Categoría: Reflexiones

7 leyendas norteñas de verano

7 leyendas norteñas de verano

Avance de las próximas entradas

Venga, confiésalo. Ya pensabas que este blog iba a ser de esos que molan durante un tiempo y de repente dejan de tener artículos nuevos… Va a ser que no. Al menos hasta que me responda la salud y no sucedan cosas de fuerza mayor, aquí el entusiasmo sigue intacto. Por eso he decidido hacerte un avance de las próximas entradas, para quitarte esa idea de la cabeza.

Soy Xena, la princesa guerrera
Como la princesa Xena, preparada para la batalla. (Imagen de Giphy)

Como tengo tanto en el zurrón, he creído oportuno escribir lo vivido durante estas vacaciones sin WIFI en Mallo de Luna, cual redacción de colegio a la vuelta del periodo estival. Pero en plan guay. Porque aquello lo hacíamos por obligación, y yo, sin embargo, me muero de ganas de contarte todas las cosas increíbles que me han pasado. Voy a ir escribiéndolas poco a poco porque lo cierto es que he tenido (y hasta la vuelta al cole seguirá siendo así) un par de obligaciones a tiempo completo que no me han dado tregua. Empecemos:

Fui una cenicienta ástur en Astúrica Augusta

Viajar en el tiempo es posible. Sólo déjate caer por Astúrica Augusta el último fin de semana de julio y lleva las ganas de disfrutar y pasarlo bien. La asociación de Astures y Romanos de Astorga hará el resto con su magia y con sus recreaciones históricas.

A mí me gustó tanto que en cuanto pueda, me voy a hacer socia para volver el año que viene a disfrutar con nocturnidad y alevosía, y no como este año, que tenía hora de vuelta para dormir a las mellizas, como la cenicienta.

una astur en astures y romanos de astorga
No. No había ni una foto en la que no saliera haciendo el lelo.

Me dí un paseo por las nubes de los Ancares

Sabes que estás viviendo un momento especial cuando no te hace falta nada más que sentir el momento. Aún así pensé en vosotros y saqué el móvil en plena irrupción del banco de nubes más guapo que haya visto jamás. Si a eso le sumas una BSO mítica, como la de Juego de Tronos, pues oye, la escena va directa al cajón de cachitos memorables de tu vida en el cerebro.

Ojo, que me pongo mística. Aunque no lo parezca, me da un poco de reparo compartir estos pensamientos a palo seco…

Visité Pueblos excepcionales, como Balouta (Léon) o Piornedo (Lugo), donde las pallozas todavía tienen mucho que decir. Comí hasta desabrochar el botón del pantalón, a riesgo de que se me cayeran por el camino, y me quedé con ganas de llegar al Cuadro, un paraje en lo alto del puerto de Ancares, que se sospecha pudo ser un campamento romano.

El Castro de Chano me ocultó sus secretos…

Situado en el valle de Fornela, en los Ancares Leoneses, el castro de Chano presenta un estado de conservación excepcional (dejando a parte la polémica de cómo «reconstruir un castro»). Peeero, tengo que volver. Me ocultó sus secretos más interesantes, ya que el centro de interpretación del castro estaba cerrado por descanso del personal. Aún así me veo en condiciones de contaros unas cuantas cosas del castro que os dejarán pensando en mitos e ideas preconcebidas que arrastramos sobre los astures.

Castro de Chano, León. Esta foto la saqué con mi móvil, no está mal, eh?

Te contaré 5 razones por las que deberías visitar la Ribeira Sacra.

Que en Galicia se come genial, no es ningún secreto. Desde luego es sólo una de las 5 razones que tengo pensado desarrollar. Te contaré qué es lo que hace excepcional este rincón gallego lleno de encanto natural e historia. (Historia apasionante de verdad) ¿O es que no habíais oído hablar de los Irmandiños y su revuelta?

ribeira sacra
No es Irlanda. Esto está en Galicia: Paraje de los molinos del río Xábrega

Descubrí una mujer de leyenda. ¡En mi propio pueblo!

Voy a esforzarme por contártelo en un relato de regusto fuerte y amargo, como los buenos licores. A mí me lo contó mi abuela, y también mi madre. No podía dejar de apuntar detalles de una biografía de película, de una mujer de rompe y rasga. De esas que levantan pasiones y odio por partes iguales. No sigo haciendo Spoilers que luego os quejáis… Sólo dejaré una imagen que habla por sí sola.

mujeres fuertes
María Gómez me sirve de modelo para imaginarme en persona a esta señora de armas tomar.

La montaña «vaciada» todavía puede hacer mucho ruido.

Tuve el grandísimo honor de ser invitada por la asociación cultural y deportiva «Fuente de Omañón», para compartir con ellos mis inquietudes acerca del pasado, el presente y el futuro de los pueblos de la España vaciada, y más concretamente de la montaña leonesa. Además, empecé a contarles mi vida literaria, menos mal que se hizo de noche y me di cuenta a tiempo… jajaja!

De la charla me llevo unas cuantas lecciones de cómo un grupo de personas deja de lado el victimismo y se pone las pilas para sacar adelante iniciativas culturales que levantan a todo un pueblo. ( y una taza súper chula, a parte de un par de libros de Cuatrovalles que valen su peso en oro)

De paso descubrí el alucinante pasado de una comarca, Omaña, surcada por las aguas de ríos auríferos; Astures y romanos marcaron el ritmo en sus orillas a golpe de batea…

omañón
La espadaña solitaria de Omañón, típica de los pueblos de esta comarca, es seña de identidad y motivo de orgullo vecinal. (Foto de wikipedia)

La última niña que fue a la hierba

Oye, ¡no me diréis que no tiene pinta de título best-seller! Ya estoy terminando este avance de las próximas entradas, pero quería hacerlo a lo grande. Qué ganas tenía de tocar esta fibra… y es que hacía mucho tiempo que no iba a mi pueblo en julio, el mes de ir a la hierba por excelencia en la montaña leonesa (y por extensión el en resto del Noroeste Peninsular).

Tediosa, cansada, sacrificada… ir a la hierba se convertía en una tarea vital para pasar el invierno, pero en la época de más calor del año. Todo aquel esfuerzo movía a familias enteras y de ese movimiento salían las mejores anécdotas e historias. Historias que luego, en los meses de frío, amenizaban los calechos y filandones a base de risas y buenos momentos.

Yo fui una de las últimas niñas que vio cómo se recogía la hierba en mi pueblo; quizás sea capaz de contarte alguna de esas buenas anécdotas.

Y este ha sido el avance de las próximas entradas…

para que vayáis haciendo boca. Tengo algunas más en mente, pero todavía están por perfilar. Espero que sean de vuestro agrado y os haya dejado con ganas de más.

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Este blog NO es lo que buscas

Este blog NO es lo que buscas

¿Vienes buscando una fuente de información seria, de corte académico, tradicional? Pues este blog no es lo que buscas. Te explico:

A principios de esta semana tuve la ocasión de intercambiar impresiones con un destacado miembro del colectivo céltico en España. Esta persona no estaba de acuerdo con mi modo de enfocar los posts relacionados con la cultura celta, sus curiosidades y demás cosas que me voy encontrando a medida que me documento para escribir.

Me decía que no escribía con el debido respeto sobre una cultura que muchos consideran suya como la que más. Además, a su parecer, escribo de manera sesgada. No pongo por escrito mis fuentes y parece que mi objetivo es ganar dinero a costa de la memoria de nuestros antepasados. Todo correcto, salvo la parte en negrita.

No gano ni un duro con esto

De momento, este proyecto no me está dando más que pérdidas. Ya saben ustedes, lo de pagar un dominio para que las editoriales vean (llegado el supuesto que acabo por fin) que vas en serio, un web hosting decente, libros de temática celta que Amazon intenta colarme a diario porque sabe que pico (debo ser la cliente platinum del sector, jajaja), madrugones para poder escribir…

No sé si algún día acabaré mi libro. La decisión de escribir en un blog para difundir las curiosidades con las que me voy encontrando en mi camino fue difícil. Me resta una cantidad de tiempo y energía enorme para mi objetivo: publicarlo y homenajear a una tierra silenciada, que a mi parecer, está olvidando su grandeza; recordar a mis ancestros para aprender de mí misma a través de su forma de ser . Y algunas veces confieso que me gustaría tirar la toalla, porque al final es un esfuerzo que sólo me aporta una satisfacción: compartir, saber que no estoy sola. Y ya.

Mi blog no está concebido para ser una referencia seria de bibliografía histórica. Quedas avisad@. Si venías con esa idea, este no es el blog que buscas. De lo que voy aprendiendo en libros, artículos especializados y webs que a mí me parecen más o menos serios, me quedo con lo que más me convence (sí, contrasto información: a ningún autor de histórica, aunque meta fantasía, le gusta que le tiren de la oreja sus lectores al leer el libro, es muy bochornoso) y cuando veo algo que me gusta, lo comparto de una manera distinta. Porque si lo transcribiese, entiendo que no aporto nada.

Escribo lo que me gustaría leer

En mi caso, decidí darle un toque de humor. En su momento, pensé que era una buena alternativa a esos tochos infumables, serios, académicos y muy correctos y necesarios que me leía para documentarme. Pensé en escribir lo que me hubiera gustado leer cuando me mareo de tanto artículo riguroso. Y aquí estamos. En cuanto aportas esa visión personal, puede no coincidir con la sensibilidad del que te lee. Lo siento si es así; pero no es mi intención molestarte. Recuerda: si quieres agotar las existencias de café porque se te va a caducar, con un texto aséptico: este no es el blog que buscas.

Siempre puedo mejorar

Creo con firmeza que todo se puede comentar constructivamente. Yo estoy abierta a distintos enfoques, a mejorar mil cosas que no hago bien, a rectificar cuando no estoy en lo cierto; porque soy humana y hay gente que sabe infinitamente más que yo. Te animo siempre a comentar desde el respeto si algo no os parece correcto. ¡Yo quiero aprender!

Pero este es mi estilo (de momento), y sí: me importa muchísimo el tema sobre el que escribo. Nadie en su sano juicio se levanta a las 6 de la mañana para aporrear el teclado si no le importa lo que va a escribir (o le pagan por ello, que no es el caso). Todo lo que publico pasa por mi filtro personal y mi interpretación de los hechos. Repito: Aquí no encontrarás textos objetivos, sin sesgar, de corte académico… Si es así, Este blog no es lo que buscas. Pero no quiero que te vayas con las manos vacías. Déjame indicarte qué es lo que consulto cuando quiero documentarme:

Webs indispensables

No están todas las que son. Pero son todas las que están. Te pongo sólo algunas de las que están en español, más que nada porque se centran en la céltica de la península, que es lo que me interesa a mí.

Se trata de la web de una Licenciada en historia que se centra en el estudio de los celtas en la Península Ibérica. En palabras textuales:

» En Céltica Hispana trabajo investigando y reorganizando la información que nos proporciona la arqueología, la epigrafía, la numismática, la literatura y otras fuentes para recuperar todo lo relacionado con los pueblos celtibéricos, estando en constante actualización conforme avanzan nuestros conocimientos. 

Pretendo hacer llegar esta parte de nuestro pasado de una forma amena pero rigurosa para acercar la Historia a todos los públicos y despertar el interés por los pueblos célticos prerromanos de la Península Ibérica.
«

  • La forja y la espada, de Gonzalo Rodriguez García, Doctor en historia y autor de diversos libros de divulgación histórica. Cuando habla de su proyecto, cita textualmente:

«Habiéndonos doctorado con un estudio sobre la antigua Hispania céltica y habiendo adaptado nuestros trabajos de tesis al ámbito de la divulgación y publicación, aprovecharemos esta web para dar a conocer y compartir con vosotros nuestros textos. Son tres las publicaciones que se derivan de nuestra tesis doctoral. Por un lado un trabajo sobre La Tradición Guerrera de la Hispania Céltica. Un estudio en definitiva sobre los principios, valores y creencias de la céltica hispánica. Por otro, un trabajo sobre El fenómeno del Celtismo. En el que estudiamos la presencia del Mundo Celta en la cultura popular de nuestro tiempo. Y finalmente un trabajo sobre La Conquista Romana de Hispania. En el que como en un cronograma, recorremos los doscientos años de guerras, batallas, asedios y heroísmo que constituyeron la conquista de la Hispania prerromana.»

Yo tengo uno de sus libros, y la verdad es que aunque hay que estar despejado para leerlo, aporta una información relevante y útil para mi novela.

Portada de la última obra de Gonzalo Rodríguez García.

Este es uno de los blogs del autor del libro titulado «Breve historia de los celtas». que también recomiendo (entre otros). Manuel Velasco es un habitual de las tertulias radiofónicas de los programas como «La escóbula de la Brújula». A mí me pareció que este señor dominaba bastante bien el tema.

También me descargué su libro en kindle y me pareció un básico que todo amante de la cultura celta debería tener.

  • Academia.edu es un servicio bastísimo de publicaciones académicas, de gente que estudia y publica en revistas especializadas en multitud de disciplinas universitarias. Cuando realizas una búsqueda, como por ejemplo: celtas, te aparecen todas las publicaciones relacionadas con la palabra celta que los usuarios (suele ser profesorado universitario) cuelgan para dar salida a sus artículos. Aquí te dejo un ejemplo cualquiera.

Publicaciones en papel

Te voy a poner las que he comprado y tengo físicamente en casa. Lo sé, no es mucho, pero prefiero ir comprándolos a medida que me acabo el último.

El amor que siento por el trabajo de este Doctor en Arqueología no es ningún secreto. A través de sus estudios arqueológicos se deducen conceptos que describen, con la ciencia en la mano, algunos aspectos de la realidad de los astures. Puedes escuchar la entrevista (divertida, claro, qué le vamos a hacer) que le hice hace unos meses. Fue todo un honor.

alfonso fanjul
Los astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular.
  • Despertaferro. Esta es una revista que se especializa en historia antigua y medieval. Se centra en el tema bélico y va ilustrada a todo color. Si, me compré el número 45, como buena friki del tema y me lo leí del tirón. Aquí descubrí a E. Peralta Labrador, el reputado arqueólogo con quien tuve la suerte de contactar para preguntarle si había alguna hipótesis de dónde podría haberse producido el robo del Águila de la Legio I Augusta.
Portada Nº 45

Esta es mi última adquisición. Me lo recomendó un miembro de la asociación de Astures y Romanos de Astorga por sus increíbles ilustraciones de los astures. En él se habla y se observa su posible indumentaria, su panoplia militar, los objetos cotidianos, arquitectura, etc. Me está gustando mucho y lo llevo siempre en mi bolso XXL de madre de mellizas. La Seisdedos a mi lado no tiene nada que hacer. (Ya me estoy poniendo amena, y yo que quería parecer un poco más seria en este post… ¡ains!)

Portada del Ilustrador Etnográfico Alberto Álvarez Peña
  • CUENTOS CELTAS. Joseph Jacobs, Miraguano ediciones. Esta no es una obra de divulgación científica, sino un compendio de cuentos tradicionales de los que se puede extraer mucho material sobre la forma de ser del pueblo celta Irlandés, costumbres, etc. Extrapolando la filosofía céltica a lo que me interesa, lo considero un documento interesante.
Sí, la de los corazoncitos y caritas sonrientes soy yo.

Podcasts

Yo tiro un montón de podcasts porque no se si ha quedado claro que soy una Yonki del tiempo y con ese recurso puedo adelantar otras tareas mientras me culturizo. No es una fuente tan formal como las escritas, pero si tenemos en cuenta que son los mismos señores que escriben los libros y los blogs, podría decirse que la esencia del contenido es la misma.

Aquí os pongo unos pocos enlaces que me encantaron y los escucho siempre que puedo. Si te paseas por Ivoox verás que hay muchos más, sírvete a discreción.

¿Y tu? ¿de qué fuentes bebes?

¿Podrías recomendarme al menos un libro, una web seria, o un podcast para ampliar la lista? Yo no tengo prisa por seguir aprendiendo, es una maratón. Poco a poco, iremos sabiendo que no sabemos nada. La cosa es tomárselo con humor para hacer la prueba más llevadera.

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Mi TOP TEN de palabras celtas

Mi TOP TEN de palabras celtas

Cuando comencé a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna, me imaginé a mi misma viajando al pasado hace más de dos mil años. Entonces, me pregunté si habría alguna posibilidad de entenderse con los ástures, cántabros y galaicos de la época de las Guerras Cántabras, aunque fuera con palabras sueltas. Cuando me dispuse a investigar sobre el tema descubrí un par de cosillas que vengo a contarte hoy.

Cada vez que abres la boca, existe una posibilidad nada despreciable de que tus labios dejen salir una palabra de origen celta. Fíbulas, calderos, espadas de antenas; no son los únicos vestigios que delatan nuestro pasado ancestral. De hecho, la gente se sorprende cuando descubre que palabras que están muy presentes en nuestro día a día provienen del idioma que hablaban los celtas de la península ibérica y alrededores.

¿Cómo es posible?

Algunas palabras celtas fueron «absorbidas» por el latín de los romanos, quizás porque el objeto a nombrar era invención celta, o simplemente por comodidad, ya que en ese momento aquella palabra era muy difícil de sustituir con su homónima latina. Esas palabras quedaron adheridas al latín y fueron evolucionando a la par que el idioma.

Porque, ya sabes: las lenguas son realidades vivas que evolucionan con el paso del tiempo y las costumbres de lo parlantes. Es el tiempo, precisamente, quien se encarga de borrar la memoria y cincelar las palabras como si fueran rocas lavadas, de tal manera que, si uno no es experto en etimología, al final desconoce que tal o cual palabra tenía origen celta. Hay palabras que han ido evolucionando a la par que el latín, como por ejemplo, la palabra camisa — camisia — ???, de la que no estamos seguros de su forma real de origen al cien por cien.

palabras celtas
Las palabras son cantos rodados… y los escritores construimos con ellas casas 😉

Otras, por increíble que parezca, a penas han sufrido cambios y son precisamente esas palabras las que quiero mostraros hoy. Vamos, que si llegarais con una máquina del tiempo a las Guerras Astur-Cántabras y dijerais una de estas diez palabras, os entenderían seguro

Mis criterios de selección

Para elaborar esta lista de las diez palabras celtas (sin casi variaciones) más utilizadas en el castellano, me he pasado unos días recopilando palabras celtas de estudios varios en la web, como el de Hanna Müller en su Trabajo Final de Grado ( que se puede descargar aquí), y después, una vez hecha la lista, he pensado en ordenarlas según el uso habitual que les damos. Obviamente, no hay un estudio que diga cuál de ellas usamos más. Eso es cosa mía. Quizás cada uno debiera emplear su propio top ten, ordenando las palabras en función de la frecuencia de uso.

En cualquier caso, comenzamos:

1. Cerveza

la palabra cerveza, de origen celta.
En un Oktoberfest cualquiera, cuando era joven…

La primera palabra tenía que ser esta. No puedo ser hipócrita. Ya comenté en la entrada de la dieta de la edad del Hierro que nuestros antepasados celtas eran maestros cerveceros, aunque no hacían la cerveza tal y como la conocemos hoy en día (no usaban lúpulo, por ejemplo). La cerveza debía ser motivo de orgullo y la palabra para nombrarla debió perdurar como seña de identidad a pesar del latín.

La RAE dice que viene del latín, de la palabra Cervesia. Pero además indica que es una palabra de origen celta.

2. Camino

Según la RAE, camino se define como:

Del lat. vulg. cammīnus, voz de or. celta, y este de or. hisp.cf. celtíbero camanon.

1. m. Tierra hollada por donde

 se transita habitualmente.

RAE

Dicen que todos los caminos van a Roma. Pero la palabra en sí es celtíbera. Recuérdalo.

3. Colmena

colmena, origen celta
Colmena

Los estudios etimológicos aseguran que este vocablo apenas ha variado desde su incorporación al latín. Según la RAE, se explica lo siguiente:

Quizá del celta:

 *kolmēnā,der. de *kŏlmos ‘paja’; cf. bretón kôlôen-wénan, de kôlô ‘paja’ y wénan ‘abejas’.

Si lo piensas bien, el panal se parece a un montón de pajas dispuestas en un haz, como si fueras a mirar a través de los agujeros de las pajitas… Tiene sentido,¿no?

4. Gancho

Si tuviéramos que hablar con un paisano ástur o cántabro (suponiendo que entre ellos se entendían) sobre una rama rota de árbol de la que podemos colgar algo, gancho seguiría siendo nuestra palabra clave, ya que a penas ha variado con el tiempo y lograríamos entendernos con ellos.

La RAE, por su parte, dice que es de origen incierto. En fín, Esto sólo se sabe si viajas al pasado.

5. Abedul

abedul, palabra de origen celta
Imagen de mobinovyc en Pixabay

Los árboles eran, para los celtas, mucho más que un recurso natural. En ellos se encarnaba la magia de la naturaleza. No es de extrañar que el nombre de alguno de esos árboles conservara casi su forma original a pesar de los años. La wikipedia dice que, según la teoría más aceptada, su nombre procedería del latín betūlla que a su vez procedería de la palabra betu que era como los celtas designaban al abedul.

Dada la flexibilidad y dureza de las ramillas del abedul, fueron utilizadas como instrumento de flagelación; en otros tiempos los profesores las utilizaban para imponer dura disciplina en las aulas. Un episodio digno de olvidar, sin duda.

6. Páramo

páramo es también de origen celta, prerromano.
El páramo. Normal que deje huella. Brrrr

Siempre que escucho esta palabra, me viene a la mente León. Según la RAE, tenemos lo siguiente:

páramo

Del lat. parămus, voz de or. prerromano.

1. m. Terreno yermo, raso y desabrigado.

2. m. Lugar frío y desamparado.

RAE

No es de extrañar que un lugar tan característico y con tanta fuerza como el Páramo Leonés, que irónicamente goza ahora de verdor gracias a los embalses de las montañas, dejara huella en el latín y se asegurara un hueco en la etimología.

7. Vasallo

Vasallo. palabra de origen celta
Vasallo y señor. Un clásico de todos los tiempos. ¿Veis el amor de sus miradas? oro puro.

Los celtas eran muy de vasallaje y clientela. Y si no te lo crees, te recomiendo que leas la obra «Los celtas. Héroes y magia» de Gonzalo Rodríguez García. Según este experto, su estructura social giraba entorno a la clase guerrera, la cual garantizaba la protección de las poblaciones a cambio de vasallaje (servir, abastecer, mano de obra, etc). Dentro de la casta guerrera, la fidelidad a su jefe llegaba a límites insospechados. No es extraño que esta palabra perdurare en el tiempo, tal y como comenta este artículo de la wikipedia:

La palabra latina medieval vassallus deriva del latín clásico vassus («sirviente«), que a su vez es posiblemente una cognata de origen indoeuropeo con la raíz céltica wasso- («joven, escudero«); como en la palabra galesagwas (con el idéntico significado de «joven» o «sirviente»), en la bretona goaz («sirviente», «vasallo», «hombre») y en la irlandesa foss(«sirviente»).

Wikipedia

Se me acaba de ocurrir que «guaje» podía venir de esta raíz celta… Ya sé que dicen que viene de washer, de cuando el tejido industrial del s. XIX se dejó caer desde Inglaterra a Asturias, pero oye, se me ha encendido la neurona por ahí, quizás no vaya tan mal encaminada.

Sheldon, repelente celta
Seguro que algún Sheldon de la Etimología rompía una lanza en favor de mi teoría.

8. Brío

Me encanta esta palabra. Y os adelanto algo: en Las Nieblas del Tsuna, una de las protagonistas tiene un mastín leonés (ya sé que ahora se empeñan en llamarlo «español», pero es Leonés, ahí no hay concesiones) y se llama Brío. No escogí el nombre al tuntún. Sabía que era de origen celta (brigos), era corto y significa «espíritu, valor, resolución«. Todo lo que se espera de un buen mastín (leonés, claro.), en la lucha contra las bestias del monte.

Mastín leonés. Brío es de origen celta.
Así, bien atigrado, como me gustan a mí.

9. Brezo

Brezo es de origen celta.
La imagen habla por sí sola. ¿Cómo no se iba a quedar la palabra «brezo» entre nosotros? Foto sacada por Eduardo Alonso en algún monte de León este mes de junio.

A ver, ¿qué dice la RAE?

brezo1.

Del lat. hisp. *broccius, y este del celta *vroicos; cf. galés grug, irl. ant. froechy gaélico fraoch.

1. m. Arbusto de la familia de las ericáceas, 

de uno a dos metros de altura, muy ramoso, con hojas verticales,

 lineales y lampiñas, flores pequeñas en grupos axilares, 

de color blanco verdoso o rojizas, madera dura y raíces

 gruesas, que sirven para hacer carbón de fragua y pipas de fumador.

RAE

10. Tancar

Quizás no te suene, porque en castellano, la palabra está en desuso. Pero a mi me suena y de hecho la utilizo muchísimas veces al día, en valenciano. Tancar en valenciano es cerrar. Según la RAE, tenemos que:

tancar, origen celta
Vamos a tancar la herida

tancar
 
Del lat. vulg. *tancāre ‘fijar, sujetar’, y este del celta *tankō.
1. tr. rur. coloq. El Salv. y Hond. Detener la salida de un líquido,

 especialmente la sangre de una herida.

RAE

Hay muchas más

Lo sé. Tú te sabes quince más. Algunas te suenan mucho más que las que yo he puesto. Es normal. El lenguaje se amolda como un guante a nuestra vida y cada uno tiene una talla, unas palabras más habituales, unas vivencias con las que utilizarlas para recordar…Son broches (de origen celta) que llevamos puestos en nuestras conversaciones, y los llevamos sin darnos cuenta en la mayoría de las ocasiones. Pero esos broches brillan con luz propia y dan riqueza al conjunto. Es como salir a la calle y llevar puesta una fíbula de caballito: la gracia está en saber qué es y de donde viene…

préstamos celtas
recuerda de dónde vienen tus palabras…

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El hombre de la vara de avellano

El hombre de la vara de avellano

¿Sabías que…

muchas veces me baso en personas reales para construir los personajes de mi novela, Las Nieblas del Tsuna? Cuando voy en el tren de camino al trabajo, en la sala de espera del médico, en la playa, en alguno de mis viajes… cualquier lugar es bueno para pararse a observar rasgos peculiares, gestos, comportamientos característicos que después dan un toque real a los protagonistas. Pero ningún lugar como mi pueblo, Mallo de Luna , para captar la esencia de la gente de la montaña. Cuando además, encuentras canciones que te recuerdan a algunas personas, el personaje va tomando forma con mucha más fuerza. Hay una canción en concreto que me recuerda a alguien muy especial, digno de inspirar a un buen personaje.

Hay canciones… y canciones

Victor Manuel en su día escribió una que, aunque no se ajusta del todo a mi realidad, me recuerda con cariño a esa persona. De hecho me ayuda visualizarla y sentir su forma de ser a pesar de no estar con él desde hace ya algún tiempo…


«Sentado, en el quicio de la puerta,
el pitillo apagado entre los labios,
con la boina calada y en la mano,
una vara nerviosa de avellano..»

Victor Manuel

No. No llevaba boina. Nunca le hizo falta porque tenía mucho pelo. Pero, ¡cuántas veces lo vi con su pantalón de tergal de color gris verdoso y su jersey oscuro, sentado en las escaleras de la puerta de casa, con el Ducados entre aquellos dedos largos y morenos! y en la mano, aquella vara nerviosa de avellano. Su vara de avellano; era morena y esbelta como él. Esa vara ya estaba cansada de dar tantos pasos dados, pero era capaz de cortar el aire con un silbido cuando la ocasión lo requería.

Aquel hombre conducía una furgoneta Gris con mil historias entre sus cuatro ruedas. Lo recuerdo siempre a lomos de su Renault Express, con el cigarro en la mano derecha y la ventanilla bajada. Si salía del pueblo y me veía, siempre me decía: –Monta mi niña, marcho pal bar, ¿vienes? –. Por la cuenta que me traía, yo ya tenía memorizado el soniquete del motor. Al montar, descubrí que cada verano la furgoneta tenía un olor distinto ( dependiendo de si se le volcó el bidón de leche por accidente, o puso una docena de ambientadores repartidos por el techo), aunque siempre se apreciaba de fondo el buquet del Ducados. En cualquier caso, lo que se respiraba era entusiasmo por ambas partes. 

el abuelo fue picador
Era una como esta, 🙂

En el camino hacia el bar …

del pueblo vecino, entre curva y curva, no había demasiada conversación. La forma de conducir de este hombre tenía un puntito intrépido que le daba emoción a la travesía. Digamos que la carretera era suya. A mi me entretenía ver sus movimientos al volante: gestos mecánicos entre caladas del cigarro de tabaco negro, y de vez en cuando, una miradita de complicidad. No llevaba la radio encendida. El único sonido que se oía era el quejido de la estructura de la furgoneta al pasar por uno de los cien mil baches de la carretera.

bar el ventorrillo
La terraza del bar

Ya en el bar, siempre se pedía un café y se encendía otro cigarro, con calma, como si fuera un ritual. En realidad yo tengo la impresión de que no fumaba tanto, más bien creo que le gustaba aburrir al cigarro. Entonces, siempre le preguntaba a mis tías, las dueñas del bar, qué había de golosina con premio «pa’ la rapaza». Al final siempre caía un Palote o un Phoskito. El año que daban cordones fosforescentes para las zapatillas hicimos muchos viajes al bar del Ventorrillo. ¡Cómo recuerdo cuando me anudaba los cordones a la muñeca, con el pitillo entre los labios, dibujando una sonrisa. ¡Cuanta ilusión en la mirada!

Los cordones de Phoskitos
Los cordones de los Phoskitos. Un acierto del márketing de los 80.


Al volver, a menudo había bronca, porque al ser una excursión improvisada, no se avisaba a nadie y luego en el pueblo se pasaban la tarde buscándome. Pero valía la pena.

Los recuerdos que tenemos…

de las personas son muy subjetivos. De este hombre siempre tuve la sensación de que guardaba en su interior un puntito de pasión, de genialidad y brío en cada cosa que emprendía. Ya fuera tallar en la madera como un verdadero maestro, jugar a los bolos leoneses, conducir su furgoneta al estilo inglés o bailar el baile chano… pero bien es sabido que la pasión consume energía, y es imposible mantenerla de manera constante. Durante los momentos de reposo, en la intimidad, su parte más pesimista lo abordaba y a mi me parecía que se le hacía el día cuesta arriba.

Entonces se tumbaba en el escaño a reposar, tras apartar el plato hacia delante (siempre comió poco) y a continuación posaba aquella mano morena de dedos largos sobre la cara para tapar un poco de luz a los ojos y poder dormir mejor.

Al despertar, si te veía por ahí, siempre le decía a mi abuela: –¡Dora! prepárale algo de merendar a la rapaza –. Después se enfundaba los dientes, que habían estado reposando con agua, bajaba para el portal y se quedaba por unos instantes observando, sentado en la escalera, mientras se encendía otro cigarro, con la mirada perdida en el infinito, y como siempre, la vara nerviosa de avellano en la mano…

En aquel momento, era buena ocasión para sacarlo de su letargo y preguntarle: -«Abuelo, ¿vamos pal Ventorrillo?»- a lo que rara vez había una negativa por respuesta…

Si es que ya lo dije. Mi pueblo es fuente de inspiración infinita para diseñar personajes dignos de novela…

¿Y tu? ¿Tienes recuerdos guardados en la recámara de personas dignas de protagonizar una novela? ¿Crees que la gente de antaño era más auténtica?

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Alfonso Fanjul y los Astures

Alfonso Fanjul y los Astures

Cada vez que me pongo a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna , observo cómo casi la mitad del tiempo me lo paso investigando. Escribir novela histórica tiene un reto añadido a todo el proceso literario: tienes que estar muy atento a no meter la pata con todo tipo de detalles socioculturales, históricos, económicos, etc. que podrían arruinar la lectura del que te compra el libro.

Las Nieblas del Tsuna
Lectora indignadísima por gazapos históricos. Es mi pesadilla recurrente.

Hasta hace poco, mis fuentes las encontraba en Internet, y aunque procuro ser muy cuidadosa con la documentación, siempre me quedaba la duda de si realmente aquello que leía estaba actualizado o simplemente se basaba en afirmaciones que hizo un señor hace dos mil años. Pero desde que el protagonista de hoy, el doctor en arqueología Alfonso Fanjul, publicara «Los astures. Un pueblo céltico del Noroeste Peninsular» , vivo más tranquila. Esta obra se ha convertido en mi enciclopedia particular ya que toca todos los palos: su historia, las sociedades astures, su organización, cómo vivían su espiritualidad, el legado de sus tradiciones hoy en día, su economía, y la forma en que distribuían sus asentamientos.

Y entonces llegó la idea de la entrevista

¿Cómo podía quedarme de brazos cruzados, sin pregonar a los cuatro vientos mi descubrimiento? Un día fantaseé con hacerle una entrevista para dar a conocer su obra a más gente. Cuando quise darme cuenta, se lo estaba proponiendo (soy así, voy siempre a por el sí). Y sí, aceptó mi propuesta. Os podéis imaginar que me marcara un baile de Carlton en toda regla.

lo conseguí
¡Me dijo que sí! ¡Toma!

Me preparé una batería de preguntas relacionadas con los astures, pero con el sello de la Cazadora de leyendas norteñas, y el resultado es una entrevista genial de media hora que, en mi opinión, deja entrever cuántas cosas se han desmentido sobre los astures y cuánto queda todavía por descubrir. Espero de corazón que disfrutéis escuchando todo lo que nos cuenta Alfonso Fanjul, tanto como lo hice yo.

Para escuchar la entrevista, sólo tienes que darle al play.

¿Dónde puedo adquirir el libro?

Tienes dos formas básicas de conseguirlo. Si eres amante del libro en papel de toda la vida, está disponible en el portal de Instituto de Estudios Bercianos. Si por el contrario, prefieres la edición digital, puedes descargarlo aquí.

Esto debería estar en tu biblioteca. ¡Ya!

Yo quiero más

Sí. Quiero más información de nuestros ancestros. Como comentaba Alfonso, queda mucho por estudiar en el territorio astur, que a diferencia de nuestros vecinos cántabros y galaicos, a penas está excavado y procesado. Por eso animo a las administraciones pertinentes a que autoricen y financien estas iniciativas para saber más de nuestro pasado. Y también animo a los arqueólogos a que no desistan en su empeño. ¡Hay gente ahí fuera muy interesada en saber de vuestra labor! ¿Eres arqueólogo y estás trabajando en el territorio Ástur? ¿Quieres dar a conocer tus últimos descubrimientos? Escríbeme.

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Si las madreñas hablaran…

Si las madreñas hablaran…

Contarían muchas, muchísimas cosas. Las de mi abuela contarían anécdotas de jornadas interminables, como cuando esperó a que pariera la vaca para ir al hospital a dar a luz a mi tía. O de los días de fiesta haciendo la matanza. Sin embargo, aquellas madreñas ocultaban un oscuro secreto. Tan oscuro como las cubileras de los gochos. Pero antes, déjame contarte qué son, por si acaso no estás familiarizado.

¿Qué son las madreñas?

Para los que no las conozcan, las madreñas son un tipo de calzado tradicional de la región astur-leonesa y otras limítrofes (Cantabria, parte de Galicia y demás, no se me vayan a enfadar ), hecho de madera y diseñado para introducir en ellas las zapatillas de andar por casa . Se utilizan sobre todo para labores del campo y es una solución ingeniosa para andar calentito, seco y limpio, evitando el contacto con las moñicas, el barro y las aguas e incluso, las nieves del invierno. Además puedes ir de casa en casa dejando las madreñas en la puerta, y disfrutar de la sensación de ir en zapatillas de andar por casa allá donde vayas. Particularmente aprecio el hecho de no tener que meter el pinrel en un zapato frío cada vez que salgo a la calle y las madreñas son la solución definitiva a ese problema.A veces fantaseo con llevármelas a Castellón y ponerlas de moda por allí, pero esa es otra historia.

Volviendo a lo mío…estaba yo en el portal de mi abuela, cuando divisé bajo el banco, asomado entre regaderas rotas y latas XXL recicladas de atún, el morro de una de las viejas madreñas de mi abuela. Las saqué de su escondite y vi con pena que se habían deteriorado mucho con el paso del tiempo y el uso constante. Tenían una amalgama de polvo y abono entre los 3 tacos, y una de ellas tenía una raja que hacía imposible usarla de nuevo. Definitivamente estaban rotas y en el olvido, y ya habían sido sustituidas por unas nuevas.
A pesar de estar en el olvido, consiguieron dibujar en mi cara una sonrisa, esta vez, traviesa y cómplice. Porque ¡anda que no las usé yo a escondidas cuando mi abuela se despistaba! Como ella tenía el pié menudo, a mi ya me valían con 10 años. Cuando metía mis bambas dentro tenia carta blanca para bajar a ver a mis amigos los gochos, las gallinas, las vacas, los conejos y todo bicho que pernoctara en las cuadras por algún u otro motivo.

Madreñas viejas de mi abuela.

Primera confesión: la visita a las gallinas

Solía empezar la ronda visitando a las gallinas. Estaban confinadas en un corral con acceso a un añadido de la casa, de manera que en los meses de frío tuvieran cobijo. Al principio del verano, cuando no me conocían, se acercaban a ver que pienso les traía… pero al finalizar el verano huían despavoridas al gallinero a refugiarse. Concluyo que no les gustaba mis intentos samaritanos de enseñarles a volar contra el muro del corral. Siempre pensé que no volaban por que les faltaba un empujoncito…

Va a ser que no, que no vuelan.

A medida que pasaban los días, el numero de huevos descendía alarmantemente y mi abuela achacaba el descenso de la producción al calor y a que no comían nada. Entonces se ponía a picarles acelgas y a darles dieta especial, mientras remugaba y valoraba en pasarle a alguna el cuchillo si seguía así la cosa. Huelga decir que decidí suspender mis actividades aeronáuticas y centrarme en otro bicho menos estresable.

Segunda confesión: la visita a los gochos

Así que dirigí mi atención en la siguiente puerta: la cubilera de los gochos. Los gochos ( o como se suele decir en el resto de España: cerdos) pasaban la vida en una cubilera, que era un cuarto cerrado con muretes y puertas lo suficientemente altas para que el gocho no pudiera saltarlas. Al entrar, era necesario encender la luz porque la oscuridad contrastaba con la claridad del día y caminaba totalmente cegada. Mientras me acostumbraba al olor ácido de los purines en la nariz, ya podía sentir su calurosa bienvenida a base de gruñidos y frenesí contra la puerta de la cubilera. El más ágil de los tres se apoyaba en lo alto de murete para sacar el hocico y sacar más información de la situación. A decir verdad, la situación era muy simple:

Cubilera en desuso.

Había un cubo con pienso y restos de comida, que mezclado con agua formaba un puré espeso que se remeneaba con un palo. En mi defensa, diré que todo fue casual. Un día cogí el palo embadurnado de aquella papilla y se me ocurrió meterlo dentro para que los gochos lo relamieran.

Una vez dentro, comenzaron a pelearse, así que les dí un toque de atención con el palo en la cabeza. Los quejidos me hicieron tanta gracia, que repetí la operación unas diez veces hasta que por fin, a base de psicología conductista, dejaron de acercarse al palo.

Creo que ha sido la única vez que he maltratado a un animal conscientemente y no me hace sentirme orgullosa… pero no lo podía evitar. Era oír esos gruñidos y reírme a carcajada limpia. ¡Hoy por hoy, no lo haría, obviamente! Por cierto, en esta ocasión mi abuela estaba intrigada, pues no llegaba a entender cómo aquellos gochos tenían aquellos moratones en el lomo. Cuando le preguntaba a mi madre qué podría ser, más valía salir del cuarto o la mirada inquisidora me pillaría seguro.

madreñas, madreñes,
No lo volveré a hacer. Lo prometo.

Tercera confesión: visita a las vacas

La morena

La ronda acababa en las cuadras, donde las vacas permanecían amarradas a la espera de que las sacaran a beber y a pastar. Todos los años había un ternerín nuevo, o como diríamos en Mallo, un jato (jatín si era recién nacido) que recibía todo tipo de atenciones de parte de una servidora. No todo iba a ser maltrato, ¿¡eh!? me encantaba rascarle la frente, cepillarlo, limpiarle las orejitas… Después visitaba a todas y cada una de las vacas.Todavía recuerdo algunos nombres: la Morena, la Paloma, la Serrana, la Mora…Hecha la ronda, llegaba el momento de reunirse con los demás niños, así que tenía que devolver las madreñas a su sitio o no podría repetir el ritual al día siguiente.

¿ Y cómo acabó la historia?


Con el tiempo, mi amor por las madreñas no mermó, y acabé encargándoles a mis tíos que me compraran un par en la fiesta del Pastor. Cada año me las pongo y rememoro todos aquellos momentos, y me hacen sentirme muy especial, privilegiada, diría yo. Mis hijas, para suerte de los gochos y las gallinas, no vivirán esas aventuras con el pasaporte que otorgaban las madreñas. Tampoco están ya los animales. Sólo queda en el recuerdo de la que os escribe. Así que, permíteme darte un consejo: coge tus madreñas y date una vuelta con ellas. Vuelve a sentir la magia, recuerda cuantas cosas hiciste, ¡hasta dónde te llevaron! Si esas madreñas hablaran…


¿Y tú? ¿qué significan para ti tus madreñas?  ¿qué dirían tus madreñas si pudiesen hablar?

Si te has quedado con ganas de más, te recomiendo visitar el post de las casas castreñas: ¿ecología milenaria?

Seguro que descubres un par de cosas de aquellas maravillosas construcciones de un pasado no tan lejano

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El Asturleonés: La lengua nos une

El Asturleonés: La lengua nos une

O al menos debería hacerlo…

No sé si lo he escrito por ahí en algún sitio de mi biografía, pero soy una mestiza cultural. Quizás a ti te pase lo mismo si uno de tus progenitores es del Norte y el otro del Levante, o del Sur. En mi caso, mi madre es de León y mi padre de Castellón y este hecho hace que, a estas alturas de la vida, tenga la capacidad de mirar el mundo desde dos prismas distintos. He crecido en Castellón, pero mi lengua madre es el «castellano adulterado». Una adulteración que una y otra vez me ha llevado a decir eso de que «la lengua nos une«.

asturleonés
Y entonces yo le dije… veeeeeeeen

Perdona, ¿castellano adulterado?¿¡Pero qué te has fumado!?

Bueno, déjame explicarte: el castellano que habla mi madre es muy distinto al que se habla en la zona de Levante, en el sur y si me apuras, en el centro de la península. El acento, la cadencia, incluso el orden de algunas palabras brillan como luces de neón porque la influencia que reciben de otra misteriosa lengua no tiene nada que ver con el Valenciano/Catalán (no me hagáis entrar en la polémica de la denominación, porque es aburridísimo), que es la lengua con la que convive el castellano en mi zona.

Eso hace que cuando alguien habla castellano con esas características, un click en mi cerebro hace que lo detecte y no puedo dejar de prestar atención. Me regodeo cotejando todas y cada una de las peculiaridades del discurso. Me pasa infinidad de veces. Por poner un ejemplo, estoy esperando en el supermercado, y mientras hago cola para pagar en cajas, oigo a, de al lado hablar y el R.A.D.A.R dice: ¡ATENCIÓN, ATENCIÓN: DETECTADO UN NORTEÑO!

Si estoy de humor, y tengo tiempo o la ocasión es propicia, pienso en la forma de abordar a esa persona y preguntarle de qué zona del norte es. Me encanta jugar a adivinarlo. Obviamente, reconozco el acento gallego y el vasco, pero la línea se difumina cuando la persona viene a Castellón desde Asturias, León, parte de Cantabria, Zamora, Salamanca… No voy a decir que todas las personas de estas zonas geográficas hablen exactamente igual, pero mantienen muchas cosas en común que les delatan, y eso es debido a la influencia de esa misteriosa lengua que te mencioné antes. Dependiendo de la zona, cada uno la llama de una manera. Permíteme llamarla Asturleonés de ahora en adelante, aunque también se la conozca como Bable, Pachuezu, Montañés, Mirandés, etc.

Asturleonés… ¿Un invento nuevo?

No. Esto viene de la época de los romanos. Como bien sabrás, la Península Ibérica se dividió en tres provincias una vez alcanzada la Pax romana: Bética, Lusitania y Tarraconense. Cada una de ellas hablaba el latín con su estilo propio, no te pienses que en tiempo de los romanos hablaban todos igual. Parece ser que en la Bética eran más modernillos o cool, y en la Tarraconense y Lusitana eran de estilo más espartano y conservador, y esa manera de ser se reflejaba en su uso del latín. Si a eso le añades que la Bética estaba mucho mejor comunicada que las otras dos, se explicaría como ya en tiempos de los romanos en la Tarraconense se hablaba con un latín de solera, con palabras en desuso ya en aquella época, y con terminaciones fonéticas que se quedaron antiguas en comparación con el latín del resto del Imperio Romano.

asturleonés
Provincias de Hispania tras la Pax Romana.

Pero entonces… Todos los descendientes de la Tarraconense hablaríamos igual, ¿no? Pues no, porque en la zona de los astures ya había una lengua preromana, el ástur. Éste es el ingrediente diferenciador que faltaba para explicar el origen del Asturleonés = Un latín arcaico + Una influencia de lengua prerromana (Ástur) + mucho tiempo + Aislamiento geográfico y romanización tardía + Invasiones visigodas. Así pues, los ástures adoptaron el latín arcaico y lo influenciaron con palabras propias. Conforme avanzamos en el tiempo (s. VIII d.C.), el idioma oficial (latín estándar) y el que se hablaba en la calle en la zona de influencia ástur (Asturleonés), eran dos lenguas bien diferenciadas.

evolución asturleonés
Animación de la zona de influencia Lingüística del Asturleonés.

En el siglo X, se dieron cuenta de que era tontería seguir utilizando el latín para las cosas serias. Sólo unos pocos privilegiados lo dominaban y la verdad es que práctico, práctico, no era. Así que decidieron adoptar el Asturleonés para hacer la cosa mas llevadera y agilizar los trámites burocráticos, testamentos, leyes y fueros, etc.

De esta manera, el mapa lingüístico del Asturleonés variaría con el paso del tiempo en función de los territorios conquistados por los reyes leoneses (de origen visigodo), ampliando así la zona de influencia original.

Su declive en relación al castellano comienza un poco antes de los reyes católicos, cuando Castilla toma el pulso de la política e impone su lengua por cuestiones de «prestigio». Este punto de inflexión marca la cuesta abajo del Asturleonés, que deja de escribirse de manera oficial y pasa a ser hablado fundamentalmente.

El Asturleonés en la actualidad

¡Ay! ¿Qué quieres que te diga?, ¿que la historia de esta lengua acabó con final feliz? En mi opinión, eso depende de las personas que la hablan en la actualidad y de los políticos de las zonas de su influencia histórica. La polémica está servida, porque, ¿qué diferencia al Asturleonés de otras lenguas romances que coexistían con el castellano, como el catalán, el gallego o el aragonés? Nada, todas eran legítimas en su momento. Todas merecen su espacio. Todas son un aspecto cultural básico de la sociedad, no hay mejores ni peores. Menospreciar una lengua porque sólo la hablen unos pocos, o porque no se escriba de manera habitual es un error. Eso no la hace menos digna. Lo maravilloso del Asturleonés es que abre una puerta a la hermandad de pueblos que, quizás por ignorancia, o quizás por intereses oscuros, se ha querido que permanezcan separados.

En la actualidad, el uso de Asturleonés y su reconocimiento oficial depende de esas zonas de influencia. Sólo Portugal lo reconoce como oficial en la zona de Miranda del Duero, mientras que en Asturias y Castilla y León sólo se le reconoce el derecho a ser protegido sin ser cooficial. Esto último, permitidme que me moje, es un sinsentido. ¿Cómo vas a fomentar y proteger algo que no consideras digno de ser oficial?

Para muestra un botón. Yo tengo el ejemplo de la Comunidad Valenciana. Aquí, por H o por B, se dieron cuenta de que si no lo consideraban oficial, era como darle un trato de segunda. Por tanto era como darle un trato de segunda a una cultura propia que nos distingue del resto. Que no es mejor ni peor. Pero es distinta.

A veces me duele no saber hablar asturleonés

Hablo cinco idiomas: Castellano, Valenciano, Inglés, Italiano y Alemán. Con cada uno he crecido como persona y he abierto puertas. He cruzado puentes y he conocido personas maravillosas. Cuando voy a mi pueblo, Mallo de Luna, cambio el acento en un par de horas, y disfruto oír hablar a los más ancianos con ese deje, esas palabras viejas, mágicas. Me siento parte de una cultura que es distinta y que sigue viva a pesar de todo. Me hubiera gustado aprenderlo para profundizar mucho más en esa cultura del noroeste, que con cada muerte de un anciano, muere un poco más.

Soy consciente de que las cosas están cambiando y me alegra saber que hay gente decidida a fomentar su uso. Yo, a modo de guiño y pequeño homenaje, quise introducir en el título de mi novela (Las nieblas del Tsuna) una palabra en pachuezo, variedad dialectal del occidente. Tsuna (lluna) significa Luna en castellano, pero algunos expertos consideran que es un vocablo que proviene del ástur y se incorporó fonéticamente sin cambios al latín porque se parecía a la palabra «luna». Por otra parte, me encanta leer textos en asturleonés, porque es como estar allí. Esas palabras que sólo las oigo cuando voy en verano aparecen escritas y las siento mías.

Con esto no descarto que cuando vuelva a tener tiempo, me ponga manos a la obra y estudie el asturleonés, porque mis orígenes de la parte materna también merecen mi respeto y perpetuación.

Te recomiendo que visites el artículo de la wikipedia que habla de él, porque está muy completo. Además circulan por la red diversos diccionarios y cursos de gramática que ayudan bastante a aprender desde casa si no tienes un centro de formación a mano. Es cuestión de investigar. Yo no te recomiendo ninguno porque no he tenido tiempo de estudiármelos, pero te aseguro que hay material de sobra.

Y tú, ¿Qué piensas acerca de esto?

Me interesa saber tu opinión. ¿Qué es para tí el Asturleonés?. Déjame un comentario al respecto.

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Y por qué no?

Y por qué no?

Las Nieblas del Tsuna se merece un blog

De normal me cuesta horrores poder aprovechar los huecos temporales que tengo a lo largo del día. Siempre que puedo, me siento a escribir. Lo cual pone de relieve que si de por sí ya es difícil escribir mi novela, mantener además un blog va a ser una odisea.

De todas formas creo que es conveniente por tres motivos:

  1. Voy informando de la evolución de mi novela.
  2. Introduzco curiosidades históricas que quizás no pueda introducir en la trama de manera extensa, pero que si estás leyendo el libro, te resultará interesante complementar con esta información adicional todo lo relativo a las guerras cántabras.
  3. Os cuento a mi manera los altibajos técnicos que voy teniendo mientras escribo. También podría comentaros anécdotas que me marcaron y que, de alguna manera, impregnan la novela.
  4. Porque lo aconseja mi Coach literaria Diana P. Morales, en este artículo de su blog.

Voy a ser sincera. No tengo muchas esperanzas, más que nada porque soy una yonki del tiempo y el poco que tengo lo destino a escribir. Ni siquiera tengo tiempo para leer obras de otros autores, que creo que debería ser la 2ª prioridad, si no la primera.

Pero oye, la cuestión es poner rumbo al destino deseado e ir saltando matas a medida que van apareciendo. 

Escritora híbrida de novela histórica y de fantasía

Os invito de corazón a seguir mi apasionante aventura literaria. Quien sabe… ¡quizás seáis testigos de cómo se fraguó un éxito literario! O no. El caso es pasar un buen rato y aprender.


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