Categoría: Guerras Cántabras

Octavio Augusto sufrió en sus carnes el «Vietnam de la época» en territorio Astur y Cántabro. Luces y sombras para uno de los enfrentamientos bélicos más controvertidos del imperio romano.

Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares

Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares

Sospecho que este va a ser uno de esos posts que se escriben solos. De los que se disfrutan a cada golpe de tecla. ¡Oh, sí! Hoy me dispongo a contarte algunas huellas que dejó la Edad del Hierro en los Ancares, de esas que dejan entrever su pasado celta, tanto en su arquitectura como en sus costumbres .

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Pues eso: 5 caramelos.

Ya, pero… ¿Qué son los Ancares?

Según la wikipedia, es una comarca tradicional de España situada en el extremo noroccidental de la provincia de León, que coincide con el término municipal de Candín (actualmente parte de la comarca del Bierzo), y que en la segunda mitad del siglo XX dio nombre a un territorio más amplio denominado Los Ancares, cuya versión más laxa y amplia comprende otras partes del Bierzo en León, desde Navia de Suarna hasta Piedrafita del Cebrero en el oriente de Lugo (Galicia), y parte de Ibias al suroeste de Asturias.

Es una zona montañosa, de difícil acceso hasta finales del s.XX, que ha mantenido unas costumbres, arquitectura y hablas propias. Se halla entre dos cuencas, la del Sil y la del Navia, separadas por los puertos de Ancares (1670 msnm) al norte y Portelo (1068 msnm) al sur de la sierra de Ancares.

Pero a mí, me suena mejor algo así como: se trata de un rincón entre León y Lugo …

donde las montañas fueron capaces de detener el tiempo,
donde las nubes deciden si se puede o no se puede cruzar un puerto,

donde Astures y Romanos dejaron susurros en el viento,

donde me topé con la melancolía de lo que se está perdiendo,
donde la magia perdura y sobrevive al blanco de los inviernos;
es el último reducto de pallozas, de origen celta sus teitos…

La Cazadora de leyendas norteñas

¡Je! me han salido unos cuantos pareados, sin haberlo deseado. Estoy «sembrá».

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¡Gracias, chicos! Fue improvisado, de verdad.

Pero vayamos al grano. Aquí van algunas de las huellas que dejó la Edad del Hierro en los Ancares, que harán que no quieras perderte este caramelito del Noroeste Peninsular:

1. Es el hogar de los castaños milenarios

Si hay algo que me llamó la atención mientras recorría el valle era los Enormes castaños que montaban guardia a lo largo de caminos y senderos. Se erigían como imponentes legionarios a nuestro paso.

Algunos de ellos mostraban heridas de guerra; marcas negras de las plagas que los azotan últimamente. Los hubo que no sobrevivieron y sus troncos fantasmagóricos salpicaban el monte, como si fueran lápidas. Los que se mantenían en servicio, seguían firmes e inmutables: congregaban caras de asombro entorno a sus troncos y resguardaban a los insignificantes cuerpos humanos de las horas de más sol con lozanía.

El caso es que existen al menos dos teorías que justifican la presencia de los castaños en el Noroeste peninsular.

Por una parte, tenemos la teoría de que los castaños pervivieron en el noroeste a pesar de los cambios climáticos y de la extinción de la especie en casi la totalidad de Europa, con la excepción de diversos reductos. Estaríamos hablando de una especie autóctona de castaños que vieron pasar todas las edades de la prehistoria, incluida la Edad del Hierro.

Por otra, algunos sostienen la teoría de que los castaños volvieron al territorio hispánico de la mano de los propios romanos, quienes los introdujeron con vistas a alimentar a las tropas en el futuro. Recordad (podéis refrescar la memoria en este artículo de la dieta que seguían los castreños en la edad del Hierro) que en aquellos tiempos la patata seguía en América, tan tranquila, todavía por descubrir su potencial en Europa. Las castañas llegaron a ser la base de carbohidratos más importante de la Historia Antigua, al margen del cereal.

Sea como fuere, los castaños despidieron paulatinamente a los moradores de la Edad del Hierro del noroeste peninsular.

De entre todos, fuimos expresamente a visitar al legatus de los Ancares: el castaño de Cantín, en Villasumil. Nos contaron que hacían falta 12 personas adultas para rodearlo con los brazos, y a mí me dio por intentar calcular el diámetro del árbol de cabeza de camino en el coche. Me salía 6m aprox. de diámetro, es decir, súmale al largo de tu coche 2 metros más.

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2·pi·R= circunferencia= 12personas·1,5m=18; R=3; D=2R=6m

No. No me acababa de cuadrar. Pero al toparnos con el magnánimo castaño nos quedamos sin palabras. Se trataba de un ser vivo de más de 800 años seguros (posiblemente muchos más), que albergaba una oquedad capaz de ocultar a 7 adultos. Un buen hueco, si señor…

Os prometo que no estaba enferma ni nada parecido… Aquel día me levanté con cara de Morticia natural

2. Las pallozas

Vestigios de la Edad del Hierro

Ya lo mencioné en mi improvisado poema a los Ancares… El hecho de que este reducto entre puertos de montaña sea tan recóndito y esté tan apartado de los núcleos de población grandes ha propiciado su aislamiento a lo largo del tiempo, llegando incluso a tiempos inmemoriales, como la Edad del Hierro. Nos contaba un paisano muy amable en Villasumil, que hasta no hace mucho el asfalto brillaba por su ausencia, y en lugar de carreteras había pistas de montaña (en el mejor de los casos).

La modernidad no lo tuvo fácil para llegar con sus tentáculos hasta los Ancares.

Así, al contrario que en otras zonas donde hubo pallozas y teitos, pero desaparecieron, en Ancares siguen manteniendo estos fósiles arquitectónicos propios de la Edad del Hierro; algunos siguen en activo, otros están en peor estado, y otros resultaron tuneados con chapas por comodidad o decapitados por no poder hacer frente a las reparaciones regulares del teito.

Nos recomendaron encarecidamente visitar dos pallozas museo, en concreto la Palloza del Señor Antonio, en Pereda, (León); y la Palloza museo Casa do Sesto, en Piornedo ( Lugo).

La palloza del señor Antonio

En la primera la entrada era gratuita (se aceptaba la voluntad), y tras avisar por teléfono a Octavio, el hijo del señor Antonio, éste nos abrió la puerta al pasado de su familia.


 (Palloza del Señor Antonio) Esta foto de Planetancares es cortesía de TripAdvisor

Todavía olía a lumbre. El mismo olor potente y penetrante que había en la cocinona de mis abuelos, allí donde colgaban los jamones y los chorizos, el lomo y la cecina para ahumarse. Ese golpe en la nariz me teletransportó a otros tiempos; tiempos que ya ni siquiera me pertenecían por juventud, y gracias a ese golpe de efecto pude imaginarme la vida en aquella humilde pero práctica morada.

Por desgracia me quedé sin batería y no pude hacer fotos dentro. Pero por suerte, en Piornedo fui a tope de batería y el interior de las pallozas no dista mucho una palloza de otra.

Casa do Sesto

En este caso la entrada creo que eran uno o dos euros, y el amo de la misma te hacía las veces de guía, y te explicaba cómo se vivía antaño con lo que había. Me sorprendió ver que a pesar de la sencillez, reinaba un sentido del orden que hacía apetecible pasar allí alguna temporada.

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Aquí el desenlace del video… jaja

Sin luz, sin agua y sin gas, como el chiste; con el amor de la lumbre y el calor del ganado como única fuente de calor, aquellas pallozas estaban diseñadas para dormir lo justo y soportar el maldito invierno con los medios disponibles. Además, la idea era pasar ese tiempo de recogimiento para elaborar telas, jabones, aperos, y otras faenas que en verano, debido a la siega de la hierba, no hay tiempo.

El ingenio brillaba en cada utensilio, cada aparejo, y por cualquier rincón de la palloza podía aparecer uno de sus antiguos moradores.

De aquí salí con la sensación de que los astures, los galaicos y los cántabros (propios de la Edad del Hierro), debían llevar ritmos de vida parecidos a los de los Ancares.

3. Balouta y Suárbol. Reducto de valientes

Madre mía, llevo tropencientas mil palabras en este post sobre las Huellas de la Edad del Hierro en los Ancares, y todavía voy por el tercer punto…

Estando por la zona, comimos por Balouta, en el Miravalles (recomendadísimo). Allí, las pallozas que quedaban en pié todavía eran funcionales y volví a ver alguna que otra guadaña al hombro. Y sentí envidia. Envidia porque en mi pueblo ya no se ve la guadaña. Ni hay vacas como antes, en las cuadras. Ni gochos, ni ovejas, ni nada más que cuatro gallinas. Recordé lo que un día fue mi pueblo y me rompió un poco por dentro. Y la verdad es que no quería irme. Quería beber de aquel espejismo, soñar que todavía era posible hoy en día… pero no. Era mejor seguir mi camino o me rompería por dentro.

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Aquí, metiendo barriga tras la comilona en Balouta

El caso es que tanto en Suárbol como en Balouta, viven encastrados en un valle de muy difícil acceso. No quiero imaginarme cómo se preparan para las nevadísimas que tienen que caer ahí. El aislamiento es cosa de valientes. Da igual si hablamos de la actualidad o de la Edad del Hierro… la naturaleza sigue imponiéndose sin cuartel en aquel rincón de los Ancares.

Por cierto, en Suárbol casi no hay pallozas, debido a un incendio hace tiempo. Pero eso no quita de hacer una visita al pueblo, pintoresco a más no poder. Y el trecho por carretera desde Piornedo hasta Suárbol es chulísimo, un bosque encantado, digno de mil leyendas… ¡No me extrañaría que entre aquellos árboles camparan a sus anchas las meigas!

4. El puerto de Ancares

Los atardeceres de Ibiza son famosos en el mundo entero. Mediterráneo, calas paradisíacas, el astro rey despidiéndose de la faz de la Tierra con sonrojo… Nada. Olvídalo. No tiene nada que hacer con un atardecer desde el puerto de Ancares.

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Autora de la imagen: Sara Alonso Rodriguez

Un paseo por las nubes

Por «desgracia», no pudimos quedarnos para verlo porque se cerró la niebla en lo alto. Sin embargo, nos dimos un paseo por las nubes, que tampoco desmerece nada. Si hay un lugar que transmite paz, una pausa espiritual, es ese puerto. Os invito a disfrutar este secreto de los Ancares en silencio, siempre con precaución. Desde Balouta nos advirtieron de que cuando la niebla se cierra, ni los lugareños son capaces de orientarse por las rutas que salen de él. De ahí que no pudiéramos ver tampoco «El Cuadro», un enclave que se sospecha pudo ser un campamento romano (otra huella más) instalado allí para combatir a los últimos reductos de astures, una de las etnias del noroeste peninsular en la Edad del Hierro.

5. La sorprendente Vega de Espinareda

Vale, quizás no esté dentro de los Ancares (¡ojo! las huellas de la Edad del Hierro en sus alrededores son muy importantes, tal y como apunta la web celtica.es en este artículo donde habla del castro de Peña Piñera), pero a nosotros nos salvó bajar a Vega de Espinareda a la hora de cenar.

Tanto en Candín como en Pereda, si quieres cenar fuera, vas «aviao». Así que yo lo incluyo dentro de este post sobre los Ancares porque me sorprendió gratamente. Desde los puentes que cosen el curso del río Cúa a su paso, la playa fluvial maravillosa, o el impresionante Monasterio de San Andrés, todo contrastaba con los escarpados parajes monte arriba.

Mi marido, sin embargo, lo recordará por esa hamburguesería donde todavía sigue invicto el desafío de comerte la hamburguesa XXXL; tan grande que si la engulles, te mandan a la UCI por rotura interna. Se llama «la Tienda» y son super majos. Huelga decir que el sitio tiene su encanto y se come genial. Y no me llevo comisión. (reservad)

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Foto extraída del ileon

No quería acabar el post de las huellas de la Edad del Hierro en los Ancares sin añadir que QUIERO VOLVER. TENGO QUE VOLVER. Me quedó la zona de Balboa, y no vi el Cuadro, ni subí al Miravalles (vale, esto es porque me pesa el pandero. Pero el año que viene seguro que estoy más en forma que la wonderwoman. Tiempo al tiempo). Aunque, comiendo tantos caramelos…

Si te gustó el post

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Este blog NO es lo que buscas

Este blog NO es lo que buscas

¿Vienes buscando una fuente de información seria, de corte académico, tradicional? ¿Quizás algo de bibliografía celta contrastada? Pues este blog no es lo que buscas. Te explico:

A principios de esta semana tuve la ocasión de intercambiar impresiones con un destacado miembro del colectivo céltico en España. Esta persona no estaba de acuerdo con mi modo de enfocar los posts relacionados con la cultura celta, sus curiosidades y demás cosas que me voy encontrando a medida que me documento para escribir.

Me decía que no escribía con el debido respeto sobre una cultura que muchos consideran suya como la que más. Además, a su parecer, escribo de manera sesgada. No pongo por escrito mis fuentes y parece que mi objetivo es ganar dinero a costa de la memoria de nuestros antepasados. Todo correcto, salvo la parte en negrita.

No gano ni un duro con esto

De momento, este proyecto no me está dando más que pérdidas. Ya saben ustedes, lo de pagar un dominio para que las editoriales vean (llegado el supuesto que acabo por fin) que vas en serio, un web hosting decente, libros de temática celta que Amazon intenta colarme a diario porque sabe que pico (debo ser la cliente platinum del sector, jajaja), madrugones para poder escribir…

No sé si algún día acabaré mi libro. La decisión de escribir en un blog para difundir las curiosidades con las que me voy encontrando en mi camino fue difícil. Me resta una cantidad de tiempo y energía enorme para mi objetivo: publicarlo y homenajear a una tierra silenciada, que a mi parecer, está olvidando su grandeza; recordar a mis ancestros para aprender de mí misma a través de su forma de ser . Y algunas veces confieso que me gustaría tirar la toalla, porque al final es un esfuerzo que sólo me aporta una satisfacción: compartir, saber que no estoy sola. Y ya.

Mi blog no está concebido para ser una referencia seria de bibliografía celta. Quedas avisad@. Si venías con esa idea, este no es el blog que buscas. De lo que voy aprendiendo en libros, artículos especializados y webs que a mí me parecen más o menos serios, me quedo con lo que más me convence (sí, contrasto información: a ningún autor de histórica, aunque meta fantasía, le gusta que le tiren de la oreja sus lectores al leer el libro, es muy bochornoso) y cuando veo algo que me gusta, lo comparto de una manera distinta. Porque si lo transcribiese, entiendo que no aporto nada.

Escribo lo que me gustaría leer

En mi caso, decidí darle un toque de humor. En su momento, pensé que era una buena alternativa a la bibliografía celta tradicional, seria, académica, muy correcta y necesaria que me leía para documentarme. Pensé en escribir lo que me hubiera gustado leer cuando me mareo de tanto artículo riguroso. Y aquí estamos. En cuanto aportas esa visión personal, puede no coincidir con la sensibilidad del que te lee. Lo siento si es así; pero no es mi intención molestarte. Recuerda: si quieres agotar las existencias de café porque se te va a caducar, con un texto aséptico: este no es el blog que buscas.

Siempre puedo mejorar

Creo con firmeza que todo se puede comentar constructivamente. Yo estoy abierta a distintos enfoques, a mejorar mil cosas que no hago bien, a rectificar cuando no estoy en lo cierto; porque soy humana y hay gente que sabe infinitamente más que yo. Te animo siempre a comentar desde el respeto si algo no os parece correcto. ¡Yo quiero aprender!

Pero este es mi estilo (de momento), y sí: me importa muchísimo el tema sobre el que escribo. Nadie en su sano juicio se levanta a las 6 de la mañana para aporrear el teclado si no le importa lo que va a escribir (o le pagan por ello, que no es el caso). Todo lo que publico pasa por mi filtro personal y mi interpretación de los hechos. Repito: Aquí no encontrarás bibliografía celta tradicional, sin sesgar, de corte académico… Si es así, Este blog no es lo que buscas. Pero no quiero que te vayas con las manos vacías. Déjame indicarte qué es lo que consulto cuando quiero documentarme:

Webs indispensables: mi bibliografía celta

No están todas las que son. Pero son todas las que están. Te pongo sólo algunas de las que están en español, más que nada porque se centran en la céltica de la península, que es lo que me interesa a mí.

Se trata de la web de una Licenciada en historia que se centra en el estudio de los celtas en la Península Ibérica. En palabras textuales:

» En Céltica Hispana trabajo investigando y reorganizando la información que nos proporciona la arqueología, la epigrafía, la numismática, la literatura y otras fuentes para recuperar todo lo relacionado con los pueblos celtibéricos, estando en constante actualización conforme avanzan nuestros conocimientos. 

Pretendo hacer llegar esta parte de nuestro pasado de una forma amena pero rigurosa para acercar la Historia a todos los públicos y despertar el interés por los pueblos célticos prerromanos de la Península Ibérica.
«

  • La forja y la espada, de Gonzalo Rodriguez García, Doctor en historia y autor de diversos libros de divulgación histórica. Cuando habla de su proyecto, cita textualmente:

«Habiéndonos doctorado con un estudio sobre la antigua Hispania céltica y habiendo adaptado nuestros trabajos de tesis al ámbito de la divulgación y publicación, aprovecharemos esta web para dar a conocer y compartir con vosotros nuestros textos. Son tres las publicaciones que se derivan de nuestra tesis doctoral. Por un lado un trabajo sobre La Tradición Guerrera de la Hispania Céltica. Un estudio en definitiva sobre los principios, valores y creencias de la céltica hispánica. Por otro, un trabajo sobre El fenómeno del Celtismo. En el que estudiamos la presencia del Mundo Celta en la cultura popular de nuestro tiempo. Y finalmente un trabajo sobre La Conquista Romana de Hispania. En el que como en un cronograma, recorremos los doscientos años de guerras, batallas, asedios y heroísmo que constituyeron la conquista de la Hispania prerromana.»

Yo tengo uno de sus libros, y la verdad es que aunque hay que estar despejado para leerlo, aporta una información relevante y útil para mi novela.

Los celtas, Héroes y magia.
Gonzalo Rodríguez García
Portada de la última obra de Gonzalo Rodríguez García.

Este es uno de los blogs del autor del libro titulado «Breve historia de los celtas». que también recomiendo consultar en mi lista de bibliografía celta (entre otros). Manuel Velasco es un habitual de las tertulias radiofónicas de los programas como «La escóbula de la Brújula». A mí me pareció que este señor dominaba bastante bien el tema.

También me descargué su libro en kindle y me pareció un básico que todo amante de la cultura celta debería tener.

  • Academia.edu es un servicio bastísimo de publicaciones académicas, de gente que estudia y publica en revistas especializadas en multitud de disciplinas universitarias. Cuando realizas una búsqueda, como por ejemplo: celtas, te aparecen todas las publicaciones relacionadas con la palabra celta que los usuarios (suele ser profesorado universitario) cuelgan para dar salida a sus artículos. Aquí te dejo un ejemplo cualquiera.

Bibliografía celta: publicaciones en papel

Te voy a poner las que he comprado y tengo físicamente en casa. Lo sé, no es mucho, pero prefiero ir comprándolos a medida que me acabo el último.

El amor que siento por el trabajo de este Doctor en Arqueología no es ningún secreto. A través de sus estudios arqueológicos se deducen conceptos que describen, con la ciencia en la mano, algunos aspectos de la realidad de los astures. Puedes escuchar la entrevista (divertida, claro, qué le vamos a hacer) que le hice hace unos meses. Fue todo un honor.

alfonso fanjul, Los astures: un pueblo céltico del noroeste peninsular
Los astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular.
  • Despertaferro. Esta es una revista que se especializa en historia antigua y medieval. Es un básico en la bibliografía y el tema celta suele ser bastante reincidente. Se centra en el tema bélico y va ilustrada a todo color. Si, me compré el número 45, como buena friki del tema y me lo leí del tirón. Aquí descubrí a E. Peralta Labrador, el reputado arqueólogo con quien tuve la suerte de contactar para preguntarle si había alguna hipótesis de dónde podría haberse producido el robo del Águila de la Legio I Augusta.
Despertaferro Ediciones: las guerras astur-cántabras
Portada Nº 45

Esta es mi última adquisición en la lista de mi bibliografía celta. Me lo recomendó un miembro de la asociación de Astures y Romanos de Astorga por sus increíbles ilustraciones de los astures. En él se habla y se observa su posible indumentaria, su panoplia militar, los objetos cotidianos, arquitectura, etc. Me está gustando mucho y lo llevo siempre en mi bolso XXL de madre de mellizas. La Seisdedos a mi lado no tiene nada que hacer. (Ya me estoy poniendo amena, y yo que quería parecer un poco más seria en este post… ¡ains!)

Celtas en Asturies, Alberto Álvarez Peña
Portada del Ilustrador Etnográfico Alberto Álvarez Peña
  • CUENTOS CELTAS. Joseph Jacobs, Miraguano ediciones. Esta no es una obra de divulgación científica, sino un compendio de cuentos tradicionales de los que se puede extraer mucho material sobre la forma de ser del pueblo celta Irlandés, costumbres, etc. Extrapolando la filosofía céltica a lo que me interesa, lo considero un documento interesante y por eso lo añado a la lista de mi bibliografía celta.
Cuentos celtas
Sí, la de los corazoncitos y caritas sonrientes soy yo.

Podcasts con temática celta

Yo tiro un montón de podcasts porque no se si ha quedado claro que soy una Yonki del tiempo y con ese recurso puedo adelantar otras tareas mientras me culturizo. No es una fuente tan formal como las escritas, pero si tenemos en cuenta que son los mismos señores que escriben los libros y los blogs, podría decirse que la esencia del contenido es la misma.

Aquí os pongo unos pocos enlaces que me encantaron y los escucho siempre que puedo. Si te paseas por Ivoox verás que hay muchos más, sírvete a discreción.

¿Y tu? ¿de qué fuentes celtas bebes?

¿Podrías recomendarme al menos un libro, una web seria, o un podcast para ampliar la lista? Yo no tengo prisa por seguir aprendiendo, es una maratón. Poco a poco, iremos sabiendo que no sabemos nada. La cosa es tomárselo con humor para hacer la prueba más llevadera.

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Astures y Romanos de Astorga.

Astures y Romanos de Astorga.

Crónica de una Cenicienta ástur

Hace algunos meses comencé a hilar, sin saberlo, el cordel que me uniría para siempre con Astorga de una manera especial. De hecho anuncié a bombo y platillo en el blog y en las RRSS que tenía concertada una entrevista con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, pero entre unas cosas y otras, al final no pudo ser. (De todas formas, Sergio, ahora que ya pasaron las fiestas, mi invitación sigue en pié :D)

cartel astures y romanos de astorga
Cartel de este año

La puesta a punto

Pues bien, tras dejar a las gemelas con un familiar, el sábado 27 de julio me enfundé el atuendo ástur que me cosió mi madre antes de marchar a León, me coloqué el Torque, me maquillé como si fuera Morrigan yendo a la guerra y del pelo mejor no hablamos, porque no hice nada del otro mundo. Metí las madreñas en una bolsa por si llovía y bajé desde los montes de Luna hasta Astorga (de ahora en adelante, Astúrica Augusta).

La llegada

Llegué pasada la hora de comer (sin haber comido, cosas del directo). Aparqué a las afueras porque me imaginé que luego sería complicado aparcar en el centro, y creo que hice bien. En fin, a medida que me iba acercando a la catedral, mis pintas dejaban de desentonar. Y es que me estaba adentrando, sin saberlo, en un portal temporal en el que contubernios de legionarios, y astures armados hasta los dientes se cruzaban por mi camino. Y me alegré. Me alegré tantísimo de ver que por una vez coincidía con un montón de gente apasionada por la historia, por la recreación cuidadosa de costumbres, vestimenta, etc… A pesar de haber ido sola, comencé a sentirme en mi salsa.

Mi objetivo era contactar con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, y con el que sería mi anfitrión el resto del día (Omar, te estaré eternamente agradecida). Así que me fui directa al campamento situado en las proximidades de la catedral.

mapa astures y romanos astorga
La parte verde es el campamento Ástur y la marrón oscuro, la Romana

Por el camino…

me encontré peregrinos alucinando con las tropas romanas, guiris que no dejaban la cámara quieta ni un segundo tratando de sacar instantáneas de un ambientazo increíble. Pero lo mejor estaba por llegar, porque era justo en el campamento donde se encontraba el epicentro del portal temporal.

En pleno centro de la ciudad se erguía un campamento de tribus ástures (disfrutando de la hora de la comida) y de romanos (tampoco se lo montaban mal). Era un lugar en el que nada más entrar olvidabas que estabas en la moderna Astorga.

Los campamentos

Os confieso que al entrar, sentí un poco de reparo. Iba totalmente a la aventura. Anuncié de mi llegada, pero no estaba segura de que me pudieran atender, y bueno, como entré por la parte de los romanos, y yo iba de Ástur (obviamente) me metí prisa por llegar a la parte donde las pallozas se alzaban como setas, rompiendo el patrón cuadriculado de las tiendas de campaña romanas.

campamento astur
Foto extraída de Astorga Redacción

Tanto a un lado como al otro, todo estaba dispuesto al más mínimo detalle. Desde la música de ambientación diferenciada por áreas, las construcciones, la señalización de la palloza de cada tribu, etc… todo estaba pensado para hacerte volver a la época de los ástures y los romanos. Estuve un rato deambulando por allí, ensimismada. Susarros, Cabruagénicos, Cilúrnigos, Guigurros… y así un buen número de tribus formaban parte del campamento ástur, pero no sabía por dónde empezar…

Dentro de las pallozas

Pregunté por el presidente de la asociación de Astures y Romanos de Astorga y enseguida me invitaron a pasar dentro de una de las pallozas. No pude hacer otra cosa que maravillarme. Para ser una estructura provisional, el nivel de recreación seguía altísimo. Cualquier atisbo de dispositivos modernos estaba convenientemente camuflado, de manera que al entrar dentro, el hechizo del portal temporal se hacía cada vez más fuerte. (Vamos, que yo estaba alucinando tanto que ni siquiera eché una triste foto, simplemente me abandoné a vivir el momento, y creo que hice bien).

La legendaria hospitalidad de los ástures

hizo acto de presencia y enseguida me sentí como en casa. Me recibieron como si fuera una más, pero obviamente, era un día crítico para andar haciendo entrevistas (entre otras tantas actividades, ese día se celebraba el circo romano), así que la entrevista no pudo ser en esa ocasión. Tampoco esperaba hacerla ese día. Era consciente del nivel de estrés que soporta la junta directiva de una asociación capaz de mover todo ese tinglado.

Sin embargo, la aventura acababa de empezar. En ese momento llegó Omar con una calavera llena de cerveza en mano. Era mi amigo de la tribu de los Guigurros. Especialista en rigor histórico de la asociación de Astures y Romanos de Astorga, Omar me llevó a su palloza y seguí alucinando en colores. Creo que es obligatorio visitar el campamento si estáis por Astorga durante la recreación histórica, en serio. El arduo trabajo que lleva montar el campamento da sus frutos y la gente queda maravillada.

Allí estuvimos hablando de la fiesta, de las asociaciones invitadas, de presupuesto y esfuerzo personal de los integrantes de la asociación, de Guerras Astur-cántabras… y nos dimos cuenta de que estábamos al mismo nivel de frikismo (fue muy gracioso. No siempre se encuentra una con alguien que maneja tanto el tema como tú, teniendo en cuenta que llevo desde el 2017 a muerte con esto)

Gracias, Omar. No pude tener mejor anfitrión.

Me enamoré del calzado

Empezó a llegar gente de su tribu, y no me preguntéis porqué, pero me fijé en el calzado de todos ellos. Creo que todavía se preguntan de dónde salió la fetichista aquella de los zapatos, jajaja. A eso sí que le hice unas cuantas fotos, ya ves… cosas del cerebro humano. La protagonista de mi libro tiene debilidad por los zapatos… igual fue por eso. O porque ya iba con tres cervezas encima.

Tras saciar la sed y el hambre, fuimos a la fiesta

de los Guigurros en uno de los bares aledaños a la plaza Mayor de Astúrica Augusta. A pesar de arrastrar varios días de fiesta acumulados, allí estaban los integrantes de la tribu dándolo todo. Buen rollo, gente maja, abierta, con buen gusto musical. Si, definitivamente había encontrado mi tribu. Tengo la firme intención de asociarme para el año que viene en cuanto tenga oportunidad. Jamás olvidaré la agradable sensación que se tiene al saber que estás formando parte de algo bonito, donde fluye el buen rollo auténtico. Y me parece bonito que gracias a una recreación histórica sucedan estas cosas. Enhorabuena, tribu.

Guigurros dándolo todo (hay fotos más comprometedoras, pero no es cuestión de subirlas, jejeje)

La hora del circo había llegado

Casi sin darnos cuenta, llegó la hora de ir al Circo Romano (plaza de toros de Astorga). Sin duda, era el evento más importante del sábado. Astures y romanos se daban cita una vez más en la arena para ver cuál de los dos equipos rivales saldría vencedor en esta edición.

De nuevo, la asociación de Astures y Romanos de Astorga obró su magia. Todo (presentadores, pruebas, caracterización del provocador César Octavio Augusto, también el polémico jefe de los ástures), estaba organizado de tal manera que el público entero, daba igual si era romano o ástur, viviera el evento como si estuvieran en el mismísimo Coliseo de Roma. Al menos es como yo me sentí. No tiene sentido seguir hablando cuando un vídeo dice más que mil palabras. (Si, cuando hay mucho ruido se me pone voz de Gracita Morales, qué le voy a hacer…)

Carrera de Literas. Estuvo reñidísima

Las pruebas eran mundiales, y tanto chicos como chicas lo daban todo en ambos bandos por conseguir el triunfo. Os confieso que pensábamos que este año los ástures iban a romper la racha de 8 victorias consecutivas, pero en la prueba de las sandías consiguieron una victoria arrolladora. Aún así cabe mencionar que los romanos nos lo pusieron muy difícil.

Todo lo bueno tiene un final

La verdad es que me hubiera quedado hasta altas horas de la noche, pero era consciente de que alguien tenía que dormir a las mellizas, y eso sólo podía hacerlo yo. Era una Cenicienta ástur en toda regla. Tuve que despedirme de todos, y puse a Lug por testigo de que servidora volvería, para revivir aquella fiesta.

Volveré. Lo prometo.

De la experiencia me quedo con el RESPETO que profesan los integrantes de esta gran asociación por su historia, da igual si romanos o ástures; con el TRABAJO BIEN HECHO (a pesar del reducido presupuesto con el que cuentan, han sabido hacer milagros con lo que tenían), y sobre todo el BUEN AMBIENTE que reina en toda la ciudad de Astorga.

Te invito a participar en la edición del año que viene, quien sabe, quizás podamos vernos allí y brindar con nuestros cuernos llenos de cerveza por Lug y por la amistad. Después de Astures y Romanos de Astorga, creo que todo es posible.

(Imagen principal del post obtenida del perfil oficial de Instagram de Astures y Romanos de Astorga)

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Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Fran Rivas estuvo allí y captó la esencia del «encuentro» entre Galaicos y Romanos.

Este viernes toca hablar de Lugo (Lucus Augusta) y de cómo la ciudad se vuelca en la recreación de uno de los episodios más decisivos de su historia: su fundación.

Según la wikipedia, Lugo es el asentamiento urbano más antiguo de Galicia, y fue fundado cuando los romanos se apostaron junto al castro galaico que había allí antes de la invasión. Es decir, en el 25 a.C., en plenas Guerras Astur-Cántabras, montaron el campamento a los pies del castro. Dicho campamento fue ganando importancia con el paso de los años y a partir del año 50 d.C. muchos de los galaicos de castros contiguos se desplazaron a Lucus, que ahora ya era Augusta (ya sabes, los romanos fueron excelentes ingenieros, estrategas y marketing managers: Augusto se metió a todos en el bolsillo adoptando el papel del dios Lug).

Marié, no mezcles churras con merinas

¡Ah! Quizás no lo sabías. Pues te lo aclaro: Lucus viene de la palabra LUG, el nombre del dios celta, al que presuntamente venerarían los galaicos del castro junto al cual se apostaron los romanos. Una forma de ser el influencer más brutal de la época entre los castreños (una vez ganada la guerra) era conseguir que te siguieran con un juramento de fidelidad o Devotio. Nada mejor que asumir las cualidades del dios Lug (no olvidemos que el emperador tenía estatus divino) para convertirse en su jefe supremo.

Por cierto, este Augusto hizo lo mismo en Lyon, Francia. En tiempos de los galos se llamaba Lugodunon y el resto de la historia acaba más o menos igual).

«Pa tí», divino César Augusto, Lug para los de Gallaecia.

Los cazadores de leyendas están por doquier…

Pues sí. Castellón pilla un poco lejos de Lugo y la verdad es que como tengo mucho morro, pedí por favor que si algún cazador de leyendas se personaba en Arde Lucus, me hiciera un reportaje a todo color y me contara la experiencia. Fran Rivas se prestó voluntario, y aquí os dejo algunas de las instantáneas del evento.

Desfile Arde Lucus
Lugo se vuelca con las celebraciones de Arde Lucus

La verdad es que me hizo mucha ilusión que se prestase a ser mis ojos en Lugo, porque me hizo pensar que en realidad los norteños estamos conectados y al final, el amor por nuestro pasado prerromano nos une de alguna manera.

Es que cuando hacemos piña, me toca la fibra. Soy así.

Pero antes, déjame contarte qué es Arde Lucus y porqué es tan especial

Desde el 2002, el casco antiguo de Lugo se transforma por unos días en un hervidero de gente que rememora, a los pies de las murallas romanas, su pasado ancestral. Se trata pues del mayor festival de recreacionismo histórico de Galicia por varios motivos.

La ciudad se lo toma muy en serio, y desde el ayuntamiento, los colegios, asociaciones o clubs deportivos; todos arriman el hombro para que la experiencia recreacionista tenga el éxito que ha ido acuñando a lo largo de estos años. Y es que la fiesta ha adquirido el distintivo de Fiesta de Interés turístico Nacional. Se nota que invierten aproximadamente 250.000 € en patrocinar el evento.

Cuando uno va al Arde Lucus, no es extraño que se tope con todo tipo de sorpresas por las calles. Esos días, los legionarios, los clanes celtas y algún que otro ser mitológico campan a sus anchas por las calles de Lugo.

La oferta de ocio se distribuye en cuatro sectores

Si te desplazas por la ciudad, podrás ver cómo la fiesta se concentra en cuatro puntos clave:

  • Macellum: se trata del mercado ambientado en la época de galaicos y romanos. Allí podrás encontrar un sinfín de productos artesanales, curiosidades, ambientación en vivo… No te deja indiferente.
  • Castra de LUCUS AUGUSTI: es el punto neurálgico del bando romano. Allí podrás respirar el ambiente de un campamento romano y codearte con algún centurión, ¡quién sabe!
  • CIRCUS: Si hay más de un romano, da por sentado que habrá circo. Arde Lucus no iba a ser menos, y en fín, los gladiadores lo dan todo en la arena, pero cuentan que en realidad, es el público del circo el verdadero protagonista…
  • Asentamiento Galaico: los galaicos te recibirán con los brazos abiertos en su campamento de Trebas galaicas. Descubrirás cómo era la Gallaecia antes de la llegada de los romanos.

La guinda del pastel

Las bodas y los bautizos son motivo de alegría (bueno, casi siempre); Y eso es así, ahora y hace dos mil años. Qué mejor manera de aprovechar el viaje en el tiempo de Lucus Augusta para celebrar las bodas de plata como los romanos o realizar un bautizo al modo celta? En Arde Lucus es posible.

Ritual boda celta
Foto extraída de El País

Detalles del desfile

Fran pudo grabar algunos extractos del desfile, y la verdad es que da una idea de lo currados que estaban los atuendos de uno y otro bando. Espero que con esta iniciativa se incentive el amor por la cultura durante mucho tiempo.

Legionarios en Arde Lucus 2019
Patricias en Arde Lucus 2019

Si pinchas aquí verás el último video, que por problemas técnicos, no puedo incrustar como el resto. En él se ve desfilar al grupo de Astures de Astorga, asociación invitada al evento.

El recreacionismo histórico y la conservación de la memoria

Para acabar, quería reflexionar sobre algo que parece baladí, pero que encierra una de las claves para saber de dónde venimos y hacia donde queremos ir. Puede que el recreacionismo histórico sea, para mucha gente, una payasada o una excusa para pasarlo bien y frikear. Pero en el fondo, la intención de aquel que se lo toma en serio, es honrar a sus antepasados y compartir el orgullo de ser su descendiente con muchos otros. El sentimiento de unidad se palpa en el ambiente, y ¿qué quieres que te diga? ¿a caso no es uno de los sentimientos más bonitos que puede experimentar el ser humano? Con estas iniciativas, los participantes comparten una memoria colectiva y gracias a ello, se valora mucho más la trayectoria de su pueblo.

Dicen que para saber a dónde quieres llegar, primero tienes que saber de dónde partes.

Anónimo

¿YA sabes de dónde partes tú? ¿Cuánto sabes de tus ancestros? ¿Te animarías a participar en una recreación histórica?

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(Foto principal de Dani Vázquez)

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Crónica de una digestión en la Campa Torres

Crónica de una digestión en la Campa Torres

El verano pasado me propuse aprovechar de verdad las vacaciones y personarme en castros y yacimientos arqueológicos para ambientar mi novela, Las Nieblas del Tsuna. ¿Porqué? ¿No era suficiente con visitar la web? Pues mira, no. Las sensaciones que te transmiten estos emplazamientos no te lo cuentan las guías ni las webs ni los libros. Es una experiencia única e intransferible. Así que cogí al pariento del brazo y salimos de ruta desde Mallo de Luna. (cabe puntualizar que luego me tocó ir con él de Scape Rooms a Avilés, Ourense y demás… no me salió gratis)

Al final visité el castro de Santa Tegra, en Galicia en una escapada de fin de semana, y el de Noega (justo al lado de Gijón) otro finde. De ambos me llevo recuerdos maravillosos, pero en esta entrada te contaré porqué debes visitar el castro de Noega, en la Campa Torres, Gijón. El de Santa Tegra tendrá su propia entrada más adelante. De hecho pienso hacer un ranking cuando tenga visitados unos cuantos, no «sus preocupéis».

Comenzamos la aventura en Gijón

Bueno, pues después de ponernos las botas en Gigia (nombre que dieron los romanos a su asentamiento de Gijón), decidimos que era el momento de bajar la comida paseando por el museo de la Campa Torres.

Al principio pensé que el GPS del móvil se había escacharrado. Conforme nos alejábamos del casco urbano, las calles comenzaron a estrecharse y a empinarse, y pronto nos vimos subiendo curvas en horquilla a lo Carlos Sainz.

Mapa de la ruta a La Campa Torres por el puerto
Por cierto, comimos en Pomares, y estuvo muy bueno todo.

Al llegar a nuestro destino, me quedé patidifusa. No podía apartar la vista de los enormes depósitos de gas que presidían el saliente costero de La Campa Torres, y la nariz me recordaba que lo que había ahí dentro no era precisamente inerte. Pero en fin, lo que iba a descubrir en el yacimiento arqueológico eclipsaría la presencia de esas burbujas llenas de peligro.

Depósitos de Gas de la Campa Torres
El guardia del museo se cubrió de gloria cuando dijo que hace poco pillaron a uno con una mochila llena de explosivos

Una vez le dimos la espalda deliberadamente a las bombonas, comenzamos a vislumbrar lo que sería uno de los asentamientos astures transmontanos más importantes: el Castro de Noega. Tras dejar atrás la recepción del museo, con nuestros folletos en mano, tomamos el camino cuesta arriba ( y yo con aquella panzada de Pomares, que me las vi y me las deseé) que nos llevaría al asentamiento astur.

Lo primero que nos encontramos fueron las estructuras de la muralla que cortaba el único acceso al castro por tierra, ya que se encontraba situado en una pequeña península.

Castro de Noega vista aérea
Vista aérea del castro de Noega. Las murallas no salen, estarían en la parte inferior derecha de la foto.

Se trataba de una muralla hecha a «módulos» que se encajaba y jugaba con los cambios de nivel del terreno. Parece ser que las hacían a «cachos» porque así evitaban arrastrar el derrumbe en toda la estructura durante los asedios. Después, aluciné con la profundidad del foso, hecho con forma de V, que en algunos puntos alcanzaba los cuatro metros. Desde luego se habían tomado muchas molestias para proteger adecuadamente su pueblo, nadie se lo podía negar. Cuesta ponerse en situación de asedios y ataques cuando una no ha conocido la guerra, y estas murallas son el recuerdo de cómo se las gastaban en la edad del Hierro.

Muro del Castro de Noega
No, no es el muro de Adriano. Es la muralla modular del castro de Noega

A medida que seguíamos un caminito de piedra donde nos iban indicando qué es lo que teníamos delante, nos dimos cuenta de la verdadera dimensión del castro. La explanada era enorme, y a lo lejos vimos el edificio del museo, totalmente integrado en el conjunto natural del parque. Tan integrado, que está cubierto en su totalidad por un manto de pradera, como las casas de los Hobbits. Ese detalle me encantó.

El viento era una constante indiscutible a cada paso que dábamos, y aunque era verano y no llovió, me hice una idea de lo duro que debía ser vivir allí en invierno, en pleno temporal, con mar arbolada. No pude evitar pensar que debía valer la pena mantenerse apostados allí, en aquel apéndice inexpugnable. Poco a poco íbamos dejando atrás la muralla y mi ansia iba en aumento. Quería ver con mis ojos, sentir en mi piel y escuchar lo mismo que los astures de Noega, y ya quedaba menos.

El castro era una mezcla de restos astures y romanos

No me hizo falta saber mucho de arqueología para apreciar que había dos tipos de estructuras bien diferenciadas. Por un lado, las romanas: con su planta rectangular, dispuestas de manera ordenada, creo recordar. Por el otro, las bases circulares, similares a las que vi en Santa Tegra, pero mucho menos visibles. Claro, una vez absorbido por el Imperio Romano, el castro comenzó a transformarse a tenor de las costumbres del conquistador. Me llamó también mucho la atención la cantidad de pozos que había excavados. Algunos conservaban los escalones para bajar a por el agua, que al parecer, en caso de asedio, debía escasear en el asentamiento.

Ya cerquita del museo, había una casa castreña, esta vez bien reconstruida. Pero fuimos un poco desafortunados y no pudimos verla por dentro, ya que el día anterior habían hecho una recreación histórica y tenían allí guardados todos los enseres del evento. Así, que decidimos entrar en el museo. La guía fue de lo más amable y como fuimos a horas intempestivas (la hora de la siesta, y yo con mi panzada de la sidrería Pomares), la tuvimos para nosotros solos.

El museo: una caja de sorpresas

En el museo te explican de manera muy amena, con vídeos y recreaciones, cómo era la vida de los ástures. En él se encuentran piezas halladas en el castro que revelan la actividad metalúrgica de los cilúrnigos, o lo que es lo mismo, los «caldereros», que es como se llamaba este clan de ástures lugones. Vimos también que había piezas de cerámica, enseres, fíbulas en buen estado, piezas de origen extranjero que indicaban un comercio con el exterior bastante intenso, etc.

museo arqueológico de la campa Torres
Un rincón del museo

Como era de esperar, los romanos también dejaron su impronta con objetos varios, entre los que destaca una inscripción en piedra bastante grande en la que se dedican alabanzas y glorias a Cesar Augusto, cómo no. Al margen de este monolito, me encantó el ara (esquela en piedra) de un soldado ástur muerto en combate al servicio del imperio romano. También se puede observar la indumentaria de los romanos con todo lujo de detalles gracias a las reproducciones cedidas por la asociación cultural Kérberos.

Indumentaria Legionario romano astur
Modelitos marciales del s. I D.C.

Si todo ello lo aderezamos con un material audiovisual muy completo, la visita se hace muy amena y una sale de allí con una idea mucho más precisa de quiénes eran los cilúrnigos, qué hacían allí y cómo los absorbió Roma. Si te sobran los cuartos, el museo cuenta además con publicaciones propias, ya sea en forma de obras de divulgación, como cuadernillos de estudiante (yo me compré uno, jejeje). Y se me olvidaba: si no recuerdo mal, tenían hasta reproducciones de piezas encontradas allí que podías comprar.

La visita no acaba ahí

¿Te has quedado con ganas de más? pues mira, si sigues caminando, a ver si te baja la panzada (como a mí), te encuentras con el museo dedicado al faro de la Campa Torres, con datos súper interesantes que describen cómo vivían los fareros, cómo se construyó el faro, la actividad ballenera, etc. Además hay un observatorio de aves marinas, y ya de paso las vistas son espectaculares (bueno, mejor mirar hacia la izquierda. A la derecha está el puerto de Gijón y los montones de carbón, cosa que le quita el encanto…).

¿Vale la pena visitar el parque arqueológico?

Pues sí. y te lo resumo en tres aspectos:

  • El valor arqueológico es incalculable. El museo está muy bien planteado y se aprende un montón.
  • El entorno es mágico: La Campa Torres se revela como un balcón al mar, resistiendo viento y marea y al paso de los años. La naturaleza da allí su do de pecho.
  • La visita al faro completa el pack y hace que en conjunto, la excursión sea redonda.
  • Va, un cuarto punto de regalo: se camina un buen rato. Así que es fácil bajar la comida, como hice yo. ¿Os he dicho ya que comí en la sidrería Pomares? jajaja

Espero haberte convencido para que visites el museo, si es que te pasas por Gijón, y si ya lo visitaste, ¡quiero saber tu opinión!. Hasta aquí mi post de hoy, cazadores de leyendas norteñas.

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Alfonso Fanjul y los Astures

Alfonso Fanjul y los Astures

El protagonista del post de hoy es Alfonso Fanjul y su libro divulgativo «Los Astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular»

Cada vez que me pongo a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna , observo cómo casi la mitad del tiempo me lo paso investigando. Escribir novela histórica tiene un reto añadido a todo el proceso literario: tienes que estar muy atento a no meter la pata con todo tipo de detalles socioculturales, históricos, económicos, etc. que podrían arruinar la lectura del que te compra el libro.

Las Nieblas del Tsuna
Lectora indignadísima por gazapos históricos. Es mi pesadilla recurrente.

Hasta hace poco, mis fuentes las encontraba en Internet, y aunque procuro ser muy cuidadosa con la documentación, siempre me quedaba la duda de si realmente aquello que leía estaba actualizado o simplemente se basaba en afirmaciones que hizo un señor hace dos mil años. Pero desde que el protagonista de hoy, el doctor en arqueología Alfonso Fanjul, publicara «Los astures. Un pueblo céltico del Noroeste Peninsular» , vivo más tranquila. Esta obra se ha convertido en mi enciclopedia particular ya que toca todos los palos de esta etnia de la Edad del Hierro: su historia, la sociedad astur, su organización, mitología celta de los astures, el legado de sus tradiciones hoy en día, su economía, y la forma en que distribuían sus asentamientos.

Y entonces llegó la idea de la entrevista

¿Cómo podía quedarme de brazos cruzados, sin pregonar a los cuatro vientos mi descubrimiento? Un día fantaseé con hacerle una entrevista para dar a conocer su obra a más gente. Cuando quise darme cuenta, se lo estaba proponiendo (soy así, voy siempre a por el sí). Y sí, aceptó mi propuesta. Os podéis imaginar que me marcara un baile de Carlton en toda regla.

lo conseguí
¡Me dijo que sí! ¡Toma!

Me preparé una batería de preguntas relacionadas con los astures, pero con el sello de la Cazadora de leyendas norteñas, y el resultado es una entrevista genial de media hora que, en mi opinión, deja entrever cuántas cosas se han desmentido sobre los astures y cuánto queda todavía por descubrir. Espero de corazón que disfrutéis escuchando todo lo que nos cuenta Alfonso Fanjul sobre los astures en la Edad del Hierro, tanto como lo hice yo.

Para escuchar la entrevista, sólo tienes que darle al play.

¿Dónde puedo adquirir el libro de Alfonso Fanjul?

Tienes dos formas básicas de conseguirlo. Si eres amante del libro en papel de toda la vida, está disponible en el portal de Instituto de Estudios Bercianos. Si por el contrario, prefieres la edición digital, puedes descargarlo aquí.

Esto debería estar en tu biblioteca. ¡Ya!

Yo quiero más

Sí. Quiero más información de nuestros ancestros. Como comentaba Alfonso, queda mucho por estudiar en el territorio astur, que a diferencia de nuestros vecinos cántabros y galaicos, a penas está excavado y procesado. Por eso animo a las administraciones pertinentes a que autoricen y financien estas iniciativas para saber más de nuestro pasado. Y también animo a los arqueólogos a que no desistan en su empeño. ¡Hay gente ahí fuera muy interesada en saber de vuestra labor!

¿Eres arqueólogo y estás trabajando en el territorio Ástur? ¿Quieres dar a conocer tus últimos descubrimientos? Escríbeme.

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El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

Ayer monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio de FA. Pero vestida, claro. Por cierto, he estado mirando los vídeos de aquella época y cómo se nota que el Destape estaba reciente, ¿eh? Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la de FA), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

Esa sensación, tan familiar

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De los guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, más o menos inmutables con el paso del tiempo. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país.

De símbolo sagrado a condenado a muerte

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra.

Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, je!

No obstante, también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data de la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras viraran considerablemente. De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que le hace tan especial?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Sea como sea, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua. El inmortal Asturcón.

Presentación del Asturcón en Fitur.

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NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

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Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Estaba yo el otro día en la cama…

curioseando algunas cosas interesantes de las Guerras Ástur- Cántabras en el móvil antes de dormirme. Generalmente me duermo a las diez de la noche con mis hijas, una a cada lado. Pero aquel día logré resistir y me vi con fuerzas de consultar esos documentos infumables de arqueología. Si, son correctos, son concisos, son científicos y son infumables. De vez en cuando alguno consigue llamar tu atención y fuerzas las neuronas para enterarte. En este caso, la palabra GULAG hizo de gancho y no defraudó.

Vale. ¿Qué es un GULAG?

 

Los Gulag más cotizados: los de Siberia. Tranquilos, tranquilos de verdad.

 

He tenido que acudir a la Wikipedia para saber exactamente qué era eso. La definición oficial es: Glavnoye upravleniye ispravitel’no-trudovykh lagerey i koloniy, o como diríamos en cristiano: Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias). Quizás te suene a ruso a pesar de la traducción. Pero si te cuento que era un tipo de campo de concentración al que enviaban a los presos (incómodos para el Régimen Comunista) para morir extenuados a base de trabajos forzados, quizás te vaya sonando más. Yo siempre pensé que los mandaban a Siberia, pero he descubierto en la wikipedia que estaban repartidos a lo largo y ancho de la URSS. Se estima que un total de catorce millones de personas gozaron de las «bondades» del sistema y que murieron al menos un millón de personas en el periodo de mayor intensidad: 1934-1953.

Y qué tiene que ver esto con los romanos, ¿Marié?

repelente

 

Ahora, los que me conocen bien, saben que me preparo para «regalarme» y soltar mi perlita de sabiduría

Pues bastante.  Según José Luis Vicente González, (Investigador del Grupo de Investigación en Genética, Fisiología e Historia Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid) los romanos ya habían puesto en práctica su «dirección general de campos de trabajo forzado» tras las Guerras Ástur-Cántabras. En una de sus publicaciones de 2013, el autor documenta con una serie de fotografías de una manera muy contundente cómo algunos restos arqueológicos presentan ciertas peculiaridades que lo explicarían todo. 

 

Posible lo calización de los Castros  en el noroeste de la provincia de León. Algunos de ellos serían posibles GULAG romanos. Imagen propiedad de JL Vicente Gonzalez.

Déjame ponerte en situación

  • Las Guerras habían asolado la población indígena que sí presentó batalla. El resto permaneció en el territorio en calidad de «peregrino» (persona que vivía en territorio imperial pero no gozaba de los derechos ni libertades de los ciudadanos romanos). Según el autor, éste sería el grueso de los recursos humanos en las minas, y serían a su vez los que tributarían al estado en concepto de mano de obra
  • Utilizar esclavos «estatales» para extraer el oro hubiera sido un coste inadmisible. (En este punto me pregunto qué diferencia hay entre costear el mantenimiento de un esclavo y de un preso. Al leerlo no me quedó muy claro)
  • El ORO de las Médulas requería mano de obra para su extracción. Si quedaban pocos, la mitad moriría en los trabajos forzados de las minas debido a las penosas condiciones de vida.
  • Sobraban criminales, prisioneros de guerra, etc, repartidos por todo el imperio. Era necesario «darles uso»
  • Los contingentes militares en Hispania fueron descendiendo en número con el paso del tiempo. Así que era necesario un sistema de optimización de recursos humanos para llevar a cabo las tareas de mantenimiento, construcción, etc.

Si volvemos la mirada a esas fotos del documento, veremos que los hallazgos parecen castros prerromanos por la zona, pero en realidad se diferencian de éstos porque poseen un foso de agua excavado al rededor del castro. Este detalle jamás había sido visto en los castros indígenas, lo que hace suponer que es obra de los romanos. Dichos castros-GULAG mantenían contacto visual entre sí en todo momento (ya lo hacían antes de la Pax Romana), de manera que la vigilancia podía realizarse de una manera mucho más efectiva. 

En resumen

Pongamos que te pillan los guardias cometiendo un crimen. El funcionario de justicia te sentencia a pudrirte trabajando en las minas de oro de Hispania (sentencia muy de moda desde el 23 d.C, qué casualidad, ¿eh?). Al llegar observas que los castros cuentan con un foso de agua que no es defensivo, sino reclusivo. Impide a los prisioneros fugarse de los Castros-Gulag romanos con facilidad. Lo demás es látigo y penurias.

Al menos esta es la hipótesis que sostiene el autor del documento. 

No se si piensas lo mismo, pero esto da para una novelita. ¿Qué te parece? Una fuga, un pacto entre camaradas villanos… ains. Promete.

Déjame un comentario si te ha gustado esta traducción de alto élfico arqueológico al mundano lenguaje de la calle. Y si estás de vago subido, dale al like y comparte, que eso no cuesta nada y para mi es un empujoncillo.

 

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Laro, la leyenda del árbol milenario: Sangre (tomo I).

Laro, la leyenda del árbol milenario: Sangre (tomo I).

Tenía unas ganas infinitas de leer libros que me imbuyeran en el periodo histórico de las guerras astur-cántabras y tuve la suerte de dar con el primer tomo de esta trilogía. Cuando leí la sinopsis, me dije: «nena, prepara la Visa que éste cae.»

Te la adjunto para que vayas preparando la tuya, jejeje:

Portada

Sinopsis

Hace muchos años en el norte de Hispania habitó una tribu guerrera cántabra cuya leyenda hablaba de un guerrero extraordinario, alguien a quien los romanos habrían de temer pues tendría los poderes para poner freno a la invasión y devolver el golpe con ira. 

La leyenda hablaba de un rayo en la noche que prendería fuego al tejo milenario. Esa sería la señal inequívoca de que el gran guerrero aparecería entre las sombras y sería capaz de liderar a sus gentes hacia el triunfo contra Roma. 

A mediados del siglo I antes de Cristo, los romanos, al mando del general Cayo Manius Lorico, siguen buscando ansiosamente el poblado secreto de los cántabros. Creen que si dan con el clan salaeno serán capaces de controlar todo el norte de Hispania. Pero allí se encuentra Ábilo, el único capaz de aunar a las tribus cántabras que tantos quebraderos de cabeza va a dar al Emperador César Augusto en una guerra sangrienta e injusta. Ábilo, el temible y poderoso líder cántabro que espera que la profecía se cumpla. 

Ha llegado el gran momento y con la ayuda de Candamo, Ábilo espera que su hijo se convierta en el guerrero de la leyenda, pero esa noche los acontecimientos se tuercen de manera imprevista y la llegada de una extranjera hará que la leyenda no suceda como todos esperaban. 

Laro, la leyenda del árbol milenario (sangre) es el primer libro de una trilogía fascinante, ampliamente documentada, que conforma un universo de cómo habitaban las tribus cántabras. Una obra que refleja en unos personajes carismáticos el sufrimiento y la valentía por la que tuvieron que pasar en su enfrentamiento contra Roma. 

Podéis adquirirlo en Amazon, tanto en ebook como en papel, al igual que el resto de la trilogía. El autor también trabaja en publicaciones de no ficción, de manera que resulta interesante visitar su perfil personal por si acaso el resto de obras son de vuestro interés.

Bien, y la pregunta es: ¿me gustó? ¿valió la pena? pues sí. De hecho me he comprado el segundo tomo y en cuanto acabe la maravillosa obra de Rocío Vega, La Compañía Amablepienso echarle el diente y resolver ese cliffhanger literal con el que acabé el tomo primero.

Pero vayamos al grano, Marié, que te encantas a la mínima:

Me gustó porque…

  • El autor consigue hacer magia y es capaz de situarte en los castros, en las relaciones sociales de los habitantes de la Cantabria prerromana, sus jerarquías, su modo de concebir la vida y la muerte, etc. Además, Simón aporta con esta obra valor añadido al describir posibles rituales de iniciación y aspectos íntimos de las tribus cántabras que en ningún caso los historiadores romanos llegaron a relatar. 
  • Los personajes son creíbles, y tienen profundidad. En mi opinión Ábilo está muy bien trabajado, al igual que Alio. Los dos tienen sentimientos encontrados y ese debate interno enriquece la obra. 
  • El hilo argumental va in crescendo, de manera que consigue mantener tu atención durante la lectura. (Obviamente hay que tener en cuenta que se trata de una trilogía)
  • Simón tiene un estilo de escritura ameno, se nota que ha tenido una buena labor de corrección detrás. Se agradece mucho. No he tenido momentos chirriantes, ni expresiones repetitivas que me hayan sacado de la historia.
Las escenas de acción también están conseguidas. Sólo hace falta dolby sorround.
  • Muestra a los romanos desde el lado cántabro, pero no frivoliza, es decir, los muestra humanos, con sus altibajos y demás. Supongo que a medida que Laro entre en contacto con los romanos sin una espada de por medio, los personajes del lado invasor cobrarán una dimensión mucho más profunda que en el primer tomo.

Sin embargo…

Hubieron un par de aspectos que yo no hubiera abordado de la misma manera, ya no como escritora, si no como lectora: 

  • el comportamiento de la madre de Laro al final del libro me descuadró. Yo, como madre, jamás hubiera hecho eso y me aventuraría a decir que la gran mayoría de madres tampoco. Pero bueno, es una opinión personal.
  • Laro, como protagonista, me resultó algo plano. Tal y como le comenté a Simón en la reseña de Amazon, quizás es porque su evolución a lo largo de la trilogía será mucho más acentuada. Pero Ábilo, incluso Alio, bajo mi punto de vista, consiguen empatizar más con el lector (yo) que el propio protagonista.
  • Estoy segura de que el lector final no era una madre de mellizas de treinta y cinco años, más bien un lector juvenil. Aún así, le hubiera metido un poco más de caña en la tensión sexual. Pero bueno, ya te digo: una que ya es vieja verde pelleja  y le cuesta recordar cómo eran aquellos primeros amores cándidos.

En definitiva:

Recomendaría la lectura sin duda si sois amantes de la narrativa histórica y os gusta todo lo relacionado con las sociedades prerromanas. La historia es muy amena y te deja con ganas de más. 

Y esto es todo. Si conoces obras que transcurran en el mismo periodo o eres autor de una de ellas y quieres que la reseñe, estaré encantada de devorarla y comentarla aquí. 

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Las guerras Astur-Cántabras

Las guerras Astur-Cántabras

Resumen facilón

Viendo la tele con mis hijas (lo cual implica someterse a ciertos gustos: Peppa Pig, Los Minions, Ben y Holy…) he podido comprobar que van a sacar una nueva peli de Astérix y Obélix. 

Mi cerebro automáticamente pegó un brinco dentro del cabezón y me dijo… ¡Eh! ¡aprovecha para recordar que los verdaderos irreductibles fueron los ástures y los cántabros! Que no es por desmerecer, pero los de Ástura y Cantabria aguantaron 3 años más que los galos. (10 en total)

Imagen extraída de wikipedia

Las Guerras Astur- Cántabras

Podría estar hablando de las guerras cántabras durante 50 posts. Pero no es mi objetivo. La información está ahí para todos, y a la vez, no. ¿Qué quiero decir? Pues que la información que nos llega de la contienda está plagada de condicionantes que hacen que la historia efectivamente sólo sea contada por el vencedor, y además sólo de los detalles que a él le interesaban.

A modo de resumen, podría decirse que Octavio Augusto, heredero de César, necesitaba ganarse el puesto tras la guerra civil contra Marco Antonio. Las guerras civiles no daban prestigio. Las que ganaban territorios y materias primas (oro, esclavos, etc.) sí. Y daba la casualidad de que el norte de Hispania tenía todos los puntos:  

  1. Había ORO. Mucho oro. Quizás el mayor yacimiento descubierto hasta nuestros días. (Médulas)
  2. Parecía una batalla fácil de ganar. El ejército estaba formado por disciplinados legionarios, con los últimos avances técnicos, médicos, etc. Nada tenían que hacer los nativos desorganizados y «por civilizar»
  3. Una vez conquistada la zona, el acceso a Britania podía hacerse desde distintos puntos( Jamás fue el imperio amante del canal de la mancha), y así traer su plata desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo con total tranquilidad. 

Teatralización del ejército romano. / http://www.soydelbesaya.es

El comienzo del enfrentamiento fue tipo Vietnam. La orografía era imposible para el aparatoso armamento romano, desconocían el terreno, y sufrían escaramuzas constantemente. Las bajas eran cuantiosas y la ignominia más. Tuvo que venir Augusto en persona a supervisar la campaña, y durante dos años trató de dominar la contienda, pero el caramelito ástur-cántabro comenzó a atragantársele. Desmotivado y enfermo, volvió a Roma delegando el asunto a los legados.

De cara a la galería, a la vuelta de Augusto el problema estaba zanjado. Se cerraron las puertas de Jano (señal de paz en el imperio) y pelillos a la mar. Lo que en realidad pasó es que el caramelito seguía por digerirse, la cantidad de dinero invertido era escandalosa, las bajas, una vergüenza, y la imagen de Augusto podría verse seriamente dañada de saberse. Es aquí cuando vemos que el flujo de información de la contienda se detiene. Los escritos de Tito Livio (los más completos al respecto) desaparecen de la historia para siempre, y sólo nos queda la  información detallada del principio, de cuando era «lícito» invadir el territorio salvaje. Me recuerda un poco al pacto de las Azores, no sé por qué.

Escasez de información «romana»


Agripa- Cara de mala leche

No hay información detallada de los últimos 5 años de la guerra. No interesaba dar a conocer nada de lo que acontecía. Era la mácula de Augusto. Así que confió en Agripa, su general favorito, su mano derecha y yerno, para dar por zanjado el asunto. Éste tuvo que diezmar una legión (I Augusta) para recuperar la disciplina de los legionarios tras perder el águila en combate. Tuvo que mutilar cortando la mano hábil a todos los varones nativos  que encontraran, y despoblar las montañas por completo para hacer desaparecer aquel caramelito envenenado.

Es por ello que me tomo la licencia de situar mi historia en aquel periodo indocumentado por el vencedor. Tengo más libertad literaria, pero también ando más coja de datos, así que he contactado con las eminencias del tema para saber qué se sabe a nivel arqueológico, que es lo que está arrojando los datos más reveladores últimamente. 


Recomiendo la lectura de Despertaferro, nº 45. Magníficamente documentado.

 También va bien leer un poco de Estrabón, cuando habla de los pueblos de Hispania en su obra «Geografía I», porque deja ver el punto de vista  distorsionado de un romano ante las costumbres de los norteños. (una vez más la arqueología se ha encargado de demostrar que ni eran tan salvajes ni estaban tan desorganizados. De hecho eran bastante coquetos, (basta con admirar la maña que tenían para hacer fíbulas zoomorfas)

Los Ástures y los Cántabros no dejaron testimonio escrito

Por desgracia, sólo se conservan algunas estelas funerarias o monedas celtíberas (Si… ya conocían las monedas, y llevaban 200 años en contacto con Roma, así que no iban con el garrote en la mano haciendo trueques) que conserven inscripciones de estos pueblos. La tradición oral era la norma y por tanto jamás conoceremos de primera mano su punto de vista. Sin embargo su mitología se transmutó hasta nuestros días en el medio rural, y todavía Asturias y Cantabria, entre otras zonas, conservan ese linaje. Hay costumbres como el Magosto, que vienen heredadas directamente de los pueblos que nos ocupan.

La forma de ser de la gente y la cultura  del área geográfica que dominaban estos pueblos no podrían entenderse sin la influencia Ástur (con acento en la a) y Cántabra. Así que es más una faena de introspección que de buscar algo escrito en estelas por los yacimientos. Al menos esa es mi opinión.

En resumen…

Esto es lo que hay y servidora va a intentar navegar en las aguas de la historia y la arqueología, de la manera que pueda y con los medios al alcance. Pido mil perdones si algún historiador/arqueólogo lee mi obra y le chirrían cosas, pero como he indicado líneas más arriba, la falta de información escrita me da licencia para inventarme lo que falta.

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