin darnos cuenta, llegó la hora de ir al Circo Romano (plaza de toros de Astorga). Sin duda, era el evento más importante del sábado. Astures y romanos se daban cita una vez más en la arena para ver cuál de los dos equipos rivales saldría vencedor en esta edición.

De nuevo, la asociación de Astures y Romanos de Astorga obró su magia. Todo (presentadores, pruebas, caracterización del provocador César Octavio Augusto, también el polémico jefe de los ástures), estaba organizado de tal manera que el público entero, daba igual si era romano o ástur, viviera el evento como si estuvieran en el mismísimo Coliseo de Roma. Al menos es como yo me sentí. No tiene sentido seguir hablando cuando un vídeo dice más que mil palabras. (Si, cuando hay mucho ruido se me pone voz de Gracita Morales, qué le voy a hacer…)

Carrera de Literas. Estuvo reñidísima

Las pruebas eran mundiales, y tanto chicos como chicas lo daban todo en ambos bandos por conseguir el triunfo. Os confieso que pensábamos que este año los ástures iban a romper la racha de 8 victorias consecutivas, pero en la prueba de las sandías consiguieron una victoria arrolladora. Aún así cabe mencionar que los romanos nos lo pusieron muy difícil.

Todo lo bueno tiene un final

La verdad es que me hubiera quedado hasta altas horas de la noche, pero era consciente de que alguien tenía que dormir a las mellizas, y eso sólo podía hacerlo yo. Era una Cenicienta ástur en toda regla. Tuve que despedirme de todos, y puse a Lug por testigo de que servidora volvería, para revivir aquella fiesta.

Volveré. Lo prometo.

De la experiencia me quedo con el RESPETO que profesan los integrantes de esta gran asociación por su historia, da igual si romanos o ástures; con el TRABAJO BIEN HECHO (a pesar del reducido presupuesto con el que cuentan, han sabido hacer milagros con lo que tenían), y sobre todo el BUEN AMBIENTE que reina en toda la ciudad de Astorga.

Te invito a participar en la edición del año que viene, quien sabe, quizás podamos vernos allí y brindar con nuestros cuernos llenos de cerveza por Lug y por la amistad. Después de Astures y Romanos de Astorga, creo que todo es posible.

(Imagen principal del post obtenida del perfil oficial de Instagram de Astures y Romanos de Astorga)

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7 leyendas norteñas de verano

7 leyendas norteñas de verano

Avance de las próximas entradas

Venga, confiésalo. Ya pensabas que este blog iba a ser de esos que molan durante un tiempo y de repente dejan de tener artículos nuevos… Va a ser que no. Al menos hasta que me responda la salud y no sucedan cosas de fuerza mayor, aquí el entusiasmo sigue intacto. Por eso he decidido hacerte un avance de las próximas entradas, para quitarte esa idea de la cabeza.

Soy Xena, la princesa guerrera
Como la princesa Xena, preparada para la batalla. (Imagen de Giphy)

Como tengo tanto en el zurrón, he creído oportuno escribir lo vivido durante estas vacaciones sin WIFI en Mallo de Luna, cual redacción de colegio a la vuelta del periodo estival. Pero en plan guay. Porque aquello lo hacíamos por obligación, y yo, sin embargo, me muero de ganas de contarte todas las cosas increíbles que me han pasado. Voy a ir escribiéndolas poco a poco porque lo cierto es que he tenido (y hasta la vuelta al cole seguirá siendo así) un par de obligaciones a tiempo completo que no me han dado tregua. Empecemos:

Fui una cenicienta ástur en Astúrica Augusta

Viajar en el tiempo es posible. Sólo déjate caer por Astúrica Augusta el último fin de semana de julio y lleva las ganas de disfrutar y pasarlo bien. La asociación de Astures y Romanos de Astorga hará el resto con su magia y con sus recreaciones históricas.

A mí me gustó tanto que en cuanto pueda, me voy a hacer socia para volver el año que viene a disfrutar con nocturnidad y alevosía, y no como este año, que tenía hora de vuelta para dormir a las mellizas, como la cenicienta.

una astur en astures y romanos de astorga
No. No había ni una foto en la que no saliera haciendo el lelo.

Me dí un paseo por las nubes de los Ancares

Sabes que estás viviendo un momento especial cuando no te hace falta nada más que sentir el momento. Aún así pensé en vosotros y saqué el móvil en plena irrupción del banco de nubes más guapo que haya visto jamás. Si a eso le sumas una BSO mítica, como la de Juego de Tronos, pues oye, la escena va directa al cajón de cachitos memorables de tu vida en el cerebro.

Ojo, que me pongo mística. Aunque no lo parezca, me da un poco de reparo compartir estos pensamientos a palo seco…

Visité Pueblos excepcionales, como Balouta (Léon) o Piornedo (Lugo), donde las pallozas todavía tienen mucho que decir. Comí hasta desabrochar el botón del pantalón, a riesgo de que se me cayeran por el camino, y me quedé con ganas de llegar al Cuadro, un paraje en lo alto del puerto de Ancares, que se sospecha pudo ser un campamento romano.

El Castro de Chano me ocultó sus secretos…

Situado en el valle de Fornela, en los Ancares Leoneses, el castro de Chano presenta un estado de conservación excepcional (dejando a parte la polémica de cómo «reconstruir un castro»). Peeero, tengo que volver. Me ocultó sus secretos más interesantes, ya que el centro de interpretación del castro estaba cerrado por descanso del personal. Aún así me veo en condiciones de contaros unas cuantas cosas del castro que os dejarán pensando en mitos e ideas preconcebidas que arrastramos sobre los astures.

Castro de Chano, León. Esta foto la saqué con mi móvil, no está mal, eh?

Te contaré 5 razones por las que deberías visitar la Ribeira Sacra.

Que en Galicia se come genial, no es ningún secreto. Desde luego es sólo una de las 5 razones que tengo pensado desarrollar. Te contaré qué es lo que hace excepcional este rincón gallego lleno de encanto natural e historia. (Historia apasionante de verdad) ¿O es que no habíais oído hablar de los Irmandiños y su revuelta?

ribeira sacra
No es Irlanda. Esto está en Galicia: Paraje de los molinos del río Xábrega

Descubrí una mujer de leyenda. ¡En mi propio pueblo!

Voy a esforzarme por contártelo en un relato de regusto fuerte y amargo, como los buenos licores. A mí me lo contó mi abuela, y también mi madre. No podía dejar de apuntar detalles de una biografía de película, de una mujer de rompe y rasga. De esas que levantan pasiones y odio por partes iguales. No sigo haciendo Spoilers que luego os quejáis… Sólo dejaré una imagen que habla por sí sola.

mujeres fuertes
María Gómez me sirve de modelo para imaginarme en persona a esta señora de armas tomar.

La montaña «vaciada» todavía puede hacer mucho ruido.

Tuve el grandísimo honor de ser invitada por la asociación cultural y deportiva «Fuente de Omañón», para compartir con ellos mis inquietudes acerca del pasado, el presente y el futuro de los pueblos de la España vaciada, y más concretamente de la montaña leonesa. Además, empecé a contarles mi vida literaria, menos mal que se hizo de noche y me di cuenta a tiempo… jajaja!

De la charla me llevo unas cuantas lecciones de cómo un grupo de personas deja de lado el victimismo y se pone las pilas para sacar adelante iniciativas culturales que levantan a todo un pueblo. ( y una taza súper chula, a parte de un par de libros de Cuatrovalles que valen su peso en oro)

De paso descubrí el alucinante pasado de una comarca, Omaña, surcada por las aguas de ríos auríferos; Astures y romanos marcaron el ritmo en sus orillas a golpe de batea…

omañón
La espadaña solitaria de Omañón, típica de los pueblos de esta comarca, es seña de identidad y motivo de orgullo vecinal. (Foto de wikipedia)

La última niña que fue a la hierba

Oye, ¡no me diréis que no tiene pinta de título best-seller! Ya estoy terminando este avance de las próximas entradas, pero quería hacerlo a lo grande. Qué ganas tenía de tocar esta fibra… y es que hacía mucho tiempo que no iba a mi pueblo en julio, el mes de ir a la hierba por excelencia en la montaña leonesa (y por extensión el en resto del Noroeste Peninsular).

Tediosa, cansada, sacrificada… ir a la hierba se convertía en una tarea vital para pasar el invierno, pero en la época de más calor del año. Todo aquel esfuerzo movía a familias enteras y de ese movimiento salían las mejores anécdotas e historias. Historias que luego, en los meses de frío, amenizaban los calechos y filandones a base de risas y buenos momentos.

Yo fui una de las últimas niñas que vio cómo se recogía la hierba en mi pueblo; quizás sea capaz de contarte alguna de esas buenas anécdotas.

Y este ha sido el avance de las próximas entradas…

para que vayáis haciendo boca. Tengo algunas más en mente, pero todavía están por perfilar. Espero que sean de vuestro agrado y os haya dejado con ganas de más.

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Celtas: antes muertos que sencillos

Celtas: antes muertos que sencillos

Tanto si te animas a vestirte de astur, castrexo o cántabro para alguna recreación histórica, o si te lías la manta a la cabeza y te da por escribir una novela de las Guerras Astur-cántabras, como yo, al final descubres que a nuestros ancestros les gustaba lucirse, y sabían cómo hacerlo. Y es que los celtas podían ser algo espartanos para algunas cosas si los comparamos con los romanos ( vestidos, telas, decoración de la casa, etc.) pero eso sí : para salir a la calle, antes muertos que sencillos.

Nada de «fofisanos»

Tanto ellos como ellas se preocupaban mucho de su imagen personal. Estar en forma era algo elemental y de hecho, Estrabón nos comenta en su obra de Geografía I que estaba mal visto en los hombres lucir barriguita cervecera. Era signo de debilidad y falta de disciplina. No debía ser muy práctico a la hora de desenvainar la espada de antenas, más que nada porque si la circunferencia de la barriga era importante, la espada quedaba fuera del campo de visión (estoy exagerando, jeje)

El último que me llamó gordo acabó con las sandalias a 10 km del cuerpo.

Pelazo al viento

También estaba de moda llevar pelazo, con independecia del sexo. Ya sabéis, donde esté una melena al viento del norte, que se quite lo demás. Ellas acostumbraban a trenzarlo, y se cree que en función de su estado civil llevaban el recogido de una u otra manera. Ellos, por su parte, se ponían una cinta para ir a guerrear, por esto de que la magia de su melena no era muy práctica en combate. ¿O sí? No consigo encontrar dónde lo escuché o leí (la memoria de madre de mellizas brilla por su ausencia), pero creo que los lusitanos iban desnudos a combate, agitando su cabello trenzado para impresionar al enemigo. (Por favor, ¿alguien me puede ayudar con esto? juro que lo leí en alguna parte, no lo soñé)

Pelazo al viento. (Brave, de Disney Pixar)

Si el cuerpo no acompaña…

Supongo que como ahora, no todos cumplían con los cánones de belleza corporal de la época. Si esa barriguita cervecera no se va ni con cien abdominales al día o en lugar de pelazo, se le veía el cartón, un celta siempre podía desviar la atención con complementos varios. Para ello, los más pudientes contaban con algunos recursos. Toma nota:

Para ellas

  • Pendientes y arracadas
Pendientes no aptos para orejas sensibles.
Pieza del Tesorillo de Arrabalde, Zamora

Unos buenos pendientes siempre ayudan. Si además son de oro, mejor que mejor: dan brillo al rostro y pegan con todo. Si además pesaban medio kilo cada uno, te hacían efecto lifting. Sólo presentan una salvedad: como los lleves a diario acabarás pisándote los lóbulos.

Para ellos

  • Cinturones

Un cinturón marca la diferencia. Piénsalo: si la curva de la felicidad se niega a enderezarse, lo más sensato es lucirla con un buen cinturón chapado en oro y repujado con esmero para deslumbrar a todos esos envidiosos que te miran.

Este Tesorillo de Arrabalde me está dando mucho juego. Se parece a una rana, ¿verdad?

Unisex

Bueno, aquí te incluyo complementos que creo que podrían apañar a ambos sexos. Los torques, las fíbulas, diademas ceremoniales, etc.

  • Torques

Los torques, son signo de poder social, político y de poderío económico. Además se especula que según la tribu, se decoraban con detalles muy característicos de cada tribu o clan, de manera que es posible que pudieran saber de quien eres por la forma de tu torque. Eso sí, te aviso: los torques hay que ganárselos, ¿eh? Son una distinción de honor, debes estar a la altura. Te recomiendo que visites la web de Celtica hispana, donde se profundiza un poco más sobre este maravilloso complemento.

Torques, pieza de la orfebrería castreña, perteneciente al conjunto denominado Joyas de Ribadeo.
  • Fíbulas

Este es un elemento indispensable para él y para ella. Sin las fíbulas no eran capaces de sujetar las telas de su atuendo apropiadamente y mantenerlas en el sitio. (Los botones no llegaron hasta la edad media). Solían ponérselas al hombro. Hay infinidad de modelos, dependiendo de la época histórica, pero los que más me gustan son los de Caballito (he visto otras fíbulas zoomorfas, con forma de lagarto, pero las de caballito son mucho más populares: el caballo es signo de estatus social elevado, sólo las clases altas iban a caballo), de Torrecilla, quizás las más sencillas en su elaboración, y cómo no, las fíbulas de Omega, pero creo que estas últimas se ponen de moda tras la conquista romana (Otra vez mi memoria pega chispazos… )

Si quieres ver cómo se ponen, te pongo un ejemplo con fíbula de Omega o anular:

Un ejemplo de cómo poner la fíbula. El paisano está clavado como una estaca, no sea que la jefa le haga un piercing nuevo en el pezón.
  • Anillos

Es una pieza de adorno para todo el mundo, lo que sospecho es que no es tan fácil encontrarlos en buen estado, ya que son piezas de metal muy finas.

  • Diademas

Hay una diadema muy especial, que desconozco cómo quedaría puesta, pero eso seguro que se llevaba el protagonismo y lo del pelazo quedaba en segundo plano. Está a la altura del caldero de Gundestrup, y algún día, la veré con mis propios ojos, (bueno, los cachos que quedan de ella)

Se trata de la Diadema de Moñes, y es un complemento para ocasiones muy muy especiales. Algo ideal para ir a sacrificios, funerales, rituales de iniciación, etc… No es para ir a comprar el pan. No me seas ostentos@

Se encuentra en el Museo arqueológico nacional. Se halló en Moñes, conejo de Piloña
  • Brazaletes

Más chic, no se puede ser. Unos buenos brazaletes, ya sean de oro o de plata, estilizan la figura y ocultan manchas y brazos peludos. Y si tienen forma zoomorfa, te dotan además de protección extra para tus eventos más importantes. De nuevo recurro al tesorillo de Arrabalde, que de tesorillo nada. Ya me gustaría a mí encontrarme con una sola pieza del tesorillo.

¿Ves las cabezas de serpiente a 3 vueltas desde los extremos?

Fíjate en el repujado y el trabajo que tiene la pieza. Es para quedarse embobado mirándolo.


¿Vamos de compras?

Sujeta la visa, que nos conocemos…

Actualmente hay muchos artesanos que se dedican a reproducir las piezas halladas en los yacimientos arqueológicos. Torques, fíbulas, brazaletes, y demás están ahora al alcance de todo el mundo con sólo un clic y una visa.

Hasta los museos arqueológicos hacen negocio, ¿qué te pensabas tú?

Pero recuerda, no te excedas, de lo contrario te pasarás al bando íbero, que eran muy de excesos. (Es bromita, jejeje)

La última reflexión

Los complementos dan mucho juego, tanto en novelas como en recreaciones históricas. Conocerlos da información muy interesante y si sabes jugar con ellos, nadie notará que esta operación bikini no llegó a buen puerto, o que se te ven las ideas en una recreación… Sólo quería cerrar el post con una reflexión un poquito más seria: hay una constante en el arte céltico de todas las naciones celtas, y en la orfebrería se deja notar con claridad: las formas, sobre todo en las figuras zoomorfas, tienen una estética muy característica: las extremidades suelen ser esbeltas y estilizadas, mientras que los cuerpos suelen ser más rechonchitos. Fíjate la próxima vez que te asomes a un museo.

¿Y tu? ¿vas a ir como los celtas: antes muerto que sencillo? ¿o lo dejas para otro año? Qué harías si te encuentras con un tesorillo como el que se encontraron en Arrabalde?


Imagen principal obtenida de «Misskekas.blogspot.com«

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Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Fran Rivas estuvo allí y captó la esencia del «encuentro» entre Galaicos y Romanos.

Este viernes toca hablar de Lugo (Lucus Augusta) y de cómo la ciudad se vuelca en la recreación de uno de los episodios más decisivos de su historia: su fundación.

Según la wikipedia, Lugo es el asentamiento urbano más antiguo de Galicia, y fue fundado cuando los romanos se apostaron junto al castro galaico que había allí antes de la invasión. Es decir, en el 25 a.C., en plenas Guerras Astur-Cántabras, montaron el campamento a los pies del castro. Dicho campamento fue ganando importancia con el paso de los años y a partir del año 50 d.C. muchos de los galaicos de castros contiguos se desplazaron a Lucus, que ahora ya era Augusta (ya sabes, los romanos fueron excelentes ingenieros, estrategas y marketing managers: Augusto se metió a todos en el bolsillo adoptando el papel del dios Lug).

Marié, no mezcles churras con merinas

¡Ah! Quizás no lo sabías. Pues te lo aclaro: Lucus viene de la palabra LUG, el nombre del dios celta, al que presuntamente venerarían los galaicos del castro junto al cual se apostaron los romanos. Una forma de ser el influencer más brutal de la época entre los castreños (una vez ganada la guerra) era conseguir que te siguieran con un juramento de fidelidad o Devotio. Nada mejor que asumir las cualidades del dios Lug (no olvidemos que el emperador tenía estatus divino) para convertirse en su jefe supremo.

Por cierto, este Augusto hizo lo mismo en Lyon, Francia. En tiempos de los galos se llamaba Lugodunon y el resto de la historia acaba más o menos igual).

«Pa tí», divino César Augusto, Lug para los de Gallaecia.

Los cazadores de leyendas están por doquier…

Pues sí. Castellón pilla un poco lejos de Lugo y la verdad es que como tengo mucho morro, pedí por favor que si algún cazador de leyendas se personaba en Arde Lucus, me hiciera un reportaje a todo color y me contara la experiencia. Fran Rivas se prestó voluntario, y aquí os dejo algunas de las instantáneas del evento.

Desfile Arde Lucus
Lugo se vuelca con las celebraciones de Arde Lucus

La verdad es que me hizo mucha ilusión que se prestase a ser mis ojos en Lugo, porque me hizo pensar que en realidad los norteños estamos conectados y al final, el amor por nuestro pasado prerromano nos une de alguna manera.

Es que cuando hacemos piña, me toca la fibra. Soy así.

Pero antes, déjame contarte qué es Arde Lucus y porqué es tan especial

Desde el 2002, el casco antiguo de Lugo se transforma por unos días en un hervidero de gente que rememora, a los pies de las murallas romanas, su pasado ancestral. Se trata pues del mayor festival de recreacionismo histórico de Galicia por varios motivos.

La ciudad se lo toma muy en serio, y desde el ayuntamiento, los colegios, asociaciones o clubs deportivos; todos arriman el hombro para que la experiencia recreacionista tenga el éxito que ha ido acuñando a lo largo de estos años. Y es que la fiesta ha adquirido el distintivo de Fiesta de Interés turístico Nacional. Se nota que invierten aproximadamente 250.000 € en patrocinar el evento.

Cuando uno va al Arde Lucus, no es extraño que se tope con todo tipo de sorpresas por las calles. Esos días, los legionarios, los clanes celtas y algún que otro ser mitológico campan a sus anchas por las calles de Lugo.

La oferta de ocio se distribuye en cuatro sectores

Si te desplazas por la ciudad, podrás ver cómo la fiesta se concentra en cuatro puntos clave:

  • Macellum: se trata del mercado ambientado en la época de galaicos y romanos. Allí podrás encontrar un sinfín de productos artesanales, curiosidades, ambientación en vivo… No te deja indiferente.
  • Castra de LUCUS AUGUSTI: es el punto neurálgico del bando romano. Allí podrás respirar el ambiente de un campamento romano y codearte con algún centurión, ¡quién sabe!
  • CIRCUS: Si hay más de un romano, da por sentado que habrá circo. Arde Lucus no iba a ser menos, y en fín, los gladiadores lo dan todo en la arena, pero cuentan que en realidad, es el público del circo el verdadero protagonista…
  • Asentamiento Galaico: los galaicos te recibirán con los brazos abiertos en su campamento de Trebas galaicas. Descubrirás cómo era la Gallaecia antes de la llegada de los romanos.

La guinda del pastel

Las bodas y los bautizos son motivo de alegría (bueno, casi siempre); Y eso es así, ahora y hace dos mil años. Qué mejor manera de aprovechar el viaje en el tiempo de Lucus Augusta para celebrar las bodas de plata como los romanos o realizar un bautizo al modo celta? En Arde Lucus es posible.

Ritual boda celta
Foto extraída de El País

Detalles del desfile

Fran pudo grabar algunos extractos del desfile, y la verdad es que da una idea de lo currados que estaban los atuendos de uno y otro bando. Espero que con esta iniciativa se incentive el amor por la cultura durante mucho tiempo.

Legionarios en Arde Lucus 2019
Patricias en Arde Lucus 2019

Si pinchas aquí verás el último video, que por problemas técnicos, no puedo incrustar como el resto. En él se ve desfilar al grupo de Astures de Astorga, asociación invitada al evento.

El recreacionismo histórico y la conservación de la memoria

Para acabar, quería reflexionar sobre algo que parece baladí, pero que encierra una de las claves para saber de dónde venimos y hacia donde queremos ir. Puede que el recreacionismo histórico sea, para mucha gente, una payasada o una excusa para pasarlo bien y frikear. Pero en el fondo, la intención de aquel que se lo toma en serio, es honrar a sus antepasados y compartir el orgullo de ser su descendiente con muchos otros. El sentimiento de unidad se palpa en el ambiente, y ¿qué quieres que te diga? ¿a caso no es uno de los sentimientos más bonitos que puede experimentar el ser humano? Con estas iniciativas, los participantes comparten una memoria colectiva y gracias a ello, se valora mucho más la trayectoria de su pueblo.

Dicen que para saber a dónde quieres llegar, primero tienes que saber de dónde partes.

Anónimo

¿YA sabes de dónde partes tú? ¿Cuánto sabes de tus ancestros? ¿Te animarías a participar en una recreación histórica?

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Y si quieres ser un cazador de leyendas como Fran, contacta conmigo.

(Foto principal de Dani Vázquez)

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Mi TOP TEN de palabras celtas

Mi TOP TEN de palabras celtas

Cuando comencé a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna, me imaginé a mi misma viajando al pasado hace más de dos mil años. Entonces, me pregunté si habría alguna posibilidad de entenderse con los ástures, cántabros y galaicos de la época de las Guerras Cántabras, aunque fuera con palabras sueltas. Cuando me dispuse a investigar sobre el tema descubrí un par de cosillas que vengo a contarte hoy.

Cada vez que abres la boca, existe una posibilidad nada despreciable de que tus labios dejen salir una palabra de origen celta. Fíbulas, calderos, espadas de antenas; no son los únicos vestigios que delatan nuestro pasado ancestral. De hecho, la gente se sorprende cuando descubre que palabras que están muy presentes en nuestro día a día provienen del idioma que hablaban los celtas de la península ibérica y alrededores.

¿Cómo es posible?

Algunas palabras celtas fueron «absorbidas» por el latín de los romanos, quizás porque el objeto a nombrar era invención celta, o simplemente por comodidad, ya que en ese momento aquella palabra era muy difícil de sustituir con su homónima latina. Esas palabras quedaron adheridas al latín y fueron evolucionando a la par que el idioma.

Porque, ya sabes: las lenguas son realidades vivas que evolucionan con el paso del tiempo y las costumbres de lo parlantes. Es el tiempo, precisamente, quien se encarga de borrar la memoria y cincelar las palabras como si fueran rocas lavadas, de tal manera que, si uno no es experto en etimología, al final desconoce que tal o cual palabra tenía origen celta. Hay palabras que han ido evolucionando a la par que el latín, como por ejemplo, la palabra camisa — camisia — ???, de la que no estamos seguros de su forma real de origen al cien por cien.

palabras celtas
Las palabras son cantos rodados… y los escritores construimos con ellas casas 😉

Otras, por increíble que parezca, a penas han sufrido cambios y son precisamente esas palabras las que quiero mostraros hoy. Vamos, que si llegarais con una máquina del tiempo a las Guerras Astur-Cántabras y dijerais una de estas diez palabras, os entenderían seguro

Mis criterios de selección

Para elaborar esta lista de las diez palabras celtas (sin casi variaciones) más utilizadas en el castellano, me he pasado unos días recopilando palabras celtas de estudios varios en la web, como el de Hanna Müller en su Trabajo Final de Grado ( que se puede descargar aquí), y después, una vez hecha la lista, he pensado en ordenarlas según el uso habitual que les damos. Obviamente, no hay un estudio que diga cuál de ellas usamos más. Eso es cosa mía. Quizás cada uno debiera emplear su propio top ten, ordenando las palabras en función de la frecuencia de uso.

En cualquier caso, comenzamos:

1. Cerveza

la palabra cerveza, de origen celta.
En un Oktoberfest cualquiera, cuando era joven…

La primera palabra tenía que ser esta. No puedo ser hipócrita. Ya comenté en la entrada de la dieta de la edad del Hierro que nuestros antepasados celtas eran maestros cerveceros, aunque no hacían la cerveza tal y como la conocemos hoy en día (no usaban lúpulo, por ejemplo). La cerveza debía ser motivo de orgullo y la palabra para nombrarla debió perdurar como seña de identidad a pesar del latín.

La RAE dice que viene del latín, de la palabra Cervesia. Pero además indica que es una palabra de origen celta.

2. Camino

Según la RAE, camino se define como:

Del lat. vulg. cammīnus, voz de or. celta, y este de or. hisp.cf. celtíbero camanon.

1. m. Tierra hollada por donde

 se transita habitualmente.

RAE

Dicen que todos los caminos van a Roma. Pero la palabra en sí es celtíbera. Recuérdalo.

3. Colmena

colmena, origen celta
Colmena

Los estudios etimológicos aseguran que este vocablo apenas ha variado desde su incorporación al latín. Según la RAE, se explica lo siguiente:

Quizá del celta:

 *kolmēnā,der. de *kŏlmos ‘paja’; cf. bretón kôlôen-wénan, de kôlô ‘paja’ y wénan ‘abejas’.

Si lo piensas bien, el panal se parece a un montón de pajas dispuestas en un haz, como si fueras a mirar a través de los agujeros de las pajitas… Tiene sentido,¿no?

4. Gancho

Si tuviéramos que hablar con un paisano ástur o cántabro (suponiendo que entre ellos se entendían) sobre una rama rota de árbol de la que podemos colgar algo, gancho seguiría siendo nuestra palabra clave, ya que a penas ha variado con el tiempo y lograríamos entendernos con ellos.

La RAE, por su parte, dice que es de origen incierto. En fín, Esto sólo se sabe si viajas al pasado.

5. Abedul

abedul, palabra de origen celta
Imagen de mobinovyc en Pixabay

Los árboles eran, para los celtas, mucho más que un recurso natural. En ellos se encarnaba la magia de la naturaleza. No es de extrañar que el nombre de alguno de esos árboles conservara casi su forma original a pesar de los años. La wikipedia dice que, según la teoría más aceptada, su nombre procedería del latín betūlla que a su vez procedería de la palabra betu que era como los celtas designaban al abedul.

Dada la flexibilidad y dureza de las ramillas del abedul, fueron utilizadas como instrumento de flagelación; en otros tiempos los profesores las utilizaban para imponer dura disciplina en las aulas. Un episodio digno de olvidar, sin duda.

6. Páramo

páramo es también de origen celta, prerromano.
El páramo. Normal que deje huella. Brrrr

Siempre que escucho esta palabra, me viene a la mente León. Según la RAE, tenemos lo siguiente:

páramo

Del lat. parămus, voz de or. prerromano.

1. m. Terreno yermo, raso y desabrigado.

2. m. Lugar frío y desamparado.

RAE

No es de extrañar que un lugar tan característico y con tanta fuerza como el Páramo Leonés, que irónicamente goza ahora de verdor gracias a los embalses de las montañas, dejara huella en el latín y se asegurara un hueco en la etimología.

7. Vasallo

Vasallo. palabra de origen celta
Vasallo y señor. Un clásico de todos los tiempos. ¿Veis el amor de sus miradas? oro puro.

Los celtas eran muy de vasallaje y clientela. Y si no te lo crees, te recomiendo que leas la obra «Los celtas. Héroes y magia» de Gonzalo Rodríguez García. Según este experto, su estructura social giraba entorno a la clase guerrera, la cual garantizaba la protección de las poblaciones a cambio de vasallaje (servir, abastecer, mano de obra, etc). Dentro de la casta guerrera, la fidelidad a su jefe llegaba a límites insospechados. No es extraño que esta palabra perdurare en el tiempo, tal y como comenta este artículo de la wikipedia:

La palabra latina medieval vassallus deriva del latín clásico vassus («sirviente«), que a su vez es posiblemente una cognata de origen indoeuropeo con la raíz céltica wasso- («joven, escudero«); como en la palabra galesagwas (con el idéntico significado de «joven» o «sirviente»), en la bretona goaz («sirviente», «vasallo», «hombre») y en la irlandesa foss(«sirviente»).

Wikipedia

Se me acaba de ocurrir que «guaje» podía venir de esta raíz celta… Ya sé que dicen que viene de washer, de cuando el tejido industrial del s. XIX se dejó caer desde Inglaterra a Asturias, pero oye, se me ha encendido la neurona por ahí, quizás no vaya tan mal encaminada.

Sheldon, repelente celta
Seguro que algún Sheldon de la Etimología rompía una lanza en favor de mi teoría.

8. Brío

Me encanta esta palabra. Y os adelanto algo: en Las Nieblas del Tsuna, una de las protagonistas tiene un mastín leonés (ya sé que ahora se empeñan en llamarlo «español», pero es Leonés, ahí no hay concesiones) y se llama Brío. No escogí el nombre al tuntún. Sabía que era de origen celta (brigos), era corto y significa «espíritu, valor, resolución«. Todo lo que se espera de un buen mastín (leonés, claro.), en la lucha contra las bestias del monte.

Mastín leonés. Brío es de origen celta.
Así, bien atigrado, como me gustan a mí.

9. Brezo

Brezo es de origen celta.
La imagen habla por sí sola. ¿Cómo no se iba a quedar la palabra «brezo» entre nosotros? Foto sacada por Eduardo Alonso en algún monte de León este mes de junio.

A ver, ¿qué dice la RAE?

brezo1.

Del lat. hisp. *broccius, y este del celta *vroicos; cf. galés grug, irl. ant. froechy gaélico fraoch.

1. m. Arbusto de la familia de las ericáceas, 

de uno a dos metros de altura, muy ramoso, con hojas verticales,

 lineales y lampiñas, flores pequeñas en grupos axilares, 

de color blanco verdoso o rojizas, madera dura y raíces

 gruesas, que sirven para hacer carbón de fragua y pipas de fumador.

RAE

10. Tancar

Quizás no te suene, porque en castellano, la palabra está en desuso. Pero a mi me suena y de hecho la utilizo muchísimas veces al día, en valenciano. Tancar en valenciano es cerrar. Según la RAE, tenemos que:

tancar, origen celta
Vamos a tancar la herida

tancar
 
Del lat. vulg. *tancāre ‘fijar, sujetar’, y este del celta *tankō.
1. tr. rur. coloq. El Salv. y Hond. Detener la salida de un líquido,

 especialmente la sangre de una herida.

RAE

Hay muchas más

Lo sé. Tú te sabes quince más. Algunas te suenan mucho más que las que yo he puesto. Es normal. El lenguaje se amolda como un guante a nuestra vida y cada uno tiene una talla, unas palabras más habituales, unas vivencias con las que utilizarlas para recordar…Son broches (de origen celta) que llevamos puestos en nuestras conversaciones, y los llevamos sin darnos cuenta en la mayoría de las ocasiones. Pero esos broches brillan con luz propia y dan riqueza al conjunto. Es como salir a la calle y llevar puesta una fíbula de caballito: la gracia está en saber qué es y de donde viene…

préstamos celtas
recuerda de dónde vienen tus palabras…

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Crónica de una digestión en la Campa Torres

Crónica de una digestión en la Campa Torres

El verano pasado me propuse aprovechar de verdad las vacaciones y personarme en castros y yacimientos arqueológicos para ambientar mi novela, Las Nieblas del Tsuna. ¿Porqué? ¿No era suficiente con visitar la web? Pues mira, no. Las sensaciones que te transmiten estos emplazamientos no te lo cuentan las guías ni las webs ni los libros. Es una experiencia única e intransferible. Así que cogí al pariento del brazo y salimos de ruta desde Mallo de Luna. (cabe puntualizar que luego me tocó ir con él de Scape Rooms a Avilés, Ourense y demás… no me salió gratis)

Al final visité el castro de Santa Tegra, en Galicia en una escapada de fin de semana, y el de Noega (justo al lado de Gijón) otro finde. De ambos me llevo recuerdos maravillosos, pero en esta entrada te contaré porqué debes visitar el castro de Noega, en la Campa Torres, Gijón. El de Santa Tegra tendrá su propia entrada más adelante. De hecho pienso hacer un ranking cuando tenga visitados unos cuantos, no «sus preocupéis».

Comenzamos la aventura en Gijón

Bueno, pues después de ponernos las botas en Gigia (nombre que dieron los romanos a su asentamiento de Gijón), decidimos que era el momento de bajar la comida paseando por el museo de la Campa Torres.

Al principio pensé que el GPS del móvil se había escacharrado. Conforme nos alejábamos del casco urbano, las calles comenzaron a estrecharse y a empinarse, y pronto nos vimos subiendo curvas en horquilla a lo Carlos Sainz.

Mapa de la ruta a La Campa Torres por el puerto
Por cierto, comimos en Pomares, y estuvo muy bueno todo.

Al llegar a nuestro destino, me quedé patidifusa. No podía apartar la vista de los enormes depósitos de gas que presidían el saliente costero de La Campa Torres, y la nariz me recordaba que lo que había ahí dentro no era precisamente inerte. Pero en fin, lo que iba a descubrir en el yacimiento arqueológico eclipsaría la presencia de esas burbujas llenas de peligro.

Depósitos de Gas de la Campa Torres
El guardia del museo se cubrió de gloria cuando dijo que hace poco pillaron a uno con una mochila llena de explosivos

Una vez le dimos la espalda deliberadamente a las bombonas, comenzamos a vislumbrar lo que sería uno de los asentamientos astures transmontanos más importantes: el Castro de Noega. Tras dejar atrás la recepción del museo, con nuestros folletos en mano, tomamos el camino cuesta arriba ( y yo con aquella panzada de Pomares, que me las vi y me las deseé) que nos llevaría al asentamiento astur.

Lo primero que nos encontramos fueron las estructuras de la muralla que cortaba el único acceso al castro por tierra, ya que se encontraba situado en una pequeña península.

Castro de Noega vista aérea
Vista aérea del castro de Noega. Las murallas no salen, estarían en la parte inferior derecha de la foto.

Se trataba de una muralla hecha a «módulos» que se encajaba y jugaba con los cambios de nivel del terreno. Parece ser que las hacían a «cachos» porque así evitaban arrastrar el derrumbe en toda la estructura durante los asedios. Después, aluciné con la profundidad del foso, hecho con forma de V, que en algunos puntos alcanzaba los cuatro metros. Desde luego se habían tomado muchas molestias para proteger adecuadamente su pueblo, nadie se lo podía negar. Cuesta ponerse en situación de asedios y ataques cuando una no ha conocido la guerra, y estas murallas son el recuerdo de cómo se las gastaban en la edad del Hierro.

Muro del Castro de Noega
No, no es el muro de Adriano. Es la muralla modular del castro de Noega

A medida que seguíamos un caminito de piedra donde nos iban indicando qué es lo que teníamos delante, nos dimos cuenta de la verdadera dimensión del castro. La explanada era enorme, y a lo lejos vimos el edificio del museo, totalmente integrado en el conjunto natural del parque. Tan integrado, que está cubierto en su totalidad por un manto de pradera, como las casas de los Hobbits. Ese detalle me encantó.

El viento era una constante indiscutible a cada paso que dábamos, y aunque era verano y no llovió, me hice una idea de lo duro que debía ser vivir allí en invierno, en pleno temporal, con mar arbolada. No pude evitar pensar que debía valer la pena mantenerse apostados allí, en aquel apéndice inexpugnable. Poco a poco íbamos dejando atrás la muralla y mi ansia iba en aumento. Quería ver con mis ojos, sentir en mi piel y escuchar lo mismo que los astures de Noega, y ya quedaba menos.

El castro era una mezcla de restos astures y romanos

No me hizo falta saber mucho de arqueología para apreciar que había dos tipos de estructuras bien diferenciadas. Por un lado, las romanas: con su planta rectangular, dispuestas de manera ordenada, creo recordar. Por el otro, las bases circulares, similares a las que vi en Santa Tegra, pero mucho menos visibles. Claro, una vez absorbido por el Imperio Romano, el castro comenzó a transformarse a tenor de las costumbres del conquistador. Me llamó también mucho la atención la cantidad de pozos que había excavados. Algunos conservaban los escalones para bajar a por el agua, que al parecer, en caso de asedio, debía escasear en el asentamiento.

Ya cerquita del museo, había una casa castreña, esta vez bien reconstruida. Pero fuimos un poco desafortunados y no pudimos verla por dentro, ya que el día anterior habían hecho una recreación histórica y tenían allí guardados todos los enseres del evento. Así, que decidimos entrar en el museo. La guía fue de lo más amable y como fuimos a horas intempestivas (la hora de la siesta, y yo con mi panzada de la sidrería Pomares), la tuvimos para nosotros solos.

El museo: una caja de sorpresas

En el museo te explican de manera muy amena, con vídeos y recreaciones, cómo era la vida de los ástures. En él se encuentran piezas halladas en el castro que revelan la actividad metalúrgica de los cilúrnigos, o lo que es lo mismo, los «caldereros», que es como se llamaba este clan de ástures lugones. Vimos también que había piezas de cerámica, enseres, fíbulas en buen estado, piezas de origen extranjero que indicaban un comercio con el exterior bastante intenso, etc.

museo arqueológico de la campa Torres
Un rincón del museo

Como era de esperar, los romanos también dejaron su impronta con objetos varios, entre los que destaca una inscripción en piedra bastante grande en la que se dedican alabanzas y glorias a Cesar Augusto, cómo no. Al margen de este monolito, me encantó el ara (esquela en piedra) de un soldado ástur muerto en combate al servicio del imperio romano. También se puede observar la indumentaria de los romanos con todo lujo de detalles gracias a las reproducciones cedidas por la asociación cultural Kérberos.

Indumentaria Legionario romano astur
Modelitos marciales del s. I D.C.

Si todo ello lo aderezamos con un material audiovisual muy completo, la visita se hace muy amena y una sale de allí con una idea mucho más precisa de quiénes eran los cilúrnigos, qué hacían allí y cómo los absorbió Roma. Si te sobran los cuartos, el museo cuenta además con publicaciones propias, ya sea en forma de obras de divulgación, como cuadernillos de estudiante (yo me compré uno, jejeje). Y se me olvidaba: si no recuerdo mal, tenían hasta reproducciones de piezas encontradas allí que podías comprar.

La visita no acaba ahí

¿Te has quedado con ganas de más? pues mira, si sigues caminando, a ver si te baja la panzada (como a mí), te encuentras con el museo dedicado al faro de la Campa Torres, con datos súper interesantes que describen cómo vivían los fareros, cómo se construyó el faro, la actividad ballenera, etc. Además hay un observatorio de aves marinas, y ya de paso las vistas son espectaculares (bueno, mejor mirar hacia la izquierda. A la derecha está el puerto de Gijón y los montones de carbón, cosa que le quita el encanto…).

¿Vale la pena visitar el parque arqueológico?

Pues sí. y te lo resumo en tres aspectos:

  • El valor arqueológico es incalculable. El museo está muy bien planteado y se aprende un montón.
  • El entorno es mágico: La Campa Torres se revela como un balcón al mar, resistiendo viento y marea y al paso de los años. La naturaleza da allí su do de pecho.
  • La visita al faro completa el pack y hace que en conjunto, la excursión sea redonda.
  • Va, un cuarto punto de regalo: se camina un buen rato. Así que es fácil bajar la comida, como hice yo. ¿Os he dicho ya que comí en la sidrería Pomares? jajaja

Espero haberte convencido para que visites el museo, si es que te pasas por Gijón, y si ya lo visitaste, ¡quiero saber tu opinión!. Hasta aquí mi post de hoy, cazadores de leyendas norteñas.

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Alfonso Fanjul y los Astures

Alfonso Fanjul y los Astures

El protagonista del post de hoy es Alfonso Fanjul y su libro divulgativo «Los Astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular»

Cada vez que me pongo a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna , observo cómo casi la mitad del tiempo me lo paso investigando. Escribir novela histórica tiene un reto añadido a todo el proceso literario: tienes que estar muy atento a no meter la pata con todo tipo de detalles socioculturales, históricos, económicos, etc. que podrían arruinar la lectura del que te compra el libro.

Las Nieblas del Tsuna
Lectora indignadísima por gazapos históricos. Es mi pesadilla recurrente.

Hasta hace poco, mis fuentes las encontraba en Internet, y aunque procuro ser muy cuidadosa con la documentación, siempre me quedaba la duda de si realmente aquello que leía estaba actualizado o simplemente se basaba en afirmaciones que hizo un señor hace dos mil años. Pero desde que el protagonista de hoy, el doctor en arqueología Alfonso Fanjul, publicara «Los astures. Un pueblo céltico del Noroeste Peninsular» , vivo más tranquila. Esta obra se ha convertido en mi enciclopedia particular ya que toca todos los palos de esta etnia de la Edad del Hierro: su historia, la sociedad astur, su organización, mitología celta de los astures, el legado de sus tradiciones hoy en día, su economía, y la forma en que distribuían sus asentamientos.

Y entonces llegó la idea de la entrevista

¿Cómo podía quedarme de brazos cruzados, sin pregonar a los cuatro vientos mi descubrimiento? Un día fantaseé con hacerle una entrevista para dar a conocer su obra a más gente. Cuando quise darme cuenta, se lo estaba proponiendo (soy así, voy siempre a por el sí). Y sí, aceptó mi propuesta. Os podéis imaginar que me marcara un baile de Carlton en toda regla.

lo conseguí
¡Me dijo que sí! ¡Toma!

Me preparé una batería de preguntas relacionadas con los astures, pero con el sello de la Cazadora de leyendas norteñas, y el resultado es una entrevista genial de media hora que, en mi opinión, deja entrever cuántas cosas se han desmentido sobre los astures y cuánto queda todavía por descubrir. Espero de corazón que disfrutéis escuchando todo lo que nos cuenta Alfonso Fanjul sobre los astures en la Edad del Hierro, tanto como lo hice yo.

Para escuchar la entrevista, sólo tienes que darle al play.

¿Dónde puedo adquirir el libro de Alfonso Fanjul?

Tienes dos formas básicas de conseguirlo. Si eres amante del libro en papel de toda la vida, está disponible en el portal de Instituto de Estudios Bercianos. Si por el contrario, prefieres la edición digital, puedes descargarlo aquí.

Esto debería estar en tu biblioteca. ¡Ya!

Yo quiero más

Sí. Quiero más información de nuestros ancestros. Como comentaba Alfonso, queda mucho por estudiar en el territorio astur, que a diferencia de nuestros vecinos cántabros y galaicos, a penas está excavado y procesado. Por eso animo a las administraciones pertinentes a que autoricen y financien estas iniciativas para saber más de nuestro pasado. Y también animo a los arqueólogos a que no desistan en su empeño. ¡Hay gente ahí fuera muy interesada en saber de vuestra labor!

¿Eres arqueólogo y estás trabajando en el territorio Ástur? ¿Quieres dar a conocer tus últimos descubrimientos? Escríbeme.

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Bolos leoneses: asalto y derribo al castro

Bolos leoneses: asalto y derribo al castro

Que los ástures (y también los cántabros) se zurraban entre ellos es bien sabido. Cualquier excusa era buena para asaltar al castro vecino si no había tésera de hospitalidad de por medio: mozas más guapas que las de tu castro, mejores caballos, control de los mejores pastos… Eso era así (seguro). Pero para estar a la altura, amigo, tenías que adiestrarte largo y tendido. Lucha leonesa: lunes, miércoles y viernes; los martes y jueves seguramente tocaba manejo de falcata, honda y lanza. El sábado algo de equitación para la guerra y los domingos algo más light, no vaya a ser que sobrecarguemos el cuerpo: desarrollo de estrategia del asalto, pulso y camaradería. O lo que es lo mismo, jugar al bolo leonés.

bolos leoneses
Cómo asaltar un castro y derribar al centinela: ése era el objetivo del juego

La analogía tiene sentido

Piénsalo: la clave para un asalto perfecto al castro es :

  • derribar al centinela sin despertar al resto del castro,
  • abrir las puertas para dejar pasar al resto de tus compañeros
  • y llevarte lo que tengas que llevarte sin sufrir bajas en tu bando.

Con la media esfera en mano, consigues la máxima puntuación cuando ésta entra en el castro y consigue derribar el Miche (centinela). Al margen de esta jugada ideal, hay multitud de maneras de puntuar. Eso hace que sea algo complicado cogerle el tranquillo a este juego, tiene que haber alguien que te enseñe a jugar bien.

Yo me harté de jugar en mi pueblo cuando era una adolescente y por aquel entonces no tenía ni idea del trasfondo histórico. Para mí era sólo un juego que practicaban los abuelos y que era fascinante, algo prohibido. Sí, prohibido. No nos decían nada, pero cuando la juventud se ponía a jugar, los viejos torcían un poco el morro cuando las chicas cogíamos la bola. Y aquello le daba más morbo porque despertaba tu lado rebelde. Al fin, terminó por ser algo normal, porque posiblemente, o jugábamos nosotras también, o aquello no tenía cantera suficiente.

El Cincón o Cinca, en mi pueblo, era el único bolo que al caer no daba puntuación. El equipo contrario gritaba ¡Finca! con enérgica alegría.

Como dije en algunas lineas más arriba, necesitábamos de la tutorización de los veteranos porque el reglamento era un poco infumable: que si el derribo del Miche (el centinela), que si tiene que caer la bola en el castro y eso son tantos puntos, que si es finca (jugada sin puntuación), que si entró en el castro o no entró, que si pasó por la raya del once… Sin ellos no hubiera sido posible jugar de una manera decente.

Jugar a los bolos leoneses no es sólo cosa de viejos

Durante al menos dos veranos, el castro de los bolos fue punto de reunión indiscutible. Había movimiento en el pueblo: los mayores se reunían, salían de su letargo y vibraban. En vez de verlos ensimismados en la soledad que trae la vejez, recuerdo sorprenderme al ver cómo interactuaban entre ellos, con un brillo en los ojos que me chocaba. Evidentemente, llevaban toda una vida conociéndose, pero yo, que siempre los conocí viejos y aburridos, quedé intrigada. ¿Cuántas vivencias y aventuras trajinaron juntos?

Se sentían vivos. Quizás era el gusto por competir. Puede que sentirse maestros por un rato y recibir admiración y atención les inyectara una ilusión extra en aquella mirada. Sólo por eso, valía la pena mantener el castro de los bolos.

De eso me doy cuenta ahora. Ahora que ya no existe el castro (se asfaltó la calle y a partir de ahí ya no se volvió a montar), ese vínculo de personas intergeneracional se ha perdido. Los viejos (los pocos que quedan ) van por un lado, si es que salen de casa, y la juventud… ah, la juventud. Los jóvenes no salen del Instagram. ¿Qué será del juego ancestral que nos legaron los ástures?

Bolos leoneses
Un ejemplo de una partida cualquiera en un pueblo leonés cualquiera… (wikipedia)

Los bolos leoneses hoy en día

Te sorprenderá descubrir que esta disciplina deportiva tradicional tiene bastante tirón. Sobre todo, fuera de León. Algo bueno tenía que traer la combinación de una emigración masiva, a ciudades como Madrid o Barcelona, o regiones como el País Vasco, y la morriña del emigrante. Cuando estás fuera de tu casa, te coges como un clavo ardiendo cualquier cosa que te una a los tuyos, a tus orígenes, a tu antigua vida. Sí, lo adivinaste: los bolos leoneses son ese clavo para muchos cazurros en el exilio.

Los catalanes admiran esta disciplina y la adscriben a la federación de deportes tradicionales. Tranqui, que sólo hablan en catalán al principio un minuto.

En León, la Delegación leonesa de Bolos vela por mantener el calendario de competiciones activo y difundir el reglamento oficial. Últimamente se están techando muchos castros, de manera que así se pueden jugar partidas incluso cuando hace mal tiempo (cosa habitual en el norte).

Sin embargo, por más que busco en Internet, sólo veo señores viejos jugando, y te aseguro que me he pasado tiempo investigando. Hay algún vídeo documental de estudiantes que tienen como deberes del instituto entrevistar a los jugadores senior, pero poco más. (Si me lees y sabes de alguna iniciativa que introduzca a los jóvenes al juego, por favor, escríbeme)

Su futuro está en juego

No puedo evitar preguntarme: ¿Se está perdiendo esta tradición? ¿Hay algún gesto desde la administración pertinente (Diputación de León, ayuntamientos, Junta de CyL ,etc.) No basta con subvencionar el material para jugar, que sí, ayuda. Pero o se incluye este deporte en los programas educativos/ municipales, o la juventud no dudará en meterse en Instagram. Os lo aseguro. Y la verdad, bajo mi punto de vista, tenemos MUCHO QUE PERDER. No podemos arruinar algo que es capaz de unir a jóvenes y viejos.

Además, creo que deberíamos ir más allá. Deberíamos atraer de una manera más activa al sector femenino, tradicionalmente ignorado en esta disciplina por ser considerada cosa de hombres (aunque te aseguro que a las chicas no nos falta nada en absoluto para jugar igual o mejor que los chicos) . En mi pueblo funcionó de maravilla, a pesar de las reticencias iniciales. Estaríamos doblando el público objetivo y podría ser una de las claves de su perpetuación.

Ellas también saben tirar el Miche, no te quepa duda.

Anímate: aquí tienes algún material para empezar

Aquí te dejo el reglamento, así como webs donde adquirir el material de juego. ¡Todo es ponerse! Te aseguro que los bolos leoneses sólo traen cosas buenas: interacción, destrezas sociales, respeto a las normas, disciplina y convivencia.

Por cierto, si dominas el arte de trabajar la madera, creo que es un buen nicho de mercado. Sólo he encontrado una web en Internet que se dedique a confeccionar los 9 bolos y el juego de bolas más el Miche. ¿Sabes de alguna empresa que se dedique a su fabricación? Ayúdame a difundirla, toda aportación es un valioso granito de arena.

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