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Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Arde Lucus. Crónicas de un cazador de Leyendas

Fran Rivas estuvo allí y captó la esencia del «encuentro» entre Galaicos y Romanos.

Este viernes toca hablar de Lugo (Lucus Augusta) y de cómo la ciudad se vuelca en la recreación de uno de los episodios más decisivos de su historia: su fundación.

Según la wikipedia, Lugo es el asentamiento urbano más antiguo de Galicia, y fue fundado cuando los romanos se apostaron junto al castro galaico que había allí antes de la invasión. Es decir, en el 25 a.C., en plenas Guerras Astur-Cántabras, montaron el campamento a los pies del castro. Dicho campamento fue ganando importancia con el paso de los años y a partir del año 50 d.C. muchos de los galaicos de castros contiguos se desplazaron a Lucus, que ahora ya era Augusta (ya sabes, los romanos fueron excelentes ingenieros, estrategas y marketing managers: Augusto se metió a todos en el bolsillo adoptando el papel del dios Lug).

Marié, no mezcles churras con merinas

¡Ah! Quizás no lo sabías. Pues te lo aclaro: Lucus viene de la palabra LUG, el nombre del dios celta, al que presuntamente venerarían los galaicos del castro junto al cual se apostaron los romanos. Una forma de ser el influencer más brutal de la época entre los castreños (una vez ganada la guerra) era conseguir que te siguieran con un juramento de fidelidad o Devotio. Nada mejor que asumir las cualidades del dios Lug (no olvidemos que el emperador tenía estatus divino) para convertirse en su jefe supremo.

Por cierto, este Augusto hizo lo mismo en Lyon, Francia. En tiempos de los galos se llamaba Lugodunon y el resto de la historia acaba más o menos igual).

«Pa tí», divino César Augusto, Lug para los de Gallaecia.

Los cazadores de leyendas están por doquier…

Pues sí. Castellón pilla un poco lejos de Lugo y la verdad es que como tengo mucho morro, pedí por favor que si algún cazador de leyendas se personaba en Arde Lucus, me hiciera un reportaje a todo color y me contara la experiencia. Fran Rivas se prestó voluntario, y aquí os dejo algunas de las instantáneas del evento.

Desfile Arde Lucus
Lugo se vuelca con las celebraciones de Arde Lucus

La verdad es que me hizo mucha ilusión que se prestase a ser mis ojos en Lugo, porque me hizo pensar que en realidad los norteños estamos conectados y al final, el amor por nuestro pasado prerromano nos une de alguna manera.

Es que cuando hacemos piña, me toca la fibra. Soy así.

Pero antes, déjame contarte qué es Arde Lucus y porqué es tan especial

Desde el 2002, el casco antiguo de Lugo se transforma por unos días en un hervidero de gente que rememora, a los pies de las murallas romanas, su pasado ancestral. Se trata pues del mayor festival de recreacionismo histórico de Galicia por varios motivos.

La ciudad se lo toma muy en serio, y desde el ayuntamiento, los colegios, asociaciones o clubs deportivos; todos arriman el hombro para que la experiencia recreacionista tenga el éxito que ha ido acuñando a lo largo de estos años. Y es que la fiesta ha adquirido el distintivo de Fiesta de Interés turístico Nacional. Se nota que invierten aproximadamente 250.000 € en patrocinar el evento.

Cuando uno va al Arde Lucus, no es extraño que se tope con todo tipo de sorpresas por las calles. Esos días, los legionarios, los clanes celtas y algún que otro ser mitológico campan a sus anchas por las calles de Lugo.

La oferta de ocio se distribuye en cuatro sectores

Si te desplazas por la ciudad, podrás ver cómo la fiesta se concentra en cuatro puntos clave:

  • Macellum: se trata del mercado ambientado en la época de galaicos y romanos. Allí podrás encontrar un sinfín de productos artesanales, curiosidades, ambientación en vivo… No te deja indiferente.
  • Castra de LUCUS AUGUSTI: es el punto neurálgico del bando romano. Allí podrás respirar el ambiente de un campamento romano y codearte con algún centurión, ¡quién sabe!
  • CIRCUS: Si hay más de un romano, da por sentado que habrá circo. Arde Lucus no iba a ser menos, y en fín, los gladiadores lo dan todo en la arena, pero cuentan que en realidad, es el público del circo el verdadero protagonista…
  • Asentamiento Galaico: los galaicos te recibirán con los brazos abiertos en su campamento de Trebas galaicas. Descubrirás cómo era la Gallaecia antes de la llegada de los romanos.

La guinda del pastel

Las bodas y los bautizos son motivo de alegría (bueno, casi siempre); Y eso es así, ahora y hace dos mil años. Qué mejor manera de aprovechar el viaje en el tiempo de Lucus Augusta para celebrar las bodas de plata como los romanos o realizar un bautizo al modo celta? En Arde Lucus es posible.

Ritual boda celta
Foto extraída de El País

Detalles del desfile

Fran pudo grabar algunos extractos del desfile, y la verdad es que da una idea de lo currados que estaban los atuendos de uno y otro bando. Espero que con esta iniciativa se incentive el amor por la cultura durante mucho tiempo.

Legionarios en Arde Lucus 2019
Patricias en Arde Lucus 2019

Si pinchas aquí verás el último video, que por problemas técnicos, no puedo incrustar como el resto. En él se ve desfilar al grupo de Astures de Astorga, asociación invitada al evento.

El recreacionismo histórico y la conservación de la memoria

Para acabar, quería reflexionar sobre algo que parece baladí, pero que encierra una de las claves para saber de dónde venimos y hacia donde queremos ir. Puede que el recreacionismo histórico sea, para mucha gente, una payasada o una excusa para pasarlo bien y frikear. Pero en el fondo, la intención de aquel que se lo toma en serio, es honrar a sus antepasados y compartir el orgullo de ser su descendiente con muchos otros. El sentimiento de unidad se palpa en el ambiente, y ¿qué quieres que te diga? ¿a caso no es uno de los sentimientos más bonitos que puede experimentar el ser humano? Con estas iniciativas, los participantes comparten una memoria colectiva y gracias a ello, se valora mucho más la trayectoria de su pueblo.

Dicen que para saber a dónde quieres llegar, primero tienes que saber de dónde partes.

Anónimo

¿YA sabes de dónde partes tú? ¿Cuánto sabes de tus ancestros? ¿Te animarías a participar en una recreación histórica?

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Y si quieres ser un cazador de leyendas como Fran, contacta conmigo.

(Foto principal de Dani Vázquez)

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Crónica de una digestión en la Campa Torres

Crónica de una digestión en la Campa Torres

El verano pasado me propuse aprovechar de verdad las vacaciones y personarme en castros y yacimientos arqueológicos para ambientar mi novela, Las Nieblas del Tsuna. ¿Porqué? ¿No era suficiente con visitar la web? Pues mira, no. Las sensaciones que te transmiten estos emplazamientos no te lo cuentan las guías ni las webs ni los libros. Es una experiencia única e intransferible. Así que cogí al pariento del brazo y salimos de ruta desde Mallo de Luna. (cabe puntualizar que luego me tocó ir con él de Scape Rooms a Avilés, Ourense y demás… no me salió gratis)

Al final visité el castro de Santa Tegra, en Galicia en una escapada de fin de semana, y el de Noega (justo al lado de Gijón) otro finde. De ambos me llevo recuerdos maravillosos, pero en esta entrada te contaré porqué debes visitar el castro de Noega, en la Campa Torres, Gijón. El de Santa Tegra tendrá su propia entrada más adelante. De hecho pienso hacer un ranking cuando tenga visitados unos cuantos, no «sus preocupéis».

Comenzamos la aventura en Gijón

Bueno, pues después de ponernos las botas en Gigia (nombre que dieron los romanos a su asentamiento de Gijón), decidimos que era el momento de bajar la comida paseando por el museo de la Campa Torres.

Al principio pensé que el GPS del móvil se había escacharrado. Conforme nos alejábamos del casco urbano, las calles comenzaron a estrecharse y a empinarse, y pronto nos vimos subiendo curvas en horquilla a lo Carlos Sainz.

Mapa de la ruta a La Campa Torres por el puerto
Por cierto, comimos en Pomares, y estuvo muy bueno todo.

Al llegar a nuestro destino, me quedé patidifusa. No podía apartar la vista de los enormes depósitos de gas que presidían el saliente costero de La Campa Torres, y la nariz me recordaba que lo que había ahí dentro no era precisamente inerte. Pero en fin, lo que iba a descubrir en el yacimiento arqueológico eclipsaría la presencia de esas burbujas llenas de peligro.

Depósitos de Gas de la Campa Torres
El guardia del museo se cubrió de gloria cuando dijo que hace poco pillaron a uno con una mochila llena de explosivos

Una vez le dimos la espalda deliberadamente a las bombonas, comenzamos a vislumbrar lo que sería uno de los asentamientos astures transmontanos más importantes: el Castro de Noega. Tras dejar atrás la recepción del museo, con nuestros folletos en mano, tomamos el camino cuesta arriba ( y yo con aquella panzada de Pomares, que me las vi y me las deseé) que nos llevaría al asentamiento astur.

Lo primero que nos encontramos fueron las estructuras de la muralla que cortaba el único acceso al castro por tierra, ya que se encontraba situado en una pequeña península.

Castro de Noega vista aérea
Vista aérea del castro de Noega. Las murallas no salen, estarían en la parte inferior derecha de la foto.

Se trataba de una muralla hecha a «módulos» que se encajaba y jugaba con los cambios de nivel del terreno. Parece ser que las hacían a «cachos» porque así evitaban arrastrar el derrumbe en toda la estructura durante los asedios. Después, aluciné con la profundidad del foso, hecho con forma de V, que en algunos puntos alcanzaba los cuatro metros. Desde luego se habían tomado muchas molestias para proteger adecuadamente su pueblo, nadie se lo podía negar. Cuesta ponerse en situación de asedios y ataques cuando una no ha conocido la guerra, y estas murallas son el recuerdo de cómo se las gastaban en la edad del Hierro.

Muro del Castro de Noega
No, no es el muro de Adriano. Es la muralla modular del castro de Noega

A medida que seguíamos un caminito de piedra donde nos iban indicando qué es lo que teníamos delante, nos dimos cuenta de la verdadera dimensión del castro. La explanada era enorme, y a lo lejos vimos el edificio del museo, totalmente integrado en el conjunto natural del parque. Tan integrado, que está cubierto en su totalidad por un manto de pradera, como las casas de los Hobbits. Ese detalle me encantó.

El viento era una constante indiscutible a cada paso que dábamos, y aunque era verano y no llovió, me hice una idea de lo duro que debía ser vivir allí en invierno, en pleno temporal, con mar arbolada. No pude evitar pensar que debía valer la pena mantenerse apostados allí, en aquel apéndice inexpugnable. Poco a poco íbamos dejando atrás la muralla y mi ansia iba en aumento. Quería ver con mis ojos, sentir en mi piel y escuchar lo mismo que los astures de Noega, y ya quedaba menos.

El castro era una mezcla de restos astures y romanos

No me hizo falta saber mucho de arqueología para apreciar que había dos tipos de estructuras bien diferenciadas. Por un lado, las romanas: con su planta rectangular, dispuestas de manera ordenada, creo recordar. Por el otro, las bases circulares, similares a las que vi en Santa Tegra, pero mucho menos visibles. Claro, una vez absorbido por el Imperio Romano, el castro comenzó a transformarse a tenor de las costumbres del conquistador. Me llamó también mucho la atención la cantidad de pozos que había excavados. Algunos conservaban los escalones para bajar a por el agua, que al parecer, en caso de asedio, debía escasear en el asentamiento.

Ya cerquita del museo, había una casa castreña, esta vez bien reconstruida. Pero fuimos un poco desafortunados y no pudimos verla por dentro, ya que el día anterior habían hecho una recreación histórica y tenían allí guardados todos los enseres del evento. Así, que decidimos entrar en el museo. La guía fue de lo más amable y como fuimos a horas intempestivas (la hora de la siesta, y yo con mi panzada de la sidrería Pomares), la tuvimos para nosotros solos.

El museo: una caja de sorpresas

En el museo te explican de manera muy amena, con vídeos y recreaciones, cómo era la vida de los ástures. En él se encuentran piezas halladas en el castro que revelan la actividad metalúrgica de los cilúrnigos, o lo que es lo mismo, los «caldereros», que es como se llamaba este clan de ástures lugones. Vimos también que había piezas de cerámica, enseres, fíbulas en buen estado, piezas de origen extranjero que indicaban un comercio con el exterior bastante intenso, etc.

museo arqueológico de la campa Torres
Un rincón del museo

Como era de esperar, los romanos también dejaron su impronta con objetos varios, entre los que destaca una inscripción en piedra bastante grande en la que se dedican alabanzas y glorias a Cesar Augusto, cómo no. Al margen de este monolito, me encantó el ara (esquela en piedra) de un soldado ástur muerto en combate al servicio del imperio romano. También se puede observar la indumentaria de los romanos con todo lujo de detalles gracias a las reproducciones cedidas por la asociación cultural Kérberos.

Indumentaria Legionario romano astur
Modelitos marciales del s. I D.C.

Si todo ello lo aderezamos con un material audiovisual muy completo, la visita se hace muy amena y una sale de allí con una idea mucho más precisa de quiénes eran los cilúrnigos, qué hacían allí y cómo los absorbió Roma. Si te sobran los cuartos, el museo cuenta además con publicaciones propias, ya sea en forma de obras de divulgación, como cuadernillos de estudiante (yo me compré uno, jejeje). Y se me olvidaba: si no recuerdo mal, tenían hasta reproducciones de piezas encontradas allí que podías comprar.

La visita no acaba ahí

¿Te has quedado con ganas de más? pues mira, si sigues caminando, a ver si te baja la panzada (como a mí), te encuentras con el museo dedicado al faro de la Campa Torres, con datos súper interesantes que describen cómo vivían los fareros, cómo se construyó el faro, la actividad ballenera, etc. Además hay un observatorio de aves marinas, y ya de paso las vistas son espectaculares (bueno, mejor mirar hacia la izquierda. A la derecha está el puerto de Gijón y los montones de carbón, cosa que le quita el encanto…).

¿Vale la pena visitar el parque arqueológico?

Pues sí. y te lo resumo en tres aspectos:

  • El valor arqueológico es incalculable. El museo está muy bien planteado y se aprende un montón.
  • El entorno es mágico: La Campa Torres se revela como un balcón al mar, resistiendo viento y marea y al paso de los años. La naturaleza da allí su do de pecho.
  • La visita al faro completa el pack y hace que en conjunto, la excursión sea redonda.
  • Va, un cuarto punto de regalo: se camina un buen rato. Así que es fácil bajar la comida, como hice yo. ¿Os he dicho ya que comí en la sidrería Pomares? jajaja

Espero haberte convencido para que visites el museo, si es que te pasas por Gijón, y si ya lo visitaste, ¡quiero saber tu opinión!. Hasta aquí mi post de hoy, cazadores de leyendas norteñas.

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Alfonso Fanjul y los Astures

Alfonso Fanjul y los Astures

El protagonista del post de hoy es Alfonso Fanjul y su libro divulgativo «Los Astures, un pueblo céltico del noroeste peninsular»

Cada vez que me pongo a escribir mi novela, Las Nieblas del Tsuna , observo cómo casi la mitad del tiempo me lo paso investigando. Escribir novela histórica tiene un reto añadido a todo el proceso literario: tienes que estar muy atento a no meter la pata con todo tipo de detalles socioculturales, históricos, económicos, etc. que podrían arruinar la lectura del que te compra el libro.

Las Nieblas del Tsuna
Lectora indignadísima por gazapos históricos. Es mi pesadilla recurrente.

Hasta hace poco, mis fuentes las encontraba en Internet, y aunque procuro ser muy cuidadosa con la documentación, siempre me quedaba la duda de si realmente aquello que leía estaba actualizado o simplemente se basaba en afirmaciones que hizo un señor hace dos mil años. Pero desde que el protagonista de hoy, el doctor en arqueología Alfonso Fanjul, publicara «Los astures. Un pueblo céltico del Noroeste Peninsular» , vivo más tranquila. Esta obra se ha convertido en mi enciclopedia particular ya que toca todos los palos de esta etnia de la Edad del Hierro: su historia, la sociedad astur, su organización, mitología celta de los astures, el legado de sus tradiciones hoy en día, su economía, y la forma en que distribuían sus asentamientos.

Y entonces llegó la idea de la entrevista

¿Cómo podía quedarme de brazos cruzados, sin pregonar a los cuatro vientos mi descubrimiento? Un día fantaseé con hacerle una entrevista para dar a conocer su obra a más gente. Cuando quise darme cuenta, se lo estaba proponiendo (soy así, voy siempre a por el sí). Y sí, aceptó mi propuesta. Os podéis imaginar que me marcara un baile de Carlton en toda regla.

lo conseguí
¡Me dijo que sí! ¡Toma!

Me preparé una batería de preguntas relacionadas con los astures, pero con el sello de la Cazadora de leyendas norteñas, y el resultado es una entrevista genial de media hora que, en mi opinión, deja entrever cuántas cosas se han desmentido sobre los astures y cuánto queda todavía por descubrir. Espero de corazón que disfrutéis escuchando todo lo que nos cuenta Alfonso Fanjul sobre los astures en la Edad del Hierro, tanto como lo hice yo.

Para escuchar la entrevista, sólo tienes que darle al play.

¿Dónde puedo adquirir el libro de Alfonso Fanjul?

Tienes dos formas básicas de conseguirlo. Si eres amante del libro en papel de toda la vida, está disponible en el portal de Instituto de Estudios Bercianos. Si por el contrario, prefieres la edición digital, puedes descargarlo aquí.

Esto debería estar en tu biblioteca. ¡Ya!

Yo quiero más

Sí. Quiero más información de nuestros ancestros. Como comentaba Alfonso, queda mucho por estudiar en el territorio astur, que a diferencia de nuestros vecinos cántabros y galaicos, a penas está excavado y procesado. Por eso animo a las administraciones pertinentes a que autoricen y financien estas iniciativas para saber más de nuestro pasado. Y también animo a los arqueólogos a que no desistan en su empeño. ¡Hay gente ahí fuera muy interesada en saber de vuestra labor!

¿Eres arqueólogo y estás trabajando en el territorio Ástur? ¿Quieres dar a conocer tus últimos descubrimientos? Escríbeme.

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El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

El Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado

Ayer monté a caballo. Hacía cinco años que no me subía a uno, pero daba igual: volví a sentir ese cosquilleo, esa magia de estar a lomos de un hijo del viento. Troté al modo inglés para proteger la espalda, y ojo al dato: GALOPÉ como aquella del anuncio de FA. Pero vestida, claro. Por cierto, he estado mirando los vídeos de aquella época y cómo se nota que el Destape estaba reciente, ¿eh? Mi marido, en plena era de la tecnología, ni siquiera se dignó a grabar el momentazo del galope (me refiero a mí, no a la de FA), así que tendréis que fiaros de mi palabra.

Hoy tengo agujetas hasta en las pestañas, pero valió la pena. De hecho, si mi espalda y la cartera me lo permitieran, montaría muchísimo más, pero… ¿qué se le va a hacer? ¡no se puede tener todo!

Esa sensación, tan familiar

Siempre me quedo con ganas de más y no puedo evitar imaginarme en una vida pasada como guerrero ástur a lomos de un asturcón hace dos mil años. Sólo eso explicaría algún que otro sueño recurrente, o la familiar sensación que siento al montar a caballo.

De los guerreros ya no quedan más que las fíbulas, algún brazalete, cuatro chismes para ir a la guerra y unas cuantas estelas funerarias. Pero, por increíble que parezca, los asturcones siguen ahí, más o menos inmutables con el paso del tiempo. Son los «Jordi Hurtado» del mundo equino, por así decirlo.

Asturcón, inmortal como Jordi Hurtado
Como bien sabéis, Jordi es uno de los inmortales más destacados de nuestro país.

De símbolo sagrado a condenado a muerte

Para los ástures (y por extensión, cántabros y yo diría todas las tribus del norte) este caballo era sagrado y aparecía como motivo en más de una estela funeraria, como en la de la foto de abajo. Estrabón cuenta que en los rituales previos a la guerra, los augures sacrificaban algunos ejemplares y bebían su sangre para honrar así al dios de la guerra.

Estela funeraria vadiniense de Tridio. Finales del s. II-III d. C. Epígrafe inciso sobre canto rodado de cuarcita. Procede de Villayandre, Crémenes. Texto: M(onumentum)/TRIDIO ALONGVN/BODERI F(ilio) VA(diniensi) AN(norum) XXV/FRONTUM DOIDERI/GVM AMICO SVO/POS(u)IT H(ic) S(itus) E(st)/T(erra) L(evis) Traducción: Fronto, de los doiderigos, puso este monumento a su amigo Tridio, hijo de Bodero, de los alongos, vadiniense de 25 años de edad. Aquí yace, séate la tierra leve. Junto al texto hay motivos vegetales: el árbol de hoja perenne y la hoja de hiedra, de significación funeraria; y el caballo asturcón, junto a una especie de plataforma con ruedas, quizás trasunto de un carro.

Así mismo, esta raza de caballo fue muy valorada por los romanos. Una vez instaurada la Pax Romana, lo exportaron allá donde el Imperio necesitaba un método de transporte duro y tenaz, habituado a relieves escarpados. Incluso Nerón tenía un Asturcón entre sus monturas favoritas. Parecerá que era la primera vez que salía de casa, pero no es así. Durante las grandes migraciones indoeuropeas, este fue el tipo de caballo estándar. Podría decirse que todas las naciones celtas montaban a lomos de caballos similares. Pasado el tiempo, el asturcón fue visto por Irlanda, donde era apreciadísimo; e incluso París, ciudad en la que tiraban de carruajes y dotaban a la urbe de un toque chic por aquel entonces. Por supuesto, el asturcón va a estar presente también en Las Nieblas del Tsuna, je!

No obstante, también ha atravesado tiempos difíciles. Esta raza de caballos, que data de la última glaciación, estuvo a punto de desaparecer. Pero no fueron las guerras Astur-Cántabras, ni siquiera la Guerra Civil Española la que amenazaron con su fin. En esta ocasión, la introducción de sementales de nuevas razas (más altas y más rentables en el negocio de la carne de potro), así como el declive de las actividades ganaderas y el uso de tracción animal casi llegan a sentenciar a la extinción a este poni autóctono de la Cordillera Cantábrica.


Todavía, el asturcón estaba en peligro en 1979, pues solo quedaban 40 cabezas.


Colaboración de D. Benedicto Cuervo Álvarez para El Buscolu

El esfuerzo de algunas personas y asociaciones (sabedoras del futuro incierto de esta raza), hizo que las cifras viraran considerablemente. De hecho, en 2006, el censo de asturcones subía a 1.113 ejemplares. A pesar de no ser exactamente como los asturcones que describían los romanos en sus escritos (el tipo de poni más parecido, vivo, sería el que corre por las praderas de Islandia), se conservan las características más importantes. Tengamos en cuenta que a lo largo de los años ha sido inevitable su cruce con otras razas.

Y ¿qué es lo que le hace tan especial?

Pues eso, que es un Jordi Hurtado de los caballos. A pesar de todo, conserva características que lo hacen único porque desciende de los caballos más primitivos que había. Los caballos que conocemos hoy en día han «evolucionado» de alguna manera porque el ser humano se ha involucrado en la cría desde hace milenios y ha ido haciendo mezclas en su beneficio para obtener caballos específicos para cada fin. Pero el asturcón sigue más o menos fiel a sus orígenes.

Voy a copiar textualmente de la web «Senderismo de Asturias«, porque, aunque sé trotar y galopar como la jinete de FA, no estoy muy puesta en el tema de la fisionomía de los equinos. Eso sí, me pareció extraordinario eso del doble párpado:

«El poni celta puro se extendía desde las islas Feroe e Islandia por el Norte, hasta Asturias como mínimo, por el sur, como resultado de las migraciones de pobladores de origen centroeuropeo. Morfológicamente, los antiguos Shetland se asemejaban notablemente a los asturcones originarios del Sueve

Su estructura era de tipo oriental, con huesos muy finos en las extremidades, con el característico ojo de sapo y el párpado doble para proteger el ojo. Otras razas hoy extinguidas o a punto de desaparecer, como el poni de la isla de Barra, el antiguo Highlander, o el Bretón, conservaban en conjunto las mismas características raciales.»

El Asturcón, hoy en día

Existen varias formas de poder admirar la belleza del asturcón, pero sin duda, yo recomiendo dos.

Por un lado, la ya famosa «Fiesta del Asturcón» en Piloña, Asturias. Allí se dan cita, como cada tercer sábado de agosto, los amantes de esta raza equina para celebrar misa de campaña, entrega de premios, espectáculo de marcaje y doma, comida campestre, y mucha música y fiesta de ambiente asturiano cien por cien.

Por otro lado, si no puedes acudir a la fiesta en agosto, es posible concertar visitas a lo largo del año en varias empresas que se dedican a mantener en semi libertad a los 80 ejemplares que habitan en el concejo de Piloña. Yo he encontrado esta, y quiero que conste en acta que no me llevo comisión, pero me ha parecido una buena propuesta y os la hago llegar.

Sea como sea, aprovecha para escaparte a un paraje maravilloso y visita a un protagonista vivo de nuestra historia antigua. El inmortal Asturcón.

Presentación del Asturcón en Fitur.

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NOTA: la imagen destacada del asturcón proviene de la página «la montaña mágica, casa rural de Llanes»

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Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Conoce los GULAG en la Hispania conquistada

Estaba yo el otro día en la cama…

curioseando algunas cosas interesantes de las Guerras Ástur- Cántabras en el móvil antes de dormirme. Generalmente me duermo a las diez de la noche con mis hijas, una a cada lado. Pero aquel día logré resistir y me vi con fuerzas de consultar esos documentos infumables de arqueología. Si, son correctos, son concisos, son científicos y son infumables. De vez en cuando alguno consigue llamar tu atención y fuerzas las neuronas para enterarte. En este caso, la palabra GULAG hizo de gancho y no defraudó.

Vale. ¿Qué es un GULAG?

 

Los Gulag más cotizados: los de Siberia. Tranquilos, tranquilos de verdad.

 

He tenido que acudir a la Wikipedia para saber exactamente qué era eso. La definición oficial es: Glavnoye upravleniye ispravitel’no-trudovykh lagerey i koloniy, o como diríamos en cristiano: Dirección General de Campos de Trabajo Correccional y Colonias). Quizás te suene a ruso a pesar de la traducción. Pero si te cuento que era un tipo de campo de concentración al que enviaban a los presos (incómodos para el Régimen Comunista) para morir extenuados a base de trabajos forzados, quizás te vaya sonando más. Yo siempre pensé que los mandaban a Siberia, pero he descubierto en la wikipedia que estaban repartidos a lo largo y ancho de la URSS. Se estima que un total de catorce millones de personas gozaron de las «bondades» del sistema y que murieron al menos un millón de personas en el periodo de mayor intensidad: 1934-1953.

Y qué tiene que ver esto con los romanos, ¿Marié?

repelente

 

Ahora, los que me conocen bien, saben que me preparo para «regalarme» y soltar mi perlita de sabiduría

Pues bastante.  Según José Luis Vicente González, (Investigador del Grupo de Investigación en Genética, Fisiología e Historia Forestal de la Universidad Politécnica de Madrid) los romanos ya habían puesto en práctica su «dirección general de campos de trabajo forzado» tras las Guerras Ástur-Cántabras. En una de sus publicaciones de 2013, el autor documenta con una serie de fotografías de una manera muy contundente cómo algunos restos arqueológicos presentan ciertas peculiaridades que lo explicarían todo. 

 

Posible lo calización de los Castros  en el noroeste de la provincia de León. Algunos de ellos serían posibles GULAG romanos. Imagen propiedad de JL Vicente Gonzalez.

Déjame ponerte en situación

  • Las Guerras habían asolado la población indígena que sí presentó batalla. El resto permaneció en el territorio en calidad de «peregrino» (persona que vivía en territorio imperial pero no gozaba de los derechos ni libertades de los ciudadanos romanos). Según el autor, éste sería el grueso de los recursos humanos en las minas, y serían a su vez los que tributarían al estado en concepto de mano de obra
  • Utilizar esclavos «estatales» para extraer el oro hubiera sido un coste inadmisible. (En este punto me pregunto qué diferencia hay entre costear el mantenimiento de un esclavo y de un preso. Al leerlo no me quedó muy claro)
  • El ORO de las Médulas requería mano de obra para su extracción. Si quedaban pocos, la mitad moriría en los trabajos forzados de las minas debido a las penosas condiciones de vida.
  • Sobraban criminales, prisioneros de guerra, etc, repartidos por todo el imperio. Era necesario «darles uso»
  • Los contingentes militares en Hispania fueron descendiendo en número con el paso del tiempo. Así que era necesario un sistema de optimización de recursos humanos para llevar a cabo las tareas de mantenimiento, construcción, etc.

Si volvemos la mirada a esas fotos del documento, veremos que los hallazgos parecen castros prerromanos por la zona, pero en realidad se diferencian de éstos porque poseen un foso de agua excavado al rededor del castro. Este detalle jamás había sido visto en los castros indígenas, lo que hace suponer que es obra de los romanos. Dichos castros-GULAG mantenían contacto visual entre sí en todo momento (ya lo hacían antes de la Pax Romana), de manera que la vigilancia podía realizarse de una manera mucho más efectiva. 

En resumen

Pongamos que te pillan los guardias cometiendo un crimen. El funcionario de justicia te sentencia a pudrirte trabajando en las minas de oro de Hispania (sentencia muy de moda desde el 23 d.C, qué casualidad, ¿eh?). Al llegar observas que los castros cuentan con un foso de agua que no es defensivo, sino reclusivo. Impide a los prisioneros fugarse de los Castros-Gulag romanos con facilidad. Lo demás es látigo y penurias.

Al menos esta es la hipótesis que sostiene el autor del documento. 

No se si piensas lo mismo, pero esto da para una novelita. ¿Qué te parece? Una fuga, un pacto entre camaradas villanos… ains. Promete.

Déjame un comentario si te ha gustado esta traducción de alto élfico arqueológico al mundano lenguaje de la calle. Y si estás de vago subido, dale al like y comparte, que eso no cuesta nada y para mi es un empujoncillo.

 

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Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Todos a dieta. ¡Estáis en la Edad de hierro!

Como sabrás, estoy metida hasta las cejas en mi novela histórica (Las Nieblas del Tsuna), que transcurre en un periodo convulso y lleno de mal rollo entre los romanos, los ástures y los cántabros. Concretamente me teletransporto al año 20 a.C. y claro, hay que emplearse a fondo en la ambientación. Si quieres saber más sobre este periodo, te invito a leer mi entrada sobre las guerras astur-cántabras. En esta entrada estoy decidida a dejarte buen sabor de boca. ¡Vas a descubrir cual era la dieta de las sociedades castreñas en la Edad del Hierro!

Como los personajes tienen la mala costumbre de alimentarse a diario, he tenido que investigar a cerca de lo que comían en aquella época; no vaya a ser que luego algún lector meticuloso me coja de la oreja y me cante las cuarenta. Si después de leer el libro te vienen unas ganas irrefrenables de adoptar su estilo de vida, aquí te dejo unas indicaciones que valen su peso en oro.

Ese cordero a la estaca me lo hacía yo ahora con gusto…

¿Quieres alimentarte como un ástur/cántabro/galaico?

Bien, en ese caso voy a darte una dieta que ni los hipsters van a poder superar. Coge papel y lápiz porque empezamos:

  • Destierra todo lo que venga de América, principalmente:
    • Pimientos, patatas (si hij@, las patatas no son made in Europe), Tomates (el ketchup también, ¡eeeh!), Calabazas, el chocolate (pensaba dejármelo para el final, por miedo a que no quieras acabar el post, pero me tocaba incluirlo aquí), fresas, aguacates, maíz (si… ese también), es un no parar… 
  • Comienza a hacerte a la idea de que para poder comer carne, tenías que matar al bicho primero. Esto quiere decir que :
  • eres bueno cazando jabalíes, ciervos, rebecos, pájaros, liebres etc. Sin escopeta. (Respect)
fiuuuu
  • eres coleguita del que cazaba bien.
  • cuidas cabras, ovejas, cerdos, caballos y vacas. No se podían matar a la ligera, había que racionarlos, ya que daban mucha faena.
  • Puedes seguir comiendo jamón. Sabían hacer jamones, tranquil@. No todo iba a ser chungo.
  • deberías olvidarte de las gallinas y los pollos. No formaron parte de la granja hasta bien establecidos los romanos. Esos eran fáciles de matar, ¿eh, bandid@…?
Adiós, Nuggets…
  • El pescado marisco eran bien conocidos. No hacía falta que nadie viniera a descubrírselo. Supongo que aquí se te habrá pasado un poco el disgusto del chocolate. 
  • Plantea incorporar alimentos que en la vida se te había pasado por la cabeza comer:
    • Bellotas de encina y roble en todas sus formas: harina, gachas, pan… (gran parte del año basaban su dieta en este producto)
    • Castañas. Eran las reinas del cotarro a falta de patatas. Como apunte anecdótico repelente, te diré que los bosques de castaños eran en muchos casos propiedad real durante la edad media. Imagina la importancia gastronómica y económica de este cultivo.
— Boudica, sácame unas bellotas garrapiñadas y un poco de hidromiel.
  • En cuanto a dulces, la miel era la reina, y era muy cotizada en la dieta del la Edad del Hierro por el elevado precio que suponía ir a cosecharla.
  • Completaban la dieta con todo tipo de frutos secos y legumbres (lentejas, habas, garbanzos, etc.) y verduras, ya que hay evidencias que respaldan la presencia de pequeños huertos aunque los castros estuvieran en alta montaña.

Y de beber, ¿qué?

  • Bebían cerveza e hidromiel. Sabían procesarla pero no era como la que conocemos porque no añadían lúpulo a la mezcla, por lo tanto no tenía burbujitas ni era tan amarga como la de ahora. El vino sabía mejor si era robado. Por eso de vez en cuando bajaban a saquear a los Vacceos, que sí tenían vino. Por otra parte, si se sacrificaba un animal, según Estrabón, te tocaba beber sangre del animal en cuestión. Esto es así, ya te dije que los hipsters nunca podrían superar esto. 
Si te da asquito eso de beber de un cuerno, siempre puedes pillarte uno de estos en Amazon. (por cierto, la vajilla de los ástures era de madera. Por eso no se conservan ejemplos de vasijas de cerámica)

Verás que a los antiguos norteños les iba la comida sencilla, pero de calidad. Estoy segura de que era un aspecto que reflejaba su estilo de vida sobrio y espectacular al mismo tiempo. 

Y hasta aquí me documenté yo. En otro post hablaré de otra cosa súper importante en el día a día: la drogaína que tomaban los pobladores de Ástura, Cantabria y alrededores. Ya os adelanto que el tabaco no estaba de moda por la zona en aquella época, les iban más las setas y otras cosas mágicas.

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Las increíbles saunas castreñas

Las increíbles saunas castreñas

Una sauna (castreña) inesperada

¿Qué? Perdona… ¿Saunas castreñas? ¿he leído bien? ¡¿Pero, cómo?! ¡Si los pobladores de los castros seguro que no se lavaban y olían a choto!

saunas castreñas
Yo me los imaginaba así, con la mugre en plena faena

Como todo, aquello dependería del umbral de roña aceptable de cada individuo. Sin embargo, lo que la gente no suele asociar es a los pobladores de la Edad del Hierro con una higiene periódica, como podría esperarse de los romanos.

En efecto, las saunas castreñas existían antes de la llegada de los romanos. Si no las has visto o no has oído hablar de ellas tanto como de los castros es porque… chan chan chaaaaán: creían que eran hornos o almacenes o cualquier otra cosa que no fuera una sauna. Los arqueólogos han estado bastante perdidos al respecto hasta que hace poco comenzaron a atar cabos. Vieron que esa estructura se repetía en castros de AsturiasGalicia y norte de Portugal (recientemente sabemos de su existencia en Cantabria. Todas ellas, cada una a su estilo propio de edificación, mantenían algo en común: su orientación. Pero… hay más.

sauna castreña
Sección de la estructura básica de una Sauna castreña

Todo apunta a que se utilizaban para rituales que dependían del calendario solar, de manera que los rayos de sol accedían durante el solsticio de verano hasta el final de la estancia gracias a su orientación específica. Si queréis completar más la información, os invito a visitar el blog de Asturiensis: provincia indígena  . En ella, su autor desgrana con más detalle el tema de la orientación de estas construcciones.

Saunas castreñas
Conversaciones de sauna… caza, fanfarronerías, longitudes varias…


Y entonces, ¿qué es lo que ha hecho que a los arqueólogos se les haya encendido la bombillina? Pues  en algunas (no todas) de esas construcciones encontraron unas losas con formas peculiares (de falo) y en otras unas «piedras formosas» que separaban la cámara fría de la sauna. A ver, meter una losa con forma fálica en el recinto del horno o del leñero, pues como que no le veo relación alguna. Supongo que los investigadores debieron pensar lo mismo. Obviamente, son conjeturas mías, pero por algo debieron empezar a cuestionarse qué era aquello.

¡Ponme la sauna mirando al sur!

Lo de la losa fálica, unido a que la orientación de las construcciones «jugaba» con los solsticios de verano, hizo revisar de nuevo estas estructuras con otros ojos. En resumidas cuentas, descubrieron que se trataba de una especie de sauna a la que se accedía por una antesala o cámara fría, y después se pasaba a la parte de la sauna propiamente dicha. Los castreños dejaban descansar sus posaderas sobre dos escalones de piedra que formaban parte de las paredes laterales. Al final del todo había una especie de cubeta que estaba en contacto directo con la pared del horno.

Sin embargo, lo que ya no alcanza a vislumbrar la arqueología es de qué hablaban los astures, cántabros, galaicos o lusitanos allá dentro, cuántas mentiras de cacetas se contarían, si ayudaban a hacer memorable la experiencia con algún aceite esencial mágico o si simplemente se comparaban las longitudes del miembro viril de reojo.

Me pareció tan curioso que no pude evitar incluirlo en mi novela. Ya veréis, ya, cómo mola ese capítulo. ¡Mujajaja! y es que…

Ahí va mi confesión

En las noches en las que me enfrasqué escribiendo dicho capítulo fantaseaba con construir una sauna de esas en mi pueblo, a orillas del pantano. Sería la atracción máxima, ¡una experiencia astur 100%! Así podría alternar el sofoco de la sauna con un bañito suicida en las gélidas aguas del embalse del Luna. ¿Qué cosas no haría yo en mi pueblo, mi Mallo de Luna? ¿Y tu? ¿te animarías a montar una sauna castreña en el tuyo?

saunas castreñas
Embalse Barrios de Luna

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Las guerras Astur-Cántabras

Las guerras Astur-Cántabras

Resumen facilón

Viendo la tele con mis hijas (lo cual implica someterse a ciertos gustos: Peppa Pig, Los Minions, Ben y Holy…) he podido comprobar que van a sacar una nueva peli de Astérix y Obélix. 

Mi cerebro automáticamente pegó un brinco dentro del cabezón y me dijo… ¡Eh! ¡aprovecha para recordar que los verdaderos irreductibles fueron los ástures y los cántabros! Que no es por desmerecer, pero los de Ástura y Cantabria aguantaron 3 años más que los galos. (10 en total)

Imagen extraída de wikipedia

Las Guerras Astur- Cántabras

Podría estar hablando de las guerras cántabras durante 50 posts. Pero no es mi objetivo. La información está ahí para todos, y a la vez, no. ¿Qué quiero decir? Pues que la información que nos llega de la contienda está plagada de condicionantes que hacen que la historia efectivamente sólo sea contada por el vencedor, y además sólo de los detalles que a él le interesaban.

A modo de resumen, podría decirse que Octavio Augusto, heredero de César, necesitaba ganarse el puesto tras la guerra civil contra Marco Antonio. Las guerras civiles no daban prestigio. Las que ganaban territorios y materias primas (oro, esclavos, etc.) sí. Y daba la casualidad de que el norte de Hispania tenía todos los puntos:  

  1. Había ORO. Mucho oro. Quizás el mayor yacimiento descubierto hasta nuestros días. (Médulas)
  2. Parecía una batalla fácil de ganar. El ejército estaba formado por disciplinados legionarios, con los últimos avances técnicos, médicos, etc. Nada tenían que hacer los nativos desorganizados y «por civilizar»
  3. Una vez conquistada la zona, el acceso a Britania podía hacerse desde distintos puntos( Jamás fue el imperio amante del canal de la mancha), y así traer su plata desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo con total tranquilidad. 

Teatralización del ejército romano. / http://www.soydelbesaya.es

El comienzo del enfrentamiento fue tipo Vietnam. La orografía era imposible para el aparatoso armamento romano, desconocían el terreno, y sufrían escaramuzas constantemente. Las bajas eran cuantiosas y la ignominia más. Tuvo que venir Augusto en persona a supervisar la campaña, y durante dos años trató de dominar la contienda, pero el caramelito ástur-cántabro comenzó a atragantársele. Desmotivado y enfermo, volvió a Roma delegando el asunto a los legados.

De cara a la galería, a la vuelta de Augusto el problema estaba zanjado. Se cerraron las puertas de Jano (señal de paz en el imperio) y pelillos a la mar. Lo que en realidad pasó es que el caramelito seguía por digerirse, la cantidad de dinero invertido era escandalosa, las bajas, una vergüenza, y la imagen de Augusto podría verse seriamente dañada de saberse. Es aquí cuando vemos que el flujo de información de la contienda se detiene. Los escritos de Tito Livio (los más completos al respecto) desaparecen de la historia para siempre, y sólo nos queda la  información detallada del principio, de cuando era «lícito» invadir el territorio salvaje. Me recuerda un poco al pacto de las Azores, no sé por qué.

Escasez de información «romana»


Agripa- Cara de mala leche

No hay información detallada de los últimos 5 años de la guerra. No interesaba dar a conocer nada de lo que acontecía. Era la mácula de Augusto. Así que confió en Agripa, su general favorito, su mano derecha y yerno, para dar por zanjado el asunto. Éste tuvo que diezmar una legión (I Augusta) para recuperar la disciplina de los legionarios tras perder el águila en combate. Tuvo que mutilar cortando la mano hábil a todos los varones nativos  que encontraran, y despoblar las montañas por completo para hacer desaparecer aquel caramelito envenenado.

Es por ello que me tomo la licencia de situar mi historia en aquel periodo indocumentado por el vencedor. Tengo más libertad literaria, pero también ando más coja de datos, así que he contactado con las eminencias del tema para saber qué se sabe a nivel arqueológico, que es lo que está arrojando los datos más reveladores últimamente. 


Recomiendo la lectura de Despertaferro, nº 45. Magníficamente documentado.

 También va bien leer un poco de Estrabón, cuando habla de los pueblos de Hispania en su obra «Geografía I», porque deja ver el punto de vista  distorsionado de un romano ante las costumbres de los norteños. (una vez más la arqueología se ha encargado de demostrar que ni eran tan salvajes ni estaban tan desorganizados. De hecho eran bastante coquetos, (basta con admirar la maña que tenían para hacer fíbulas zoomorfas)

Los Ástures y los Cántabros no dejaron testimonio escrito

Por desgracia, sólo se conservan algunas estelas funerarias o monedas celtíberas (Si… ya conocían las monedas, y llevaban 200 años en contacto con Roma, así que no iban con el garrote en la mano haciendo trueques) que conserven inscripciones de estos pueblos. La tradición oral era la norma y por tanto jamás conoceremos de primera mano su punto de vista. Sin embargo su mitología se transmutó hasta nuestros días en el medio rural, y todavía Asturias y Cantabria, entre otras zonas, conservan ese linaje. Hay costumbres como el Magosto, que vienen heredadas directamente de los pueblos que nos ocupan.

La forma de ser de la gente y la cultura  del área geográfica que dominaban estos pueblos no podrían entenderse sin la influencia Ástur (con acento en la a) y Cántabra. Así que es más una faena de introspección que de buscar algo escrito en estelas por los yacimientos. Al menos esa es mi opinión.

En resumen…

Esto es lo que hay y servidora va a intentar navegar en las aguas de la historia y la arqueología, de la manera que pueda y con los medios al alcance. Pido mil perdones si algún historiador/arqueólogo lee mi obra y le chirrían cosas, pero como he indicado líneas más arriba, la falta de información escrita me da licencia para inventarme lo que falta.

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