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7 leyendas norteñas de verano

7 leyendas norteñas de verano

Avance de las próximas entradas

Venga, confiésalo. Ya pensabas que este blog iba a ser de esos que molan durante un tiempo y de repente dejan de tener artículos nuevos… Va a ser que no. Al menos hasta que me responda la salud y no sucedan cosas de fuerza mayor, aquí el entusiasmo sigue intacto. Por eso he decidido hacerte un avance de las próximas entradas, para quitarte esa idea de la cabeza.

Soy Xena, la princesa guerrera
Como la princesa Xena, preparada para la batalla. (Imagen de Giphy)

Como tengo tanto en el zurrón, he creído oportuno escribir lo vivido durante estas vacaciones sin WIFI en Mallo de Luna, cual redacción de colegio a la vuelta del periodo estival. Pero en plan guay. Porque aquello lo hacíamos por obligación, y yo, sin embargo, me muero de ganas de contarte todas las cosas increíbles que me han pasado. Voy a ir escribiéndolas poco a poco porque lo cierto es que he tenido (y hasta la vuelta al cole seguirá siendo así) un par de obligaciones a tiempo completo que no me han dado tregua. Empecemos:

Fui una cenicienta ástur en Astúrica Augusta

Viajar en el tiempo es posible. Sólo déjate caer por Astúrica Augusta el último fin de semana de julio y lleva las ganas de disfrutar y pasarlo bien. La asociación de Astures y Romanos de Astorga hará el resto con su magia y con sus recreaciones históricas.

A mí me gustó tanto que en cuanto pueda, me voy a hacer socia para volver el año que viene a disfrutar con nocturnidad y alevosía, y no como este año, que tenía hora de vuelta para dormir a las mellizas, como la cenicienta.

una astur en astures y romanos de astorga
No. No había ni una foto en la que no saliera haciendo el lelo.

Me dí un paseo por las nubes de los Ancares

Sabes que estás viviendo un momento especial cuando no te hace falta nada más que sentir el momento. Aún así pensé en vosotros y saqué el móvil en plena irrupción del banco de nubes más guapo que haya visto jamás. Si a eso le sumas una BSO mítica, como la de Juego de Tronos, pues oye, la escena va directa al cajón de cachitos memorables de tu vida en el cerebro.

Ojo, que me pongo mística. Aunque no lo parezca, me da un poco de reparo compartir estos pensamientos a palo seco…

Visité Pueblos excepcionales, como Balouta (Léon) o Piornedo (Lugo), donde las pallozas todavía tienen mucho que decir. Comí hasta desabrochar el botón del pantalón, a riesgo de que se me cayeran por el camino, y me quedé con ganas de llegar al Cuadro, un paraje en lo alto del puerto de Ancares, que se sospecha pudo ser un campamento romano.

El Castro de Chano me ocultó sus secretos…

Situado en el valle de Fornela, en los Ancares Leoneses, el castro de Chano presenta un estado de conservación excepcional (dejando a parte la polémica de cómo «reconstruir un castro»). Peeero, tengo que volver. Me ocultó sus secretos más interesantes, ya que el centro de interpretación del castro estaba cerrado por descanso del personal. Aún así me veo en condiciones de contaros unas cuantas cosas del castro que os dejarán pensando en mitos e ideas preconcebidas que arrastramos sobre los astures.

Castro de Chano, León. Esta foto la saqué con mi móvil, no está mal, eh?

Te contaré 5 razones por las que deberías visitar la Ribeira Sacra.

Que en Galicia se come genial, no es ningún secreto. Desde luego es sólo una de las 5 razones que tengo pensado desarrollar. Te contaré qué es lo que hace excepcional este rincón gallego lleno de encanto natural e historia. (Historia apasionante de verdad) ¿O es que no habíais oído hablar de los Irmandiños y su revuelta?

ribeira sacra
No es Irlanda. Esto está en Galicia: Paraje de los molinos del río Xábrega

Descubrí una mujer de leyenda. ¡En mi propio pueblo!

Voy a esforzarme por contártelo en un relato de regusto fuerte y amargo, como los buenos licores. A mí me lo contó mi abuela, y también mi madre. No podía dejar de apuntar detalles de una biografía de película, de una mujer de rompe y rasga. De esas que levantan pasiones y odio por partes iguales. No sigo haciendo Spoilers que luego os quejáis… Sólo dejaré una imagen que habla por sí sola.

mujeres fuertes
María Gómez me sirve de modelo para imaginarme en persona a esta señora de armas tomar.

La montaña «vaciada» todavía puede hacer mucho ruido.

Tuve el grandísimo honor de ser invitada por la asociación cultural y deportiva «Fuente de Omañón», para compartir con ellos mis inquietudes acerca del pasado, el presente y el futuro de los pueblos de la España vaciada, y más concretamente de la montaña leonesa. Además, empecé a contarles mi vida literaria, menos mal que se hizo de noche y me di cuenta a tiempo… jajaja!

De la charla me llevo unas cuantas lecciones de cómo un grupo de personas deja de lado el victimismo y se pone las pilas para sacar adelante iniciativas culturales que levantan a todo un pueblo. ( y una taza súper chula, a parte de un par de libros de Cuatrovalles que valen su peso en oro)

De paso descubrí el alucinante pasado de una comarca, Omaña, surcada por las aguas de ríos auríferos; Astures y romanos marcaron el ritmo en sus orillas a golpe de batea…

omañón
La espadaña solitaria de Omañón, típica de los pueblos de esta comarca, es seña de identidad y motivo de orgullo vecinal. (Foto de wikipedia)

La última niña que fue a la hierba

Oye, ¡no me diréis que no tiene pinta de título best-seller! Ya estoy terminando este avance de las próximas entradas, pero quería hacerlo a lo grande. Qué ganas tenía de tocar esta fibra… y es que hacía mucho tiempo que no iba a mi pueblo en julio, el mes de ir a la hierba por excelencia en la montaña leonesa (y por extensión el en resto del Noroeste Peninsular).

Tediosa, cansada, sacrificada… ir a la hierba se convertía en una tarea vital para pasar el invierno, pero en la época de más calor del año. Todo aquel esfuerzo movía a familias enteras y de ese movimiento salían las mejores anécdotas e historias. Historias que luego, en los meses de frío, amenizaban los calechos y filandones a base de risas y buenos momentos.

Yo fui una de las últimas niñas que vio cómo se recogía la hierba en mi pueblo; quizás sea capaz de contarte alguna de esas buenas anécdotas.

Y este ha sido el avance de las próximas entradas…

para que vayáis haciendo boca. Tengo algunas más en mente, pero todavía están por perfilar. Espero que sean de vuestro agrado y os haya dejado con ganas de más.

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La Covada. El polémico piel con piel Norteño

La Covada. El polémico piel con piel Norteño

Esta semana ha sido muy curiosa. Ya son cuatro las personas que se quedan a cuadros cuando les digo que soy madre de gemelas. De tres años; en agosto: cuatro.

–¡Me parecías muy joven! –me dicen algunos. Otros siguen en estado catatónico intentando averiguar mi edad aproximada para luego calcular a qué edad fui madre, y esas cosas.

la covada
Esta es la geta que ponen, más o menos. No les cuadra en la cabeza cuando les digo que soy madre de gemelas.

Si os digo la verdad, en mi cabeza parece que fue hace mil lustros cuando mis dos pequeñas llegaron al mundo un Lughnassad de Súper Luna Azul. Como buen parto múltiple con prematuras, me las sacaron por cesárea (No programada). Llevaba unos cinco meses practicando posturitas y ritmos de respiración, así como escuchando qué esperar de un parto y qué no. Como os podéis imaginar, una se había creado sus expectativas y ya me había hecho una idea de cómo me hubiera gustado que fuera el alumbramiento. Pero bueno, al grano: en mi caso, por cuestiones de protocolo, no nos dejaron hacer el archi-reconocido «piel con piel» que tantos beneficios aporta a todos los miembros implicados: bebé, mama y también papá. Eso es lo que me habían vendido una y otra vez, como la garantía de que si lo hacía, todo lo demás iría como la seda. La naturaleza era así.

Me pillé un cabreo monumental

Cuando descubrí que ni siquiera a mi marido le habían permitido realizar el piel con piel. Estaba claro que yo, que estaba como buena guerrera ástur capturada por los romanos (crucificada y abierta en canal), no pasaba por mi mejor momento para tener a las niñas encima, pero jamás pensé que no dejarían que el padre de mis niñas gozara de dicha práctica. Por lo que nos dijeron en el hospital, si los bebés pesan menos de dos kilos, tienen que ir a la incubadora directos. Las mías pesaban dos kilos justos cada una, así que se las llevaron. Con el tiempo, un día descubrí que el piel con piel influye tanto en la relación con la madre como en el desarrollo físico y emocional del bebé hasta en su etapa adulta. Siempre me queda el consuelo de pensar que si me salen unas ovejas negras, fue culpa del protocolo del hospital.

Aquí no hubo piel con piel. Está clarísimo.

¿Y cómo se lo montaban los ástures tras dar a luz?

Eso mismo me pregunté yo un día que estaba mirando las fotos de la salida del hospital con mis leonas. Jamás me imaginé lo que me encontraría. De verdad. Comencé a leer la palabra COVADA en varios artículos y descubrí un ámbito totalmente desconocido de nuestros antepasados que todavía a mitad del siglo XIX consiguió mantenerse en la Maragatería y zonas de Cantabria y País Vasco. Atent@s, que voy:

–Maritrini, me está subiendo la leche… tráeme unos apósitos, mi amor.
(imagen extraída de Maternalias)

Imagina que das a luz, sin epidural ni milongas de esas. Un trabajo de parto a la antigua, con las que pilotan del tema en tu castro echándote un cable mientras el pequeño bebé norteño llega al mundo. Bien, imagina ahora que todo sale bien y de repente, en vez de coger a tu bebé en brazos para verle la carita y amamantarlo, llaman al padre para que se acueste en el catre marital con el recién nacido para darle calorcito y mimarlo durante las primeras horas. A ti te dan un bocadillo para que no te dé la pájara mientras sigues con tus quehaceres habituales en el campo, la casa, la cocina… Cero atenciones, chata. De hecho, si te descuidas, el padre del retoño fingirá ser él quien ha parido al bebé y serás tú la que tiene que dedicarle todo tipo de atenciones.

Hay varias teorías para explicar la Covada

¡¿Pero por qué?! ¿Por qué esta vuelta de tuerca? ¿Estaban locos los antiguos norteños? ¿Es que a caso tenían poderes sobrenaturales aquellas mujeres? ¿Qué pasa con el instinto maternal?
No me podía quedar con aquella duda. Tras documentarme vi que había varias interpretaciones:

  • Es un reflejo de la transición de sociedad matriarcal a sociedad patriarcal. Podría decirse que con esta práctica, el hombre reclama el espacio «mágico y sagrado» exclusivo de las mujeres y lo hace suyo, reivindicando así ser el eje de todo.
  • Es una manera de reconocer al bebé como propio y estrechar vínculos los primeros días. Esta teoría iría en consonancia con las tradiciones de las sociedades indoeuropeas. Recuerda que celtas, griegos, incluso los romanos, son de origen indoeuropeo ( esto da para otra entrada). Me consta que los romanos no practicaban la covada, pero sí dependía del padre reconocer como propio al hijo. Esto lo descubrí mientras estudiaba cómo trataba el Imperio Romano a los discapacitados. Por lo general, cuando un bebé venía al mundo, el padre lo posaba en sus rodillas y le adjudicaba un nombre. Si tenía alguna discapacidad, el padre estaba en el derecho de repudiarlo. (Por cierto, de aquí viene la explicación de porqué tradicionalmente llevamos el apellido de nuestro padre en primer lugar). Pero la cosa no queda aquí. Aún hay más.
  • La más benévola de todas: el padre se hacía pasar por la madre para despistar el mal fario de los espíritus. Recordemos que los partos complicados y postpartos eran una de las principales causas de mortalidad en la población femenina.

La covada no es exclusiva de las etnias indoeuropeas

Al parecer, la primera interpretación es general a muchas culturas a lo largo y ancho del mapa, que en un momento dado viran hacia el patriarcalismo cuando la agricultura hace aparición en la vida del ser humano. Así nos encontramos la práctica de la covada en algunas etnias de América del Sur, Nueva Guinea, México, La Guayana, Japón, etc. Pero de entre todas, me quedo con la práctica de los indios Huichol. Cuando la parturienta se ponía a sufrir las embestidas de las contracciones, su señor consorte se subía a la viga de la choza, justo a la altura de la susodicha, y se ataba un cordel a los cataplines. Entonces ella, desde abajo, con cordel en mano, podría tirar de la cuerda en cada contracción. ¡Así, sí! perdona, así sí te mereces un lugar de honor en el proceso.

¡Maritriniiiiii! ¡que me van a rozar el sueloooo!

La covada hoy en día

Bueno, es una práctica casi desaparecida, pero que explica muchas cosas de nuestra cultura que damos por hecho. En la cultura Vasca, por ejemplo, la etimología explica, con la práctica de la covada, la formación de las familias, las jerarquías matrilineales y con ello la forma de llamar a los parientes en función de si venían de la parte materna o paterna.

Lo que sí se lleva, en la sociedad occidental, es acompañar de manera consciente en el embarazo y el parto a la madre. Los padres están tomando un papel mucho más activo que sus predecesores, lo cual, se agradece. Algunos hasta desarrollan el Síndrome de la Covada, en el que el padre desarrolla los síntomas del embarazo y engorda tanto como ella… Me temo que algunas cosas no cambian nunca.

He aquí un caso real…

Todavía no sé si meterlo en la novela

La verdad es que sería un guiño muy interesante en Las Nieblas del Tsuna, porque es algo que estoy segura de que chocaría al lector y lo dejaría pensando. De lo que estoy segura es que aparecerá, si no es en la novela, en algún relato. Estad atentos porque no tardaré mucho.

Si quieres saber más, te recomiendo estas webs

¿Y tú? ¿Conocías la covada? ¿Qué opinas al respecto? ¡hazte oír!

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Casas Castreñas. ¿Ecología milenaria?

Casas Castreñas. ¿Ecología milenaria?

¡Pues claro que sí!

Estaba yo ayer escribiendo una escena de cama en Las Nieblsa del Tsuna, y claro, ya sabéis que en los momentos amorosos el ambiente influye. Para bien o para mal, pero influye. Humedad relativa, iluminación, temperatura, aroma, espacio disponible, intimidad, opciones de aseo personal, vistas, ruidos de los vecinos… Vamos, que no es lo mismo arrimar la cebolleta en un hotel de cinco estrellas que en el descansillo de tu edificio. La pregunta es: ¿Y en las casas castreñas?

Teitos y Pallozas, casa castreña
El ambiente debía tener un toque de Vikings, seguro. ¡Ay! Ragnar… Se iban a empañar hasta las piedras.

En este caso la escena transcurría en una casa castreña, la construcción madre de los Teitos y las Pallozas. Éstas últimas heredan la misma idea estructural, el mismo uso de los materiales de construcción y las mismas prestaciones de una casa castreña, porque… si algo funciona, ¿Para qué cambiarlo? Las pallozas y los teitos son «fósiles arquitectónicos» que perduraron en zonas muy determinadas del noroeste peninsular, donde el aislamiento y las condiciones de vida facilitaron esa conservación hasta nuestros días.

La primera vez que vi un teito fue en la braña de Somiedo, en una excursión familiar muy mejorable. ¿A quién se le ocurre ir monte arriba en pleno agosto a medio día? ¡Y se supone que somos de campo! para rematar la jugada, íbamos sin agua. Cualquiera en estas circunstancias vería el paisaje bajo un prisma «algo negativo». Aún así, os tengo que decir que los teitos me impresionaron. En serio, no podía dejar de admirar aquellos techos hechos de paja o de escoba. La estampa de aquellas casas enclavadas en un paisaje de alta montaña tenía una fuerza tal, que era capaz de teletransportarme a épocas remotas. Por la puerta podía salir William Wallace en cualquier momento, haciendo un calvo a los turistas. Pero no. Estaban cerradas a cal y canto, puesto que en algunos casos, no todos, todavía se les daba uso.

Me consta que las últimas pallozas habitadas de la cornisa cantábrica, de manera regular, fueron las de la zona de la Cabrera, entre León y Galicia. Hoy en día tan sólo algunas de ellas funcionan como casas rurales con sus pertinentes modificaciones o están destinadas a almacenar paja u otros productos del campos. (Como siempre, si alguien vive en una palloza o teito al estilo tradicional, por favor, que lo deje en comentarios. Estaré más que encantada de escuchar su testimonio)

¿Qué es lo que hace tan especiales a las casas castreñas?

El techo

Formado por un entramado de madera de roble o haya y una cubierta bien gruesa de paja de centeno o escoba, según las materias primas disponibles, el techo constituye el elemento más llamativo de la casa. Además tiene un papel protagonista a la hora de aislar térmicamente el conjunto arquitectónico. Su inclinación siempre es pronunciada, así conseguía deshacerse de la nieve y la lluvia de manera fácil.

Planta de piedra: ovalada, circular o cuadrada

La planta de estas construcciones, se realizaba en piedra, de manera que es este elemento estructural el que ha pervivido en el caso de las casas castreñas. Parece ser que en las zonas más orientales de la cultura castreña (Cantabria), la influencia de la cultura Hallstatt (campos de urnas) y la asimilación de la cultura celtíbera fue más intensa que en la zona galaica o ástur; por tanto, las casas castreñas a partir del 450 a.C. comienzan a mostrarse con planta cuadrada en el oriente. En el occidente se conservan de forma ovalada o circular.

Castro de Vigo, Casa castreña
Castro de Vigo, reconstruído

Prestaciones

Para qué te voy a engañar. No se parece ni de lejos a la lista de prestaciones de una casa promedio. Nada de agua corriente, a penas estaban iluminadas con luz natural (de hecho la luz sólo entraba por la única puerta de acceso), el suelo era tierra apisonada, y la calefacción… pues eso, un hogar en mitad de la planta o en su lugar, un horno situado en una parte de la pared. Te puedes hacer una idea del olor a fogata que podía hacer dentro. Seguramente, estos antepasados nuestros olerían a humo todo el tiempo.

En mi opinión, la escasa lista de prestaciones daba a entender que siempre que se podía, hacían vida fuera, y la casa la usaban sólo para dormir y pasar los meses de inverno como podían. Pero claro, en invierno, poca cosa se podía hacer, así que tirarían de despensa (en la parte superior de la estructura, o en almacenes aledaños) y se contarían mentiras alrededor del fuego mientras se fabricaban mantas con el telar, o vaya usted a saber qué.

Por encima de todo, eran un ejemplo de aprovechamiento óptimo de los recursos disponibles, y gracias a estas características lograban mantener una temperatura constante de 10ºC aproximadamente. Ten en cuenta que el techo de paja tenía casi 70 cm de espesor y las paredes contaban con 100 cm nada desdeñables. Bastaba encender el hogar, que a la vez servía para cocinar, y la estancia se calentaba sin dificultad. La diferencia de las casas castreñas con las pallozas y los teitos es que éstos últimos eran algo más grandes y permitían encerrar a los animales en espacios separados del resto de la zona habitada, de manera que el calor animal contribuía a mantener la estancia más cálida en invierno.

¿Y porqué dejaron de utilizarse?

Con total seguridad, el motivo era que a la mínima la paja ardía, y más si el techo estaba impregnado de hollín acumulado con el tiempo. Era cuestión de que el fuego se pasara de un teito al otro y ardiera todo el castro. En su tejado de paja se encerraba pues, su ventaja térmica y su talón de Aquiles. Al margen de esto, las prestaciones espartanas que te comenté arriba no ayudaban demasiado a seguir viviendo en una construcción de este estilo. Además, cada 10/20 años era necesario cambiar por completo el techo, así que pereza, daba un rato.

No obstante, en la actualidad…

se estudia volver a los orígenes y aprovechar la paja como material de construcción para alcanzar los objetivos ecoenergéticos. Especialistas en el tema, como Pablo Fernández Ans, aseguran que si se consigue aislar la paja con materiales ignífugos y se refuerza la estructura de madera para que no sea susceptible de incendiarse, los techos de paja se presentan como una alternativa de futuro para las viviendas bioclimáticas. Y esto es porque el la paja, en su momento, absorbió más CO2 del que se genera para calentar la vivienda. En la actualidad los materiales de construcción habituales no son capaces de dar esta eficiencia ecoenergética.

Otra cosa es que queden profesionales que tengan conocimientos suficientes para seguir teitando. Esta labor artesanal se pierde con cada profesional que se jubila o deja este mundo sin pasar sus conocimientos a la siguiente generación. En un mundo ideal, los constructores rescatarían esta técnica de techado y darían trabajo a la población rural, que no sólo participaría en las labores de construcción, sino que además se mantendrían los campos de centeno y la actividad agrícola. En un mundo ideal…

Aquí os dejo un vídeotutorial de como techar un teito o palloza, por si os animáis y os sobra tiempo. Si yo tuviera todo el tiempo y el dinero del mundo, mandaba construir una casina de estas bien maja, sin privarme de nada.

¿y al final qué pasó?

Bueno, si te preguntas si hubo final feliz en la escena de cama, pues sí. Por que al final lo que cuenta es estar juntos, bien arrimaditos, cerca del fuego. Da igual el olor a humo o si el resto de la familia estaba haciéndose la dormida mientras el acto «xexual» se llevaba a cabo… la intimidad está sobrevalorada.

Si, por el contrario, te preguntas si las pallozas y los teitos desaparecerán, creo todo depende de si la industria turística es capaz de integrar su atractivo a la oferta hotelera. De momento algunas casas rurales ya se están desmarcando y ofrecen una alternativa muy atractiva. Yo personalmente me muero por dormir en una palloza, ya no solo por el enclave, si no por la experiencia en sí. A ver si este verano suena la flauta y puedo irme de fin de semana romántico con «el mí amo» a la palloza Baltasar o al complejo de teitos la braña LaCode.

Prometo hacer informe, de la arquitectura. De las escenas de cama, ya es otra historia. Jajaja

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El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

Ayer monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio de FA. Pero vestida, claro. Por cierto, he estado mirando los vídeos de aquella época y cómo se nota que el Destape estaba reciente, ¿eh? Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la de FA), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

Esa sensación, tan familiar

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De los guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, más o menos inmutables con el paso del tiempo. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país.

De símbolo sagrado a condenado a muerte

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra.

Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, je!

No obstante, también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data de la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras viraran considerablemente. De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que le hace tan especial?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Sea como sea, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua. El inmortal Asturcón.

Presentación del Asturcón en Fitur.

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NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

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La mujer ástur

La mujer ástur

La mujer ástur y su papel en la sociedad castreña

Hoy voy a ser súper original. Con motivo del día de la mujer trabajadora, me he currado una «peaso infografía pa quitar el sentío». Aunque sea cutre salchichera, refleja bien lo que la diferenciaba de las mujeres coetáneas del resto de culturas. 

De hecho, Estrabón se escandaliza  en su obra de Geografía I al ver que el peso de la mujer castreña en la vida política y jurídica era tan destacado. Sólo por esto se reafirma al indicar que este pueblo era bárbaro e incivilizado.

La sociedad romana basaba su funcionamiento en el patriarcado. La castreña, por el contrario, conservaba aún vestigios del periodo de la edad de Piedra, en la que ambos sexos participaban por igual en las tareas de recolección y caza, antes de la implantación de la agricultura.

Dato interesante: ellas negociaban los matrimonios de sus hermanos e hijos.  La dote consistía generalmente en espadas, escudos y cosas para el legado familiar, nada de cubertería fina.😂

La infografía ha sido dicho y hecho. Espero que aprecies la espontaneidad del documento y si te ha gustado, dame un me gusta como la copa de un pino y comparte. No te olvides de nombrarme en la publicación, ¿eh?

Venga, te dejo. Voy a corregir exámenes.

Bibliografía

Para realizad la infografía me he basado en el siguiente texto del autor Narciso Santos Yanguas.

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Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Como sabrás, estoy metida hasta las cejas en mi novela histórica (Las Nieblas del Tsuna), que transcurre en un periodo convulso y lleno de mal rollo entre los romanos, los ástures y los cántabros. Concretamente me teletransporto al año 20 a.C. y claro, hay que emplearse a fondo en la ambientación. Si quieres saber más sobre este periodo, te invito a leer mi entrada sobre las guerras astur-cántabras. En esta entrada estoy decidida a dejarte buen sabor de boca. ¡Vas a descubrir cual era la dieta de las sociedades castreñas en la Edad del Hierro!

Como los personajes tienen la mala costumbre de alimentarse a diario, he tenido que investigar a cerca de lo que comían en aquella época; no vaya a ser que luego algún lector meticuloso me coja de la oreja y me cante las cuarenta. Si después de leer el libro te vienen unas ganas irrefrenables de adoptar su estilo de vida, aquí te dejo unas indicaciones que valen su peso en oro.

Ese cordero a la estaca me lo hacía yo ahora con gusto…

¿Quieres alimentarte como un ástur/cántabro/galaico?

Bien, en ese caso voy a darte una dieta que ni los hipsters van a poder superar. Coge papel y lápiz porque empezamos:

  • Destierra todo lo que venga de América, principalmente:
    • Pimientos, patatas (si hij@, las patatas no son made in Europe), Tomates (el ketchup también, ¡eeeh!), Calabazas, el chocolate (pensaba dejármelo para el final, por miedo a que no quieras acabar el post, pero me tocaba incluirlo aquí), fresas, aguacates, maíz (si… ese también), es un no parar… 
  • Comienza a hacerte a la idea de que para poder comer carne, tenías que matar al bicho primero. Esto quiere decir que :
  • eres bueno cazando jabalíes, ciervos, rebecos, pájaros, liebres etc. Sin escopeta. (Respect)
fiuuuu
  • eres coleguita del que cazaba bien.
  • cuidas cabras, ovejas, cerdos, caballos y vacas. No se podían matar a la ligera, había que racionarlos, ya que daban mucha faena.
  • Puedes seguir comiendo jamón. Sabían hacer jamones, tranquil@. No todo iba a ser chungo.
  • deberías olvidarte de las gallinas y los pollos. No formaron parte de la granja hasta bien establecidos los romanos. Esos eran fáciles de matar, ¿eh, bandid@…?
Adiós, Nuggets…
  • El pescado marisco eran bien conocidos. No hacía falta que nadie viniera a descubrírselo. Supongo que aquí se te habrá pasado un poco el disgusto del chocolate. 
  • Plantea incorporar alimentos que en la vida se te había pasado por la cabeza comer:
    • Bellotas de encina y roble en todas sus formas: harina, gachas, pan… (gran parte del año basaban su dieta en este producto)
    • Castañas. Eran las reinas del cotarro a falta de patatas. Como apunte anecdótico repelente, te diré que los bosques de castaños eran en muchos casos propiedad real durante la edad media. Imagina la importancia gastronómica y económica de este cultivo.
— Boudica, sácame unas bellotas garrapiñadas y un poco de hidromiel.
  • En cuanto a dulces, la miel era la reina, y era muy cotizada en la dieta del la Edad del Hierro por el elevado precio que suponía ir a cosecharla.
  • Completaban la dieta con todo tipo de frutos secos y legumbres (lentejas, habas, garbanzos, etc.) y verduras, ya que hay evidencias que respaldan la presencia de pequeños huertos aunque los castros estuvieran en alta montaña.

Y de beber, ¿qué?

  • Bebían cerveza e hidromiel. Sabían procesarla pero no era como la que conocemos porque no añadían lúpulo a la mezcla, por lo tanto no tenía burbujitas ni era tan amarga como la de ahora. El vino sabía mejor si era robado. Por eso de vez en cuando bajaban a saquear a los Vacceos, que sí tenían vino. Por otra parte, si se sacrificaba un animal, según Estrabón, te tocaba beber sangre del animal en cuestión. Esto es así, ya te dije que los hipsters nunca podrían superar esto. 
Si te da asquito eso de beber de un cuerno, siempre puedes pillarte uno de estos en Amazon. (por cierto, la vajilla de los ástures era de madera. Por eso no se conservan ejemplos de vasijas de cerámica)

Verás que a los antiguos norteños les iba la comida sencilla, pero de calidad. Estoy segura de que era un aspecto que reflejaba su estilo de vida sobrio y espectacular al mismo tiempo. 

Y hasta aquí me documenté yo. En otro post hablaré de otra cosa súper importante en el día a día: la drogaína que tomaban los pobladores de Ástura, Cantabria y alrededores. Ya os adelanto que el tabaco no estaba de moda por la zona en aquella época, les iban más las setas y otras cosas mágicas.

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Las increíbles saunas castreñas

Las increíbles saunas castreñas

Una sauna (castreña) inesperada

¿Qué? Perdona… ¿Saunas castreñas? ¿he leído bien? ¡¿Pero, cómo?! ¡Si los pobladores de los castros seguro que no se lavaban y olían a choto!

saunas castreñas
Yo me los imaginaba así, con la mugre en plena faena

Como todo, aquello dependería del umbral de roña aceptable de cada individuo. Sin embargo, lo que la gente no suele asociar es a los pobladores de la Edad del Hierro con una higiene periódica, como podría esperarse de los romanos.

En efecto, las saunas castreñas existían antes de la llegada de los romanos. Si no las has visto o no has oído hablar de ellas tanto como de los castros es porque… chan chan chaaaaán: creían que eran hornos o almacenes o cualquier otra cosa que no fuera una sauna. Los arqueólogos han estado bastante perdidos al respecto hasta que hace poco comenzaron a atar cabos. Vieron que esa estructura se repetía en castros de AsturiasGalicia y norte de Portugal (recientemente sabemos de su existencia en Cantabria. Todas ellas, cada una a su estilo propio de edificación, mantenían algo en común: su orientación. Pero… hay más.

sauna castreña
Sección de la estructura básica de una Sauna castreña

Todo apunta a que se utilizaban para rituales que dependían del calendario solar, de manera que los rayos de sol accedían durante el solsticio de verano hasta el final de la estancia gracias a su orientación específica. Si queréis completar más la información, os invito a visitar el blog de Asturiensis: provincia indígena  . En ella, su autor desgrana con más detalle el tema de la orientación de estas construcciones.

Saunas castreñas
Conversaciones de sauna… caza, fanfarronerías, longitudes varias…


Y entonces, ¿qué es lo que ha hecho que a los arqueólogos se les haya encendido la bombillina? Pues  en algunas (no todas) de esas construcciones encontraron unas losas con formas peculiares (de falo) y en otras unas «piedras formosas» que separaban la cámara fría de la sauna. A ver, meter una losa con forma fálica en el recinto del horno o del leñero, pues como que no le veo relación alguna. Supongo que los investigadores debieron pensar lo mismo. Obviamente, son conjeturas mías, pero por algo debieron empezar a cuestionarse qué era aquello.

¡Ponme la sauna mirando al sur!

Lo de la losa fálica, unido a que la orientación de las construcciones «jugaba» con los solsticios de verano, hizo revisar de nuevo estas estructuras con otros ojos. En resumidas cuentas, descubrieron que se trataba de una especie de sauna a la que se accedía por una antesala o cámara fría, y después se pasaba a la parte de la sauna propiamente dicha. Los castreños dejaban descansar sus posaderas sobre dos escalones de piedra que formaban parte de las paredes laterales. Al final del todo había una especie de cubeta que estaba en contacto directo con la pared del horno.

Sin embargo, lo que ya no alcanza a vislumbrar la arqueología es de qué hablaban los astures, cántabros, galaicos o lusitanos allá dentro, cuántas mentiras de cacetas se contarían, si ayudaban a hacer memorable la experiencia con algún aceite esencial mágico o si simplemente se comparaban las longitudes del miembro viril de reojo.

Me pareció tan curioso que no pude evitar incluirlo en mi novela. Ya veréis, ya, cómo mola ese capítulo. ¡Mujajaja! y es que…

Ahí va mi confesión

En las noches en las que me enfrasqué escribiendo dicho capítulo fantaseaba con construir una sauna de esas en mi pueblo, a orillas del pantano. Sería la atracción máxima, ¡una experiencia astur 100%! Así podría alternar el sofoco de la sauna con un bañito suicida en las gélidas aguas del embalse del Luna. ¿Qué cosas no haría yo en mi pueblo, mi Mallo de Luna? ¿Y tu? ¿te animarías a montar una sauna castreña en el tuyo?

saunas castreñas
Embalse Barrios de Luna

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Las guerras Astur-Cántabras

Las guerras Astur-Cántabras

Resumen facilón

Viendo la tele con mis hijas (lo cual implica someterse a ciertos gustos: Peppa Pig, Los Minions, Ben y Holy…) he podido comprobar que van a sacar una nueva peli de Astérix y Obélix. 

Mi cerebro automáticamente pegó un brinco dentro del cabezón y me dijo… ¡Eh! ¡aprovecha para recordar que los verdaderos irreductibles fueron los ástures y los cántabros! Que no es por desmerecer, pero los de Ástura y Cantabria aguantaron 3 años más que los galos. (10 en total)

Imagen extraída de wikipedia

Las Guerras Astur- Cántabras

Podría estar hablando de las guerras cántabras durante 50 posts. Pero no es mi objetivo. La información está ahí para todos, y a la vez, no. ¿Qué quiero decir? Pues que la información que nos llega de la contienda está plagada de condicionantes que hacen que la historia efectivamente sólo sea contada por el vencedor, y además sólo de los detalles que a él le interesaban.

A modo de resumen, podría decirse que Octavio Augusto, heredero de César, necesitaba ganarse el puesto tras la guerra civil contra Marco Antonio. Las guerras civiles no daban prestigio. Las que ganaban territorios y materias primas (oro, esclavos, etc.) sí. Y daba la casualidad de que el norte de Hispania tenía todos los puntos:  

  1. Había ORO. Mucho oro. Quizás el mayor yacimiento descubierto hasta nuestros días. (Médulas)
  2. Parecía una batalla fácil de ganar. El ejército estaba formado por disciplinados legionarios, con los últimos avances técnicos, médicos, etc. Nada tenían que hacer los nativos desorganizados y «por civilizar»
  3. Una vez conquistada la zona, el acceso a Britania podía hacerse desde distintos puntos( Jamás fue el imperio amante del canal de la mancha), y así traer su plata desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo con total tranquilidad. 

Teatralización del ejército romano. / http://www.soydelbesaya.es

El comienzo del enfrentamiento fue tipo Vietnam. La orografía era imposible para el aparatoso armamento romano, desconocían el terreno, y sufrían escaramuzas constantemente. Las bajas eran cuantiosas y la ignominia más. Tuvo que venir Augusto en persona a supervisar la campaña, y durante dos años trató de dominar la contienda, pero el caramelito ástur-cántabro comenzó a atragantársele. Desmotivado y enfermo, volvió a Roma delegando el asunto a los legados.

De cara a la galería, a la vuelta de Augusto el problema estaba zanjado. Se cerraron las puertas de Jano (señal de paz en el imperio) y pelillos a la mar. Lo que en realidad pasó es que el caramelito seguía por digerirse, la cantidad de dinero invertido era escandalosa, las bajas, una vergüenza, y la imagen de Augusto podría verse seriamente dañada de saberse. Es aquí cuando vemos que el flujo de información de la contienda se detiene. Los escritos de Tito Livio (los más completos al respecto) desaparecen de la historia para siempre, y sólo nos queda la  información detallada del principio, de cuando era «lícito» invadir el territorio salvaje. Me recuerda un poco al pacto de las Azores, no sé por qué.

Escasez de información «romana»


Agripa- Cara de mala leche

No hay información detallada de los últimos 5 años de la guerra. No interesaba dar a conocer nada de lo que acontecía. Era la mácula de Augusto. Así que confió en Agripa, su general favorito, su mano derecha y yerno, para dar por zanjado el asunto. Éste tuvo que diezmar una legión (I Augusta) para recuperar la disciplina de los legionarios tras perder el águila en combate. Tuvo que mutilar cortando la mano hábil a todos los varones nativos  que encontraran, y despoblar las montañas por completo para hacer desaparecer aquel caramelito envenenado.

Es por ello que me tomo la licencia de situar mi historia en aquel periodo indocumentado por el vencedor. Tengo más libertad literaria, pero también ando más coja de datos, así que he contactado con las eminencias del tema para saber qué se sabe a nivel arqueológico, que es lo que está arrojando los datos más reveladores últimamente. 


Recomiendo la lectura de Despertaferro, nº 45. Magníficamente documentado.

 También va bien leer un poco de Estrabón, cuando habla de los pueblos de Hispania en su obra «Geografía I», porque deja ver el punto de vista  distorsionado de un romano ante las costumbres de los norteños. (una vez más la arqueología se ha encargado de demostrar que ni eran tan salvajes ni estaban tan desorganizados. De hecho eran bastante coquetos, (basta con admirar la maña que tenían para hacer fíbulas zoomorfas)

Los Ástures y los Cántabros no dejaron testimonio escrito

Por desgracia, sólo se conservan algunas estelas funerarias o monedas celtíberas (Si… ya conocían las monedas, y llevaban 200 años en contacto con Roma, así que no iban con el garrote en la mano haciendo trueques) que conserven inscripciones de estos pueblos. La tradición oral era la norma y por tanto jamás conoceremos de primera mano su punto de vista. Sin embargo su mitología se transmutó hasta nuestros días en el medio rural, y todavía Asturias y Cantabria, entre otras zonas, conservan ese linaje. Hay costumbres como el Magosto, que vienen heredadas directamente de los pueblos que nos ocupan.

La forma de ser de la gente y la cultura  del área geográfica que dominaban estos pueblos no podrían entenderse sin la influencia Ástur (con acento en la a) y Cántabra. Así que es más una faena de introspección que de buscar algo escrito en estelas por los yacimientos. Al menos esa es mi opinión.

En resumen…

Esto es lo que hay y servidora va a intentar navegar en las aguas de la historia y la arqueología, de la manera que pueda y con los medios al alcance. Pido mil perdones si algún historiador/arqueólogo lee mi obra y le chirrían cosas, pero como he indicado líneas más arriba, la falta de información escrita me da licencia para inventarme lo que falta.

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