Etiqueta: Guerras Cántabras

7 leyendas norteñas de verano

7 leyendas norteñas de verano

Avance de las próximas entradas

Venga, confiésalo. Ya pensabas que este blog iba a ser de esos que molan durante un tiempo y de repente dejan de tener artículos nuevos… Va a ser que no. Al menos hasta que me responda la salud y no sucedan cosas de fuerza mayor, aquí el entusiasmo sigue intacto. Por eso he decidido hacerte un avance de las próximas entradas, para quitarte esa idea de la cabeza.

Soy Xena, la princesa guerrera
Como la princesa Xena, preparada para la batalla. (Imagen de Giphy)

Como tengo tanto en el zurrón, he creído oportuno escribir lo vivido durante estas vacaciones sin WIFI en Mallo de Luna, cual redacción de colegio a la vuelta del periodo estival. Pero en plan guay. Porque aquello lo hacíamos por obligación, y yo, sin embargo, me muero de ganas de contarte todas las cosas increíbles que me han pasado. Voy a ir escribiéndolas poco a poco porque lo cierto es que he tenido (y hasta la vuelta al cole seguirá siendo así) un par de obligaciones a tiempo completo que no me han dado tregua. Empecemos:

Fui una cenicienta ástur en Astúrica Augusta

Viajar en el tiempo es posible. Sólo déjate caer por Astúrica Augusta el último fin de semana de julio y lleva las ganas de disfrutar y pasarlo bien. La asociación de Astures y Romanos de Astorga hará el resto con su magia y con sus recreaciones históricas.

A mí me gustó tanto que en cuanto pueda, me voy a hacer socia para volver el año que viene a disfrutar con nocturnidad y alevosía, y no como este año, que tenía hora de vuelta para dormir a las mellizas, como la cenicienta.

una astur en astures y romanos de astorga
No. No había ni una foto en la que no saliera haciendo el lelo.

Me dí un paseo por las nubes de los Ancares

Sabes que estás viviendo un momento especial cuando no te hace falta nada más que sentir el momento. Aún así pensé en vosotros y saqué el móvil en plena irrupción del banco de nubes más guapo que haya visto jamás. Si a eso le sumas una BSO mítica, como la de Juego de Tronos, pues oye, la escena va directa al cajón de cachitos memorables de tu vida en el cerebro.

Ojo, que me pongo mística. Aunque no lo parezca, me da un poco de reparo compartir estos pensamientos a palo seco…

Visité Pueblos excepcionales, como Balouta (Léon) o Piornedo (Lugo), donde las pallozas todavía tienen mucho que decir. Comí hasta desabrochar el botón del pantalón, a riesgo de que se me cayeran por el camino, y me quedé con ganas de llegar al Cuadro, un paraje en lo alto del puerto de Ancares, que se sospecha pudo ser un campamento romano.

El Castro de Chano me ocultó sus secretos…

Situado en el valle de Fornela, en los Ancares Leoneses, el castro de Chano presenta un estado de conservación excepcional (dejando a parte la polémica de cómo «reconstruir un castro»). Peeero, tengo que volver. Me ocultó sus secretos más interesantes, ya que el centro de interpretación del castro estaba cerrado por descanso del personal. Aún así me veo en condiciones de contaros unas cuantas cosas del castro que os dejarán pensando en mitos e ideas preconcebidas que arrastramos sobre los astures.

Castro de Chano, León. Esta foto la saqué con mi móvil, no está mal, eh?

Te contaré 5 razones por las que deberías visitar la Ribeira Sacra.

Que en Galicia se come genial, no es ningún secreto. Desde luego es sólo una de las 5 razones que tengo pensado desarrollar. Te contaré qué es lo que hace excepcional este rincón gallego lleno de encanto natural e historia. (Historia apasionante de verdad) ¿O es que no habíais oído hablar de los Irmandiños y su revuelta?

ribeira sacra
No es Irlanda. Esto está en Galicia: Paraje de los molinos del río Xábrega

Descubrí una mujer de leyenda. ¡En mi propio pueblo!

Voy a esforzarme por contártelo en un relato de regusto fuerte y amargo, como los buenos licores. A mí me lo contó mi abuela, y también mi madre. No podía dejar de apuntar detalles de una biografía de película, de una mujer de rompe y rasga. De esas que levantan pasiones y odio por partes iguales. No sigo haciendo Spoilers que luego os quejáis… Sólo dejaré una imagen que habla por sí sola.

mujeres fuertes
María Gómez me sirve de modelo para imaginarme en persona a esta señora de armas tomar.

La montaña «vaciada» todavía puede hacer mucho ruido.

Tuve el grandísimo honor de ser invitada por la asociación cultural y deportiva «Fuente de Omañón», para compartir con ellos mis inquietudes acerca del pasado, el presente y el futuro de los pueblos de la España vaciada, y más concretamente de la montaña leonesa. Además, empecé a contarles mi vida literaria, menos mal que se hizo de noche y me di cuenta a tiempo… jajaja!

De la charla me llevo unas cuantas lecciones de cómo un grupo de personas deja de lado el victimismo y se pone las pilas para sacar adelante iniciativas culturales que levantan a todo un pueblo. ( y una taza súper chula, a parte de un par de libros de Cuatrovalles que valen su peso en oro)

De paso descubrí el alucinante pasado de una comarca, Omaña, surcada por las aguas de ríos auríferos; Astures y romanos marcaron el ritmo en sus orillas a golpe de batea…

omañón
La espadaña solitaria de Omañón, típica de los pueblos de esta comarca, es seña de identidad y motivo de orgullo vecinal. (Foto de wikipedia)

La última niña que fue a la hierba

Oye, ¡no me diréis que no tiene pinta de título best-seller! Ya estoy terminando este avance de las próximas entradas, pero quería hacerlo a lo grande. Qué ganas tenía de tocar esta fibra… y es que hacía mucho tiempo que no iba a mi pueblo en julio, el mes de ir a la hierba por excelencia en la montaña leonesa (y por extensión el en resto del Noroeste Peninsular).

Tediosa, cansada, sacrificada… ir a la hierba se convertía en una tarea vital para pasar el invierno, pero en la época de más calor del año. Todo aquel esfuerzo movía a familias enteras y de ese movimiento salían las mejores anécdotas e historias. Historias que luego, en los meses de frío, amenizaban los calechos y filandones a base de risas y buenos momentos.

Yo fui una de las últimas niñas que vio cómo se recogía la hierba en mi pueblo; quizás sea capaz de contarte alguna de esas buenas anécdotas.

Y este ha sido el avance de las próximas entradas…

para que vayáis haciendo boca. Tengo algunas más en mente, pero todavía están por perfilar. Espero que sean de vuestro agrado y os haya dejado con ganas de más.

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Alfonso Fanjul y los Astures

Alfonso Fanjul y los Astures

El protagonista del post de hoy es Alfonso Fanjul y su libro divulgativo «Los Astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular»

Cada vez que me pongo a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna , observo cómo casi la mitad del tiempo me lo paso investigando. Escribir novela histórica tiene un reto añadido a todo el proceso literario: tienes que estar muy atento a no meter la pata con todo tipo de detalles socioculturales, históricos, económicos, etc. que podrían arruinar la lectura del que te compra el libro.

Las Nieblas del Tsuna
Lectora indignadísima por gazapos históricos. Es mi pesadilla recurrente.

Hasta hace poco, mis fuentes las encontraba en Internet, y aunque procuro ser muy cuidadosa con la documentación, siempre me quedaba la duda de si realmente aquello que leía estaba actualizado o simplemente se basaba en afirmaciones que hizo un señor hace dos mil años. Pero desde que el protagonista de hoy, el doctor en arqueología Alfonso Fanjul, publicara «Los astures. Un pueblo céltico del Noroeste Peninsular» , vivo más tranquila. Esta obra se ha convertido en mi enciclopedia particular ya que toca todos los palos de esta etnia de la Edad del Hierro: su historia, la sociedad astur, su organización, mitología celta de los astures, el legado de sus tradiciones hoy en día, su economía, y la forma en que distribuían sus asentamientos.

Y entonces llegó la idea de la entrevista

¿Cómo podía quedarme de brazos cruzados, sin pregonar a los cuatro vientos mi descubrimiento? Un día fantaseé con hacerle una entrevista para dar a conocer su obra a más gente. Cuando quise darme cuenta, se lo estaba proponiendo (soy así, voy siempre a por el sí). Y sí, aceptó mi propuesta. Os podéis imaginar que me marcara un baile de Carlton en toda regla.

lo conseguí
¡Me dijo que sí! ¡Toma!

Me preparé una batería de preguntas relacionadas con los astures, pero con el sello de la Cazadora de leyendas norteñas, y el resultado es una entrevista genial de media hora que, en mi opinión, deja entrever cuántas cosas se han desmentido sobre los astures y cuánto queda todavía por descubrir. Espero de corazón que disfrutéis escuchando todo lo que nos cuenta Alfonso Fanjul sobre los astures en la Edad del Hierro, tanto como lo hice yo.

Para escuchar la entrevista, sólo tienes que darle al play.

¿Dónde puedo adquirir el libro de Alfonso Fanjul?

Tienes dos formas básicas de conseguirlo. Si eres amante del libro en papel de toda la vida, está disponible en el portal de Instituto de Estudios Bercianos. Si por el contrario, prefieres la edición digital, puedes descargarlo aquí.

Esto debería estar en tu biblioteca. ¡Ya!

Yo quiero más

Sí. Quiero más información de nuestros ancestros. Como comentaba Alfonso, queda mucho por estudiar en el territorio astur, que a diferencia de nuestros vecinos cántabros y galaicos, a penas está excavado y procesado. Por eso animo a las administraciones pertinentes a que autoricen y financien estas iniciativas para saber más de nuestro pasado. Y también animo a los arqueólogos a que no desistan en su empeño. ¡Hay gente ahí fuera muy interesada en saber de vuestra labor!

¿Eres arqueólogo y estás trabajando en el territorio Ástur? ¿Quieres dar a conocer tus últimos descubrimientos? Escríbeme.

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El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

Ayer monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio de FA. Pero vestida, claro. Por cierto, he estado mirando los vídeos de aquella época y cómo se nota que el Destape estaba reciente, ¿eh? Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la de FA), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

Esa sensación, tan familiar

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De los guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, más o menos inmutables con el paso del tiempo. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país.

De símbolo sagrado a condenado a muerte

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra.

Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, je!

No obstante, también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data de la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras viraran considerablemente. De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que le hace tan especial?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Sea como sea, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua. El inmortal Asturcón.

Presentación del Asturcón en Fitur.

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NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

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Las guerras Astur-Cántabras

Las guerras Astur-Cántabras

Resumen facilón

Viendo la tele con mis hijas (lo cual implica someterse a ciertos gustos: Peppa Pig, Los Minions, Ben y Holy…) he podido comprobar que van a sacar una nueva peli de Astérix y Obélix. 

Mi cerebro automáticamente pegó un brinco dentro del cabezón y me dijo… ¡Eh! ¡aprovecha para recordar que los verdaderos irreductibles fueron los ástures y los cántabros! Que no es por desmerecer, pero los de Ástura y Cantabria aguantaron 3 años más que los galos. (10 en total)

Imagen extraída de wikipedia

Las Guerras Astur- Cántabras

Podría estar hablando de las guerras cántabras durante 50 posts. Pero no es mi objetivo. La información está ahí para todos, y a la vez, no. ¿Qué quiero decir? Pues que la información que nos llega de la contienda está plagada de condicionantes que hacen que la historia efectivamente sólo sea contada por el vencedor, y además sólo de los detalles que a él le interesaban.

A modo de resumen, podría decirse que Octavio Augusto, heredero de César, necesitaba ganarse el puesto tras la guerra civil contra Marco Antonio. Las guerras civiles no daban prestigio. Las que ganaban territorios y materias primas (oro, esclavos, etc.) sí. Y daba la casualidad de que el norte de Hispania tenía todos los puntos:  

  1. Había ORO. Mucho oro. Quizás el mayor yacimiento descubierto hasta nuestros días. (Médulas)
  2. Parecía una batalla fácil de ganar. El ejército estaba formado por disciplinados legionarios, con los últimos avances técnicos, médicos, etc. Nada tenían que hacer los nativos desorganizados y «por civilizar»
  3. Una vez conquistada la zona, el acceso a Britania podía hacerse desde distintos puntos( Jamás fue el imperio amante del canal de la mancha), y así traer su plata desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo con total tranquilidad. 

Teatralización del ejército romano. / http://www.soydelbesaya.es

El comienzo del enfrentamiento fue tipo Vietnam. La orografía era imposible para el aparatoso armamento romano, desconocían el terreno, y sufrían escaramuzas constantemente. Las bajas eran cuantiosas y la ignominia más. Tuvo que venir Augusto en persona a supervisar la campaña, y durante dos años trató de dominar la contienda, pero el caramelito ástur-cántabro comenzó a atragantársele. Desmotivado y enfermo, volvió a Roma delegando el asunto a los legados.

De cara a la galería, a la vuelta de Augusto el problema estaba zanjado. Se cerraron las puertas de Jano (señal de paz en el imperio) y pelillos a la mar. Lo que en realidad pasó es que el caramelito seguía por digerirse, la cantidad de dinero invertido era escandalosa, las bajas, una vergüenza, y la imagen de Augusto podría verse seriamente dañada de saberse. Es aquí cuando vemos que el flujo de información de la contienda se detiene. Los escritos de Tito Livio (los más completos al respecto) desaparecen de la historia para siempre, y sólo nos queda la  información detallada del principio, de cuando era «lícito» invadir el territorio salvaje. Me recuerda un poco al pacto de las Azores, no sé por qué.

Escasez de información «romana»


Agripa- Cara de mala leche

No hay información detallada de los últimos 5 años de la guerra. No interesaba dar a conocer nada de lo que acontecía. Era la mácula de Augusto. Así que confió en Agripa, su general favorito, su mano derecha y yerno, para dar por zanjado el asunto. Éste tuvo que diezmar una legión (I Augusta) para recuperar la disciplina de los legionarios tras perder el águila en combate. Tuvo que mutilar cortando la mano hábil a todos los varones nativos  que encontraran, y despoblar las montañas por completo para hacer desaparecer aquel caramelito envenenado.

Es por ello que me tomo la licencia de situar mi historia en aquel periodo indocumentado por el vencedor. Tengo más libertad literaria, pero también ando más coja de datos, así que he contactado con las eminencias del tema para saber qué se sabe a nivel arqueológico, que es lo que está arrojando los datos más reveladores últimamente. 


Recomiendo la lectura de Despertaferro, nº 45. Magníficamente documentado.

 También va bien leer un poco de Estrabón, cuando habla de los pueblos de Hispania en su obra «Geografía I», porque deja ver el punto de vista  distorsionado de un romano ante las costumbres de los norteños. (una vez más la arqueología se ha encargado de demostrar que ni eran tan salvajes ni estaban tan desorganizados. De hecho eran bastante coquetos, (basta con admirar la maña que tenían para hacer fíbulas zoomorfas)

Los Ástures y los Cántabros no dejaron testimonio escrito

Por desgracia, sólo se conservan algunas estelas funerarias o monedas celtíberas (Si… ya conocían las monedas, y llevaban 200 años en contacto con Roma, así que no iban con el garrote en la mano haciendo trueques) que conserven inscripciones de estos pueblos. La tradición oral era la norma y por tanto jamás conoceremos de primera mano su punto de vista. Sin embargo su mitología se transmutó hasta nuestros días en el medio rural, y todavía Asturias y Cantabria, entre otras zonas, conservan ese linaje. Hay costumbres como el Magosto, que vienen heredadas directamente de los pueblos que nos ocupan.

La forma de ser de la gente y la cultura  del área geográfica que dominaban estos pueblos no podrían entenderse sin la influencia Ástur (con acento en la a) y Cántabra. Así que es más una faena de introspección que de buscar algo escrito en estelas por los yacimientos. Al menos esa es mi opinión.

En resumen…

Esto es lo que hay y servidora va a intentar navegar en las aguas de la historia y la arqueología, de la manera que pueda y con los medios al alcance. Pido mil perdones si algún historiador/arqueólogo lee mi obra y le chirrían cosas, pero como he indicado líneas más arriba, la falta de información escrita me da licencia para inventarme lo que falta.

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