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Receta de masa adormecida (variante leonesa)

Receta de masa adormecida (variante leonesa)

Hola, cazadores de leyendas norteñas. Contra todo pronóstico (no quería, lo juro, estoy metida a ful con mi novela, Las Nieblas del Tsuna, pero ayer me vino una ráfaga de inspiración), he decidido meterme en harina y poner mi pluma a trabajar en una receta laboriosa, pero que da unos buenísimos resultados. Con un poco de paciencia, conseguiréis una masa suave, adormecida, que no se queja y se deja mangonear. En este caso, veremos los pasos específicos para la masa adormecida de la región leonesa, aunque se puede aplicar a cualquier región. Los últimos pasos son los más sutiles, pero dan un resultado espectacular.

Masa adormecida Región Leonesa, cruda
Masa adormecida de la Región Leonesa, lista para trabajarla

Ingredientes

Tiempo / Dificultad

  • Tiempo: 2050 años
  • dificultad: media

Accesorios de cocina

  • Amasadora de CCAA
  • Nevera o congelador
  • Rodillo
  • Rasqueta marca «Dictadura«.
  • Cuchillo afilado, marca «Legión Romana». Mejor, modelo Agrippa.

Preparación

  1. Lavad bien las tribus ástures y retirar con el cuchillo de «Legión Romana» todas las impurezas, las partes más aguerridas. No puede quedar nada. Ya sé que es difícil porque en la Cordillera Cantábrica no se llega bien, pero si no, tendréis el problema de que os saldrán grumitos de rebeldía y levantamientos. Mi prima Encarni me dijo que se le olvidó quitar la parte Trasmontana de las tribus y cuando se dio cuenta, en lugar de una masa adormecida le salió un reino astur. (Mal, Encarni, mal).
  2. A continuación, echamos el sobrecito de Pax Romana. Removemos bien para que se mezclen las tribus (o lo poco que se salvó de la purga) con el contenido del sobre. Dejamos reposar unos 400 años.
  3. Añadimos el pellizco de invasiones suevas y visigodas y dejamos reposar entre 200 y 500 años. Es importante mantener una temperatura constante, lejos de focos de calor, como por ejemplo, una invasión de pueblos lejanos, con dios desconocido, tipo Alláh. La Encarni no hizo caso de este paso y por eso le salió un Pelayo. Se le levantó la masa y como no había quitado la parte trasmontana, se le formó el reino. Pero bueno, siempre hay truquitos para recuperar la masa adormecida. Que no cunda el pánico.
  4. Si se te ha formado un reino y no sabes cómo rebajarlo, tendrás que echar mano de matrimonios reales complicados (reina Urraca I )y ligarlo con reyes de fuera (Alfonsín el Batallador, buena tarjeta de visita, ¿eh?) para que la política del reino no sea la prioridad. Verás que así es más fácil dividir la masa. A mi prima le salieron varios reinos al utilizar este truco: Castilla, Portugal, Galicia… Reservar el reino de Castilla en un bol. Puede que al principio te parezca un condado, pero al final, si lo dejas, se hace reino, te lo digo yo.
  5. Llega el momento de añadir ese puñadín de olvido y amasar. Puedes dejarlo reposar al principio en plan postizo, sin mezclar, y después, dentro de la nevera de monarquías absolutistas unos 500 años, aprox. Tápalo bien, que no se reseque. A la masa hay que darle la impresión de que no le estamos haciendo nada, si no, se levanta.
  6. Si se te olvidó taparla y tienes la superficie reseca, tendrás que utilizar una rasqueta de Dictadura. Con unos 40 pasadas bastará. Verás que se te forman pantanos por doquier y empiezan a salir los primeros hoyos de despoblación. Eso es genial para conseguir una masa adormecida.
  7. Ahora viene la parte más interesante: la Transición. Coge la masa adormecida de la región leonesa y júntala con aquella masa de Castilla que tenías reservada en un bol. No me preguntes porqué. Tendrás que meterlas en la Amasadora de CCAA a velocidad de amasado duro. Tapa bien, que no se vean los intereses. De lo contrario, la masa no seguirá adormecida.
  8. Sácala de la amasadora. Tiene que tener forma de engendro. A ser posible, aparatosa, difícil de gestionar. Es así. Raro, lo sé. Manipúlala a conciencia. (Unta las manos en aceite de libro de texto, será más fácil).
  9. Coge el rodillo de políticas desiguales, ineficaces contra la despoblación rural y dale un buen repaso. Que quede plana, plana.
  10. Añade el centralismo, espolvoreándolo a todos los niveles de la masa (logístico, industrial, administrativo, social, sanitario y cultural), pero sobre todo en la zona de Valladolid. No se te ocurra ponerlo por la región Leonesa, que luego se te cortará y tendrás problemas. (para eso ya no hay más trucos). Además, así te aseguras de que la despoblación mantiene la masa suave y adormecida. Claro, ¿quien se va a despertar, si no hay casi nadie ya?
  11. Métela en el horno y a esperar 38 años más. Pincha de vez en cuando la masa con un cuchillo con punta de «capital de comunidad» para ver si todavía queda algo de masa despierta. En ese caso, seguir horneando unos añitos más. No debería ser un problema. Ya añadiste la centralización a la chita callando.
  12. Sacar la masa adormecida del horno y dejar enfriar. A estas alturas ya no debería levantarse.
masa adormecida de la región leonesa al horno
Dejar enfriar. En caliente, la masa adormecida de la Región Leonesa da dolor de barriga.

Resultado

La masa adormecida de la región leonesa es muy versátil. Cuando te la comes, sientes el crujir de sus gentes y por dentro, es jugosa; puedes untarla en una rebanada de partido nacional y maridarla con un buen vino dulce de Corrupción, denominación de origen. Por supuesto.

No es sólo una receta de masa adormecida

Manipulación región leonesa
fundación Villalar
La manipulación y el olvido son claves para una textura suave, adormecida.

Es una revisión muy escueta del trasiego de la Región Leonesa. Esta masa tiene una esencia muy poderosa, y salta unida siempre que se ve amenazada. Por eso hay que adormecerla a conciencia, con sutileza. Hay que distraerla con nimiedades para que se vaya cociendo en su jugo, y así poder comértela a gusto, sin pincharte con su arrojo. La distracción es fácil: como ven mejor la paja en el ojo ajeno en vez de la viga en el suyo propio, basta con enzarzar un poco sus estructuras y dejar que se ablanden ellos solos.

Resultado masa adormecida de la  región Leonesa
Resultado espectacular de masa adormecida de la región Leonesa.

Esa es la razón de porqué con otras masas es más difícil llegar a ese punto ideal de masa adormecida. Son mas duras, conglomeradas; tienen su concepto de grupo mucho más aglutinado y curado y no se dejan distraer tan fácilmente. Con esas masas ( catalanas, vascas –aquí las legiones no hicieron escarnio, pues pactaron desde un principio vasallaje al Imperio Romano) sólo se puede trabajar con ingredientes como la coalición y acuerdos políticos. Es un engorro. Déjate de problemas, y apuesta por la masa adormecida de la región leonesa, que de momento, sigue siendo facilona.

De momento.

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El Asturleonés: La lengua nos une

El Asturleonés: La lengua nos une

O al menos debería hacerlo…

No sé si lo he escrito por ahí en algún sitio de mi biografía, pero soy una mestiza cultural. Quizás a ti te pase lo mismo si uno de tus progenitores es del Norte y el otro del Levante, o del Sur. En mi caso, mi madre es de León y mi padre de Castellón y este hecho hace que, a estas alturas de la vida, tenga la capacidad de mirar el mundo desde dos prismas distintos. He crecido en Castellón, pero mi lengua madre es el «castellano adulterado». Una adulteración que una y otra vez me ha llevado a decir eso de que «la lengua nos une«.

asturleonés
Y entonces yo le dije… veeeeeeeen

Perdona, ¿castellano adulterado?¿¡Pero qué te has fumado!?

Bueno, déjame explicarte: el castellano que habla mi madre es muy distinto al que se habla en la zona de Levante, en el sur y si me apuras, en el centro de la península. El acento, la cadencia, incluso el orden de algunas palabras brillan como luces de neón porque la influencia que reciben de otra misteriosa lengua no tiene nada que ver con el Valenciano/Catalán (no me hagáis entrar en la polémica de la denominación, porque es aburridísimo), que es la lengua con la que convive el castellano en mi zona.

Eso hace que cuando alguien habla castellano con esas características, un click en mi cerebro hace que lo detecte y no puedo dejar de prestar atención. Me regodeo cotejando todas y cada una de las peculiaridades del discurso. Me pasa infinidad de veces. Por poner un ejemplo, estoy esperando en el supermercado, y mientras hago cola para pagar en cajas, oigo a, de al lado hablar y el R.A.D.A.R dice: ¡ATENCIÓN, ATENCIÓN: DETECTADO UN NORTEÑO!

Si estoy de humor, y tengo tiempo o la ocasión es propicia, pienso en la forma de abordar a esa persona y preguntarle de qué zona del norte es. Me encanta jugar a adivinarlo. Obviamente, reconozco el acento gallego y el vasco, pero la línea se difumina cuando la persona viene a Castellón desde Asturias, León, parte de Cantabria, Zamora, Salamanca… No voy a decir que todas las personas de estas zonas geográficas hablen exactamente igual, pero mantienen muchas cosas en común que les delatan, y eso es debido a la influencia de esa misteriosa lengua que te mencioné antes. Dependiendo de la zona, cada uno la llama de una manera. Permíteme llamarla Asturleonés de ahora en adelante, aunque también se la conozca como Bable, Pachuezu, Montañés, Mirandés, etc.

Asturleonés… ¿Un invento nuevo?

No. Esto viene de la época de los romanos. Como bien sabrás, la Península Ibérica se dividió en tres provincias una vez alcanzada la Pax romana: Bética, Lusitania y Tarraconense. Cada una de ellas hablaba el latín con su estilo propio, no te pienses que en tiempo de los romanos hablaban todos igual. Parece ser que en la Bética eran más modernillos o cool, y en la Tarraconense y Lusitana eran de estilo más espartano y conservador, y esa manera de ser se reflejaba en su uso del latín. Si a eso le añades que la Bética estaba mucho mejor comunicada que las otras dos, se explicaría como ya en tiempos de los romanos en la Tarraconense se hablaba con un latín de solera, con palabras en desuso ya en aquella época, y con terminaciones fonéticas que se quedaron antiguas en comparación con el latín del resto del Imperio Romano.

asturleonés
Provincias de Hispania tras la Pax Romana.

Pero entonces… Todos los descendientes de la Tarraconense hablaríamos igual, ¿no? Pues no, porque en la zona de los astures ya había una lengua preromana, el ástur. Éste es el ingrediente diferenciador que faltaba para explicar el origen del Asturleonés = Un latín arcaico + Una influencia de lengua prerromana (Ástur) + mucho tiempo + Aislamiento geográfico y romanización tardía + Invasiones visigodas. Así pues, los ástures adoptaron el latín arcaico y lo influenciaron con palabras propias. Conforme avanzamos en el tiempo (s. VIII d.C.), el idioma oficial (latín estándar) y el que se hablaba en la calle en la zona de influencia ástur (Asturleonés), eran dos lenguas bien diferenciadas.

evolución asturleonés
Animación de la zona de influencia Lingüística del Asturleonés.

En el siglo X, se dieron cuenta de que era tontería seguir utilizando el latín para las cosas serias. Sólo unos pocos privilegiados lo dominaban y la verdad es que práctico, práctico, no era. Así que decidieron adoptar el Asturleonés para hacer la cosa mas llevadera y agilizar los trámites burocráticos, testamentos, leyes y fueros, etc.

De esta manera, el mapa lingüístico del Asturleonés variaría con el paso del tiempo en función de los territorios conquistados por los reyes leoneses (de origen visigodo), ampliando así la zona de influencia original.

Su declive en relación al castellano comienza un poco antes de los reyes católicos, cuando Castilla toma el pulso de la política e impone su lengua por cuestiones de «prestigio». Este punto de inflexión marca la cuesta abajo del Asturleonés, que deja de escribirse de manera oficial y pasa a ser hablado fundamentalmente.

El Asturleonés en la actualidad

¡Ay! ¿Qué quieres que te diga?, ¿que la historia de esta lengua acabó con final feliz? En mi opinión, eso depende de las personas que la hablan en la actualidad y de los políticos de las zonas de su influencia histórica. La polémica está servida, porque, ¿qué diferencia al Asturleonés de otras lenguas romances que coexistían con el castellano, como el catalán, el gallego o el aragonés? Nada, todas eran legítimas en su momento. Todas merecen su espacio. Todas son un aspecto cultural básico de la sociedad, no hay mejores ni peores. Menospreciar una lengua porque sólo la hablen unos pocos, o porque no se escriba de manera habitual es un error. Eso no la hace menos digna. Lo maravilloso del Asturleonés es que abre una puerta a la hermandad de pueblos que, quizás por ignorancia, o quizás por intereses oscuros, se ha querido que permanezcan separados.

En la actualidad, el uso de Asturleonés y su reconocimiento oficial depende de esas zonas de influencia. Sólo Portugal lo reconoce como oficial en la zona de Miranda del Duero, mientras que en Asturias y Castilla y León sólo se le reconoce el derecho a ser protegido sin ser cooficial. Esto último, permitidme que me moje, es un sinsentido. ¿Cómo vas a fomentar y proteger algo que no consideras digno de ser oficial?

Para muestra un botón. Yo tengo el ejemplo de la Comunidad Valenciana. Aquí, por H o por B, se dieron cuenta de que si no lo consideraban oficial, era como darle un trato de segunda. Por tanto era como darle un trato de segunda a una cultura propia que nos distingue del resto. Que no es mejor ni peor. Pero es distinta.

A veces me duele no saber hablar asturleonés

Hablo cinco idiomas: Castellano, Valenciano, Inglés, Italiano y Alemán. Con cada uno he crecido como persona y he abierto puertas. He cruzado puentes y he conocido personas maravillosas. Cuando voy a mi pueblo, Mallo de Luna, cambio el acento en un par de horas, y disfruto oír hablar a los más ancianos con ese deje, esas palabras viejas, mágicas. Me siento parte de una cultura que es distinta y que sigue viva a pesar de todo. Me hubiera gustado aprenderlo para profundizar mucho más en esa cultura del noroeste, que con cada muerte de un anciano, muere un poco más.

Soy consciente de que las cosas están cambiando y me alegra saber que hay gente decidida a fomentar su uso. Yo, a modo de guiño y pequeño homenaje, quise introducir en el título de mi novela (Las nieblas del Tsuna) una palabra en pachuezo, variedad dialectal del occidente. Tsuna (lluna) significa Luna en castellano, pero algunos expertos consideran que es un vocablo que proviene del ástur y se incorporó fonéticamente sin cambios al latín porque se parecía a la palabra «luna». Por otra parte, me encanta leer textos en asturleonés, porque es como estar allí. Esas palabras que sólo las oigo cuando voy en verano aparecen escritas y las siento mías.

Con esto no descarto que cuando vuelva a tener tiempo, me ponga manos a la obra y estudie el asturleonés, porque mis orígenes de la parte materna también merecen mi respeto y perpetuación.

Te recomiendo que visites el artículo de la wikipedia que habla de él, porque está muy completo. Además circulan por la red diversos diccionarios y cursos de gramática que ayudan bastante a aprender desde casa si no tienes un centro de formación a mano. Es cuestión de investigar. Yo no te recomiendo ninguno porque no he tenido tiempo de estudiármelos, pero te aseguro que hay material de sobra.

Y tú, ¿Qué piensas acerca de esto?

Me interesa saber tu opinión. ¿Qué es para tí el Asturleonés?. Déjame un comentario al respecto.

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