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Astures y Romanos de Astorga.

Astures y Romanos de Astorga.

Crónica de una Cenicienta ástur

Hace algunos meses comencé a hilar, sin saberlo, el cordel que me uniría para siempre con Astorga de una manera especial. De hecho anuncié a bombo y platillo en el blog y en las RRSS que tenía concertada una entrevista con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, pero entre unas cosas y otras, al final no pudo ser. (De todas formas, Sergio, ahora que ya pasaron las fiestas, mi invitación sigue en pié :D)

cartel astures y romanos de astorga
Cartel de este año

La puesta a punto

Pues bien, tras dejar a las gemelas con un familiar, el sábado 27 de julio me enfundé el atuendo ástur que me cosió mi madre antes de marchar a León, me coloqué el Torque, me maquillé como si fuera Morrigan yendo a la guerra y del pelo mejor no hablamos, porque no hice nada del otro mundo. Metí las madreñas en una bolsa por si llovía y bajé desde los montes de Luna hasta Astorga (de ahora en adelante, Astúrica Augusta).

La llegada

Llegué pasada la hora de comer (sin haber comido, cosas del directo). Aparqué a las afueras porque me imaginé que luego sería complicado aparcar en el centro, y creo que hice bien. En fin, a medida que me iba acercando a la catedral, mis pintas dejaban de desentonar. Y es que me estaba adentrando, sin saberlo, en un portal temporal en el que contubernios de legionarios, y astures armados hasta los dientes se cruzaban por mi camino. Y me alegré. Me alegré tantísimo de ver que por una vez coincidía con un montón de gente apasionada por la historia, por la recreación cuidadosa de costumbres, vestimenta, etc… A pesar de haber ido sola, comencé a sentirme en mi salsa.

Mi objetivo era contactar con el presidente de la Asociación de Astures y Romanos de Astorga, y con el que sería mi anfitrión el resto del día (Omar, te estaré eternamente agradecida). Así que me fui directa al campamento situado en las proximidades de la catedral.

mapa astures y romanos astorga
La parte verde es el campamento Ástur y la marrón oscuro, la Romana

Por el camino…

me encontré peregrinos alucinando con las tropas romanas, guiris que no dejaban la cámara quieta ni un segundo tratando de sacar instantáneas de un ambientazo increíble. Pero lo mejor estaba por llegar, porque era justo en el campamento donde se encontraba el epicentro del portal temporal.

En pleno centro de la ciudad se erguía un campamento de tribus ástures (disfrutando de la hora de la comida) y de romanos (tampoco se lo montaban mal). Era un lugar en el que nada más entrar olvidabas que estabas en la moderna Astorga.

Los campamentos

Os confieso que al entrar, sentí un poco de reparo. Iba totalmente a la aventura. Anuncié de mi llegada, pero no estaba segura de que me pudieran atender, y bueno, como entré por la parte de los romanos, y yo iba de Ástur (obviamente) me metí prisa por llegar a la parte donde las pallozas se alzaban como setas, rompiendo el patrón cuadriculado de las tiendas de campaña romanas.

campamento astur
Foto extraída de Astorga Redacción

Tanto a un lado como al otro, todo estaba dispuesto al más mínimo detalle. Desde la música de ambientación diferenciada por áreas, las construcciones, la señalización de la palloza de cada tribu, etc… todo estaba pensado para hacerte volver a la época de los ástures y los romanos. Estuve un rato deambulando por allí, ensimismada. Susarros, Cabruagénicos, Cilúrnigos, Guigurros… y así un buen número de tribus formaban parte del campamento ástur, pero no sabía por dónde empezar…

Dentro de las pallozas

Pregunté por el presidente de la asociación de Astures y Romanos de Astorga y enseguida me invitaron a pasar dentro de una de las pallozas. No pude hacer otra cosa que maravillarme. Para ser una estructura provisional, el nivel de recreación seguía altísimo. Cualquier atisbo de dispositivos modernos estaba convenientemente camuflado, de manera que al entrar dentro, el hechizo del portal temporal se hacía cada vez más fuerte. (Vamos, que yo estaba alucinando tanto que ni siquiera eché una triste foto, simplemente me abandoné a vivir el momento, y creo que hice bien).

La legendaria hospitalidad de los ástures

hizo acto de presencia y enseguida me sentí como en casa. Me recibieron como si fuera una más, pero obviamente, era un día crítico para andar haciendo entrevistas (entre otras tantas actividades, ese día se celebraba el circo romano), así que la entrevista no pudo ser en esa ocasión. Tampoco esperaba hacerla ese día. Era consciente del nivel de estrés que soporta la junta directiva de una asociación capaz de mover todo ese tinglado.

Sin embargo, la aventura acababa de empezar. En ese momento llegó Omar con una calavera llena de cerveza en mano. Era mi amigo de la tribu de los Guigurros. Especialista en rigor histórico de la asociación de Astures y Romanos de Astorga, Omar me llevó a su palloza y seguí alucinando en colores. Creo que es obligatorio visitar el campamento si estáis por Astorga durante la recreación histórica, en serio. El arduo trabajo que lleva montar el campamento da sus frutos y la gente queda maravillada.

Allí estuvimos hablando de la fiesta, de las asociaciones invitadas, de presupuesto y esfuerzo personal de los integrantes de la asociación, de Guerras Astur-cántabras… y nos dimos cuenta de que estábamos al mismo nivel de frikismo (fue muy gracioso. No siempre se encuentra una con alguien que maneja tanto el tema como tú, teniendo en cuenta que llevo desde el 2017 a muerte con esto)

Gracias, Omar. No pude tener mejor anfitrión.

Me enamoré del calzado

Empezó a llegar gente de su tribu, y no me preguntéis porqué, pero me fijé en el calzado de todos ellos. Creo que todavía se preguntan de dónde salió la fetichista aquella de los zapatos, jajaja. A eso sí que le hice unas cuantas fotos, ya ves… cosas del cerebro humano. La protagonista de mi libro tiene debilidad por los zapatos… igual fue por eso. O porque ya iba con tres cervezas encima.

Tras saciar la sed y el hambre, fuimos a la fiesta

de los Guigurros en uno de los bares aledaños a la plaza Mayor de Astúrica Augusta. A pesar de arrastrar varios días de fiesta acumulados, allí estaban los integrantes de la tribu dándolo todo. Buen rollo, gente maja, abierta, con buen gusto musical. Si, definitivamente había encontrado mi tribu. Tengo la firme intención de asociarme para el año que viene en cuanto tenga oportunidad. Jamás olvidaré la agradable sensación que se tiene al saber que estás formando parte de algo bonito, donde fluye el buen rollo auténtico. Y me parece bonito que gracias a una recreación histórica sucedan estas cosas. Enhorabuena, tribu.

Guigurros dándolo todo (hay fotos más comprometedoras, pero no es cuestión de subirlas, jejeje)

La hora del circo había llegado

Casi sin darnos cuenta, llegó la hora de ir al Circo Romano (plaza de toros de Astorga). Sin duda, era el evento más importante del sábado. Astures y romanos se daban cita una vez más en la arena para ver cuál de los dos equipos rivales saldría vencedor en esta edición.

De nuevo, la asociación de Astures y Romanos de Astorga obró su magia. Todo (presentadores, pruebas, caracterización del provocador César Octavio Augusto, también el polémico jefe de los ástures), estaba organizado de tal manera que el público entero, daba igual si era romano o ástur, viviera el evento como si estuvieran en el mismísimo Coliseo de Roma. Al menos es como yo me sentí. No tiene sentido seguir hablando cuando un vídeo dice más que mil palabras. (Si, cuando hay mucho ruido se me pone voz de Gracita Morales, qué le voy a hacer…)

Carrera de Literas. Estuvo reñidísima

Las pruebas eran mundiales, y tanto chicos como chicas lo daban todo en ambos bandos por conseguir el triunfo. Os confieso que pensábamos que este año los ástures iban a romper la racha de 8 victorias consecutivas, pero en la prueba de las sandías consiguieron una victoria arrolladora. Aún así cabe mencionar que los romanos nos lo pusieron muy difícil.

Todo lo bueno tiene un final

La verdad es que me hubiera quedado hasta altas horas de la noche, pero era consciente de que alguien tenía que dormir a las mellizas, y eso sólo podía hacerlo yo. Era una Cenicienta ástur en toda regla. Tuve que despedirme de todos, y puse a Lug por testigo de que servidora volvería, para revivir aquella fiesta.

Volveré. Lo prometo.

De la experiencia me quedo con el RESPETO que profesan los integrantes de esta gran asociación por su historia, da igual si romanos o ástures; con el TRABAJO BIEN HECHO (a pesar del reducido presupuesto con el que cuentan, han sabido hacer milagros con lo que tenían), y sobre todo el BUEN AMBIENTE que reina en toda la ciudad de Astorga.

Te invito a participar en la edición del año que viene, quien sabe, quizás podamos vernos allí y brindar con nuestros cuernos llenos de cerveza por Lug y por la amistad. Después de Astures y Romanos de Astorga, creo que todo es posible.

(Imagen principal del post obtenida del perfil oficial de Instagram de Astures y Romanos de Astorga)

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