Etiqueta: Antropología

Este blog NO es lo que buscas

Este blog NO es lo que buscas

¿Vienes buscando una fuente de información seria, de corte académico, tradicional? ¿Quizás algo de bibliografía celta contrastada? Pues este blog no es lo que buscas. Te explico:

A principios de esta semana tuve la ocasión de intercambiar impresiones con un destacado miembro del colectivo céltico en España. Esta persona no estaba de acuerdo con mi modo de enfocar los posts relacionados con la cultura celta, sus curiosidades y demás cosas que me voy encontrando a medida que me documento para escribir.

Me decía que no escribía con el debido respeto sobre una cultura que muchos consideran suya como la que más. Además, a su parecer, escribo de manera sesgada. No pongo por escrito mis fuentes y parece que mi objetivo es ganar dinero a costa de la memoria de nuestros antepasados. Todo correcto, salvo la parte en negrita.

No gano ni un duro con esto

De momento, este proyecto no me está dando más que pérdidas. Ya saben ustedes, lo de pagar un dominio para que las editoriales vean (llegado el supuesto que acabo por fin) que vas en serio, un web hosting decente, libros de temática celta que Amazon intenta colarme a diario porque sabe que pico (debo ser la cliente platinum del sector, jajaja), madrugones para poder escribir…

No sé si algún día acabaré mi libro. La decisión de escribir en un blog para difundir las curiosidades con las que me voy encontrando en mi camino fue difícil. Me resta una cantidad de tiempo y energía enorme para mi objetivo: publicarlo y homenajear a una tierra silenciada, que a mi parecer, está olvidando su grandeza; recordar a mis ancestros para aprender de mí misma a través de su forma de ser . Y algunas veces confieso que me gustaría tirar la toalla, porque al final es un esfuerzo que sólo me aporta una satisfacción: compartir, saber que no estoy sola. Y ya.

Mi blog no está concebido para ser una referencia seria de bibliografía celta. Quedas avisad@. Si venías con esa idea, este no es el blog que buscas. De lo que voy aprendiendo en libros, artículos especializados y webs que a mí me parecen más o menos serios, me quedo con lo que más me convence (sí, contrasto información: a ningún autor de histórica, aunque meta fantasía, le gusta que le tiren de la oreja sus lectores al leer el libro, es muy bochornoso) y cuando veo algo que me gusta, lo comparto de una manera distinta. Porque si lo transcribiese, entiendo que no aporto nada.

Escribo lo que me gustaría leer

En mi caso, decidí darle un toque de humor. En su momento, pensé que era una buena alternativa a la bibliografía celta tradicional, seria, académica, muy correcta y necesaria que me leía para documentarme. Pensé en escribir lo que me hubiera gustado leer cuando me mareo de tanto artículo riguroso. Y aquí estamos. En cuanto aportas esa visión personal, puede no coincidir con la sensibilidad del que te lee. Lo siento si es así; pero no es mi intención molestarte. Recuerda: si quieres agotar las existencias de café porque se te va a caducar, con un texto aséptico: este no es el blog que buscas.

Siempre puedo mejorar

Creo con firmeza que todo se puede comentar constructivamente. Yo estoy abierta a distintos enfoques, a mejorar mil cosas que no hago bien, a rectificar cuando no estoy en lo cierto; porque soy humana y hay gente que sabe infinitamente más que yo. Te animo siempre a comentar desde el respeto si algo no os parece correcto. ¡Yo quiero aprender!

Pero este es mi estilo (de momento), y sí: me importa muchísimo el tema sobre el que escribo. Nadie en su sano juicio se levanta a las 6 de la mañana para aporrear el teclado si no le importa lo que va a escribir (o le pagan por ello, que no es el caso). Todo lo que publico pasa por mi filtro personal y mi interpretación de los hechos. Repito: Aquí no encontrarás bibliografía celta tradicional, sin sesgar, de corte académico… Si es así, Este blog no es lo que buscas. Pero no quiero que te vayas con las manos vacías. Déjame indicarte qué es lo que consulto cuando quiero documentarme:

Webs indispensables: mi bibliografía celta

No están todas las que son. Pero son todas las que están. Te pongo sólo algunas de las que están en español, más que nada porque se centran en la céltica de la península, que es lo que me interesa a mí.

Se trata de la web de una Licenciada en historia que se centra en el estudio de los celtas en la Península Ibérica. En palabras textuales:

» En Céltica Hispana trabajo investigando y reorganizando la información que nos proporciona la arqueología, la epigrafía, la numismática, la literatura y otras fuentes para recuperar todo lo relacionado con los pueblos celtibéricos, estando en constante actualización conforme avanzan nuestros conocimientos. 

Pretendo hacer llegar esta parte de nuestro pasado de una forma amena pero rigurosa para acercar la Historia a todos los públicos y despertar el interés por los pueblos célticos prerromanos de la Península Ibérica.
«

  • La forja y la espada, de Gonzalo Rodriguez García, Doctor en historia y autor de diversos libros de divulgación histórica. Cuando habla de su proyecto, cita textualmente:

«Habiéndonos doctorado con un estudio sobre la antigua Hispania céltica y habiendo adaptado nuestros trabajos de tesis al ámbito de la divulgación y publicación, aprovecharemos esta web para dar a conocer y compartir con vosotros nuestros textos. Son tres las publicaciones que se derivan de nuestra tesis doctoral. Por un lado un trabajo sobre La Tradición Guerrera de la Hispania Céltica. Un estudio en definitiva sobre los principios, valores y creencias de la céltica hispánica. Por otro, un trabajo sobre El fenómeno del Celtismo. En el que estudiamos la presencia del Mundo Celta en la cultura popular de nuestro tiempo. Y finalmente un trabajo sobre La Conquista Romana de Hispania. En el que como en un cronograma, recorremos los doscientos años de guerras, batallas, asedios y heroísmo que constituyeron la conquista de la Hispania prerromana.»

Yo tengo uno de sus libros, y la verdad es que aunque hay que estar despejado para leerlo, aporta una información relevante y útil para mi novela.

Los celtas, Héroes y magia.
Gonzalo Rodríguez García
Portada de la última obra de Gonzalo Rodríguez García.

Este es uno de los blogs del autor del libro titulado «Breve historia de los celtas». que también recomiendo consultar en mi lista de bibliografía celta (entre otros). Manuel Velasco es un habitual de las tertulias radiofónicas de los programas como «La escóbula de la Brújula». A mí me pareció que este señor dominaba bastante bien el tema.

También me descargué su libro en kindle y me pareció un básico que todo amante de la cultura celta debería tener.

  • Academia.edu es un servicio bastísimo de publicaciones académicas, de gente que estudia y publica en revistas especializadas en multitud de disciplinas universitarias. Cuando realizas una búsqueda, como por ejemplo: celtas, te aparecen todas las publicaciones relacionadas con la palabra celta que los usuarios (suele ser profesorado universitario) cuelgan para dar salida a sus artículos. Aquí te dejo un ejemplo cualquiera.

Bibliografía celta: publicaciones en papel

Te voy a poner las que he comprado y tengo físicamente en casa. Lo sé, no es mucho, pero prefiero ir comprándolos a medida que me acabo el último.

El amor que siento por el trabajo de este Doctor en Arqueología no es ningún secreto. A través de sus estudios arqueológicos se deducen conceptos que describen, con la ciencia en la mano, algunos aspectos de la realidad de los astures. Puedes escuchar la entrevista (divertida, claro, qué le vamos a hacer) que le hice hace unos meses. Fue todo un honor.

alfonso fanjul, Los astures: un pueblo céltico del noroeste peninsular
Los astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular.
  • Despertaferro. Esta es una revista que se especializa en historia antigua y medieval. Es un básico en la bibliografía y el tema celta suele ser bastante reincidente. Se centra en el tema bélico y va ilustrada a todo color. Si, me compré el número 45, como buena friki del tema y me lo leí del tirón. Aquí descubrí a E. Peralta Labrador, el reputado arqueólogo con quien tuve la suerte de contactar para preguntarle si había alguna hipótesis de dónde podría haberse producido el robo del Águila de la Legio I Augusta.
Despertaferro Ediciones: las guerras astur-cántabras
Portada Nº 45

Esta es mi última adquisición en la lista de mi bibliografía celta. Me lo recomendó un miembro de la asociación de Astures y Romanos de Astorga por sus increíbles ilustraciones de los astures. En él se habla y se observa su posible indumentaria, su panoplia militar, los objetos cotidianos, arquitectura, etc. Me está gustando mucho y lo llevo siempre en mi bolso XXL de madre de mellizas. La Seisdedos a mi lado no tiene nada que hacer. (Ya me estoy poniendo amena, y yo que quería parecer un poco más seria en este post… ¡ains!)

Celtas en Asturies, Alberto Álvarez Peña
Portada del Ilustrador Etnográfico Alberto Álvarez Peña
  • CUENTOS CELTAS. Joseph Jacobs, Miraguano ediciones. Esta no es una obra de divulgación científica, sino un compendio de cuentos tradicionales de los que se puede extraer mucho material sobre la forma de ser del pueblo celta Irlandés, costumbres, etc. Extrapolando la filosofía céltica a lo que me interesa, lo considero un documento interesante y por eso lo añado a la lista de mi bibliografía celta.
Cuentos celtas
Sí, la de los corazoncitos y caritas sonrientes soy yo.

Podcasts con temática celta

Yo tiro un montón de podcasts porque no se si ha quedado claro que soy una Yonki del tiempo y con ese recurso puedo adelantar otras tareas mientras me culturizo. No es una fuente tan formal como las escritas, pero si tenemos en cuenta que son los mismos señores que escriben los libros y los blogs, podría decirse que la esencia del contenido es la misma.

Aquí os pongo unos pocos enlaces que me encantaron y los escucho siempre que puedo. Si te paseas por Ivoox verás que hay muchos más, sírvete a discreción.

¿Y tu? ¿de qué fuentes celtas bebes?

¿Podrías recomendarme al menos un libro, una web seria, o un podcast para ampliar la lista? Yo no tengo prisa por seguir aprendiendo, es una maratón. Poco a poco, iremos sabiendo que no sabemos nada. La cosa es tomárselo con humor para hacer la prueba más llevadera.

Si te gustó mi post, suscríbete. No muerdo (y de vez en cuando cae algún regalito (Calendario mitológico celta entre otras cosas) para los suscriptores más majos, los que tienen mejor humor… que no, que doy amor para todos, ¡no te preocupes!).

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
Crónica de una digestión en la Campa Torres

Crónica de una digestión en la Campa Torres

El verano pasado me propuse aprovechar de verdad las vacaciones y personarme en castros y yacimientos arqueológicos para ambientar mi novela, Las Nieblas del Tsuna. ¿Porqué? ¿No era suficiente con visitar la web? Pues mira, no. Las sensaciones que te transmiten estos emplazamientos no te lo cuentan las guías ni las webs ni los libros. Es una experiencia única e intransferible. Así que cogí al pariento del brazo y salimos de ruta desde Mallo de Luna. (cabe puntualizar que luego me tocó ir con él de Scape Rooms a Avilés, Ourense y demás… no me salió gratis)

Al final visité el castro de Santa Tegra, en Galicia en una escapada de fin de semana, y el de Noega (justo al lado de Gijón) otro finde. De ambos me llevo recuerdos maravillosos, pero en esta entrada te contaré porqué debes visitar el castro de Noega, en la Campa Torres, Gijón. El de Santa Tegra tendrá su propia entrada más adelante. De hecho pienso hacer un ranking cuando tenga visitados unos cuantos, no «sus preocupéis».

Comenzamos la aventura en Gijón

Bueno, pues después de ponernos las botas en Gigia (nombre que dieron los romanos a su asentamiento de Gijón), decidimos que era el momento de bajar la comida paseando por el museo de la Campa Torres.

Al principio pensé que el GPS del móvil se había escacharrado. Conforme nos alejábamos del casco urbano, las calles comenzaron a estrecharse y a empinarse, y pronto nos vimos subiendo curvas en horquilla a lo Carlos Sainz.

Mapa de la ruta a La Campa Torres por el puerto
Por cierto, comimos en Pomares, y estuvo muy bueno todo.

Al llegar a nuestro destino, me quedé patidifusa. No podía apartar la vista de los enormes depósitos de gas que presidían el saliente costero de La Campa Torres, y la nariz me recordaba que lo que había ahí dentro no era precisamente inerte. Pero en fin, lo que iba a descubrir en el yacimiento arqueológico eclipsaría la presencia de esas burbujas llenas de peligro.

Depósitos de Gas de la Campa Torres
El guardia del museo se cubrió de gloria cuando dijo que hace poco pillaron a uno con una mochila llena de explosivos

Una vez le dimos la espalda deliberadamente a las bombonas, comenzamos a vislumbrar lo que sería uno de los asentamientos astures transmontanos más importantes: el Castro de Noega. Tras dejar atrás la recepción del museo, con nuestros folletos en mano, tomamos el camino cuesta arriba ( y yo con aquella panzada de Pomares, que me las vi y me las deseé) que nos llevaría al asentamiento astur.

Lo primero que nos encontramos fueron las estructuras de la muralla que cortaba el único acceso al castro por tierra, ya que se encontraba situado en una pequeña península.

Castro de Noega vista aérea
Vista aérea del castro de Noega. Las murallas no salen, estarían en la parte inferior derecha de la foto.

Se trataba de una muralla hecha a «módulos» que se encajaba y jugaba con los cambios de nivel del terreno. Parece ser que las hacían a «cachos» porque así evitaban arrastrar el derrumbe en toda la estructura durante los asedios. Después, aluciné con la profundidad del foso, hecho con forma de V, que en algunos puntos alcanzaba los cuatro metros. Desde luego se habían tomado muchas molestias para proteger adecuadamente su pueblo, nadie se lo podía negar. Cuesta ponerse en situación de asedios y ataques cuando una no ha conocido la guerra, y estas murallas son el recuerdo de cómo se las gastaban en la edad del Hierro.

Muro del Castro de Noega
No, no es el muro de Adriano. Es la muralla modular del castro de Noega

A medida que seguíamos un caminito de piedra donde nos iban indicando qué es lo que teníamos delante, nos dimos cuenta de la verdadera dimensión del castro. La explanada era enorme, y a lo lejos vimos el edificio del museo, totalmente integrado en el conjunto natural del parque. Tan integrado, que está cubierto en su totalidad por un manto de pradera, como las casas de los Hobbits. Ese detalle me encantó.

El viento era una constante indiscutible a cada paso que dábamos, y aunque era verano y no llovió, me hice una idea de lo duro que debía ser vivir allí en invierno, en pleno temporal, con mar arbolada. No pude evitar pensar que debía valer la pena mantenerse apostados allí, en aquel apéndice inexpugnable. Poco a poco íbamos dejando atrás la muralla y mi ansia iba en aumento. Quería ver con mis ojos, sentir en mi piel y escuchar lo mismo que los astures de Noega, y ya quedaba menos.

El castro era una mezcla de restos astures y romanos

No me hizo falta saber mucho de arqueología para apreciar que había dos tipos de estructuras bien diferenciadas. Por un lado, las romanas: con su planta rectangular, dispuestas de manera ordenada, creo recordar. Por el otro, las bases circulares, similares a las que vi en Santa Tegra, pero mucho menos visibles. Claro, una vez absorbido por el Imperio Romano, el castro comenzó a transformarse a tenor de las costumbres del conquistador. Me llamó también mucho la atención la cantidad de pozos que había excavados. Algunos conservaban los escalones para bajar a por el agua, que al parecer, en caso de asedio, debía escasear en el asentamiento.

Ya cerquita del museo, había una casa castreña, esta vez bien reconstruida. Pero fuimos un poco desafortunados y no pudimos verla por dentro, ya que el día anterior habían hecho una recreación histórica y tenían allí guardados todos los enseres del evento. Así, que decidimos entrar en el museo. La guía fue de lo más amable y como fuimos a horas intempestivas (la hora de la siesta, y yo con mi panzada de la sidrería Pomares), la tuvimos para nosotros solos.

El museo: una caja de sorpresas

En el museo te explican de manera muy amena, con vídeos y recreaciones, cómo era la vida de los ástures. En él se encuentran piezas halladas en el castro que revelan la actividad metalúrgica de los cilúrnigos, o lo que es lo mismo, los «caldereros», que es como se llamaba este clan de ástures lugones. Vimos también que había piezas de cerámica, enseres, fíbulas en buen estado, piezas de origen extranjero que indicaban un comercio con el exterior bastante intenso, etc.

museo arqueológico de la campa Torres
Un rincón del museo

Como era de esperar, los romanos también dejaron su impronta con objetos varios, entre los que destaca una inscripción en piedra bastante grande en la que se dedican alabanzas y glorias a Cesar Augusto, cómo no. Al margen de este monolito, me encantó el ara (esquela en piedra) de un soldado ástur muerto en combate al servicio del imperio romano. También se puede observar la indumentaria de los romanos con todo lujo de detalles gracias a las reproducciones cedidas por la asociación cultural Kérberos.

Indumentaria Legionario romano astur
Modelitos marciales del s. I D.C.

Si todo ello lo aderezamos con un material audiovisual muy completo, la visita se hace muy amena y una sale de allí con una idea mucho más precisa de quiénes eran los cilúrnigos, qué hacían allí y cómo los absorbió Roma. Si te sobran los cuartos, el museo cuenta además con publicaciones propias, ya sea en forma de obras de divulgación, como cuadernillos de estudiante (yo me compré uno, jejeje). Y se me olvidaba: si no recuerdo mal, tenían hasta reproducciones de piezas encontradas allí que podías comprar.

La visita no acaba ahí

¿Te has quedado con ganas de más? pues mira, si sigues caminando, a ver si te baja la panzada (como a mí), te encuentras con el museo dedicado al faro de la Campa Torres, con datos súper interesantes que describen cómo vivían los fareros, cómo se construyó el faro, la actividad ballenera, etc. Además hay un observatorio de aves marinas, y ya de paso las vistas son espectaculares (bueno, mejor mirar hacia la izquierda. A la derecha está el puerto de Gijón y los montones de carbón, cosa que le quita el encanto…).

¿Vale la pena visitar el parque arqueológico?

Pues sí. y te lo resumo en tres aspectos:

  • El valor arqueológico es incalculable. El museo está muy bien planteado y se aprende un montón.
  • El entorno es mágico: La Campa Torres se revela como un balcón al mar, resistiendo viento y marea y al paso de los años. La naturaleza da allí su do de pecho.
  • La visita al faro completa el pack y hace que en conjunto, la excursión sea redonda.
  • Va, un cuarto punto de regalo: se camina un buen rato. Así que es fácil bajar la comida, como hice yo. ¿Os he dicho ya que comí en la sidrería Pomares? jajaja

Espero haberte convencido para que visites el museo, si es que te pasas por Gijón, y si ya lo visitaste, ¡quiero saber tu opinión!. Hasta aquí mi post de hoy, cazadores de leyendas norteñas.

Si te gustó, suscríbete para estar al día y recibir de primera mano los trofeos de caza de leyendas norteñas… en junio, ¡llega el calendario celta!

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!
La Covada. El polémico piel con piel Norteño

La Covada. El polémico piel con piel Norteño

Esta semana ha sido muy curiosa. Ya son cuatro las personas que se quedan a cuadros cuando les digo que soy madre de gemelas. De tres años; en agosto: cuatro.

–¡Me parecías muy joven! –me dicen algunos. Otros siguen en estado catatónico intentando averiguar mi edad aproximada para luego calcular a qué edad fui madre, y esas cosas.

la covada
Esta es la geta que ponen, más o menos. No les cuadra en la cabeza cuando les digo que soy madre de gemelas.

Si os digo la verdad, en mi cabeza parece que fue hace mil lustros cuando mis dos pequeñas llegaron al mundo un Lughnassad de Súper Luna Azul. Como buen parto múltiple con prematuras, me las sacaron por cesárea (No programada). Llevaba unos cinco meses practicando posturitas y ritmos de respiración, así como escuchando qué esperar de un parto y qué no. Como os podéis imaginar, una se había creado sus expectativas y ya me había hecho una idea de cómo me hubiera gustado que fuera el alumbramiento. Pero bueno, al grano: en mi caso, por cuestiones de protocolo, no nos dejaron hacer el archi-reconocido «piel con piel» que tantos beneficios aporta a todos los miembros implicados: bebé, mama y también papá. Eso es lo que me habían vendido una y otra vez, como la garantía de que si lo hacía, todo lo demás iría como la seda. La naturaleza era así.

Me pillé un cabreo monumental

Cuando descubrí que ni siquiera a mi marido le habían permitido realizar el piel con piel. Estaba claro que yo, que estaba como buena guerrera ástur capturada por los romanos (crucificada y abierta en canal), no pasaba por mi mejor momento para tener a las niñas encima, pero jamás pensé que no dejarían que el padre de mis niñas gozara de dicha práctica. Por lo que nos dijeron en el hospital, si los bebés pesan menos de dos kilos, tienen que ir a la incubadora directos. Las mías pesaban dos kilos justos cada una, así que se las llevaron. Con el tiempo, un día descubrí que el piel con piel influye tanto en la relación con la madre como en el desarrollo físico y emocional del bebé hasta en su etapa adulta. Siempre me queda el consuelo de pensar que si me salen unas ovejas negras, fue culpa del protocolo del hospital.

Aquí no hubo piel con piel. Está clarísimo.

¿Y cómo se lo montaban los ástures tras dar a luz?

Eso mismo me pregunté yo un día que estaba mirando las fotos de la salida del hospital con mis leonas. Jamás me imaginé lo que me encontraría. De verdad. Comencé a leer la palabra COVADA en varios artículos y descubrí un ámbito totalmente desconocido de nuestros antepasados que todavía a mitad del siglo XIX consiguió mantenerse en la Maragatería y zonas de Cantabria y País Vasco. Atent@s, que voy:

–Maritrini, me está subiendo la leche… tráeme unos apósitos, mi amor.
(imagen extraída de Maternalias)

Imagina que das a luz, sin epidural ni milongas de esas. Un trabajo de parto a la antigua, con las que pilotan del tema en tu castro echándote un cable mientras el pequeño bebé norteño llega al mundo. Bien, imagina ahora que todo sale bien y de repente, en vez de coger a tu bebé en brazos para verle la carita y amamantarlo, llaman al padre para que se acueste en el catre marital con el recién nacido para darle calorcito y mimarlo durante las primeras horas. A ti te dan un bocadillo para que no te dé la pájara mientras sigues con tus quehaceres habituales en el campo, la casa, la cocina… Cero atenciones, chata. De hecho, si te descuidas, el padre del retoño fingirá ser él quien ha parido al bebé y serás tú la que tiene que dedicarle todo tipo de atenciones.

Hay varias teorías para explicar la Covada

¡¿Pero por qué?! ¿Por qué esta vuelta de tuerca? ¿Estaban locos los antiguos norteños? ¿Es que a caso tenían poderes sobrenaturales aquellas mujeres? ¿Qué pasa con el instinto maternal?
No me podía quedar con aquella duda. Tras documentarme vi que había varias interpretaciones:

  • Es un reflejo de la transición de sociedad matriarcal a sociedad patriarcal. Podría decirse que con esta práctica, el hombre reclama el espacio «mágico y sagrado» exclusivo de las mujeres y lo hace suyo, reivindicando así ser el eje de todo.
  • Es una manera de reconocer al bebé como propio y estrechar vínculos los primeros días. Esta teoría iría en consonancia con las tradiciones de las sociedades indoeuropeas. Recuerda que celtas, griegos, incluso los romanos, son de origen indoeuropeo ( esto da para otra entrada). Me consta que los romanos no practicaban la covada, pero sí dependía del padre reconocer como propio al hijo. Esto lo descubrí mientras estudiaba cómo trataba el Imperio Romano a los discapacitados. Por lo general, cuando un bebé venía al mundo, el padre lo posaba en sus rodillas y le adjudicaba un nombre. Si tenía alguna discapacidad, el padre estaba en el derecho de repudiarlo. (Por cierto, de aquí viene la explicación de porqué tradicionalmente llevamos el apellido de nuestro padre en primer lugar). Pero la cosa no queda aquí. Aún hay más.
  • La más benévola de todas: el padre se hacía pasar por la madre para despistar el mal fario de los espíritus. Recordemos que los partos complicados y postpartos eran una de las principales causas de mortalidad en la población femenina.

La covada no es exclusiva de las etnias indoeuropeas

Al parecer, la primera interpretación es general a muchas culturas a lo largo y ancho del mapa, que en un momento dado viran hacia el patriarcalismo cuando la agricultura hace aparición en la vida del ser humano. Así nos encontramos la práctica de la covada en algunas etnias de América del Sur, Nueva Guinea, México, La Guayana, Japón, etc. Pero de entre todas, me quedo con la práctica de los indios Huichol. Cuando la parturienta se ponía a sufrir las embestidas de las contracciones, su señor consorte se subía a la viga de la choza, justo a la altura de la susodicha, y se ataba un cordel a los cataplines. Entonces ella, desde abajo, con cordel en mano, podría tirar de la cuerda en cada contracción. ¡Así, sí! perdona, así sí te mereces un lugar de honor en el proceso.

¡Maritriniiiiii! ¡que me van a rozar el sueloooo!

La covada hoy en día

Bueno, es una práctica casi desaparecida, pero que explica muchas cosas de nuestra cultura que damos por hecho. En la cultura Vasca, por ejemplo, la etimología explica, con la práctica de la covada, la formación de las familias, las jerarquías matrilineales y con ello la forma de llamar a los parientes en función de si venían de la parte materna o paterna.

Lo que sí se lleva, en la sociedad occidental, es acompañar de manera consciente en el embarazo y el parto a la madre. Los padres están tomando un papel mucho más activo que sus predecesores, lo cual, se agradece. Algunos hasta desarrollan el Síndrome de la Covada, en el que el padre desarrolla los síntomas del embarazo y engorda tanto como ella… Me temo que algunas cosas no cambian nunca.

He aquí un caso real…

Todavía no sé si meterlo en la novela

La verdad es que sería un guiño muy interesante en Las Nieblas del Tsuna, porque es algo que estoy segura de que chocaría al lector y lo dejaría pensando. De lo que estoy segura es que aparecerá, si no es en la novela, en algún relato. Estad atentos porque no tardaré mucho.

Si quieres saber más, te recomiendo estas webs

¿Y tú? ¿Conocías la covada? ¿Qué opinas al respecto? ¡hazte oír!

¡Hazme saber que te gusta el post con un like!