Categoría: Romanos

Los 5 secretos de los Ancares

Los 5 secretos de los Ancares

Sospecho que este va a ser uno de esos posts que se escriben solos. De los que se disfrutan a cada golpe de tecla. ¡Oh, sí! Hoy me dispongo a contarte 5 secretos de los Ancares, de esos que se guardan en el recuerdo y se saborean cual caramelo olvidado en el bolsillo del abrigo con infinita alegría y sensación de sorpresa.

Pues eso: 5 caramelos.

Ya, pero… ¿Qué son los Ancares?

Según la wikipedia, es una comarca tradicional de España situada en el extremo noroccidental de la provincia de León, que coincide con el término municipal de Candín (actualmente parte de la comarca del Bierzo), y que en la segunda mitad del siglo XX dio nombre a un territorio más amplio denominado Los Ancares, cuya versión más laxa y amplia comprende otras partes del Bierzo en León, desde Navia de Suarna hasta Piedrafita del Cebrero en el oriente de Lugo (Galicia), y parte de Ibias al suroeste de Asturias.

Es una zona montañosa, de difícil acceso hasta finales del s.XX, que ha mantenido unas costumbres, arquitectura y hablas propias. Se halla entre dos cuencas, la del Sil y la del Navia, separadas por los puertos de Ancares (1670 msnm) al norte y Portelo (1068 msnm) al sur de la sierra de Ancares.

Pero a mí, me suena mejor algo así como: se trata de un rincón entre León y Lugo …

donde las montañas fueron capaces de detener el tiempo,
donde las nubes deciden si se puede o no se puede cruzar un puerto,

donde Astures y Romanos dejaron susurros en el viento,

donde me topé con la melancolía de lo que se está perdiendo,
donde la magia perdura y sobrevive al blanco de los inviernos;
es el último reducto de pallozas, de origen celta sus teitos…

La Cazadora de leyendas norteñas

¡Je! me han salido unos cuantos pareados, sin haberlo deseado. Estoy «sembrá».

¡Gracias, chicos! Fue improvisado, de verdad.

Pero vayamos al grano. Aquí van los 5 secretos de los Ancares, que harán que no quieras perderte este caramelito del Noroeste Peninsular:

1. Es el hogar de los castaños milenarios

Si hay algo que me llamó la atención mientras recorría el valle era los Enormes castaños que montaban guardia a lo largo de caminos y senderos. Se erigían como imponentes legionarios a nuestro paso.

Algunos de ellos mostraban heridas de guerra; marcas negras de las plagas que los azotan últimamente. Los hubo que no sobrevivieron y sus troncos fantasmagóricos salpicaban el monte, como si fueran lápidas. Los que se mantenían en servicio, seguían firmes e inmutables: congregaban caras de asombro entorno a sus troncos y resguardaban a los insignificantes cuerpos humanos de las horas de más sol con lozanía.

De entre todos, fuimos expresamente a visitar al legatus de los Ancares: el castaño de Cantín, en Villasumil. Nos contaron que hacían falta 12 personas adultas para rodearlo con los brazos, y a mí me dio por intentar calcular el diámetro del árbol de cabeza de camino en el coche. Me salía 6m aprox. de diámetro, es decir, súmale al largo de tu coche 2 metros más.

pensando
2·pi·R= circunferencia= 12personas·1,5m=18; R=3; D=2R=6m

No. No me acababa de cuadrar. Pero al toparnos con el magnánimo castaño nos quedamos sin palabras. Se trataba de un ser vivo de más de 800 años seguros (posiblemente muchos más), que albergaba una oquedad capaz de ocultar a 7 adultos. Un buen hueco, si señor…

Os prometo que no estaba enferma ni nada parecido… Aquel día me levanté con cara de Morticia natural

2. Las pallozas-museo de Piornedo y Pereda

Portales temporales al pasado

Ya lo mencioné en mi improvisado poema a los 5 secretos de los Ancares… El hecho de que este reducto entre puertos de montaña sea tan recóndito y esté tan apartado de los núcleos de población grandes ha propiciado su aislamiento a lo largo del tiempo. Nos contaba un paisano muy amable en Villasumil, que hasta no hace mucho el asfalto brillaba por su ausencia, y en lugar de carreteras había pistas de montaña (en el mejor de los casos).

La modernidad no lo tuvo fácil para llegar con sus tentáculos hasta los Ancares. Así, al contrario que en otras zonas donde hubo pallozas y teitos, pero desaparecieron, en Ancares siguen manteniendo estos fósiles arquitectónicos; algunos siguen en activo, otros están en peor estado, y otros resultaron tuneados con chapas por comodidad o decapitados por no poder hacer frente a las reparaciones regulares del teito.

Nos recomendaron encarecidamente visitar dos pallozas museo, en concreto la Palloza del Señor Antonio, en Pereda, (León); y la Palloza museo Casa do Sesto, en Piornedo ( Lugo).

La palloza del señor Antonio

En la primera la entrada era gratuita (se aceptaba la voluntad), y tras avisar por teléfono a Octavio, el hijo del señor Antonio, éste nos abrió la puerta al pasado de su familia.


 (Palloza del Señor Antonio) Esta foto de Planetancares es cortesía de TripAdvisor

Todavía olía a lumbre. El mismo olor potente y penetrante que había en la cocinona de mis abuelos, allí donde colgaban los jamones y los chorizos, el lomo y la cecina para ahumarse. Ese golpe en la nariz me teletransportó a otros tiempos; tiempos que ya ni siquiera me pertenecían por juventud, y gracias a ese golpe de efecto pude imaginarme la vida en aquella humilde pero práctica morada.

Por desgracia me quedé sin batería y no pude hacer fotos dentro. Pero por suerte, en Piornedo fui a tope de batería y el interior de las pallozas no dista mucho una palloza de otra.

Casa do Sesto

En este caso la entrada creo que eran uno o dos euros, y el amo de la misma te hacía las veces de guía, y te explicaba cómo se vivía antaño con lo que había. Me sorprendió ver que a pesar de la sencillez, reinaba un sentido del orden que hacía apetecible pasar allí alguna temporada.

Aquí el desenlace del video… jaja

Sin luz, sin agua y sin gas, como el chiste; con el amor de la lumbre y el calor del ganado como única fuente de calor, aquellas pallozas estaban diseñadas para dormir lo justo y soportar el maldito invierno con los medios disponibles. Además, la idea era pasar ese tiempo de recogimiento para elaborar telas, jabones, aperos, y otras faenas que en verano, debido a la siega de la hierba, no hay tiempo.

El ingenio brillaba en cada utensilio, cada aparejo, y por cualquier rincón de la palloza podía aparecer uno de sus antiguos moradores.

De aquí salí con la sensación de que los astures, los galaicos y los cántabros debían llevar ritmos de vida parecidos a los de los Ancares.

3. Balouta y Suárbol. Reducto de valientes

Madre mía, llevo tropencientas mil palabras en este post sobre los 5 secretos de los Ancares, y todavía voy por el tercer punto…

Estando por la zona, comimos por Balouta, en el Miravalles (recomendadísimo). Allí, las pallozas que quedaban en pié todavía eran funcionales y volví a ver alguna que otra guadaña al hombro. Y sentí envidia. Envidia porque en mi pueblo ya no se ve la guadaña. Ni hay vacas como antes, en las cuadras. Ni cerdos. Ni ovejas, ni nada, más que 4 gallinas. Recordé lo que un día fue mi pueblo y me rompió un poco por dentro. Y la verdad es que no quería irme. Quería beber de aquel espejismo, soñar que todavía era posible hoy en día… pero no. Era mejor seguir mi camino.

palloza de balouta
Aquí, metiendo barriga tras la comilona en Balouta

El caso es que tanto en Suárbol como en Balouta, viven encastrados en un valle de muy difícil acceso. No quiero imaginarme cómo se preparan para las nevadísimas que tienen que caer ahí. El aislamiento es cosa de valientes.

Por cierto, en Suárbol casi no hay pallozas, debido a un incendio hace tiempo. Pero eso no quita de hacer una visita al pueblo, pintoresco a más no poder. Y el trecho por carretera desde Piornedo hasta Suárbol es chulísimo, un bosque encantado, digno de mil leyendas… ¡No me extrañaría que entre aquellos árboles camparan a sus anchas las meigas!

4. El puerto de Ancares

Los atardeceres de Ibiza son famosos en el mundo entero. Mediterráneo, calas paradisíacas, el astro rey despidiéndose de la faz de la Tierra con sonrojo… Nada. Olvídalo. No tiene nada que hacer con un atardecer desde el puerto de Ancares.

Autora de la imagen: Sara Alonso Rodriguez

Un paseo por las nubes

Por «desgracia», no pudimos quedarnos para verlo porque se cerró la niebla en lo alto. Sin embargo, nos dimos un paseo por las nubes, que tampoco desmerece nada. Si hay un lugar que transmite paz, una pausa espiritual, es ese puerto. Os invito a disfrutar este secreto de los Ancares en silencio, siempre con precaución. Desde Balouta nos advirtieron de que cuando la niebla se cierra, ni los lugareños son capaces de orientarse por las rutas que salen de él. De ahí que no pudiéramos ver tampoco «El Cuadro», un enclave que se sospecha pudo ser un campamento romano.

5. La sorprendente Vega de Espinareda

Vale, quizás no esté dentro de los Ancares, pero a nosotros nos salvó bajar a Vega de Espinareda a la hora de cenar. Y es que tanto en Candín como en Pereda, si quieres cenar fuera, vas «aviao». Así que yo lo incluyo dentro de los 5 secretos de los Ancares porque me sorprendió gratamente. Desde los puentes que cosen el curso del río Cúa a su paso, la playa fluvial maravillosa, o el impresionante Monasterio de San Andrés, todo contrastaba con los escarpados parajes monte arriba. Mi marido, sin embargo, lo recordará por esa hamburguesería donde todavía sigue invicto el desafío de comerte la hamburguesa XXXL; tan grande que si la engulles, te mandan a la UCI por rotura interna. Se llama «la Tienda» y son super majos. Huelga decir que el sitio tiene su encanto y se come genial. Y no me llevo comisión. (reservad)

Foto extraída del ileon

No quería acabar el post de los 5 secretos de los Ancares sin añadir que QUIERO VOLVER. TENGO QUE VOLVER. Me quedó la zona de Balboa, y no vi el Cuadro, ni subí al Miravalles (vale, esto es porque me pesa el pandero. Pero el año que viene seguro que estoy más en forma que la wonderwoman. Tiempo al tiempo). Aunque, comiendo tantos caramelos…

TO BE CONTINUED…

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
Astures y Romanos de Astorga.

Astures y Romanos de Astorga.

Crónica de una Cenicienta ástur

Hace algunos meses comencé a hilar, sin saberlo, el cordel que me uniría para siempre con Astorga de una manera especial. De hecho anuncié a bombo y platillo en el blog y en las RRSS que tenía concertada una entrevista con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, pero entre unas cosas y otras, al final no pudo ser. (De todas formas, Sergio, ahora que ya pasaron las fiestas, mi invitación sigue en pié :D)

cartel astures y romanos de astorga
Cartel de este año

La puesta a punto

Pues bien, tras dejar a las gemelas con un familiar, el sábado 27 de julio me enfundé el atuendo ástur que me cosió mi madre antes de marchar a León, me coloqué el Torque, me maquillé como si fuera Morrigan yendo a la guerra y del pelo mejor no hablamos, porque no hice nada del otro mundo. Metí las madreñas en una bolsa por si llovía y bajé desde los montes de Luna hasta Astorga (de ahora en adelante, Astúrica Augusta).

La llegada

Llegué pasada la hora de comer (sin haber comido, cosas del directo). Aparqué a las afueras porque me imaginé que luego sería complicado aparcar en el centro, y creo que hice bien. En fin, a medida que me iba acercando a la catedral, mis pintas dejaban de desentonar. Y es que me estaba adentrando, sin saberlo, en un portal temporal en el que contubernios de legionarios, y astures armados hasta los dientes se cruzaban por mi camino. Y me alegré. Me alegré tantísimo de ver que por una vez coincidía con un montón de gente apasionada por la historia, por la recreación cuidadosa de costumbres, vestimenta, etc… A pesar de haber ido sola, comencé a sentirme en mi salsa.

Mi objetivo era contactar con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, y con el que sería mi anfitrión el resto del día (Omar, te estaré eternamente agradecida). Así que me fui directa al campamento situado en las proximidades de la catedral.

mapa astures y romanos astorga
La parte verde es el campamento Ástur y la marrón oscuro, la Romana

Por el camino…

me encontré peregrinos alucinando con las tropas romanas, guiris que no dejaban la cámara quieta ni un segundo tratando de sacar instantáneas de un ambientazo increíble. Pero lo mejor estaba por llegar, porque era justo en el campamento donde se encontraba el epicentro del portal temporal.

En pleno centro de la ciudad se erguía un campamento de tribus ástures (disfrutando de la hora de la comida) y de romanos (tampoco se lo montaban mal). Era un lugar en el que nada más entrar olvidabas que estabas en la moderna Astorga.

Los campamentos

Os confieso que al entrar, sentí un poco de reparo. Iba totalmente a la aventura. Anuncié de mi llegada, pero no estaba segura de que me pudieran atender, y bueno, como entré por la parte de los romanos, y yo iba de Ástur (obviamente) me metí prisa por llegar a la parte donde las pallozas se alzaban como setas, rompiendo el patrón cuadriculado de las tiendas de campaña romanas.

campamento astur
Foto extraída de Astorga Redacción

Tanto a un lado como al otro, todo estaba dispuesto al más mínimo detalle. Desde la música de ambientación diferenciada por áreas, las construcciones, la señalización de la palloza de cada tribu, etc… todo estaba pensado para hacerte volver a la época de los ástures y los romanos. Estuve un rato deambulando por allí, ensimismada. Susarros, Cabruagénicos, Cilúrnigos, Guigurros… y así un buen número de tribus formaban parte del campamento ástur, pero no sabía por dónde empezar…

Dentro de las pallozas

Pregunté por el presidente de la asociación de Astures y Romanos de Astorga y enseguida me invitaron a pasar dentro de una de las pallozas. No pude hacer otra cosa que maravillarme. Para ser una estructura provisional, el nivel de recreación seguía altísimo. Cualquier atisbo de dispositivos modernos estaba convenientemente camuflado, de manera que al entrar dentro, el hechizo del portal temporal se hacía cada vez más fuerte. (Vamos, que yo estaba alucinando tanto que ni siquiera eché una triste foto, simplemente me abandoné a vivir el momento, y creo que hice bien).

La legendaria hospitalidad de los ástures

hizo acto de presencia y enseguida me sentí como en casa. Me recibieron como si fuera una más, pero obviamente, era un día crítico para andar haciendo entrevistas (entre otras tantas actividades, ese día se celebraba el circo romano), así que la entrevista no pudo ser en esa ocasión. Tampoco esperaba hacerla ese día. Era consciente del nivel de estrés que soporta la junta directiva de una asociación capaz de mover todo ese tinglado.

Sin embargo, la aventura acababa de empezar. En ese momento llegó Omar con una calavera llena de cerveza en mano. Era mi amigo de la tribu de los Guigurros. Especialista en rigor histórico de la asociación de Astures y Romanos de Astorga, Omar me llevó a su palloza y seguí alucinando en colores. Creo que es obligatorio visitar el campamento si estáis por Astorga durante la recreación histórica, en serio. El arduo trabajo que lleva montar el campamento da sus frutos y la gente queda maravillada.

Allí estuvimos hablando de la fiesta, de las asociaciones invitadas, de presupuesto y esfuerzo personal de los integrantes de la asociación, de Guerras Astur-cántabras… y nos dimos cuenta de que estábamos al mismo nivel de frikismo (fue muy gracioso. No siempre se encuentra una con alguien que maneja tanto el tema como tú, teniendo en cuenta que llevo desde el 2017 a muerte con esto)

Gracias, Omar. No pude tener mejor anfitrión.

Me enamoré del calzado

Empezó a llegar gente de su tribu, y no me preguntéis porqué, pero me fijé en el calzado de todos ellos. Creo que todavía se preguntan de dónde salió la fetichista aquella de los zapatos, jajaja. A eso sí que le hice unas cuantas fotos, ya ves… cosas del cerebro humano. La protagonista de mi libro tiene debilidad por los zapatos… igual fue por eso. O porque ya iba con tres cervezas encima.

Tras saciar la sed y el hambre, fuimos a la fiesta

de los Guigurros en uno de los bares aledaños a la plaza Mayor de Astúrica Augusta. A pesar de arrastrar varios días de fiesta acumulados, allí estaban los integrantes de la tribu dándolo todo. Buen rollo, gente maja, abierta, con buen gusto musical. Si, definitivamente había encontrado mi tribu. Tengo la firme intención de asociarme para el año que viene en cuanto tenga oportunidad. Jamás olvidaré la agradable sensación que se tiene al saber que estás formando parte de algo bonito, donde fluye el buen rollo auténtico. Y me parece bonito que gracias a una recreación histórica sucedan estas cosas. Enhorabuena, tribu.

Guigurros dándolo todo (hay fotos más comprometedoras, pero no es cuestión de subirlas, jejeje)

La hora del circo había llegado

Casi sin darnos cuenta, llegó la hora de ir al Circo Romano (plaza de toros de Astorga). Sin duda, era el evento más importante del sábado. Astures y romanos se daban cita una vez más en la arena para ver cuál de los dos equipos rivales saldría vencedor en esta edición.

De nuevo, la asociación de Astures y Romanos de Astorga obró su magia. Todo (presentadores, pruebas, caracterización del provocador César Octavio Augusto, también el polémico jefe de los ástures), estaba organizado de tal manera que el público entero, daba igual si era romano o ástur, viviera el evento como si estuvieran en el mismísimo Coliseo de Roma. Al menos es como yo me sentí. No tiene sentido seguir hablando cuando un vídeo dice más que mil palabras. (Si, cuando hay mucho ruido se me pone voz de Gracita Morales, qué le voy a hacer…)

Carrera de Literas. Estuvo reñidísima

Las pruebas eran mundiales, y tanto chicos como chicas lo daban todo en ambos bandos por conseguir el triunfo. Os confieso que pensábamos que este año los ástures iban a romper la racha de 8 victorias consecutivas, pero en la prueba de las sandías consiguieron una victoria arrolladora. Aún así cabe mencionar que los romanos nos lo pusieron muy difícil.

Todo lo bueno tiene un final

La verdad es que me hubiera quedado hasta altas horas de la noche, pero era consciente de que alguien tenía que dormir a las mellizas, y eso sólo podía hacerlo yo. Era una Cenicienta ástur en toda regla. Tuve que despedirme de todos, y puse a Lug por testigo de que servidora volvería, para revivir aquella fiesta.

Volveré. Lo prometo.

De la experiencia me quedo con el RESPETO que profesan los integrantes de esta gran asociación por su historia, da igual si romanos o ástures; con el TRABAJO BIEN HECHO (a pesar del reducido presupuesto con el que cuentan, han sabido hacer milagros con lo que tenían), y sobre todo el BUEN AMBIENTE que reina en toda la ciudad de Astorga.

Te invito a participar en la edición del año que viene, quien sabe, quizás podamos vernos allí y brindar con nuestros cuernos llenos de cerveza por Lug y por la amistad. Después de Astures y Romanos de Astorga, creo que todo es posible.

(Imagen principal del post obtenida del perfil oficial de Instagram de Astures y Romanos de Astorga)

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
7 leyendas norteñas de verano

7 leyendas norteñas de verano

Avance de las próximas entradas

Venga, confiésalo. Ya pensabas que este blog iba a ser de esos que molan durante un tiempo y de repente dejan de tener artículos nuevos… Va a ser que no. Al menos hasta que me responda la salud y no sucedan cosas de fuerza mayor, aquí el entusiasmo sigue intacto. Por eso he decidido hacerte un avance de las próximas entradas, para quitarte esa idea de la cabeza.

Soy Xena, la princesa guerrera
Como la princesa Xena, preparada para la batalla. (Imagen de Giphy)

Como tengo tanto en el zurrón, he creído oportuno escribir lo vivido durante estas vacaciones sin WIFI en Mallo de Luna, cual redacción de colegio a la vuelta del periodo estival. Pero en plan guay. Porque aquello lo hacíamos por obligación, y yo, sin embargo, me muero de ganas de contarte todas las cosas increíbles que me han pasado. Voy a ir escribiéndolas poco a poco porque lo cierto es que he tenido (y hasta la vuelta al cole seguirá siendo así) un par de obligaciones a tiempo completo que no me han dado tregua. Empecemos:

Fui una cenicienta ástur en Astúrica Augusta

Viajar en el tiempo es posible. Sólo déjate caer por Astúrica Augusta el último fin de semana de julio y lleva las ganas de disfrutar y pasarlo bien. La asociación de Astures y Romanos de Astorga hará el resto con su magia y con sus recreaciones históricas.

A mí me gustó tanto que en cuanto pueda, me voy a hacer socia para volver el año que viene a disfrutar con nocturnidad y alevosía, y no como este año, que tenía hora de vuelta para dormir a las mellizas, como la cenicienta.

una astur en astures y romanos de astorga
No. No había ni una foto en la que no saliera haciendo el lelo.

Me dí un paseo por las nubes de los Ancares

Sabes que estás viviendo un momento especial cuando no te hace falta nada más que sentir el momento. Aún así pensé en vosotros y saqué el móvil en plena irrupción del banco de nubes más guapo que haya visto jamás. Si a eso le sumas una BSO mítica, como la de Juego de Tronos, pues oye, la escena va directa al cajón de cachitos memorables de tu vida en el cerebro.

Ojo, que me pongo mística. Aunque no lo parezca, me da un poco de reparo compartir estos pensamientos a palo seco…

Visité Pueblos excepcionales, como Balouta (Léon) o Piornedo (Lugo), donde las pallozas todavía tienen mucho que decir. Comí hasta desabrochar el botón del pantalón, a riesgo de que se me cayeran por el camino, y me quedé con ganas de llegar al Cuadro, un paraje en lo alto del puerto de Ancares, que se sospecha pudo ser un campamento romano.

El Castro de Chano me ocultó sus secretos…

Situado en el valle de Fornela, en los Ancares Leoneses, el castro de Chano presenta un estado de conservación excepcional (dejando a parte la polémica de cómo «reconstruir un castro»). Peeero, tengo que volver. Me ocultó sus secretos más interesantes, ya que el centro de interpretación del castro estaba cerrado por descanso del personal. Aún así me veo en condiciones de contaros unas cuantas cosas del castro que os dejarán pensando en mitos e ideas preconcebidas que arrastramos sobre los astures.

Castro de Chano, León. Esta foto la saqué con mi móvil, no está mal, eh?

Te contaré 5 razones por las que deberías visitar la Ribeira Sacra.

Que en Galicia se come genial, no es ningún secreto. Desde luego es sólo una de las 5 razones que tengo pensado desarrollar. Te contaré qué es lo que hace excepcional este rincón gallego lleno de encanto natural e historia. (Historia apasionante de verdad) ¿O es que no habíais oído hablar de los Irmandiños y su revuelta?

ribeira sacra
No es Irlanda. Esto está en Galicia: Paraje de los molinos del río Xábrega

Descubrí una mujer de leyenda. ¡En mi propio pueblo!

Voy a esforzarme por contártelo en un relato de regusto fuerte y amargo, como los buenos licores. A mí me lo contó mi abuela, y también mi madre. No podía dejar de apuntar detalles de una biografía de película, de una mujer de rompe y rasga. De esas que levantan pasiones y odio por partes iguales. No sigo haciendo Spoilers que luego os quejáis… Sólo dejaré una imagen que habla por sí sola.

mujeres fuertes
María Gómez me sirve de modelo para imaginarme en persona a esta señora de armas tomar.

La montaña «vaciada» todavía puede hacer mucho ruido.

Tuve el grandísimo honor de ser invitada por la asociación cultural y deportiva «Fuente de Omañón», para compartir con ellos mis inquietudes acerca del pasado, el presente y el futuro de los pueblos de la España vaciada, y más concretamente de la montaña leonesa. Además, empecé a contarles mi vida literaria, menos mal que se hizo de noche y me di cuenta a tiempo… jajaja!

De la charla me llevo unas cuantas lecciones de cómo un grupo de personas deja de lado el victimismo y se pone las pilas para sacar adelante iniciativas culturales que levantan a todo un pueblo. ( y una taza súper chula, a parte de un par de libros de Cuatrovalles que valen su peso en oro)

De paso descubrí el alucinante pasado de una comarca, Omaña, surcada por las aguas de ríos auríferos; Astures y romanos marcaron el ritmo en sus orillas a golpe de batea…

omañón
La espadaña solitaria de Omañón, típica de los pueblos de esta comarca, es seña de identidad y motivo de orgullo vecinal. (Foto de wikipedia)

La última niña que fue a la hierba

Oye, ¡no me diréis que no tiene pinta de título best-seller! Ya estoy terminando este avance de las próximas entradas, pero quería hacerlo a lo grande. Qué ganas tenía de tocar esta fibra… y es que hacía mucho tiempo que no iba a mi pueblo en julio, el mes de ir a la hierba por excelencia en la montaña leonesa (y por extensión el en resto del Noroeste Peninsular).

Tediosa, cansada, sacrificada… ir a la hierba se convertía en una tarea vital para pasar el invierno, pero en la época de más calor del año. Todo aquel esfuerzo movía a familias enteras y de ese movimiento salían las mejores anécdotas e historias. Historias que luego, en los meses de frío, amenizaban los calechos y filandones a base de risas y buenos momentos.

Yo fui una de las últimas niñas que vio cómo se recogía la hierba en mi pueblo; quizás sea capaz de contarte alguna de esas buenas anécdotas.

Y este ha sido el avance de las próximas entradas…

para que vayáis haciendo boca. Tengo algunas más en mente, pero todavía están por perfilar. Espero que sean de vuestro agrado y os haya dejado con ganas de más.

Sígueme en Facebook, Twitter e Instagram para estar al día, y si te ha gustado lo que cuento, comparte. Si te he tocado la fibra sensible, no te prives, suscríbete.

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Fran Rivas estuvo allí y captó la esencia del «encuentro» entre Galaicos y Romanos.

Este viernes toca hablar de Lugo (Lucus Augusta) y de cómo la ciudad se vuelca en la recreación de uno de los episodios más decisivos de su historia: su fundación.

Según la wikipedia, Lugo es el asentamiento urbano más antiguo de Galicia, y fue fundado cuando los romanos se apostaron junto al castro galaico que había allí antes de la invasión. Es decir, en el 25 a.C., en plenas Guerras Astur-Cántabras, montaron el campamento a los pies del castro. Dicho campamento fue ganando importancia con el paso de los años y a partir del año 50 d.C. muchos de los galaicos de castros contiguos se desplazaron a Lucus, que ahora ya era Augusta (ya sabes, los romanos fueron excelentes ingenieros, estrategas y marketing managers: Augusto se metió a todos en el bolsillo adoptando el papel del dios Lug).

Marié, no mezcles churras con merinas

¡Ah! Quizás no lo sabías. Pues te lo aclaro: Lucus viene de la palabra LUG, el nombre del dios celta, al que presuntamente venerarían los galaicos del castro junto al cual se apostaron los romanos. Una forma de ser el influencer más brutal de la época entre los castreños (una vez ganada la guerra) era conseguir que te siguieran con un juramento de fidelidad o Devotio. Nada mejor que asumir las cualidades del dios Lug (no olvidemos que el emperador tenía estatus divino) para convertirse en su jefe supremo.

Por cierto, este Augusto hizo lo mismo en Lyon, Francia. En tiempos de los galos se llamaba Lugodunon y el resto de la historia acaba más o menos igual).

«Pa tí», divino César Augusto, Lug para los de Gallaecia.

Los cazadores de leyendas están por doquier…

Pues sí. Castellón pilla un poco lejos de Lugo y la verdad es que como tengo mucho morro, pedí por favor que si algún cazador de leyendas se personaba en Arde Lucus, me hiciera un reportaje a todo color y me contara la experiencia. Fran Rivas se prestó voluntario, y aquí os dejo algunas de las instantáneas del evento.

Desfile Arde Lucus
Lugo se vuelca con las celebraciones de Arde Lucus

La verdad es que me hizo mucha ilusión que se prestase a ser mis ojos en Lugo, porque me hizo pensar que en realidad los norteños estamos conectados y al final, el amor por nuestro pasado prerromano nos une de alguna manera.

Es que cuando hacemos piña, me toca la fibra. Soy así.

Pero antes, déjame contarte qué es Arde Lucus y porqué es tan especial

Desde el 2002, el casco antiguo de Lugo se transforma por unos días en un hervidero de gente que rememora, a los pies de las murallas romanas, su pasado ancestral. Se trata pues del mayor festival de recreacionismo histórico de Galicia por varios motivos.

La ciudad se lo toma muy en serio, y desde el ayuntamiento, los colegios, asociaciones o clubs deportivos; todos arriman el hombro para que la experiencia recreacionista tenga el éxito que ha ido acuñando a lo largo de estos años. Y es que la fiesta ha adquirido el distintivo de Fiesta de Interés turístico Nacional. Se nota que invierten aproximadamente 250.000 € en patrocinar el evento.

Cuando uno va al Arde Lucus, no es extraño que se tope con todo tipo de sorpresas por las calles. Esos días, los legionarios, los clanes celtas y algún que otro ser mitológico campan a sus anchas por las calles de Lugo.

La oferta de ocio se distribuye en cuatro sectores

Si te desplazas por la ciudad, podrás ver cómo la fiesta se concentra en cuatro puntos clave:

  • Macellum: se trata del mercado ambientado en la época de galaicos y romanos. Allí podrás encontrar un sinfín de productos artesanales, curiosidades, ambientación en vivo… No te deja indiferente.
  • Castra de LUCUS AUGUSTI: es el punto neurálgico del bando romano. Allí podrás respirar el ambiente de un campamento romano y codearte con algún centurión, ¡quién sabe!
  • CIRCUS: Si hay más de un romano, da por sentado que habrá circo. Arde Lucus no iba a ser menos, y en fín, los gladiadores lo dan todo en la arena, pero cuentan que en realidad, es el público del circo el verdadero protagonista…
  • Asentamiento Galaico: los galaicos te recibirán con los brazos abiertos en su campamento de Trebas galaicas. Descubrirás cómo era la Gallaecia antes de la llegada de los romanos.

La guinda del pastel

Las bodas y los bautizos son motivo de alegría (bueno, casi siempre); Y eso es así, ahora y hace dos mil años. Qué mejor manera de aprovechar el viaje en el tiempo de Lucus Augusta para celebrar las bodas de plata como los romanos o realizar un bautizo al modo celta? En Arde Lucus es posible.

Ritual boda celta
Foto extraída de El País

Detalles del desfile

Fran pudo grabar algunos extractos del desfile, y la verdad es que da una idea de lo currados que estaban los atuendos de uno y otro bando. Espero que con esta iniciativa se incentive el amor por la cultura durante mucho tiempo.

Legionarios en Arde Lucus 2019
Patricias en Arde Lucus 2019

Si pinchas aquí verás el último video, que por problemas técnicos, no puedo incrustar como el resto. En él se ve desfilar al grupo de Astures de Astorga, asociación invitada al evento.

El recreacionismo histórico y la conservación de la memoria

Para acabar, quería reflexionar sobre algo que parece baladí, pero que encierra una de las claves para saber de dónde venimos y hacia donde queremos ir. Puede que el recreacionismo histórico sea, para mucha gente, una payasada o una excusa para pasarlo bien y frikear. Pero en el fondo, la intención de aquel que se lo toma en serio, es honrar a sus antepasados y compartir el orgullo de ser su descendiente con muchos otros. El sentimiento de unidad se palpa en el ambiente, y ¿qué quieres que te diga? ¿a caso no es uno de los sentimientos más bonitos que puede experimentar el ser humano? Con estas iniciativas, los participantes comparten una memoria colectiva y gracias a ello, se valora mucho más la trayectoria de su pueblo.

Dicen que para saber a dónde quieres llegar, primero tienes que saber de dónde partes.

Anónimo

¿YA sabes de dónde partes tú? ¿Cuánto sabes de tus ancestros? ¿Te animarías a participar en una recreación histórica?

Si te gustó la entrada, comparte, ¡por favor! Si te gustó muchísimo, ¡suscríbete! Cada dos semanas envío un boletín exclusivo para mis suscriptores con lo mejor de la Arqueología light y la Cultura Norteña.

Y si quieres ser un cazador de leyendas como Fran, contacta conmigo.

(Foto principal de Dani Vázquez)

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
Crónica de una digestión en la Campa Torres

Crónica de una digestión en la Campa Torres

El verano pasado me propuse aprovechar de verdad las vacaciones y personarme en castros y yacimientos arqueológicos para ambientar mi novela, Las Nieblas del Tsuna. ¿Porqué? ¿No era suficiente con visitar la web? Pues mira, no. Las sensaciones que te transmiten estos emplazamientos no te lo cuentan las guías ni las webs ni los libros. Es una experiencia única e intransferible. Así que cogí al pariento del brazo y salimos de ruta desde Mallo de Luna. (cabe puntualizar que luego me tocó ir con él de Scape Rooms a Avilés, Ourense y demás… no me salió gratis)

Al final visité el castro de Santa Tegra, en Galicia en una escapada de fin de semana, y el de Noega (justo al lado de Gijón) otro finde. De ambos me llevo recuerdos maravillosos, pero en esta entrada te contaré porqué debes visitar el castro de Noega, en la Campa Torres, Gijón. El de Santa Tegra tendrá su propia entrada más adelante. De hecho pienso hacer un ranking cuando tenga visitados unos cuantos, no «sus preocupéis».

Comenzamos la aventura en Gijón

Bueno, pues después de ponernos las botas en Gigia (nombre que dieron los romanos a su asentamiento de Gijón), decidimos que era el momento de bajar la comida paseando por el museo de la Campa Torres.

Al principio pensé que el GPS del móvil se había escacharrado. Conforme nos alejábamos del casco urbano, las calles comenzaron a estrecharse y a empinarse, y pronto nos vimos subiendo curvas en horquilla a lo Carlos Sainz.

Mapa de la ruta a La Campa Torres por el puerto
Por cierto, comimos en Pomares, y estuvo muy bueno todo.

Al llegar a nuestro destino, me quedé patidifusa. No podía apartar la vista de los enormes depósitos de gas que presidían el saliente costero de La Campa Torres, y la nariz me recordaba que lo que había ahí dentro no era precisamente inerte. Pero en fin, lo que iba a descubrir en el yacimiento arqueológico eclipsaría la presencia de esas burbujas llenas de peligro.

Depósitos de Gas de la Campa Torres
El guardia del museo se cubrió de gloria cuando dijo que hace poco pillaron a uno con una mochila llena de explosivos

Una vez le dimos la espalda deliberadamente a las bombonas, comenzamos a vislumbrar lo que sería uno de los asentamientos astures transmontanos más importantes: el Castro de Noega. Tras dejar atrás la recepción del museo, con nuestros folletos en mano, tomamos el camino cuesta arriba ( y yo con aquella panzada de Pomares, que me las vi y me las deseé) que nos llevaría al asentamiento astur.

Lo primero que nos encontramos fueron las estructuras de la muralla que cortaba el único acceso al castro por tierra, ya que se encontraba situado en una pequeña península.

Castro de Noega vista aérea
Vista aérea del castro de Noega. Las murallas no salen, estarían en la parte inferior derecha de la foto.

Se trataba de una muralla hecha a «módulos» que se encajaba y jugaba con los cambios de nivel del terreno. Parece ser que las hacían a «cachos» porque así evitaban arrastrar el derrumbe en toda la estructura durante los asedios. Después, aluciné con la profundidad del foso, hecho con forma de V, que en algunos puntos alcanzaba los cuatro metros. Desde luego se habían tomado muchas molestias para proteger adecuadamente su pueblo, nadie se lo podía negar. Cuesta ponerse en situación de asedios y ataques cuando una no ha conocido la guerra, y estas murallas son el recuerdo de cómo se las gastaban en la edad del Hierro.

Muro del Castro de Noega
No, no es el muro de Adriano. Es la muralla modular del castro de Noega

A medida que seguíamos un caminito de piedra donde nos iban indicando qué es lo que teníamos delante, nos dimos cuenta de la verdadera dimensión del castro. La explanada era enorme, y a lo lejos vimos el edificio del museo, totalmente integrado en el conjunto natural del parque. Tan integrado, que está cubierto en su totalidad por un manto de pradera, como las casas de los Hobbits. Ese detalle me encantó.

El viento era una constante indiscutible a cada paso que dábamos, y aunque era verano y no llovió, me hice una idea de lo duro que debía ser vivir allí en invierno, en pleno temporal, con mar arbolada. No pude evitar pensar que debía valer la pena mantenerse apostados allí, en aquel apéndice inexpugnable. Poco a poco íbamos dejando atrás la muralla y mi ansia iba en aumento. Quería ver con mis ojos, sentir en mi piel y escuchar lo mismo que los astures de Noega, y ya quedaba menos.

El castro era una mezcla de restos astures y romanos

No me hizo falta saber mucho de arqueología para apreciar que había dos tipos de estructuras bien diferenciadas. Por un lado, las romanas: con su planta rectangular, dispuestas de manera ordenada, creo recordar. Por el otro, las bases circulares, similares a las que vi en Santa Tegra, pero mucho menos visibles. Claro, una vez absorbido por el Imperio Romano, el castro comenzó a transformarse a tenor de las costumbres del conquistador. Me llamó también mucho la atención la cantidad de pozos que había excavados. Algunos conservaban los escalones para bajar a por el agua, que al parecer, en caso de asedio, debía escasear en el asentamiento.

Ya cerquita del museo, había una casa castreña, esta vez bien reconstruida. Pero fuimos un poco desafortunados y no pudimos verla por dentro, ya que el día anterior habían hecho una recreación histórica y tenían allí guardados todos los enseres del evento. Así, que decidimos entrar en el museo. La guía fue de lo más amable y como fuimos a horas intempestivas (la hora de la siesta, y yo con mi panzada de la sidrería Pomares), la tuvimos para nosotros solos.

El museo: una caja de sorpresas

En el museo te explican de manera muy amena, con vídeos y recreaciones, cómo era la vida de los ástures. En él se encuentran piezas halladas en el castro que revelan la actividad metalúrgica de los cilúrnigos, o lo que es lo mismo, los «caldereros», que es como se llamaba este clan de ástures lugones. Vimos también que había piezas de cerámica, enseres, fíbulas en buen estado, piezas de origen extranjero que indicaban un comercio con el exterior bastante intenso, etc.

museo arqueológico de la campa Torres
Un rincón del museo

Como era de esperar, los romanos también dejaron su impronta con objetos varios, entre los que destaca una inscripción en piedra bastante grande en la que se dedican alabanzas y glorias a Cesar Augusto, cómo no. Al margen de este monolito, me encantó el ara (esquela en piedra) de un soldado ástur muerto en combate al servicio del imperio romano. También se puede observar la indumentaria de los romanos con todo lujo de detalles gracias a las reproducciones cedidas por la asociación cultural Kérberos.

Indumentaria Legionario romano astur
Modelitos marciales del s. I D.C.

Si todo ello lo aderezamos con un material audiovisual muy completo, la visita se hace muy amena y una sale de allí con una idea mucho más precisa de quiénes eran los cilúrnigos, qué hacían allí y cómo los absorbió Roma. Si te sobran los cuartos, el museo cuenta además con publicaciones propias, ya sea en forma de obras de divulgación, como cuadernillos de estudiante (yo me compré uno, jejeje). Y se me olvidaba: si no recuerdo mal, tenían hasta reproducciones de piezas encontradas allí que podías comprar.

La visita no acaba ahí

¿Te has quedado con ganas de más? pues mira, si sigues caminando, a ver si te baja la panzada (como a mí), te encuentras con el museo dedicado al faro de la Campa Torres, con datos súper interesantes que describen cómo vivían los fareros, cómo se construyó el faro, la actividad ballenera, etc. Además hay un observatorio de aves marinas, y ya de paso las vistas son espectaculares (bueno, mejor mirar hacia la izquierda. A la derecha está el puerto de Gijón y los montones de carbón, cosa que le quita el encanto…).

¿Vale la pena visitar el parque arqueológico?

Pues sí. y te lo resumo en tres aspectos:

  • El valor arqueológico es incalculable. El museo está muy bien planteado y se aprende un montón.
  • El entorno es mágico: La Campa Torres se revela como un balcón al mar, resistiendo viento y marea y al paso de los años. La naturaleza da allí su do de pecho.
  • La visita al faro completa el pack y hace que en conjunto, la excursión sea redonda.
  • Va, un cuarto punto de regalo: se camina un buen rato. Así que es fácil bajar la comida, como hice yo. ¿Os he dicho ya que comí en la sidrería Pomares? jajaja

Espero haberte convencido para que visites el museo, si es que te pasas por Gijón, y si ya lo visitaste, ¡quiero saber tu opinión!. Hasta aquí mi post de hoy, cazadores de leyendas norteñas.

Si te gustó, suscríbete para estar al día y recibir de primera mano los trofeos de caza de leyendas norteñas… en junio, ¡llega el calendario celta!

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

Ayer monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio de FA. Pero vestida, claro. Por cierto, he estado mirando los vídeos de aquella época y cómo se nota que el Destape estaba reciente, ¿eh? Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la de FA), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

Esa sensación, tan familiar

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De los guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, más o menos inmutables con el paso del tiempo. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país.

De símbolo sagrado a condenado a muerte

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra.

Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, je!

No obstante, también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data de la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras viraran considerablemente. De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que le hace tan especial?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Sea como sea, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua. El inmortal Asturcón.

Presentación del Asturcón en Fitur.

Si te ha gustado «El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado» y quieres más candela, SUSCRÍBETE.

NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Estaba yo el otro día en la cama…

curioseando algunas cosas interesantes de las Guerras Ástur- Cántabras en el móvil antes de dormirme. Generalmente me duermo a las diez de la noche con mis hijas, una a cada lado. Pero aquel día logré resistir y me vi con fuerzas de consultar esos documentos infumables de arqueología. Si, son correctos, son concisos, son científicos y son infumables. De vez en cuando alguno consigue llamar tu atención y fuerzas las neuronas para enterarte. En este caso, la palabra GULAG hizo de gancho y no defraudó.

Vale. ¿Qué es un GULAG?

 

Los Gulag más cotizados: los de Siberia. Tranquilos, tranquilos de verdad.

 

He tenido que acudir a la Wikipedia para saber exactamente qué era eso. La definición oficial es: Glavnoye upravleniye ispravitel’no-trudovykh lagerey i koloniy, o como diríamos en cristiano: Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias). Quizás te suene a ruso a pesar de la traducción. Pero si te cuento que era un tipo de campo de concentración al que enviaban a los presos (incómodos para el Régimen Comunista) para morir extenuados a base de trabajos forzados, quizás te vaya sonando más. Yo siempre pensé que los mandaban a Siberia, pero he descubierto en la wikipedia que estaban repartidos a lo largo y ancho de la URSS. Se estima que un total de catorce millones de personas gozaron de las «bondades» del sistema y que murieron al menos un millón de personas en el periodo de mayor intensidad: 1934-1953.

Y qué tiene que ver esto con los romanos, ¿Marié?

repelente

 

Ahora, los que me conocen bien, saben que me preparo para «regalarme» y soltar mi perlita de sabiduría

Pues bastante.  Según José Luis Vicente González, (Investigador del Grupo de Investigación en Genética, Fisiología e Historia Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid) los romanos ya habían puesto en práctica su «dirección general de campos de trabajo forzado» tras las Guerras Ástur-Cántabras. En una de sus publicaciones de 2013, el autor documenta con una serie de fotografías de una manera muy contundente cómo algunos restos arqueológicos presentan ciertas peculiaridades que lo explicarían todo. 

 

Posible lo calización de los Castros  en el noroeste de la provincia de León. Algunos de ellos serían posibles GULAG romanos. Imagen propiedad de JL Vicente Gonzalez.

Déjame ponerte en situación

  • Las Guerras habían asolado la población indígena que sí presentó batalla. El resto permaneció en el territorio en calidad de «peregrino» (persona que vivía en territorio imperial pero no gozaba de los derechos ni libertades de los ciudadanos romanos). Según el autor, éste sería el grueso de los recursos humanos en las minas, y serían a su vez los que tributarían al estado en concepto de mano de obra
  • Utilizar esclavos «estatales» para extraer el oro hubiera sido un coste inadmisible. (En este punto me pregunto qué diferencia hay entre costear el mantenimiento de un esclavo y de un preso. Al leerlo no me quedó muy claro)
  • El ORO de las Médulas requería mano de obra para su extracción. Si quedaban pocos, la mitad moriría en los trabajos forzados de las minas debido a las penosas condiciones de vida.
  • Sobraban criminales, prisioneros de guerra, etc, repartidos por todo el imperio. Era necesario «darles uso»
  • Los contingentes militares en Hispania fueron descendiendo en número con el paso del tiempo. Así que era necesario un sistema de optimización de recursos humanos para llevar a cabo las tareas de mantenimiento, construcción, etc.

Si volvemos la mirada a esas fotos del documento, veremos que los hallazgos parecen castros prerromanos por la zona, pero en realidad se diferencian de éstos porque poseen un foso de agua excavado al rededor del castro. Este detalle jamás había sido visto en los castros indígenas, lo que hace suponer que es obra de los romanos. Dichos castros-GULAG mantenían contacto visual entre sí en todo momento (ya lo hacían antes de la Pax Romana), de manera que la vigilancia podía realizarse de una manera mucho más efectiva. 

En resumen

Pongamos que te pillan los guardias cometiendo un crimen. El funcionario de justicia te sentencia a pudrirte trabajando en las minas de oro de Hispania (sentencia muy de moda desde el 23 d.C, qué casualidad, ¿eh?). Al llegar observas que los castros cuentan con un foso de agua que no es defensivo, sino reclusivo. Impide a los prisioneros fugarse de los Castros-Gulag romanos con facilidad. Lo demás es látigo y penurias.

Al menos esta es la hipótesis que sostiene el autor del documento. 

No se si piensas lo mismo, pero esto da para una novelita. ¿Qué te parece? Una fuga, un pacto entre camaradas villanos… ains. Promete.

Déjame un comentario si te ha gustado esta traducción de alto élfico arqueológico al mundano lenguaje de la calle. Y si estás de vago subido, dale al like y comparte, que eso no cuesta nada y para mi es un empujoncillo.

 

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
La mujer ástur

La mujer ástur

La mujer ástur y su papel en la sociedad castreña

Hoy voy a ser súper original. Con motivo del día de la mujer trabajadora, me he currado una «peaso infografía pa quitar el sentío». Aunque sea cutre salchichera, refleja bien lo que la diferenciaba de las mujeres coetáneas del resto de culturas. 

De hecho, Estrabón se escandaliza  en su obra de Geografía I al ver que el peso de la mujer castreña en la vida política y jurídica era tan destacado. Sólo por esto se reafirma al indicar que este pueblo era bárbaro e incivilizado.

La sociedad romana basaba su funcionamiento en el patriarcado. La castreña, por el contrario, conservaba aún vestigios del periodo de la edad de Piedra, en la que ambos sexos participaban por igual en las tareas de recolección y caza, antes de la implantación de la agricultura.

Dato interesante: ellas negociaban los matrimonios de sus hermanos e hijos.  La dote consistía generalmente en espadas, escudos y cosas para el legado familiar, nada de cubertería fina.😂

La infografía ha sido dicho y hecho. Espero que aprecies la espontaneidad del documento y si te ha gustado, dame un me gusta como la copa de un pino y comparte. No te olvides de nombrarme en la publicación, ¿eh?

Venga, te dejo. Voy a corregir exámenes.

Bibliografía

Para realizad la infografía me he basado en el siguiente texto del autor Narciso Santos Yanguas.

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!